Continúa la lucha del SME

11 Octubre, 2011
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Manuel Cardoso
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Escrutinio No. 76

*Manuel Cardoso

A casi dos años de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, llevada a cabo el 11 de octubre de 2009, el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) continúa con la movilización para poner sus demandas en  la mesa.

Después de aproximadamente seis meses, el pasado 13 de septiembre el SME decidió retirarse de la plancha del Zócalo, debido a un acuerdo firmado con el gobierno federal para llevar a acabo las celebraciones del 101 aniversario de la Independencia de México.

Varios de los puntos tratados son demandas que ha hecho el sindicato desde días después de su extinción, como por ejemplo, el regreso a laborar, la toma de nota en un primer momento del representante del sindicato y después del Comité Central, el pago de salarios caídos, y la excarcelación de los presos políticos. Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas.

En entrevista con Escrutinio, Modesto Gutiérrez, representante propietario principal del departamento en Taller Eléctrico Tacuba, hace un balance del movimiento, desde el decreto de extinción hasta el día en que se retira el plantón.

Para Modesto Gutiérrez, uno de los periodos más difíciles fueron las primeras semanas después del decreto, en los que el SME lo único que pudo hacer fue meter una demanda por patrón sustituto y por la inconstitucionalidad de la extinción de la empresa paraestatal.

Y es que  en el contrato colectivo de los trabajadores está estipulado que en el momento en que desapareciera Luz y Fuerza del Centro por cualquier motivo, la empresa destinada a ser patrón sustituto sería Comisión Federal de Electricidad (CFE); sin embargo, sólo se intentó liquidar a los trabajadores.

Peor aun  fueron los periodos de liquidación en el  “primer periodo se van 17 mil 890 compañeros…el sindicato pierde casi la mitad de los compañeros en lucha. Muchos porque no alcanzaron  a superar el ataque de los medios…fue devastador, escucharlos día y noche en la televisión, en la radio, los periódicos, fue aislarnos de la sociedad, de los amigos, de tu familia y decir que éramos unos rateros, unos sinvergüenzas, unos borrachos y unos buenos para nada”, nos dice.

Para los meses posteriores, las actividades del sindicato fueron constantes. Marchas y plantones; sin embargo, la respuesta era poca.  Por ejemplo, el 16 de marzo de 2010 se invito a una marcha para cerrar la Glorieta de Camarones, pero “llegaron muy pocas personas de las organizaciones que decían estar con la lucha del sindicato”.

 

El cambio de estrategia…la lucha sigue

Allí fue cuando se dieron cuanta que no ganarían mucho si cerraban las calles.  Y cambiaron la estrategia: “de ahí nos dimos cuenta que el cerrar y tomar las avenidas no era la solución. Que lejos de que la gente apoyara el movimiento se te echaban encima y decían: que se pongan a trabajar, que busquen un trabajo, que vayan y se liquiden”. Y vinieron las huelgas de hambre.

Al principio iniciaron 11 mujeres y siete hombres, pero el  ingeniero Cayetano  Cabrera Esteva duró más de 80 días, lo cual le trajo consecuencias a la salud. En el momento de sus revisiones con el médico se le detectaron taquicardias, las cuales eran ocasionadas por la poca glucosa en la sangre. No obstante, en entrevista con La Jornada publicada el día 15 de julio de 2010, responsabilizó a Felipe Calderón  en caso de fallecimiento, además, señaló que no era una lucha individual, sino colectiva, pues en varias ocasiones el secretario del Trabajo le ofreció trabajo en CFE.

Después de la huelga de hambre, Modesto Gutiérrez considera una inclinación de la balanza a favor del sindicato, pues se logran los acercamientos con el titular de la Secretaría de Gobernación en ese momento, Fernando Gómez Mont. En esas mesas se plantearon cinco puntos: la toma de nota al sindicato, el pago de los salarios caídos, el pago de ahorro y aguinaldo, el regreso a laborar y  una mesa para ver lo de las jubilaciones y demás pendientes en torno a ellas, consiguiendo las primeras dos.

 

La represión al movimiento

Uno de los casos más visibles sobre la represión al movimiento del Sindicato Mexicano de Electricistas fue el de Miguel Márquez Ríos, miembro del sindicato detenido por supuesta privación ilegal de la libertad; es decir, secuestro, daños a propiedad ajena, y daños a la riqueza nacional, al encabezar la protesta en la hidroeléctrica de Necaxa, Puebla.

