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PRI tropezó con la misma piedra
Escrutinio No. 51
* Tere Zamudio
A pesar de los cantos de victoria y de que algunos ya se sienten retomando la silla presidencial en 2012, la elección del pasado 4 de julio tendría que convertirse en una llamada de atención y recordatorio a la élite dinosáurica que del plato a la boca se cae la sopa y a pesar de las estructuras electorales y la experiencia para manipular elecciones, cuando la ciudadanía se decide puede lograr cambios importantes.
Y es que, aparentemente, el PRI resultó el ganador de la última jornada electoral, obteniendo 9 de las 12 gubernaturas que se jugaron en dicho proceso. No obstante, para las expectativas priìstas que anunciaban “carro completo” estos resultados no merecen tanta celebración, dado que de las 3 gubernaturas que perdieron, dos eran considerados fuertes bastiones priìstas de importante peso en el padrón electoral (Puebla y Oaxaca) y en ninguno de los tres (incluyendo Sinaloa) se había registrado alternancia.
Asimismo, el margen de victoria en el presente proceso es tan estrecho, que se prestará a la impugnación y al juego de revisión ante los tribunales electorales. El estira y afloja entre partidos está a punto de empezar y para el otrora partido hegemónico, están lejos los tiempos de victorias absolutas y resultados tajantes. Se avizora el jaloneo en los estados de Hidalgo, Durango, Chihuahua y Veracruz.
Una de las lecciones para el partido tricolor será el entender que, ni la movilización de recursos estatales, ni la cooptación de votos, el acarreo, el clientelismo, ni los vínculos con cadenas televisivas, ni el respaldo de los diferentes liderazgos del partido, ni el miedo al entorno de violencia, fueron herramientas suficientes para que los candidatos de ese partido lograrán avasallar a sus oponentes.
Y para muestra basta un botón, fue en Puebla, Oaxaca y Veracruz donde se registraron la mayor cantidad de acusaciones de usos de recursos públicos en las campañas locales. Obviamente Mario Marín, Ulises Ruíz y Fidel Herrera haciendo despliegue de las más ancestrales técnicas priístas acompañaron a los candidatos de sus entidades, no sólo con apoyos logísticos para la realización de eventos masivos, sino también del reparto de carros de cemento, laminas para techar, entrega de despensas e incluso refrigeradores, salas y comedores (Reforma/ 1 de Julio 2010).
El poder de las alianzas
¿Qué ocurrió, si en las elecciones de 2009 el PRI amenazaba con regresar al dominio hegemónico? ¿Qué cambió en la estrategia del partido tricolor?... de entrada, hubo varios factores que modificaron el panorama en el que esperaban jugar los abanderados del priismo, pero sobretodo actores que jugaron un papel determinante en los resultados de esta elección.Para empezar, el PRI tendrá que replantearse que estrategias utilizar en las próximas elecciones para contrarrestar las coaliciones y las alianzas, porque evidentemente la subestimación que hicieron de estos encuentros entre PRD y PAN fueron factores de peso en los resultados del pasado domingo.
No bastó que los representantes del partido tricolor se esforzaran en menospreciar las alianzas de sus partidos opositores, advirtiendo pragmatismo y enlaces “contra natura”; cuando hay un enemigo común o la ciudadanía se ha cansado de una condición determinada, estos enlaces se convierten en opciones atractivas para generar cambios. Bastaría recordar la elección del año 2000 cuando el llamado al voto útil consiguió su salida del gobierno de la República.
La división en el PRI y el factor Elba Esther
Aún más importante que las alianzas, hay dos factores que pesaron de manera determinante en los resultados de este domingo, por un lado la división al interior del partido y por otro, el papel que jugó Elba Esther Gordillo y sus maestros para mover la balanza electoral.
Revisando los días previos a la elección, el priismo mantuvo su misma línea de acción, además de una amplia difusión en medios y el abundante reparto de bienes en colonias populares, la élite priìsta y sus operadores, comenzando por Salinas de Gortari, Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, Enrique Peña Nieto, Francisco Rojas y Emilio Gamboa, iniciaron giras en todos los estados en elecciones para cobijar a sus candidatos.
No obstante, a diferencia del año pasado, el divisionismo entre las élites locales del tricolor impulsaron combinaciones muy extrañas, donde los mismos priistas se convertían en enemigos de los candidatos del partido, o bien, se postulaban como candidatos de las alianzas PAN-PRD.
Por ejemplo en el caso de Sinaloa, el golpeteo más fuerte se registró al interior del partido, cuando Mario López Valdés, Malova, decidió romper con su partido acusando “dados cargados” en las elecciones internas y tras criticar las alianzas de Jesús Vízcarra con personajes del grupo del narco se presentó como el candidato que desafía a las mafias locales y las imposiciones del partido.
Ahora bien, la antes aliada del priísmo, Elba Esther Gordillo fue otro factor de peso en estas elecciones y es que sus maestros inclinaron la balanza en las ya de por si controvertidas elecciones de Oaxaca y Puebla, donde el disgusto popular, los conflictos sociales, la represión y los escándalos por corruptelas fueron parte de la trama de ambas administraciones.
Tere Zamudio es maestrante en Estudios Políticos y Sociales de la UNAM. Se ha especializado en la historia del Partido Revolucionario Institucional.


17 JULIO, 2010
JESúS AVELARMe gusta el enfoque de tere, es interesante destacar el factor elba esther gordillo, totalmente cierto, pregúntenle a amlo, que el desaíre que le hizo a la profesora le significó la diferencia de un cuarto de millón de votos. y por supuesto estar en la silla presidencial.