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Chomsky, Sartori y la TV mexicana
Escrutinio No. 65
La última transformación que sufrió la estructura mental del ser humano luego de alcanzar al Homo Sapiens (Hombre que piensa) fue pasar del Homo Ludens (Hombre que juega) al Homo Videns (Hombre que ve). La llegada de la tecnología trajo consigo un gran cambio para las sociedades en el mundo entero. La idea de saberte comunicado, primero con la comunidad o pueblo, después con todos los estados que conforman un país, para finalizar con el mundo entero, generó en el ser humano la necesidad de vivir más a prisa y de estar más informado. Las noticias y sucesos cambiaban las formas de pensamiento reinante y los ciudadanos comenzaron a organizarse, pero paradójicamente comenzaron a individualizarse.

Este proceso de individualización fue suficiente para crear la idea del falso mundo interior (los valores ya no fueron internos si no externos), es decir, las necesidades cada vez fueron más orientadas a los modos de producción-consumo. Los medios masivos de comunicación se convertían en fábricas de ideologías, de maneras y estilos de vida. Las personas comenzaron a ver que había diferentes estilos de vida, a través de la identificación con las “estrellas”[1] del momento se idealizaba una prototipo a seguir. Así, juntos mass media y sistema político-económico-financiero, se apoderaron del aquí y ahora de los ciudadanos.
La libertad de mercado ahora consistía en quién podía tener más, comprar más, vivir mejor, pero ya no basado en el bienestar común sino en la realización individual.
Al masificarse la televisión, la identidad colectiva se apoderó de los modus vivendi de las personas, provocando con esto la estandarización de los estereotipos y de las “mejores opciones” para disfrutar de la vida. Las sociedades se homologaron en valores, lujos y exceso. Sin embargo, a partir de los años ochenta, con la llegada del neoliberalismo, la globalización radicalizó las diferencias sociales haciéndolas más grandes, los ricos se hacían más ricos y los pobres más pobres. Por tanto, se amplió la brecha entre quiénes sólo podían seguir soñando con alcanzar un estilo de vida que ya no estaba más a su alcance y los que vivían con todos los lujos y comodidades que trae consigo el dinero.
Estos estratos pauperizados comenzaron a identificarse con las “vidas” en las telenovelas, depositando en ellas las esperanzas, los sueños, los ideales y comenzó así la era del “vivir entre imágenes prestadas”, es decir, vivir a través de la pantalla de televisión.
Para millones de ciudadanos hambrientos, con poca o nula calidad de vida, con escasos servicios, pobres, analfabetos, desempleados, Nini´s -que ni estudian ni trabajan- es más fácil apretar el boton de “power”, encender el televisor y vivir intensamente otras vidas y situaciones que llenan de “confort” la mente del televidente.
Así en completa apatía, atrapados por la televisión, en una directa pérdida de tiempo -lo digo así por los contenidos digeridos y poco sustanciales o culturales que presenta la programación televisiva actual- viven millones de mexicanos que son acarreados como una masa que no piensa, sino que sólo repite frases, estilos y formas de actuar, beneficiando a los grandes intereses político-económico-financieros.
Estos intereses convertidos en poderes fácticos, le presentan al ciudadano un escenario lleno de satisfacciones, ayudas, sueños cumplidos, “teletones”, generando una débil y poco fundamentada opinión pública, distrayendo con esto la atención de los verdaderos problemas del país.
Si revisamos los contenidos de los noticieros no son nada cercanos a un verdadero análisis, lo que nos presentan no son noticias, sino sucesos que ocurrieron en otras partes del mundo como el terremoto ocurrido en Japón, el nacimiento de un panda en un zoológico de Alemania o cómo se salvo un piloto en Honduras después de que la nave que piloteaba cayó. Los problemas reales del país se hacen a un lado y el “presentador de noticias” se convierte en formador de opinión pública, le da a la sociedad la sensación de saber acerca de los temas, aunque su tarea termine siendo dividir opiniones y generar conflictos sociales.
