Democracia, participación y elecciones vecinales 2010

09 Noviembre, 2010
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Escrutinio No. 58

Escrutinio no. 58

Jesús Eduardo Hernández Estrada

 

El pasado 24 de octubre de 2010, en la Ciudad de México se realizó un ejercicio “democrático” que a todas luces fue más un escenario de cooptación de ciudadanos por parte de los partidos políticos y un intento por formar cuadros de representación para tener mejor estudiado el terreno de participación electoral para las próximas elecciones presidenciales.

Tras once años de no realizarse elecciones vecinales en el Distrito Federal, desde 1999 –año en que se registró un nivel de participación del 9.5% del padrón electoral del Distrito Federal- y luego de ocho años de haberse llevado a cabo el plebiscito sobre la construcción del segundo piso de periférico – con un nivel más bajo nivel de participación de sólo el 6.3% - , este domingo 25 de octubre de 2010 se votó de nueva cuenta para elegir representantes vecinales con un estimado de 8%  de participación (según cifras extraoficiales).

Las  preguntas  que saltan tras el ejercicio realizado son varias, pero las más visibles son: 

1.       ¿Qué tan importantes son este tipo de convocatorias  y de derechos políticos para la población de la Ciudad de México?

2.       ¿Los ciudadanos conocen sus derechos y las figuras legales que sirven para generar participación y solución a las demandas sociales?

3.       ¿Cuánto interés tiene el ciudadano de participar en la política?

4.       ¿Respetaron los partidos políticos este ejercicio ciudadano?

5.       ¿Sirven como instancias canalizadoras de participación, el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF) y la Ley de Participación Ciudadana?

La Ley de Participación Ciudadana se modificó en 1998, un año después de que por primera vez un  partido de “izquierda” tomara las riendas de la administración pública del Distrito Federal  y de la mayoría en el congreso local. Esto sin duda fue un triunfo de los ciudadanos  bajo un  contexto de movilización civil y de unión de fuerzas democratizadoras que empujaban para que hubiera un verdadero cambio en el rumbo de la participación ciudadana de cara a la problemática que  enfrentaba el Distrito Federal y el país en general.

Mientras se trató de una Regencia capitalina las figuras legales de participación política ciudadana eran tres: Manzana, Colonia y Delegación. Con la democratización del Distrito Federal se impulsaron las figuras de módulos de atención ciudadana por parte de los representantes (locales y federales)  y se modificó la Ley de Participación Ciudadana para darle paso a los ciudadanos a tener una representación más directa al formarse comités vecinales con acceso a los funcionarios de mandos medios y altos en las delegaciones. Sin embargo cabe preguntarse cómo el común de la gente poco participativa estaría interesada y podría identificar las unidades territoriales con su vida cotidiana.

Con la Ley de Participación Ciudadana de 1998 se limitó la participación a las colonias, barrios, pueblos y unidades habitacionales pues se modificó la figura legal del habitante por la del ciudadano, con lo que se redujo la representatividad ya que se suprimieron los niveles de manzana y delegación, aunado a que el número de unidades habitacionales es menor al de colonias y pueblos.

Un segundo concepto que la nueva ley propuesta por el IEDF no dejó muy claro hasta la fecha es de qué manera homologa los conceptos de comunidad de vida, cultura y nivel socioeconómico, ya que para poder hablar de un verdadero ejercicio democrático los propios vecinos deberían delimitar sus territorios, intereses, problemas en común, etc. Por ejemplo, el Tribunal Electoral del Distrito Federal (TDEF) determinó desechar la aplicación de la tesis de los usos y costumbres, que se había venido aplicando respecto a que las comunidades indígenas podían establecer sus propias reglas y mecanismos para decidir sus formas internas de convivencia y organización política, tal fue el caso de un par de comunidades de la demarcación Xochimilco.

