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SB1070: la ignominiosa Ley de Arizona
Escrutinio No. 48
Beatriz Adriana García Galindo*
SB1070: la ignominiosa Ley de Arizona
Desde que arrancó el 2010, el tema de la inmigración ilegal comenzó a debatirse seriamente en el Senado de Arizona. Mientras algunos legisladores proponían iniciativas para que tropas norteamericanas se asentaran en la frontera sur de Estados Unidos –con el fin de hacer frente a la creciente inseguridad y violencia que se ha desatado en la región fronteriza-, otros promovían una ley mucho más dura con la que se criminalizaría a los inmigrantes indocumentados. Esta iniciativa del republicano Russell Pearce, conocida como SB 1070, fue aprobada por el Senado, sin embargo le faltaba la firma de la gobernadora Jan Brewer para que pudiera ser promulgada. La gobernadora de Arizona recibió una gran presión del Partido Republicano para que firmara la nueva legislación. El cálculo político-electoral ofreció incentivos para que Brewer promulgara el viernes 23 de abril la nueva medida contra los inmigrantes indocumentados.

Jan Brewer. Gobernadora de Arizona Foto: kjzz.org
Arizona contra los inmigrantes ilegales
Esta ley, que de no ser frenada entraría en vigor en agosto, despertó una gran polémica al interior de Estados Unidos y a nivel internacional. Con la nueva legislación, la inmigración ilegal es criminalizada; Arizona se convertiría en el primer estado de la Unión Americana en hacer esto. La medida aprobada daría a la policía estatal el derecho y la obligación –la ciudadanía podría demandarles que hicieran esto- de detener a quienes parezcan sospechosos de ser indocumentados. Los oficiales tendrían que pedir los papeles de los “sujetos sospechosos” en cuestión, y si éstos no los presentan entonces podrían arrestados por “sospecha razonable”.
La polémica, la indignación, y la preocupación se centran principalmente en este punto. ¿Cómo identificará la policía de Arizona a los posibles indocumentados? Eso ni la misma Brewer lo sabe. En realidad, la ley SB1070 da paso a la creación de perfiles raciales. Si la persona es de tez blanca, ojos claros y cabello rubio o castaño seguramente no será detenida por los oficiales. Por el contrario, si una persona es morena, de estatura baja y rasgos latinos, entonces podría ser un indocumentado. La policía podrá pedir los papeles de una persona basándose únicamente en su apariencia física. Por más que la gobernadora de Arizona asegure que los oficiales tomarán un entrenamiento para poder llevar a cabo esta labor antiinmigrantes, nadie duda quiénes serán el blanco del asedio policial. Después de todo, el ojo humano puede detectar fácilmente la diferencia entre John Doe y Juan Pérez.
Ingredientes para cocinar una ley discriminatoria
Los factores que motivaron la aprobación de esta ley son múltiples, sin embargo hay tres que debemos tener en mente. El primero de ellos es el homicidio de Robert Krentz, un ranchero de Douglas, Arizona, que aparentemente fue asesinado por un inmigrante ilegal. Un día antes del homicidio de Krentz, la policía había detenido en su rancho a 8 indocumentados en posesión de 90 kilos de marihuana. El senador por Arizona y ex candidato presidencial John McCain, respaldado por Brewer y algunos legisladores de Arizona, expresó su preocupación por la posibilidad de que la violencia relacionada con la guerra contra el narcotráfico que se vive en México se extendiera hasta Estados Unidos. Por ello, pidió al presidente Barack Obama que enviara tropas para evitar que la inseguridad y la violencia penetraran Arizona.
El segundo factor que incitó la aprobación de la ley SB1070 es electoral. Jan Brewer ocupó la gubernatura de Arizona después de que Janet Napolitano dejara este lugar para irse a trabajar con Obama como Secretaria de Seguridad Interna. En noviembre Arizona tendrá elecciones y Brewer espera mantener la gubernatura. Su estratégico movimiento de aprobar la ley antiindocumentados le ha dado buenos resultados. De acuerdo con una encuesta de Rasmussen Reports, Brewer ganó 16 puntos porcentuales en popularidad a raíz de que firmó la nueva legislación. Hace dos semanas, 40% de la población de Arizona aprobaba el trabajo de esta gobernadora. Después de promulgar la ley, 56% de los encuestados aprobaron su gestión.
Jan Brewer no es la única que encontró en la nueva legislación incentivos electorales. El senador John McCain, quien se había caracterizado por ser un impulsor de una reforma migratoria –junto con el difunto Ted Kennedy- apoyó las medidas tomadas por el Senado de Arizona. El ex aspirante a la presidencia, así como Brewer, busca ser reelecto en el cargo, y está dispuesto a utilizar el tema de la seguridad nacional para ganar el apoyo de una parte importante de la ciudadanía.
El tercer factor que pesa en este tema es la disputa continua entre republicanos y demócratas a la luz de la arena política nacional. La aprobación de la ley SB1070 da un duro golpe a la administración de Barack Obama, un presidente que no es bien visto por el Partido Republicano y mucho menos por el ala más conservadora que lo tacha de comunista –recordemos que en la historia norteamericana el comunismo fue el gran enemigo a vencer durante la Guerra Fría, por lo que una aseveración de este tipo pesa y afecta la percepción que se tiene de Obama-. La legislación de Arizona es un revés para Obama pues le muestra la independencia y la capacidad que tienen los estados de la Unión frente al gobierno federal. A la vez, le echa en cara que él no ha tratado el tema migratorio a fondo; Brewer dijo que es “una crisis que nosotros no creamos y que el gobierno se ha negado a resolver”. Los republicanos le están recriminando su desempeño en la Casa Blanca.