Principalmente se acusa a Miguel Márquez de secuestrar a dos policías federales.  Al ser secretario de divisiones del sindicato, y al tener una activa participación en la huelga de hambre, jugaba un papel importante dentro del SME.

“Por esa razón el gobierno decide apresarlo, como una muestra de amenaza en contra del Sindicato Mexicano de Electricistas. Nos parece que es parte de la criminalización de la lucha social, en este caso sindical, para que lo vean como un ejemplo sus compañeros del SME  y detengan la lucha por  recuperar  su fuente de trabajo”.

Preso en el penal de Cholula, Puebla, desde el 21 de octubre de 2010, miembros del Comité por la Liberación de Miguel Márquez, señalan que el caso fue armado incorrectamente desde el lado jurídico por parte de las autoridades federales.

Por su parte, Modesto Gutiérrez nos cuenta sobre las irregularidades en el proceso, pues uno de los policías secuestrados ya se retiró y el otro fue trasladado a otra sede y no se puede presentar a declarar.

Además, se le dan largas al proceso. Sin contar que “el ministerio público federal es el mismo que está emitiendo las ordenes de aprehensión contra Martín Esparza Flores por tentativa de fraude, Eduardo Bobadilla, secretario del Trabajo del sindicato  y María Elena Ríos Trejo (licenciada del sindicato) que ya tienen un amparo”.

Sin embargo, no es lo único. Se han sufrido agresiones en otros estados como Hidalgo, donde el 16 de marzo del año pasado, tres electricistas fueron lesionados por arma de fuego en un enfrentamiento con elementos de la Policía Federal.

O uno más reciente, donde en el campamento instalado el 4 de marzo de 2011 en la plancha del Zócalo, se detectaron indigentes con computadoras portátiles y audífonos detrás de las carpas o la constante presencia de militares y elementos de la Policía Federal.  Aquí otro botón de muestra.

“El sábado 3 de septiembre, vino un camión de los militares supuestamente para tomar medidas del Zócalo, pero no han hecho un primer festejo, llevan celebrándolo años y que de repente te caigan en la madrugada a las tres de la mañana, se bajen de un camión militares, corten cartucho”, dice Modesto Gutiérrez

 

Lo que sigue…

Independientemente del acuerdo celebrado con la Secretaría de Gobernación el 13 de septiembre del presente año, donde las partes se comprometen a analizar la reinserción laboral  de los trabajadores que no se han liquidado, la liberación de los presos políticos,  lo concerniente a los pendientes entre los y trabajadores del sindicato y las dependencias encargadas de la liquidación. No obstante, existen objetivos a mediano y largo plazo.

Como menciona Modesto Gutiérrez, se trabaja sobre “formar una central de trabajadores, para poder defender y luchar como uno solo, aunque se tienen diferentes frentes como la Unidad de las Izquierdas, y otros,  todos ellos se tiene la intención de unirnos y hacer un contrapeso a los que están en el poder”.

Además, está la Organización Política del Pueblo y los Trabajadores (OPT), que se identifican como “dirigentes y activistas de la clase trabajadora, de comunidades indígenas y campesinas, de colectivos estudiantiles, de mujeres, de grupos religiosos, de organizaciones civiles, de minorías sexuales y de organizaciones revolucionarias de la izquierda mexicana, entre otras, que aspiramos a construir un nuevo liderazgo político”, donde el SME también tiene participación.

Así, por medio de este órgano de carácter político es como se podrán evaluar las propuestas de los futuros candidatos a la presidencia de la República en las próximas elecciones de 2012. Por este medio se decidirá si la Asamblea decide apoyar una candidatura o no.

Y es que mucho se ha especulado sobre el coqueteo del secretario general del sindicato, Martín Esparza. Sin embargo, para Modesto Gutiérrez y para muchos trabajadores, el acercamiento de Esparza hacia las distintas fuerzas políticas es parte de su trabajo como representante de los miembros del SME.

“Son 38 mil 599 familias que están dependiendo de una decisión.  Esparza ha expresado:    Si yo tengo que ir a platicar o  ir a negociar con el diablo, tendré que ir.  Esa es su facultad, como representante del sindicato, aunque el que tome la decisión es la asamblea”, nos comenta.

“Si quieres encontrar la opinión del SME, tendrías que platicar con los 16 mil 599 para que pudieras sacar una opinión y eso los activos, te quedarían los 22 mil jubilados”.

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