Bicentenario: poco pan y mucho circo

26 Agosto, 2010
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Jaime Julio Vega Pompa
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Escrutinio No. 54

Escrutinio No. 54

“Mucho ruido y pocas nueces”

 -Shakespeare

El gobierno de Felipe Calderón decidió crear un México fantástico, utópico; un México de ilusión y ensueño. En síntesis, la orden es organizar una apariencia que desborda los límites de las circunstancias actuales del país. La orden ha sido establecer una falsa percepción de la realidad para el pueblo -esto al menos por un día-.

Los llamados “festejos” -que en lugar de utilizar tan desafortunado término deberíamos utilizar el concepto de “conmemoración”- del Bicentenario de nuestra Independencia y el Centenario de nuestra Revolución, ha creado gran revuelo en la sociedad crítica e informada con una aguda pregunta que se alza por encima de todas las voces de protesta en el país y que pretende ser silenciada, acotada y señalada como ociosa: ¿Qué es lo que “festejaremos” en México con tanta algarabía y con tanto gasto de recursos públicos? 

Felipe Calderón fijó su postura ante las críticas en los siguientes términos: “México es una gran Nación, con una gran historia. Por su puesto tenemos mucho que celebrar y lo vamos a hacer. El que no quiera no lo haga”. Pues bien, ha de quedar claro que: primero, México es una gran Nación, con una gran historia y que, segundo, no es la grandeza de México y su historia lo que se cuestiona, la pregunta trascendental es y seguirá siendo ¿Qué vamos a “festejar”? (nótese la profundidad de la pregunta).

El preguntarse qué es lo que se “festejará” en el Bicentenario y Centenario revela un estado de ánimo o una mezquindad; debemos festejar nuestra existencia como mexicanos, nuestro ser, nuestra cultura”, Señaló Alonso Lujambio, secretario de Educación Pública. Al escuchar una declaración en términos tan soberbios de un Secretario de Educación, no hace menos que dar toda la razón a sus palabras y es revelar el estado de ánimo de abatimiento y hartazgo, de tristeza y decepción que sufre actualmente el pueblo mexicano. Señala además una mezquindad por parte de los mexicanos que se cuestionan los motivos por los cuales “festejar”, aquí lo curioso es señalar la cantidad de recursos que han sido destinados a promover las “fiestas” de las que el gobierno de Calderón hace tanta gala.

Mexicanos, he aquí algunos de los motivos por los cuáles surge la pregunta de los motivos del “festejo”: Incremento de la pobreza, incremento de la violencia desmedida -aún sosteniendo una “guerra contra el crimen” que será infructuosa y a la cual se han invertido una gran cantidad de recursos públicos-, incremento en el desempleo, incremento en los impuestos, incremento en la canasta básica de alimentos, descuento en el presupuesto a la educación, descuento en el presupuesto de la Universidad Nacional Autónoma de México, incremento en el precio de la gasolina, la ganga hecha a Televisa,  sin olvidar los salarios ofensivos para el pueblo que perciben los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, además del reciente aumento al presupuesto del Poder Legislativo, mientras los aumentos del salario mínimo generan risa y llanto

Pienso que las declaraciones de Alonso Lujambio: “(la celebración) es un método, es una forma, es un mecanismo para consolidar nuestra unidad y con eso ser más fuerte para enfrentar los enormes dilemas de nuestra vida colectiva que hoy enfrentamos y que vamos a enfrentar en el futuro”, tendrían alguna clase de validez y razón pero no con ese mundo de fantasía de un solo día -que prometen será espectacular-, sino con hechos diarios que demuestren esa “unidad” y esa “fuerza” de la que refiere el Secretario de educación pública, atendiendo a las verdaderas necesidades del pueblo y combatiendo con prontitud y eficacia cada uno de los que nos gobiernan y representan, en la medida de sus responsabilidades, la escueta lista señalada de los motivos que descalifican el “festejo”, y que se traducen en menos ingresos para muchos mexicanos, con lo que se concluye que hay “mucho circo y poco pan”.

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Comentarios

  1. 1

    29 AGOSTO, 2010

    ELIZABETH

    Exelente artículo, pues si, de algúna manera tenian que sacar los recursos para promover el tan anunciado 'festejo'
    que barbaro...

  2. 2

    10 SEPTIEMBRE, 2010

    ELMA

    De alguna manera, hay que "justificar" el gasto de recursos públicos, tienen que hacernos pensar que los impuestos arrebatados a algunas personas y perdonados a otras, se destinan a algo provechoso. en un país donde la riqueza se distribuye entre unos cuantos y la corrupción es lo que aceita al motor, donde el desempleo y la inflación aumentan y nos tratan de engañar, retorciendo la información. donde podríamos dejar de ser un país en desarrollo, si tan sólo se invirtiera más en educación, ciencia y tecnología. pero eso no le conviene a los políticos, no pueden permitir que haya más personas capaces de darse cuenta de la realidad del país, de criticarlos y de pedir cuentas sobre lo que hacen y deshacen, la única forma de educación, si así le podemos llamar, para muchos mexicanos es provista por la televisión abierta, donde sólo se muestran lo que les conviene.
    sí, el 15 y 16 de septiembre será una gran fiesta, pero al siguiente día la resaca y la realidad llegarán de nuevo. méxico quiere celebrar su independencia, la libertad que hemos conseguido a través de estos doscientos años, pero ¿realmente somos libres? ¿libres para opinar, pensar y reclamar lo que queramos, lo que queremos y lo que necesitamos?

    muy buen artículo, james.

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