LOS INDIGNADOS

24 Octubre, 2011
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Escrutinio No. 77

*Perla Sánchez Domínguez

La caída del muro de Berlín en 1989 dio pie a que apareciera lo que se conoce como el nuevo orden mundial, caracterizado por el predominio capitalista y la preeminencia de las instituciones liberales. Con ello se produjo el fenómeno de la globalización, que ha preponderado la liberalización y apertura comercial.

Se ha definido el término globalización como la tendencia de los mercados y de las empresas a extenderse, alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales.[1]

Una economía globalizada se caracteriza esencialmente por “la supremacía de la economía del mercado” incentivada, por la disminución de regulaciones en los mercados, firma de acuerdos de libre comercio, la integración de bloques comerciales y por la creación de organismos supranacionales que vigilan e infieren en la toma de decisiones, que respecto a su economía, realizan los gobernantes al interior de sus países.

La interrelación de estos factores permite el acceso a una diversidad de productos y de mercados para beneficio de las economías nacionales. Sin embargo, a pesar de que la integración económica ha generado mayor riqueza, la misma se ha distribuido de manera inequitativa, provocando una gran pobreza en medio de la abundancia.

Al respecto, el Banco Mundial ha reconocido que 64 millones de personas viven en extrema pobreza[2], por lo que la relación entre la globalización y la pobreza, permite observar los problemas medulares por las que atraviesa la etapa actual del modelo de desarrollo económico y social, sustentado en el mercado como único regulador de las relaciones de producción.

Por ejemplo, la interdependencia extrema de las economías nacionales que no considera la homologación de las condiciones de desarrollo de los países, lo que implica una relación de poder entre desiguales.

En virtud de la crisis económica de las últimas décadas en Estados Unidos y Europa se ha incrementado de forma sustancial el desafío de cumplir con las metas de Desarrollo del Milenio (MDM), según el informe Indicador Mundial de Desarrollo 2010 dado a conocer por el Banco Mundial, en que se señaló que los efectos sobre el bienestar humano serían costosos y de larga duración.

Lo anterior se debe a que las secuelas de la crisis fueron transmitidos de las economías de altos ingresos a las economías en desarrollo debido a que las exportaciones, los flujos de capital privado, los precios de los productos y las remesas de los trabajadores disminuyeron, provocando la exclusión de millones de personas en el mundo entero por el desempleo masivo y la falta de acceso a servicios estatales de vivienda, educación y salud.

En tal sentido, la dinámica creada por la globalización, particularmente respecto del binomio trabajo-capital, agudiza en el desempleo juvenil que aunado al mínimo apoyo que se ha dado a la educación, provoca que las generaciones de jóvenes no posean expectativas futuras y provoquen en ellos un sentimiento de incertidumbre y poca credibilidad en las instituciones.  

Los jóvenes conocen -y padecen- el contexto en el que les ha tocado vivir mejor y más directamente que el resto de la sociedad, lo que hace que comprendan perfectamente la sociedad globalizada actual y que sean más propicios a movilizarse y actuar para intentar corregir los desequilibrios sociales que se están generando.

Debido a ello la juventud ha adquirido una conciencia planetaria y una vocación internacionalista, y sin embargo priorizan los pequeños espacios de la vida cotidiana como trincheras para impulsar la transformación global, con el lema “pensar globalmente es actuar localmente[3].”

Efectivamente las grandes organizaciones juveniles en las que el individuo quedaba prácticamente anulado en pro de lo colectivo, han dejado de ser de interés para las nuevas generaciones. Estamos ante una generación de jóvenes con profundos valores democráticos, que se define como pacifista y solidaria que se rebela contra la pobreza, y los graves desequilibrios ocasionados por el sistema económico que rige al mundo.

En los últimos meses han surgido una serie de movimientos en todo el mundo, donde millones de jóvenes han manifestado la cólera de una generación sin futuro ni fe en las instituciones tradicionales políticas y financieras, consideradas responsables de la crisis actual. Se le ha denominado el movimiento de los indignados, inspirado en el libro escrito por Stéphan Hessel, “Indignez vous”, traducido al español como ¡Indignaos!.

En el libro escrito por un superviviente del campo de concentración de Buchwal y único redactor vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, Hessel invita a la juventud a combatir la apatía y a indignarse contra el mundo en el que viven[4]. Y propone que una concienciación que lleve a la preocupación real por los derechos humanos, debe surgir desde una reacción pacífica basada en la solidaridad y el entendimiento global. Entiende que poner freno a la dinámica en la que se mueve el sistema actual, sus empresas, estados, medios de comunicación de masas, imponen un “todos contra todos” que llevará más temprano que tarde a convertir el planeta en un lugar inhabitable.