Desde la Biblia impresa por Gutenberg, entre 1452 y 1455, el hombre se fue acostumbrando a ver, leer y querer saber más acerca de su entorno. Para los siglos XVIII y XIX llegó el modo “diario” de leer las noticias, el periódico; Pero fue hasta mediados del siglo XIX con la llegada del telégrafo y del teléfono que desaparecieron las distancias, abriendo camino a la comunicación inmediata. La importancia que la voz adquirió con el radio se difuminó con la llegada de la televisión, qué cómo su nombre lo indica es “ver de lejos”, es decir, llevar ante los ojos de un público de espectadores cosas que puedan ver en cualquier sitio, dese cualquier lugar o distancia.[2]
Así poco a poco la imagen pasó a ser lo más importante, el ser humano se convirtió en un ser simbólico, “animal simbólico”, cuando las imágenes contaron más que las palabras.
A partir de este momento, con el crecimiento de las ciudades, la televisión se volvió prácticamente indispensable para la transmisión de las ideas políticas, generando una especie de “plaza pública” tecnológica, perdiendo el sentido del dominio público de la plaza, como se concebía en las polis griegas.
En la definición actual de democracia lo que más importa es la “opinión” del ciudadano ¿Qué mejor espacio que la televisión que llega a muchos hogares, donde a través de la pantalla candidatos, partidos políticos y gobierno presentan propuestas, debaten entre ellos para generar la “mejor opción” para el electorado?, generando con esto, lo que Sartori llama la “video política”, lugar donde todos los procesos políticos se llevan a cabo, desde la presentación de candidatos, propuestas y carrera de los mismos, así como medir su popularidad entre los votantes y lo más importante, servir como medios para la invitación a ejercer tu “máximo” derecho ciudadano: el voto.
Sin embargo, el impacto televisivo va más allá de la “video política”, sus efectos secundarios en el cerebro, las aptitudes, mente, espiritualidad y hasta de índole física en el individuo son evidentes. Un estudio reciente de Archives of Pediatrics and Adolecent Medicine[3] demostró que el uso excesivo de la televisión en los primeros años de vida, da como resultado jóvenes con problemas socioemocionales, con déficit de atención, así cómo peores habilidades verbales. Otros datos de este estudio revelan que 7% de los estudiantes participan menos en clase y cuentan con 5% más de índice de masa corporal, además de haber coadyuvado en un aumento del 10% en bulling (rechazo, burlas o insultos por parte de sus compañeros de escuela).
Por su parte, otro estudio del Culture and Media Institute arrojó que ver televisión en exceso daña “la moral de las personas y su sentido de responsabilidad”.[4]
A través de estos datos, el lingüista y sociólogo norteamericano Noam Chomsky publicó en días pasados un artículo titulado “Las 10 estrategias de manipulación que utilizan los gobiernos a través de los medios masivos de comunicación para tratar a los ciudadanos como si se tratara de un ganado”.
Con base en el artículo de Chomsky, analizamos la televisión que se hace en México y descubrimos que se cumplen todos los requisitos que el autor expone en el mismo.
1.- La primera estrategia de manipulación es la distracción, este es uno de los elementos más importantes, ya que se encarga de utilizar una programación digerida, haciendo que los televidentes se olviden de los verdaderos problemas del país y sígan, comenten y opínen sobre aquéllos que el sistema impone como reales y de mayor importancia. La televisión mexicana es especialista en hacer de este suceso su forma de transmisión oficial, el mostrar una infinidad de problemas hace que el proceso de conciencia se quede corto, reduciendo la capacidad de análisis del público.
2.- Chomsky señala como segunda estrategia, la creación de problemas y la generación de soluciones. En los noticieros mexicanos es común ver que el informador califique una situación, dandole adjetivos que maximizan la realidad. Tal es el caso del controvertido tema de las manifestaciones públicas, donde el “presentador de noticias” vincula el problema del tráfico vehicular con la realización de las mismas, dandole un enfoque parcial al problema real, tanto de las manifestaciones como del tráfico vehicular. A partir de esa problemática creada, el “informador” plantea al público sancionar o penalizar el derecho a la manifestación, masificando la persepción de que ese es el verdadero problema. Desde los tiempos de Goebbels una mentira repetida cientos de veces se convierte en verdad, la creación de la propaganda. Una vez convertida la televisión en la creadora de la realidad social es fácil hacer y deshacer noticias, generar problemas y luego la soluciónes.
