La izquierda, ¿instrumento electoral?

06 Diciembre, 2010
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Jesús Eduardo Hernández Estrada
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Escrutinio No. 60

Escrutinio No. 60

Hablar de izquierda o de derecha en estos tiempos es sólo referirnos a posiciones de los partidos políticos, es decir, ideológicamente se han desvanecido los conceptos a meras situaciones y contextos electorales y ya sólo se recuerdan estos términos en los discursos oficiales, los de identidad colectiva,  o si se atraviesa por el climax de algún movimiento social, para cooptarlo y unirlo a las causas estrictamente partidistas.

Desde antes de la caída del Muro de Berlín, que para muchos significó la caída del comunismo o de la izquierda a nivel mundial, se hablaba de una “crisis de las ideologías”, lo que terminó por convencer a propios y extraños que los gobiernos de izquierda no eran la opción correcta para los tiempos modernos de gran influencia del mercado, en la vida político-social de los sistemas políticos a lo largo y ancho del mundo.

“ Los terribles resultados” que arrojó el comunismo, según la visión del liberalismo y después del neoliberalismo, en cuanto a la carencia de garantías individuales que se manejan en las democracias formales occidentales modernas, sirvieron para que se fuera desgastando poco a poco esta posición política, incluso tocando y deformando los postulados y los resultados de la social democracia europea.

Esta crisis de los modelos social-demócratas la podemos observar con mayor claridad cuando se analizan los resultados (en la práctica) de los argumentos centrales de dichas filosofías y, nos damos cuenta que han pasado de ser una forma de vida a sólo argumentos. Los discursos y soluciones que emiten se adecuan a los tiempos, problemas, grupos, identidades, luchas y posibles soluciones a los conflictos, pero ya están muy lejos de ser una forma de hacer política.

Ya el mismo Sartre se atrevía a hablar de que tanto izquierda, como derecha son sólo dos cajas vacías donde tiene cabida cualquier posición, argumento y cualquier propuesta que pueda hacer buen uso de estos argumentos para  llevar a algún grupo o determinada actitud al poder.

Sin embargo, la disputa o la discusión de hacia donde se dirige, hacia donde debería dirigise o qué eran estas dos posiciones políticas (izquierda y derecha), las encontramos en los autores de los últimos dos siglos. Es precisamente a George Sorel, autor de Reflexiones sobre la violencia,  a quien se le atribuye el papel del inspirador de los movimientos de izquierda y de algunas corrientes de sindicalismo revolucionario italiano; sin embargo, se declaraba admirador de Lenin y de Mussolini, ¡Vaya combinación!.

 

 

Algunos otros autores como Pareto, Croce o el mismo Nietzche se presentan ante el inminente escrutinio de la historia, como inspiradores también de movimientos radicales tanto de derecha, como de izquierda.  ¿Significa que las dos ideologías comparten autores? La respuesta es sí, por increíble que parezca hay demasiada similitud entre la derecha arbitraria y la izquierda reaccionaria, ambas corrientes se identifican con violencia, despojos, revolución, armas y cambios radicales…. Los opuestos se acaban atrayendo.

El discurso ideológico que siguió a la segunda Guerra Mundial, y que a la fecha aún se practica, fue de manera abrumadora radicalizante en contra de la izquierda, el comunismo o todo aquel discurso que les estorbara en sus fines y objetivos a los gobiernos que “ganaron” esta guerra fue eliminado. Se relacionó en su momento a las personas que tenia ideales de izquierda con enfermos mentales, se habló de conspiraciones comunistas en contra de los buenos gobiernos del mundo y esto sirvió incluso de pretexto para actos tan atroces como lo ocurrido en Tlatelolco en 1968 y la represión política-económica que sufrieron la mayoría de los países de América Latina en las décadas de los sesenta y setenta.

Al institucionalizarse y posicionarse la derecha (que tiene la peculiaridad de convertirse en centro o en una discreta “izquierda” cuando le conviene) en el poder, ha utilizado todos los medios que tiene a su alcance para gobernar, desgraciadamente el uso y abuso de la fuerza son sus argumentos más recurrentes.

Las políticas liberales que implementaron estos gobiernos y la falta de seguridad social  y de garantías individuales, obligaron a la ciudadanía (sobre todo en el campo) a organizar  movimientos armados, ya que era la única forma de manifestar o presentar  las demandas a los gobiernos en turno.

Con ayuda de los medios masivos de comunicación, el gobierno comenzó a permear en la gente y en el imaginario colectivo de los habitantes de la nación, la identificación de la izquierda únicamente  con la violencia, las armas, y  el desorden.