Estados Unidos dividido
La controversial ley ha desencadenado diversas reacciones a escala local y mundial. En Estados Unidos, la población se ha polarizado. Del lado de quienes apoyan la ley están McCain, quien respaldó la decisión de Brewer, y el Sheriff de Maricopa, Arizona, Joe Arpaio, conocido por ser un férreo antiinmigrante. Del otro lado están quienes se oponen a la ley por discriminatoria. El alcalde de Phoenix, Phil Gordon, reprobó la nueva medida. Barack Obama, Hillary Clinton y Janet Napolitano también se opusieron. Gavin Newsom, alcalde de San Francisco, no sólo rechazó la ley, sino que en su ciudad se organizó un boicot contra Arizona –un fenómeno muy particular puesto que se trata de un estado de la federación contra otro, no de un país sancionando a otro como se acostumbra-. Pero no han sido únicamente los demócratas quienes han despreciado la nueva legislación. Karl Rove, el estratega detrás de George W. Bush, e incluso la hija del ex candidato a la presidencia, Meghan McCain, refutaron la medida.
La ciudadanía también se ha dividido. De acuerdo con una encuesta de Gallup, 51% de los estadounidenses están a favor de la nueva medida, mientras que 39% se oponen a ésta. Los primeros son quienes consideran que se debe tratar con mano dura el fenómeno de la inmigración ilegal, sobre todo en estos momentos en los que México se ha ganado la imagen de país en guerra, un lugar violento y peligroso. Del otro lado están aquellos que consideran que los derechos civiles deben ser respetados, y que la nueva ley permitiría la discriminación basada en perfiles raciales. Muchos estadounidenses descendientes de latinos están preocupados porque podrían ser sujetos a una revisión sólo por el color de su piel.
Latinos unidos contra SB1070
La población inmigrante que vive en Estados Unidos ha realizado marchas en contra de la ley SB1070. El 1ero de mayo, en 80 ciudades norteamericanas los latinos se unieron para protestar. Las consignas de “Arpaio, fascista, eres terrorista” se hicieron escuchar. Muchos portaron carteles en los que se leía “Welcome to Nazizona”, y otros colocaron la imagen de Jan Brewer con la leyenda “Hitler’s daughter”.
A nivel internacional la condena a la ley aprobada ha sido unánime. La OEA y la Unasur han reprobado la medida. En México, donde el tema tiene particular relevancia tomando en cuenta que alrededor de 11.5 millones de indocumentados en Estados Unidos son mexicanos, la voz ha sido una. El gobierno federal, el Congreso de la Unión, los estados, los Congresos locales, y los partidos –con excepción del PVEM que llamó a no adoptar posturas beligerantes que puedan enfrentar a México con EU- que generalmente no encuentran puntos de coincidencia, en esta ocasión convergieron para repudiar la ley de Arizona. El Senado mexicano incluso exhortó a los demás poderes de la República, a realizar una serie de acciones para presionar a Arizona.
¿Retroceso u oportunidad para indocumentados?
Las enérgicas protestas de diversos sectores, tanto al interior como fuera de Estados Unidos, así como el rechazo mismo de esta ley por parte de Barack Obama han llevado a que su equipo, en particular Eric Holder, Procurador de Justicia de dicho país, revise a fondo la legislación para determinar si es constitucional. Obama tiene en sus manos un gran reto. Por un lado, debe encontrar los elementos necesarios para detener esta ley discriminatoria, que además no solucionaría el problema de fondo de la migración ilegal. Sin embargo, el mandatario estadounidense no puede considerar suficiente el hecho de detener esta medida. El tema está sobre la mesa, la presión también. Jan Brewer hizo del tema migratorio una prioridad. Para la población inmigrante ésta podría ser su oportunidad.
Obama tiene el gran reto de llevar a cabo una reforma migratoria. Un tema que ha sido postergado por años, que implica un profundo y extenso debate que polarizaría a la ciudadanía estadounidense, y que traería consigo importantes costos políticos para el presidente, se introduce de nuevo al debate doméstico. Prueba de ello es que en la celebración del 5 de mayo en la Casa Blanca, delante de Arturo Sarukhán y Fernando Gómez Mont, el mandatario norteamericano declaró:
No podemos empezar a separar a la gente por su aspecto o por su manera de hablar o su ropa. No podemos convertir en sujetos de sospecha y abuso a ciudadanos estadounidenses respetuosos de la ley e inmigrantes respetuosos de la ley… La manera de arreglar nuestro sistema quebrado de inmigración es con una reforma integral de inmigración de sentido común… Quiero iniciar el trabajo al respecto este año y quiero que demócratas y republicanos trabajen conmigo, pues debemos ser fieles a lo que somos: ser parte de un estado de derecho y una nación de inmigrantes.
Obama tiene en sus manos la posibilidad de convertir el cambio posible en la realidad de millones.
* Beatriz Adriana García Galindo es Licenciada en Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey, Campus Ciudad de México. Actualmente es analista de la consultoría Estrategia y Comunicación. Twitter: @beiagarcia

09 MAYO, 2010
JAIME HERNáNDEZOjalá sea una oportunidad para los inmigrantes, es preciso que los latinos realicen protestas masivas en todo estados unidos para presionar que: 1) se derogue la ley de arizona, y 2)se establezcan nuevas reglas que consideren la gran labor que realizan los extranjeros en estados unidos. excelente artículo.