Otro gran problema lo encontramos en lo costoso que son estos ejercicios políticos y en la poca credibilidad que tienen las instituciones encargadas del arbitrio de las mismas, basta recordar que las dos últimas elecciones fueron muy conflictivas. En 2006, bajo una percepción de fraude, quedó el país con una amarga sensación de poca transparencia democrática, lo que llevó a que en el proceso electoral intermedio de 2009, al renovarse la Cámara de Diputados, surgiera un movimiento de “voto blanco” para demostrar que la ciudadanía quería participar pero no se sentía verdaderamente representada por los candidatos.

En las elecciones vecinales que se celebraron el domingo 24 de octubre, se gastaron un poco más de 100 millones de pesos, recursos que bastarían para garantizar una jornada libre y transparente, sin embargo, se denunciaron hechos contrarios de robo de urnas, embarazo de las mismas, acusaciones a funcionarios trabajando en pro de una fórmula que en ocasiones el propio delegado habría formado. Una serie de incidentes se reportaron como la cooptación del voto con entrega de despensas, actos de intimidación por parte de grupos identificados con algunos partidos políticos o hasta con personajes de la administración tanto local como federal.

Cabe destacar otro aspecto de suma importancia la convocatoria fue clara y contundente el ejercicio era CIUDADANO, sin embargo los partidos políticos estuvieron involucrados de principio a fin en la contienda. El artículo 94 de la Ley de Participación Ciudadana es muy claro al respecto y señala “Ni los partidos políticos, ni los funcionarios del gobierno del D.F. podrán participar en el proceso de integración de los comités vecinales”, sin embargo esto no fue respetado, los ciudadanos nos encontramos con una propaganda muy parecida a las anteriores hechas para los comicios de 2006 y 2009, con los mimos lemas y demandas, aparte de que los candidatos eran, en algunos casos militantes activos de algún partido político.

El alto número de fórmulas registradas también fue un indicador de la infiltración de los partidos políticos, si en algunos lugares hubo poca participación fue también porque los partidos políticos tienen bien dominado el terreno electoral en esas zonas.

Hubo quejas ante los representantes del IEDF porqué al parecer también se dio que en algunos lugares el alto número de formulas registradas fue producto de la clásica táctica política del divide y vencerás.  Ya que en algunos lugares de hasta ocho fórmulas, cuatro eran de algún partido político en particular.

He aquí una lista breve pero contundente de algunos de los funcionarios que fueron acusados y sorprendidos haciendo anomalías el día de las elecciones:

“En Iztapalapa,  con dinero del gobierno (local) gente ligada al DIF-DF, a Jesús Valencia (secretario general del PRD-DF) y a Arturo Santana (diputado federal) se dedicó todo el día al reparto de despensas, a la entrega de dinero, al manoseo y a un sinfín de anomalías que pervirtieron ese proceso comento para la jornada Víctor Varela quién funge como legislador local.

Juan Dueñas, representante del PAN ante el Instituto Electoral del DF, presentó una serie de quejas, según las cuales en Álvaro Obregón funcionarios públicos delegacionales, entre ellos Javier Rojas, llevaron a cabo actos de violencia y se robaron la urna en la sección 3171, distrito 21.

Héctor Guijosa, diputado local del PRD, está movilizando a la gente para que vaya a votar por sus planillas en la colonia San Bernabé Ocotepec. Esto en la delegación Magdalena Contreras.

Vecinos de la Unidad Habitacional Acueducto de Guadalupe denunciaron que en el domicilio de Blanca Bonet Suárez, trabajadora de Gustavo A Madero (GAM), en andador 40 edificio 46 entrada B, departamento cuatro, y en andador 28 y Sierra Manzana 8, propiedad de la hija de Sandra Benítez, que encabeza la fórmula 3, se entregaron despensas a cambio de votos.