Al contar el Estado Mexicano con pocas vías de acceso a las demandas y soluciones de estos grupos, el sistema político fue optando por la cooptación de los mejores miembros de cada movimiento social y los enroló en las filas del partido dominante. Al paso del tiempo y tras la reforma de 1977, se agrandó el abanico de opciones electorales (ya que fueron más fáciles los registros para dichos organismos) naciendo nuevos partidos que acogían nuevas “tendencias y formas” de hacer política con lo que se legitimó el propio sistema y el partido en el poder, dando nacimiento a una izquierda burocratizada más pendiente a los asuntos electorales y a los dineros públicos que se repartían, que a los problemas de fondo.

 

 

Con lo que una vez más, se dejaba de lado a la sociedad civil organizada y al resto de la población, que hacia el esfuerzo por participar en la vida política del país, cuando menos cada cierto tiempo saliendo a votar para estar en contacto con sus representantes y con la realidad de su país, ya que el voto, como forma de válvula de escape, dimensiona, critica y señala  todavía más a los que no están de acuerdo con él, ni con otras formas de participación y los vuelve a colocar en la categoría de “revoltosos”;  pero lo más triste de todo esto que hasta ahora se ha comentado, es la imperante forma de pensamiento de millones de mexicanos de “no vale la pena luchar, ni organizarnos, finalmente nada cambia”, ya es un paisaje común el pensar que detrás de cada movimiento social hay un “oscuro” personaje de la política moviendo los hilos de todo o que al final del día, los líderes de dicho movimiento acabarán seducidos por el poder y estarán sentados más tarde en sus curules votando, ya no por las demandas originales, si no por las necesidades del propio partido.

Después del terremoto de 1985, cuando la capacidad de respuesta del sistema político mexicano se vio rebasada por las demandas ciudadanas, y los acontecimientos ocurridos en la capital del país, la sociedad surge, se organiza, ayuda, colabora en los rescates y crea centros de acopio (el nacimiento de la sociedad civil para algunos autores como Almond y Verba). Es así como un grupo de políticos profesionales (los más importantes salidos del mismo PRI) liderados por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano,  aprovecha esta coyuntura y tres años más tarde con todas estas fuerzas hacen el Frente Democrático Nacional (FDN) organismo que años más tarde sería el Partido De la Revolución Democrática (PRD). 

Este nuevo partido al principio sirvió de base para todos aquellos que pensaron que un cambio real en el México más olvidado era posible, un grupo que jugaba con el poder, pero negociaba, o al menos eso parecía, por los intereses de miles y luego de millones de mexicanos, quienes con el paso del tiempo se encargarían de hacer ver la realidad de esta institución política.

La falta de identidad o al menos de unidad en el nuevo partido, fue haciendo que los sectores que lo conformaban llegaran incluso a la lucha interna y, finalmente a tener muchas “izquierdas” reunidas en un solo “proyecto”, si es que había realmente alguno. Si bien es cierto que la idea de un mundo donde sólo existiera una sola opción, como lo ven algunos radicales e ilusos tanto de derecha como de izquierda, daría como resultado un peligro para la libertad individual de cada unos de los miembros de la sociedad.

Nadie sabe el porvenir  del PRD, el futuro está en sus propias manos y en la visión que tengan de la política, en la renovación de nuevos cuadros con una verdadera vocación de estado, pero al menos por el momento parecería que este organismo está a punto de quebrarse y lo decimos por lo “negro” de su historia en estos últimos cuatro años,  desde que  perdió la contienda electoral por la presidencia y que todos en el partido argumentaban un fraude electoral, pasando por la gran victoria que se obtiene en Oaxaca, donde si bien hay motivo de festejo, también preocupa y resalta que hayan ido en alianza con el mismo Partido Acción Nacional (PAN), hasta el último conflicto interno… Donde la historia fue la siguiente.

 

1.- La última disputa  por la presidencia de dicho organismo (2009) duró nada más y nada menos que seis meses de conflicto entre sus participantes y los grupos que los apoyaban. Entre golpes bajos, descalificaciones e insultos Jesús Ortega y Alejandro Encinas, que en ese momento representaban o reunían las corrientes más importantes del PRD, se enfrascaron en una lucha antidemocrática en el seno de la institución que por antonomasia representa la “democracia” en México.

El ganador es Jesús Ortega; sin embargo,  ante la actual situación, nadie queda conforme con su presidencia, ya que se le acusa de negociar con quien no debe, por otro lado ya se acrecan las elecciones en el Estado de México el próximo año (2011) y las elecciones para presidente dentro de dos años (2012). Decide a un año de terminar su gestión que se retira de la presidencia del PRD y le pide a la Comisión Política y al Consejo Nacional emitir una convocatoria para elegir nuevo presidente del partido, en una decisión que es a todas luces una estrategia para legitimar al partido de cara a las elecciones por venir, y para buscar un candidato que surja de un “acuerdo integral” que abarque la decisión de “todos” en el partido aunque sólo tengan derecho a votar las élites del partido y no las bases.