Para Stéphan Hessel vivimos tiempos en que la represión y la violencia de los Estados es más difícil de identificar, pues se oculta en instituciones que aparentemente son democráticas, pero la indignación que movió a generaciones pasadas contra enemigos más obvios, por visibles y evidentes, debe aparecer en los jóvenes y estar dispuestos a enfrentarse al poder del dinero, capaz de causar grandes campos de concentración invisibles.

En este orden de ideas,el movimiento de los indignados inició en España el 15 de mayo del presente, constituido por jóvenes profesionales, obreros y técnicos sin trabajo que reflejaban la crudeza de la situación social producto de la crisis económica en ese país, consecuencia de la originada en Estados Unidos en 2008.

Tal situación era semejante en otras latitudes de tal forma que “los indignados”, fueron surgiendo en más de 80 países, por lo que aprovechando las redes sociales como herramienta de organización y coordinación, el pasado 15 de octubre del presente, el movimiento se manifestó en más de 900 ciudades alrededor del mundo, la consigna era protestar contra la precariedad vinculada a la crisis y al poder de las finanzas.

Por ello las zonas de protesta fueron centros financieros, bancos y casas de bolsa de varios países, se han convertido en zonas de campamento, donde jóvenes y adultos se han plantado indefinidamente para realizar la protesta.

Es un movimiento caracterizado por el uso de herramientas que el desarrollo tecnológico proporciona, tanto para comunicarse, informarse, conocer otras sociedades y sus comportamientos, así como para movilizarse. Así, se han organizado para solicitar donativos, convocar asambleas, escuchar propuestas, organizar actividades culturales, todo ello de manera pacífica.

Este movimiento es el reflejo de la forma de organización que los jóvenes han adoptado, caracterizadas por su carácter horizontal-democrático, donde se pretende la nulidad de liderazgos, donde la consigna es “yo me indigno”, “yo propongo”, “yo acciono”.

El cambio generacional, tecnologías de redes sociales y la confluencia simultánea de crisis económica y descontento político son los elementos inauditos en la dinámica de las sociedades contemporáneas. Diversos sectores sociales no se sienten reconocidos en el sistema y sus instituciones, ni representados por las élites políticas y económicas, en especial los jóvenes.

Jóvenes de nuestro país se han sumado a este movimiento, en Tijuana, Guadalajara, Ciudad Juárez y el Distrito Federal se han identificado con el movimiento de los indignados, que declaran su desacuerdo con el sistema económico y político que impera en México.

México, un país de jóvenes no podía quedarse al margen del llamado de la juventud global, “indignarse o quedarse sumido en la apatía” ése es el mensaje del movimiento de los indignados, se trata de promover la participación ciudadana y manifestar el descontento, semillas de acciones de cambio. En la medida en que cada uno se asuma como parte de la sociedad, ejerciendo de manera responsable el status de persona, en esa medida seremos capaces de provocar un cambio. Cuando los de abajo se mueven los de arriba se caen.[5]

 

 

 

 

 



[1]
Real academia de la lengua española (RAE).

[2] Banco Mundial. Informe sobre el Desarrollo Mundial 2010. http://siteresources.worldbank.org/INTWDR2010/Resources/5287678-1226014527953/Overview-Spanish.pdf (Visitado el 22 de octubre de 2011)

[3] Reguillo, Rossana. ”Taggers, punks y ravers”, en Alonso J. y Juan Manuel Ramirez Sáiz. La democracia de los de abajo. La Jornada- Consejo Estatal del Estado de Jalisco- Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Humanidades de la UNAM, México, 1997, p. 211

[4] Hessel, Stéphane ”Indignez vous”, Enero 2010.  < http://conspiraciones.blog.com.es/2011/02/16/texto-integro-de-indignaos-de-hesse-10607025/> (Visitado el 20 de octubre de 2011)

[5] Frase que reza en un volante que promueve el movimiento de los indignados en el campamento de manifestación en la Casa de valores de la Ciudad de México.

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Comentarios

  1. 1

    07 DICIEMBRE, 2011

    ALBERTO

    Desgraciadamente en mexico. la ley se usa a modo y te la aplican no permitiendo la libre manifestacion

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