Lizbeth Rosas, diputada del PRD, informó que esta semana presentará fotografías y pruebas de la participación de funcionarios, como es el caso de la subdirectora de Promoción y Difusión Cultural, Liliana Chávez Martínez, y de la jefa de la unidad departamental de recreación y cultura popular de GAM, Luz del Carmen Rocha”.[1]

Esto es una clara muestra de que en México aún faltan elementos para poder llamarnos una democracia y que las instituciones que han sido creadas para la generación de la misma están todavía en una fase de construcción y de generación de legitimidad, que buena falta hace a esta sociedad lastimada de corrupción, de engaños, de malos gobiernos y de políticos que distan mucho de ser  los estadistas que el país necesita.

Lo que se puede rescatar de este ejercicio  es la poca o mucha  participación ciudadana, que en términos reales pone de manifiesto que si hay una parte de la población que intenta buscar los mecanismos necesarios para participar y para incidir en las tomas de decisión y en las políticas públicas que se generarán para satisfacer las necesidades de los espacios públicos.

Participación ciudadana significa diferentes cosas para diferentes personas, pero esencialmente es la participación de las personas para afectar la toma de decisiones, ejecución y seguimiento de las decisiones públicas (Según Oakley, 1991), aunque en general,  se reconoce que  “la participación ciudadana desafía cualquier intento de definición o interpretación.”

De las pasadas elecciones vecinales no podemos catalogar todo como un fracaso, ya que el único motivo que al fin de cuentas tuvo el individuo para salir y votar es una necesidad de generar una democracia participativa, en donde se pueda involucrar más con la situación actual del país y de los problemas territoriales.

El nivel de cultura política demostrado por una parte de la sociedad mexicana en el territorio del Distrito Federal es para aplaudir y para tener un poco de esperanza de que las cosas pueden cambiar y lo más importante es que es a nivel ciudadano, demostrando con esto que no necesitamos de los representantes para poder ponernos de acuerdo y que tampoco ya queremos al partido político tratando de resolver los problemas vecinales, pues estos no cuentan con un gran respaldo de tipo ético y mucho menos moral.

Parece que se quisiera regresar el tiempo de las polis (demarcación específica y lo bastante reducida cómo para gritar de un lado a otro y ser escuchado) en donde todos los habitantes  tenían el mismo derecho de participar y de hacer oír su voz tanto en conflictos como en soluciones.

Queda pues asentado que en el arte de la política las cosas en este país siguen en el mismo lugar, por un lado los de “arriba” con sus mañas y corruptelas, pensando que todo se arregla en lo “oscurito”, con dinero o con favores y abajo una sociedad harta, desilusionada, a veces hasta triste, pero con una ligera sensación de que las cosas pueden cambiar si somos nosotros los que tomamos el rumbo de este país en nuestras manos.

La situación actual requiere de mucho esfuerzo por parte de todos, requiere de unidad, de confianza de trabajo pero sobre todo de transparencia y de un alto nivel de participación, esperemos que el mensaje haya quedado claro para nuestros gobernantes… el año de 2009 un movimiento digno de varios artículos o de estudios serios que rechazaba de manera tajante la forma de hacer política y la sociedad supo organizarse y buscar una alternativa para apuntar ese  rechazo.

Con las elecciones vecinales queda demostrado que es tiempo de poner  en la ciudadanía la gestión territorial y dejar a los partidos políticos la administración del país, así como generar una sociedad participativa, informada y políticamente activa.



[1]
Fuentes de las notas. La jornada y el Universal.

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Comentarios

  1. 1

    11 NOVIEMBRE, 2010

    TAN

    Puedo comentar que algunas de las cosas que se acusan aqui acerca de este proceso "democratico" son ciertas, pero otras tantas son falsas. no todo lo que se pinta es cierto, por ejemplo en el dtto xxi que se supone se robo la urna, no fue asi; lo digo por que yo trabaje dentro del distrito y aseguo que no se reporto tal incidente durante la jornada. pienso que es muy importante que la gente participe, si bien si hubo un bajo indice de participacion debido a listado nominal,pero observo que la participacion ciudadana a nivel local esta muy latente, simplemente basto verlo el dia de la jornada.

