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El escrutinio | Elecciones en la FCPyS
Escrutinio No. 23

Celebra el PUE
Lunes 30 de marzo de 2009. Betsy Castellanos y Eduardo Rodríguez
“¡Ah!, también dan café” Son las nueve de la mañana con treinta minutos y aún no abren las casillas, pero el café ya está listo. El aroma de esta antiquísima infusión armoniza la mañana e inunda el pasillo de las aulas de posgrado. Poco a poco, miembros del Comité Local de Vigilancia, escrutadores, observadores y representantes de candidatos van llegando. Se alistan, se acreditan.
Los profesores funcionarios de casilla están terminando de ponerse de acuerdo. “Entre ustedes elijan a su presidente”, se escucha por los pasillos. Entre tanto, un candidato a Consejo Universitario llega de buen ánimo, saluda a muchos y deja a su representante: “te voy a estar marcando a cada rato”, le dice, y se despide de él.
Fotógrafos independientes y acreditados comienzan a tomar sus primeras imágenes. El zapato de uno de ellos va plasmando el café por el pasillo: alguien derramó la bebida en el suelo. El aroma persiste.
Los primeros votantes ya están formados, esperan ansiosos el “ya pueden pasar”. En las escaleras del edificio un estudiante y su amigo se encuentran de frente con las cafeteras y con las cajas de galletas: “¡Ah!, también dan café. ¿Es la operación tamal o qué?”, y continúan en la búsqueda de su casilla.
Y cada vez más el número de votantes aumenta. La histeria de una mujer también. En un tono de pocos amigos, la mujer de saco negro alza la voz e invita a quienes ya votaron a que se retiren. “Sólo los que votan pueden pasar”. Hasta a las maestras despistadas de posgrado que no se enteraron que este día no podrían hacer uso de sus salones, fueron notificadas de que no podían pasar. – Oiga, ¿a dónde va? – Voy a mi clase. – ¿Qué no ve que hay votaciones? – No sabía, a mí nadie me dijo. Yo creo que espero a mis alumnos allá abajo, ¿verdad? – Sí.
Ni los alumnos del posgrado se salvaron de ser conducidos lejos de estropear el paso. Tampoco los reporteros de Gaceta UNAM y algunos candidatos.
Elector perdido
Bajo los rayos del abrasante sol, frente al edificio de las coordinaciones, José Woldenberg se muestra dubitativo. Parece que busca algo o a alguien. “¿Dónde son las votaciones?” pregunta el tan extrañado ex presidente del Instituto Federal Electoral. “En el edificio F”, le responden. – ¿Y dónde está el F? – Es ése que se ve aquí derecho. Emprende el camino y se dirige a emitir su voto.
No está equivocado. Los profesores también tienen su elección. Eligen a su representante ante el Consejo Académico del Área de Ciencias Sociales (CAACS).
El ahora académico comenta que, como profesor, hace tiempo fungió como consejero técnico de la carrera de Sociología. – Dicen que la FCPyS es como el país en chiquito. En las campañas de consejeros estudiantes se presentaron mensajes denostadores y propaganda negra.
¿Qué opinión le merece, doctor Woldenberg, el que esto pase en nuestra institución? – “En los procesos electorales es común que aparezca la crítica. Hay que distinguir: hay una crítica legítima. Para eso se hacen las campañas, no sólo para presentar las propuestas de cada uno (de los candidatos) sino para criticar las propuestas y actitudes de los otros”. “Ahora, lo que no se vale es la difamación, la calumnia, la mentira. Y ahí, en todo caso, debería haber una especie de mecanismo para que quien se sienta agredido pueda acudir a la autoridad y ésta pueda sancionar al culpable. Pero a mí me parece absolutamente natural que en campaña haya propuestas y haya críticas.” Y llegó al F.
La pancarta chatista y las narices rojas
Más tardaron en ponerla que en lo que el viento la rompió. Entre ellos mismos ríen burlándose del momento jocoso. Y es que activistas del cubículo Rebeldía colgaron una pancarta en la entrada de la biblioteca para llamar a votar por quien fuese, para legitimar un proceso en el que los consejeros "Ya están elegidos." Las miradas de los estudiantes que permanecen en la explanada de la Facultad están atentas. Alguien dice: “Ya se rompió la pancarta chatista”.
Distintas expresiones aparecen en el ágora de Ciencias Políticas. Las “narices rojas” de estudiantes de cuarto semestre de Ciencias de la Comunicación se manifiestan para hacer un llamado racional al voto. Y, aunque se definen como un movimiento netamente artístico, aceptan que hacen política involuntariamente.
