Amor y docencia: entrevista con Eugenia Soria, profesora en la UNAM

22 Diciembre, 2009
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Escrutinio No. 40

Escrutinio No. 40 | Miércoles 23 de diciembre de 2009.

Arturo Vázquez

“Yo no me veo sin una buena alimentación, descanso, ejercicio y mi trabajo docente. Son cuatro cosas que seguiré haciendo hasta que pueda”, en éstas palabras, la personalidad de Eugenia Soria.

Con el tiempo encima y los pies apurados, la profesora Eugenia Soria busca algún espacio en el edificio de posgrado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Y es ahí donde uno de aquellos salones de lujo se ofrece, con sus sillas acojinadas y sus escritorios de madera barnizada, a alojarnos durante la entrevista.

-Con más de 15 años como docente, ¿Cómo escapar de la cotidianidad? 

-Yo lo vería fundamentalmente en razón del grupo y de las alumnas y alumnos, dependiendo de su disponibilidad al trabajo, su interés, sus inquietudes y su motivación. Hay docentes que piensa que todos los grupos son iguales, pero nos damos cuenta en el día a día de que no lo son. Los alumnos tienen necesidades específicas y ciertos niveles de información y de interés.

Lo cotidiano y recurrente en el aula son los temas. Es por eso que lo interesante es justo a partir de mis interlocutores, los alumnos y alumnas, ver qué cosas distintas plantean. Sí hay una cotidianidad en el sentido de cosas por hacer: revisar temas lecturas, invitarlos a la participación, al análisis crítico. Entonces, para mí lo cotidiano sería la forma y no el fondo.

La profesora Soria, proveniente de una familia en la cual padre y madre eran profesores, siempre se sintió atraída por la docencia. Por esa razón, en 1995 incursionó como profesora adjunta de Leonardo Figueiras quien la invitó, después de la adjuntía, a ser titular en el curso de Teorías de la Comunicación.

Una universitaria muy prudente

Al principio de la entrevista, la postura de Eugenia Soria es seria, como la de un profesor en el aula; sin embargo, conforme iba recordando momentos de su juventud y de su infancia, su rostro y sus palabras van siendo más ligeras.

“En realidad, siempre he sido muy mesurada, muy reflexiva. Siempre fui la que no acataba ni daba por sentado lo que decían los profes. Buscaba el diálogo, el cuestionamiento e ir un poquito más allá”.

-Durante la carrera, ¿a qué profesor admiraba?

-Una profesora que fue muy sensible y fundamental en mi formación, fue Eréndira Urbina. Yo la tuve como profesora en quinto semestre en Sociología de la Comunicación. Era una maestra muy abierta, apapachadora, tranquila, respetuosa, nos daba nuestro lugar. Eso en la cuestión personal; en lo académico, los temas que empezamos a tratar como la comunicación de masas, fue muy interesante.

Al finalizar quinto semestre, hice mi servicio social con ella en una investigación sobre televisión, en específico sobre sus temáticas. Después de ahí, con ese vínculo, en sexto y séptimo pedí que me asesorara en mi tesis. Para ese entonces, ella estuvo enferma por un par de años; sin embargo yo continúe con ella como asesora. Debí de haber sido su penúltima asesorada porque ella falleció en 1995.

Mientras la profesora contestaba a esta pregunta, si bien su rostro no cambió del todo, si lo hizo su mirada. El jugueteo con las manos y la mirada agachada hacia el escritorio mostraron emociones ahogadas en los recuerdos. Eugenia Soria sabía que jamás vería ni recibiría una sonrisa más por parte de su asesora de tesis, Erendira Urbina.

Au revoir

Durante la niñez y juventud de la profesora sus padres, en 22 años de casados, se mudaron de casa 20 veces. Esto llevo a Eugenia Soria a un mayor apego hacia sus hermanos y sus padres.

-¿Qué sintió al dejar Guadalajara? 

-En Guadalajara, la sociedad y la familia es, lo que yo llamo, de muégano, te vas moviendo como al mismo tono. Recuerdo la primera impresión que tuve entrando a la Ciudad de México. Veníamos en una combi, porque somos ocho en la familia, y lo primero que dije fue: “¿aquí vamos a vivir?”. La ciudad capital siempre te modifica todo.

