Migración, narcotráfico y policía

01 Septiembre, 2010
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Omar Granados

Escrutinio No. 54

Después de la masacre de 72 migrantes en el municipio de San Fernando, en Tamaulipas, queda al descubierto la larga sucesión de secuestros, asesinatos, agresiones y desapariciones que son cometidos cada año por los cárteles más violentos e incluso, las diferentes corporaciones policíacas nacionales.

La masacre, además, ha provocado respuestas a muchos niveles y significa además, el salvaje corolario a la violenta situación del país.

Cuando Freddy, el  único sobreviviente de la masacre, alcanzó el retén de la Marina, incluso los agentes de las Fuerzas Armadas consideraron inverosímil la cruenta descripción hecha por el migrante.

El asesinato de 72 personas a manos de Los Zetas, debido a no poder obtener dinero por el rescate exigido y a no querer trabajar para el grupo delincuencial, resulta un suceso tan indignante que no permite al ciudadano común evadir las muchas realidades implicadas, como son el poder de los cárteles; la realidad del migrante nacional y extranjero que busca los EU; la pobreza, el desempleo y la desigualdad latinoamericanas; y la complicidad y/o la indiferencia de las autoridades mexicanas.

La masacre exhibe y contradice el discurso oficial que peca de triunfalismo e ingenuidad, y que pretende ociosamente convencernos de que los cárteles de la droga en su derrota y repliegue buscan otros negocios como la trata y el secuestro de migrantes.

Una de las voces más insignes del periodismo comprometido con la vida de los migrantes centroamericanos que atraviesan el país, y que por lo tanto conoce a fondo la actividad de los cárteles como Los Zetas, es Óscar Martínez, salvadoreño de apenas 27 años, que pasó más de un año viajando en tren con inmigrantes “durmiendo en sus albergues y cuestionando a las autoridades” y según el rotativo español El Mundo, “es una de las personas que mejor conocen cómo operan Los Zetas”.

A continuación comentaremos una entrevista hecha por El Mundo a Oscar Martínez -que a nuestro parecer es de gran enseñanza-, y rescatamos los elementos más importantes de lo dicho por este periodista miembro del portal de Internet ElFaro.net .

El salvadoreño afirma que Los Zetas están detrás de la masacre pues el Ejército mexicano encontró en el rancho de San Fernando armas largas, municiones y carros con placas oficiales y según el periodista, “En Tamaulipas, una banda así de organizada no podría existir al margen de Los Zetas”.

 “Que maten a 72 es absurdo, no tiene precedentes y va contra su negocio”, dice Martínez sobre Los Zetas, quienes controlan las carreteras de Tamaulipas, que “es el tramo final de lo que en el mundo de la emigración se denomina la Ruta del Atlántico, que es en la actualidad la más complicada para un emigrante, pero que tiene la ventaja de que es la única en la que el tren sale desde la frontera con Guatemala”.

El problema de la ruta es que la delincuencia la utiliza también para mercancías ilegales como son las armas y las drogas, que como los migrantes, atraviesan la frontera de Tamaulipas con EU.

Hace ya tiempo que Los Zetas dejaron de dedicarse solo al narcotráfico y según Martínez,  “Ahora son un grupo del crimen organizado que controlan delitos que van desde el tráfico ilegal de madera o la venta de películas piratas, hasta la trata de mujeres para prostíbulos”.

Los secuestros ocurren sobre todo en Tamaulipas, Tabasco y Veracruz, que son la principal área de influencia de Los Zetas, que es la única organización criminal que ha recurrido al secuestro de migrantes como forma de financiarse, de esta forma, el cártel gana con la migración por partida doble: por un lado secuestra a migrantes (de los cuales ha obtenido 25 millones, en un semestre en el que secuestraron a 10 mil de ellos, según CNDH) y además cobra a los ‘coyotes’ por dejarlos trabajar.

También sabemos que estos secuestros no son noticia nueva, y que por el contrario, desde 2007 se responsabiliza a Los Zetas por el secuestro de migrantes y de la trata de mujeres centroamericanas que trabajan en los prostíbulos de la frontera sur mexicana.

Estos negocios fueron experimentados por Los Zetas después de la ruptura con el Cártel del Golfo. En aquel momento, el cártel no tenía contactos con los productores de droga sudamericanos, ni tenía forma de producir drogas sintéticas. En esa situación, y como explica el salvadoreño Martínez, “Lo que hicieron para sobrevivir fue tener un control absoluto de su ruta, cobrar a todo el que la usara, y el secuestro de emigrantes apareció como una manera sencilla de financiarse”.

Hasta el momento hemos tratado de explicar cómo, quién y por qué han perpetrado los secuestro de migrantes en México, pero la incógnita ahora, es por qué se ha mantenido en un muy bajo perfil y lejos de los medios de comunicación principales en nuestro país, tema del que Martínez también habló con El Mundo:

“Hay una cosa clara: los medios locales no suelen denunciar estas prácticas (el secuestro a migrantes) porque los periodistas reciben amenazas de muerte, y los grandes medios mexicanos solo se interesan en la inmigración de centroamericanos cuando ocurren tragedias como esta. El tema no es prioridad en la agenda de los medios de México.

Y sobre las autoridades mexicanas, el colega salvadoreño tiene una experiencia que además de escalofriante y clarificadora, es actual, real y lamentablemente mexicana:

“Te responderé con un caso concreto. Nosotros estuvimos en Tenosique, Tabasco, para escribir un reportaje sobre cómo Los Zetas perpetraban estos secuestros. Dos días después de que nos fuéramos arrestaron al jefe de la Policía municipal, a uno de los jefes de la Policía de Tabasco, a tres de los periodistas con los que conversamos, y a dos agentes de la estación migratoria. Todos estaban comprados. En pueblos así Los Zetas detentan el poder, no la alcaldía ni el gobernador ni el Estado”.

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