  2. 2

    16 NOVIEMBRE, 2010

    JOSE GERARDO

    No es de sorprenderse, pues es muy claro que en cualquier asunto que involucre actividad política, el ?sector político? o ?clase política? habrá de anteponer sus propios intereses, ya sean los de ?la derecha o los de la izquierda?.

    derecha o izquierda, no importa, finalmente es lo mismo, o como dicen los matemáticos: ?aquí el orden de los factores no altera el producto?, finalmente siguen siendo lo que aristóteles llamo de manera muy sabia ?animales de poder?, que se diferencian en mucho de los animales políticos, el zoon politikón.

    ahora, con esta farsa de las elecciones vecinales, pretenden dar muestras fehacientes de una ?democracia?, de abrir el camino a la ciudadanía en la toma de decisiones en materia política. lo cierto, es que el verdadero motivo de esta parafernalia fue con fines electorales, como bien se menciona en el artículo de arriba.

    se sigue tratando de cubrir ya sea con actos como estos, con puentes, despensas, carreteras o promesas vagas sus ambiciones por mantenerse en el poder o por conseguirlo, lo malo de este escabroso asunto es que ni siquiera eso saben hacer, las corruptelas han sido y son muy visibles a los ojos de la población que ha perdido la credibilidad en sus famosos ?partidos políticos?.

  3. 3

    17 NOVIEMBRE, 2010

    CHRISTIAN LóPEZ

    El (muy) bajo nivel de participación ciudadana y el ínfimo nivel de cultura política de nuestra sociedad, aunado a al decepcionante actuar de los partidos políticos han creado un ambiente de inestabilidad política que no se ha resuelto con los "valores" democráticos impuestos a nuestro sistema político.

    no cabe duda que estás elecciones ciudadanas, como bien apunta el artículo, no son más que una herramienta política con miras a las siguientes elecciones, sobre todo para que los partidos políticos adquieran un campo de acción e injerencia en las preferencias ciudadanas mucho antes de lo legalmente permitido.

    el gasto es innecesario y al final de cuentas, todos los ciudadanos que decidieron no participar de estas "elecciones" terminan desilusionandose más de un sistema político cada día más putrefacto y en estado de descomposición al cual le urge un cambio de fondo que arrastre a los ciudadanos cada elección con una verdadera conciencia de su vida social y política.

  4. 4

    17 NOVIEMBRE, 2010

    DAVID MONTIEL

    El articulo expuesto es un articulo bueno, y concuerdo con muchas de sus ideas, como las elecciones vecinales usadas con fines políticos para las próximas elecciones. para mi es importante rescatar esta cuestión de la poca participación ciudadana, desde mi punto de vista así sean elecciones vecinales, o federales para tener la idea de méxico como un verdadero país democrático se debe de tener una alta participación por parte de la ciudadanía, y así poder hablar de méxico como un país democrático en apariencia y en funcionamiento y no solo en apariencia.
    también algo que se toco muy poco, es la cuestión de que tipo de participación se dio en las pasadas elecciones vecinales?, por lo que se, puedo hablar de una participación por compromiso, por que lo digo?, lo digo por que se de dos zonas de iztapalapa, en las que en una a toda persona que llevaras a votar de una sola casa, se te daria una despensa por ese voto, ganara esa planilla o no. y en otra zona, en la cual se les esta prometiendo un terreno para unidades habitacionales, se les exigió en sus juntas de cada ocho días que cada persona, dependiendo de la zona en la que se viviera, tendría que llevar a cuatro votantes para que así se les contara como asistencia en esas juntas obligatorias, con la promesa de un departamento donde vivir.
    a lo que voy es que, si es muy importante la participación ciudadana, pero se debe de tener muy presente que tipo de participación es, y esta es derivada de un determinado tipo de cultura política, y desde mi punto de vista, dicha cultura en méxico es muy pobre, por no mencionarla como nula, y es por lo cual se tiene muy poca participación y esa participación no es la que se desea y la que se debe de tener para poder mencionar a un país como verdaderamente democrático.

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