-¿Usted vivió en el extranjero?

-Sí, viví un par de años en Stockton, California. Fuimos porque a mi papá lo invitaron a ser profesor en la Universidad del Pacífico. Estuvimos ahí casi tres años. Y tuve la posibilidad de estar seis meses en París porque mi papá estaba de sabático justo antes de que yo entrara a la facultad. Esto último fue en el 85. Uno ve otro tipo de cultura, tipos de personas, modos de ser, de actuar, valores, muchas cosas.

El amor por el deporte siempre ha sido una parte importante en la vida de la profesora. Subcampeona a nivel nacional estudiantil en básquetbol en 1990, Eugenia Soria ha destacado también en otros deportes como softball, beisbol, squash, y fútbol.

“El deporte siempre ha sido muy padre porque te forja disciplina y además te da muchas amistades. Además de la formación y la profesión, le tengo que agradecer a la UNAM que me ha dado mis mejoras amigas y amigos”.

Emociones intensas, pero razonadas

Durante la entrevista, si bien las respuestas por parte de Eugenia Soria no eran inmediatas, sí eran fluidas. Sin embargo, cuando se llegó al tema del amor, la profesora echó su silla para atrás, suspiró y con una cara de sorpresa se tardó un momento en saber qué contestar.

Quizá para un profesor es muy fácil responder a preguntas sobre su trabajo o su relación con otros profesores, pero el amor… el amor siempre nos deja pensando. -Difícil hablar del amor porque de pronto lo pone uno como un ideal y no como una realidad. Entonces, te construyes muchas ideas y fantasías respecto de éste. Además, el amor es algo que te mantiene caminando, activo, vivo, interesado y motivado. Es un sentimiento que todos experimentan, pero claro, todos de distinta forma. Algunos somos más intensos que otros quienes, como dicen, tienen atole en las venas.

-¿Cómo debería ser la pareja perfecta para usted?

Las parejas perfectas no existen. ¿Cómo deberían ser? Dos aspectos fundamentales para mí: respeto y comunicación; de ahí se vinculan muchas otras cosas.

La comunicación te permite establecer lazos de fraternidad y de un vínculo total y absolutamente estrecho. Si uno cae en el patrón de “nos llevamos a todo dar y ya sé qué me vas a decir y ya sé como piensas”, entonces ya tronó el asunto porque la relación se convierte un hábito y no estás compartiendo realmente esas cuestiones que necesitas.

Es claro que para Eugenia Soria el amor es una parte fundamental en la vida de toda persona; sin embargo, ¿por qué esconderlo? La profesora hablaba de sus alumnos, sus lugares de residencia, el deporte, sus amigos, sus padres, sus hermanos y hasta de su perro quien va cada domingo a visitar la Torre de Rectoría, pero y qué pasó con su pareja.

-¿Actualmente está usted enamorada?

No sé si 10 años intensamente enamorada puedan ser una realidad, pero estoy enamorada a gusto, motivada, con planes y con los problemas que eso siempre implica.

Para mí no hay algo más difícil en el mundo que establecer una relación con alguien porque implica muchas cuestiones. En la agenda de las personas ocupadas, normalmente las actividades como salir al cine, ir a Morelos a pasar el fin de semana, pasear a tu perro los domingos, nadar por las mañanas, amar y respetar no entran.

Peor aún, la mayoría no lo nota; sin embargo Eugenia Soria, con todas sus actividades académicas, siempre se ha dado la oportunidad de disfrutar cada día.

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Comentarios

  1. 1

    15 JULIO, 2010

    GIOVAS VIZCAINO

    La maestra eugenia es una gran profesora. gran motivadora y sencilla, la esperamos en morelia a finales de agosto de 2010.

  2. 2

    15 JULIO, 2010

    GIOVAS VIZCAINO

    Una disculpa, se me escapo escibir el nombre de la profe sin mayúscula al principio jaja ¡carajo!

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