Colombia: Triunfaron las mafias

14 Junio, 2010
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Escrutinio No. 50

Nelson Adrián Franco*

Escrutinio No. 50

Es difícil para cualquier ciudadano promedio fuera de Colombia comprender la falta de coherencia entre las evidencias diarias de los reiterados intentos de “captura” del Estado por parte de diversas mafias y el “aval” que los Colombianos acaban de dar en primera vuelta en las elecciones nacionales al gobierno que las ha permitido. Aunque en lo personal me opongo al régimen que lleva ya 8 largos años y que si las cosas como siguen, serán 16, me abstengo de creer que la gran mayoría de los colombianos entiendan el sentido de lo que acaban, con su voto de avalar: la configuración de un Estado Mafioso. En este contexto, entiendo mafia en el sentido de Pezzino, como una forma de criminalidad organizada que actúa, ejerciendo funciones de soberanía en un territorio, en la economía, en la sociedad, en la política y/o en las instituciones. En el caso particular de Colombia este tipo de mafia a diferencia de la italiana, comporta una criminalidad organizada enriquecedora (Betancur, D), la cual produce grandes cambios en un corto lapso de tiempo.

Pablo Escobar, el simbólico capo colombiano. Foto: elcolombiano.com

 

Pero, se preguntarán ustedes, acaso el narcotráfico y la violencia no han sido el común denominador en Colombia en los últimos 40 años?. Podríamos decir que si, sin embargo, las dinámicas que generan este estado de cosas vienen de tiempo atrás, las nuevas expresiones violentas de las mafias (narcotráfico, violencia política, paramilitarismo, cooptación del poder político, corrupción) son precisamente el resultado de la implantación del proyecto de una Segunda República Autoritaria como lo fue a comienzos del siglo pasado la época de la mal llamada regeneración; es decir un concierto de grupos de poder que mediante acciones legales e ilegales pretenden imponer un modelo neoliberal en el país y de paso ser los principales beneficiados e interlocutores. 

En mi concepto, este viraje autoritario se opone a la apuesta democrática de la Constitución Política de Colombia de 1991, en la que se tenían fincadas las esperanzas de plantear propuestas de ampliación popular de la democracia en contraposición a esa democracia gamonal instaurada por el bipartidismo en las regiones; de manera inmediata grupos de poder político y económico se han opuesto a esta propuesta y como se evidencia, iniciaron su guerra legal e ilegal para su desmonte, es ahí en donde se constituye la coalición poder político-mafias para revertir la promesa de la constitución,  mediante el control de territorios, de población (social, político e ideológico) y de instituciones del Estado para legalizar su poder y reprimir la oposición política, generando una perversa tergiversación entre criminalidad, rebeldía social y violencia política (Betancur, D). 

La precaria ciudadanía que se intentó construir a partir de lo consagrado en la Constitución, ha sucumbido ante el poder clientelar de la burocracia estatal, del sistemas de subsidios, del reencauche de las élites regionales, de la cooptación social vía incorporación a las fuerzas militares y la red de informantes, de ideologías sectarias y excluyentes, de las grandes concesiones, de los medios de comunicación, de sistemas de producción legales e  ilegales bajo control mafioso y del manejo amañado de las relaciones y los tratados internacionales y se ha convertido en el proyecto de la actual nación, de paso, la interiorización de lógicas del propio beneficio, la desconfianza y la paranoia anticomunista, se han convertido en elementos constitutivos de la nueva identidad colombiana, es decir las mafias han "cooptado" sus mayorías, no dueñas de sus reivindicaciones y necesidades, sino enajenadas de poder político en sus nuevos caciques.

No puede ser otra la explicación,  pues dichas mayorías han elegido la continuidad de políticas que le son ampliamente desfavorables, renunciando a la exigencia de sus derechos, profundizando una aguda desigualdad social que campea día a día.  Dichas mayorías fueron las que en la antesala de las elecciones estupefactas contemplan los continuos escándalos de interceptaciones ilegales y de persecución política del DAS, las ejecuciones extrajudiciales de las Fuerzas Militares, la evidente corruptela de la coalición de gobierno, los vínculos incuestionables de la clase política con prácticas paramilitares, el acoso constante del ejecutivo y del legislativo a la rama judicial y el día de elecciones con su voto avalaron tal situación.

Espero yo ser el equivocado, espero que la mayoría en su "sabio" entender tenga sobradas razones para someter su libertades y derechos. En todo caso si debo darle crédito al régimen mafioso, hizo bien su trabajo, triunfaron las mafias.

Entretanto, hoy que el sucesor del régimen ha llamado a un gobierno de unidad nacional -o será un Totalitarismo disfrazado-, donde todos los partidos políticos acompañan su gobierno, excepto al que pertenezco, y creo que podrá profundizar dicho proyecto que por sus evidencias es popular, pero por naturaleza es absolutamente antidemocrático.

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Video recomendado:

http://www.youtube.com/watch?v=TC2XBfWVNo8

 

*Militante de Polo Democrático Alternativo (PDA)

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