3.- La gradualidad, para Chomsky es la estrategía para legitimar una medida que de aplicarse de inmediato sería inaceptable. Es también un factor que la televisión mexicana tiene como parte de sus usos. En este caso debemos de observar cómo se manejan las opiniones de los televidentes y al final aunque el gobierno no genere las leyes ni los cambios constitucionales pensando siempre en el bienestar de los ciudadano, estos siempre acabarán aceptando lo que el gobierno les impone, porqué los medios ya le hicieron creer que las cosas funcionan. Los temas de importancia socio-económica como el caso de las privatizaciones se abordan en los noticieros pero no se analizan sus alcances y sus reales consecuencias. El ejemplo de dicha situación se púdo observar en la década de los ochenta, cuando se generó una impresión en el público de que las empresas del gobierno eran “elefantes blancos” inservibles y costosos para el erario nacional, siguiendo la propuestas de los cambios neoliberales dichas empresas ahora privadas son generadoras de monopolios como es el caso de Telefonos de México.
4.- La estrategia de diferir consiste de acuerdo con Chomsky en hacer aceptar una salida a un problema que por impopular que resulte la presentan como “dolorosa pero necesaria”. Esta estrategía es también muy utilizada por la televisión mexicana y lo podemos observar con mayor claridad al recordar pasajes de los grandes “sacrificios” que como Nación se tuvieron que hacer, es decir, se utiliza cuando el gobierno desea que los ciudadanos acepten alguna medida que no es favorable para la mayoría de ellos utilizando la gradualidad de la información hasta que el televidente se convence de que el gobierno no tuvo otra salida que hacer dichos cambios o generar esas políticas públicas.
5.- Dirigirse al televidente como si fueran menores de edad. Este aspecto es de gran relevancia para el estudio del caso mexicano, ya que en varios programas que el duopolio televisivo –Televisa, Televisión Azteca- presenta, los conductores hablan y se comportan como niños. En ellos, siempre hay juegos, globos, risas, colores y se utiliza un lenguaje digno de una maestra de kínder, siempre pensando en quedar bien con quien les hace el “favor” de su atención -como si se tuviera más opciones-, esto hace que el espectador se identifique con ellos. En la medida en que se trate a alguien como un niño, esa persona responderá y se comportará como tal. La agilidad de las imágenes, los colores y los mensajes están hechos para tratar al espectador como si fuera un enfermo al que hay que consentir y no dejar que este haga nada por su cuenta, todo va digerido, el espectador ya no tiene que pensar en nada, sólo sentarse frente a la tele y dejar pasar el tiempo.
6.- Se utiliza más el aspecto emocional que el reflexivo. En el caso mexicano, la historia preferida de las telenovelas es aquella donde el pobre llega a ser millonario por un golpe de suerte. El nuevo formato de programas es corto (30 minutos) y lleva al espectador a vivir historias cargadas de emociones y de sensaciones de placer y en ocasiones hasta de ideología (Los programas “La rosa de Guadalupe”y“Cada Quién su Santo” son un ejemplo de ello), lo importante es lo que sentimos frente al aparto de televisión. El espectador cansado del día laboral lo que quiere es “no pensar” y sólo sentir satisfacción a través de las imágenes.
7.- Chomsky plantea como otra forma de manipulación, mantener a la audiencia en la ignorancia y la mediocridad. Este parece ser el nuevo objetivo de la televisión mexicana con programas como “Laura de América” y “Cosas de la vida”, todos los talk shows que con un lenguaje soez y directo, atrapan a la audiencia, reducen a “chisme” las necesidades de la gente que acude al programa a tratar de solucionar sus problemas.