“Hoy, el PRD está muy lejos de qué fue su motivación y origen” “Hay que rescatar el partido de ese grupo que colabora con el calderonismo y enderezar el rumbo hacia una política auténticamente de izquierda, con absoluta independencia y autonomía de la derecha”  estableció Dolores Padierna, la flamante esposa de René Bejarano “el de las ligas” y fundador de otro grupo (Movimiento Nacional por la Esperanza)  que apoya de manera “independiente” a candidatos de “izquierda” con la pequeñita condición de que él (Bejarano) se quede con la mitad del pago que le otorgue la cámara de diputados a su protegido.

Todo parece indicar que el candidato que logre unificar al partido será el mismo Lázaro Cárdenas Batel (heredero del liderazgo moral del padre) y con esto Jesús Ortega se limpiaría las manos de un proceso por demás sucio y funesto.

Sin embargo, esta batalla no es nueva, se ha llevado a cabo desde hace ya varios años y parece que ningún grupo está dispuesto a ceder su fuerza y espacio, es decir, las corrientes no caben en el mismo partido. Así lo demuestran las últimas encuestas de opinión más recientes, donde el PRD y el Partido del Trabajo (PT), separados, tienen casi el mismo número de votantes o simpatizantes entre los electores.

2.- Parece que a los miembros del partido cada vez les importa más el poder por el poder y lo jugoso que puede ser su imagen, ya que no hay un proyecto social, sino más bien personal como lo demuestra la ex senadora y ex gobernadora de Zacatecas Amalia García, quien ahora después de haber hecho un berrinche para la designación del candidato del PRD en su entidad y después de haber impuesto al suyo, el que iba naturalmente por la candidatura renunció al partido y, aún así    el PRI ganó la gubernatura. No obstante, Amalia García  decide ir por la jefatura de gobierno del Distrito Federal…. El tiempo dirá si es ella la que se equivoca con esta decisión. Otro que parece exagerar con el uso de su imagen es Andrés Manuel López Obrador ya que después de lo ocurrido en Iztapalapa vuelve a intentar el “dedazo” en el Estado de México con su candidata Yeidckol Polenvsky, si el PRD no va con él irá con el PT.

 

3.- La influencia del “maestro” Bejarano se pierde cada vez más; sin embargo, nunca hay que dar por muerto a un viejo lobo como él. Por su parte Cuauhtémoc Cárdenas vuelve a coquetear con la idea de lanzarse como candidato a la presidencia de la República.

Sin embargo, en todos lados se cuecen habas, el análisis de los otros partidos de cara al 2012 se hará en otra ocasión, la intención del presente artículo no es sólo quejarse del PRD sino colocar en la mesa que la izquierda necesita y urgentemente una verdadera renovación, que quizá no es la vía electoral la mejor, la organización de toda lo sociedad como sucedió en 1985 y después de 1994 es para muchos de nosotros la alternativa, revisar bien la ley de participación ciudadana para aterrizar verdaderas necesidades, empujar como sociedad la revocación de mandato.

La información será la clave en esta nueva etapa por venir,  México necesita de ciudadanos comprometidos, pensantes, activos, con ganas de cambiar la realidad y sobre todo gente que se atrevan a soñar que todo esto es posible.

El subcomandante Marcos tuvo que definir que ellos venían de abajo y a la izquierda para generar un movimiento que abarcara a todas las izquierdas que no tienen cabida en el sistema político mexicano, nosotros los que pensamos que un cambio real es posible  somos la izquierda de la izquierda, es decir, una izquierda que ya se dio cuenta de cómo tienen que hacerse las cosas, una izquierda horizontal donde quepan todas las voces, una izquierda con sed de educación y hambre de trabajo bien remunerado, una izquierda que piense como centro y derecha y actúe en consideración del proyecto incluyendo todos los sectores que quieran participar.

La política no se reduce a posiciones, la política es el arte de la convivencia, del buen manejo del poder, de la inclusión, de los que quieren participar,  de los que creen que su voz cuenta y que sus ideas pueden hacer un cambio en este gran país que está secuestrado por unos cuantos y que los muchos esperamos para poder ser junto con él, algo tan grande como su historia.

 

 

Fuentes Consultadas:

Bobbio, Norberto, “Derecha e Izquierda”, Edit. Punto de Lectura, España, 2001.

Semo, Enrique, “La búsqueda”, Edit. Oceano, México. 2004

Fuentes Hemerográficas: Universal, Proceso, Jornada.

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