Los candidatos
Durante la primera ronda de votaciones, las cuales transcurren sin ningún percance, según declaraciones del personal de Vigilancia UNAM, la mayoría de los candidatos se atrincheran en la explanada. La generalidad de ellos sonríe. Unos visten elegantes para el día “de”, otros visten como si se tratara de cualquier otro. Algunos más no dejan de saludar de cerca y de lejos. Van y vienen. A otros se les nota serios. ¿Acarreo?, ¿en Políticas? No.
Viene el cierre
Luego de un receso que se extendió hasta las cuatro y media de la tarde, las puertas del edificio F vuelven a abrirse para continuar con la votación. Afuera aguarda ya una fila de unos veinte votantes. Algunos de los candidatos también se han dado cita fuera del inmueble. El doctor Fernando Castañeda, director de la Facultad, también ha llegado hasta este lugar.
Mientras los candidatos preguntan a los estudiantes “¿ya votaron?”, al tiempo que les ofrecen una sonrisa y les palmean la espalda, integrantes del cubículo Rebeldía llaman en la explanada a no votar, a no ser parte de lo que califican como el “circo electorero”, y aderezan el momento al ritmo caribeño de la salsa, mismo que ha animado a algunas parejas a bailar ante las miradas y cámaras expectantes.
Los “narices rojas” recogen su mesa de ping pong, pero dejan la basura que han acumulado en el centro de la explanada, misma que minutos después es recogida por Rebeldía y llevada al edificio F, bajo la amenaza de ser incendiada, algunos integrantes de las distintas planillas la mojan, sustituyendo el café de la mañana por los hilitos de agua que comienzan a correr en todas direcciones.
Las votaciones transcurren con relativa calma. Algunos candidatos se muestran molestos por el “acarreo” que se ha promovido, según ellos, por profesores y adjuntos. Esta misma circunstancia es denunciada por los integrantes de Rebeldía, quienes continúan en la explanada.
Poco a poco la jornada ha ido declinando. Está oscureciendo cuando el profesor Gustavo de la Vega, integrante del Comité Local de Vigilancia, anuncia que faltan algunos minutos para que las casillas cierren. Los últimos votantes entran al edificio, que permanece a puertas cerradas.
De gritos y miradas entristecidas
El conteo de los votos ha comenzado, a puerta muy cerrada, puesto que se ha colocado una cadena en la entrada del edificio F. El argumento para impedir a los presentes el acceso es que los salones en los cuales se está llevando a cabo el conteo son muy pequeños, pero anuncian que el resultado se dará a conocer en la sala Isabel y Ricardo Pozas.
A las nueve de la noche el conteo sigue. Pese a que aún no se han obtenido los resultados oficiales una de las planillas festeja constantemente, sus gritos de alegría irrumpen confundiendo a algunos, son los integrantes del Proyecto Unidad Estudiantil (PUE). Los rumores corren a la par del viento que esta noche mece a los árboles: los candidatos del PUE para la Consejería Universitaria llevan la delantera.
Por mensajes y Messenger las planillas y fórmulas se comunican con sus observadores. Otra vez son los miembros del PUE que gritan goyas para festejar el triunfo de sus candidatos para el Consejo Técnico de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, enfrente de ellos, la fórmula Estrada-Santos también festeja: llevan la delantera en Comunicación. Y a un lado, la fórmula Zavala-Vásquez hace lo propio, luego de saber que han salido vencedores por la consejería técnica de Sociología.
Algunos candidatos comienzan a frotarse las manos, otros esperan sentados en la jardinera, unos más han comenzado a retirarse. Y de nuevo el PUE festeja dos triunfos más: Administración Pública y el Consejo Académico del Área de las Ciencias Sociales. “Oy, oy, oy oy, el que no salte es un priista maricón”, cantan los integrantes del PUE.
A las once de la noche, una vez terminado el conteo, la cadena es retirada de la puerta y los presentes se dirigen a la sala, no la llenan totalmente. La profesora Carola Calderón anuncia que a la brevedad se darán a conocer los resultados, en lo que llegan los marcadores para hacer las sumatorias. Por las consejerías de Administración Pública: Leyva-Alba; por el de Comunicación: Estrada-Santos; por el de Ciencia Política: Cruz-Álvarez; por el de Relaciones Internacionales: Colín-Ochoa; por el de Sociología: Zabala-Vásquez, por el CAACS: Ordorica-Padilla, y por el Consejo Universitario, Fernández-Luna.
Cinco veces los integrantes del PUE gritaron y aplaudieron. Comunicación y Sociología decidieron escribir su historia aparte.