8.- Estimular al público a ser complaciente y mediocre. En este punto es necesario retomar el tema de las modas y de las formas de vida que a través de la televisión se obtienen, estas son para el espectador las ideales, las que cuentan para una verdadera socialización. Sin embargo, el estereotípo creado a partir de la identificación con personajes pobres, incultos, que están incluso peleados con los buenos modales y con la cultura, llegan a ser modelos de vida. Bajo este precepto algúnas personas llegan a percibir que la cultura es sólo para quiénes tienen un nivel socieconómico más alto. La forma de socializar es ahora estar en contra de todos los que no piensen como ellos.
9.- Reforzar la auto-culpabilidad, que entendida a través de Chomsky significa que el individuo se niegue a sí mismo la posibilidad del cambio, debido a que se concibe como un ente carente de la capacidad de acción. Esto sugiere que el propio ciudadano se sienta culpable de su desgracia y sienta que no hay solución posible. Todos los problemas se tardan más en plantear una solución que en lo que ya están de regreso. No vale la pena esforzarse para solucionar nada, la calma y la resignación en este caso es lo mejor. La televisión es de gran utilidad para reforzar ese sentimiento de inmovilidad social, que por poner un ejemplo, podemos tomar la concepción que se genera en el ciudadano que sólo hay dos tipos de actor social: el de a pié y los poderosos.
10.- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. El gobierno apoyado por los grandes medios masivos de información -que no comunicación- conocen más los gustos y tendencias que los mismos ciudadanos, pues es la televisión quién dispone de usos y costumbres de millones de mexicanos, dictándoles formas de vida. El conocimiento de las leyes, del manejo de las instituciones y de los derechos y obligaciones de los de mexicanos es exclusivo de sus élites, generando con esto un dominio claro y un manejo de la sociedad por parte de sus gobernantes, como si efectivamente se tratara de manejar un ganado. Basta recordar la campaña del Senado de la República donde se menciona que “El Senado hace las leyes por ti” haciendo creer que la opinión de la sociedad civil es tomada en cuenta para la generación de dichas leyes, cuando el ciudadano carece de ese derecho.
Esta en nosotros como sociedad organizarnos, apagar el televisor cuando no nos guste lo que estamos viendo, leer, informarnos, actuar para poder tener una televisión de calidad, una programación que verdaderamente la haga el consumidor y no sólo tener la opción de prender y apagar el aparato televisivo.
Referencias
[1] Personajes que los medios masivos utilizaron para que las personas se identificaran y marcaran las nuevas tendencias, los nuevos modos y estilos de vida. Todos querían ser, vestir, hablar y verse como los personajes de moda en la televisión.
[2] Sartori Giovanni “Homo Videns (La sociedad teledirigida)” edit., Taurus, 1999, México.
[3] http://archpedi.ama-assn.org/

05 ABRIL, 2011
ANTONIO E RFelicidades muy buen articulo
06 ABRIL, 2011
HUGO OMuy buen analisis de este medio de comunicación, y sobre todo la gran refrección a la que nos obligas realizar.
esperemos que podamos actuar al respecto sobre todo en beneficio de nuestros niños.
felicidades
07 ABRIL, 2011
SANDRABuen trabajo, solo nosotros mismos podemos liberarnos de la esclavitud mental, tomar acciones, para crear mejores seres, lejos de la ignorancia y la mediocridad, exigir calidad para quienes estamos ahora y los que vendran. dont let them fool you, we,ve got a mind of our own , dont let them change you or even rearrange you , we got a life to live
08 ABRIL, 2011
NOEMIBuen artículo querido!!!
el individualismo que impera hoy en casi todas las sociedades, es producto de la misma ola de presion hecha por el hombre y para hombre, por tanto, la solución se desprende de ese propio individualismo que puede generar un cambio en nostros mismos, en primera instancia, y posteriormente un cambio en el entorno que nos rodea... eso es parte de hacer consciencia..
18 MARZO, 2012
ELíASLeí tu artículo; es interesante, pero me gustaría leer el artículo de chomsky del que hablas ¿lo tendrás disponible o pasarme la referencia de él? realmente quiero consultarlo.
gracias.