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Hidalgo 2010: palabrotas contra el cacicazgo
Escrutinio No. 47
Escrutinio No. 47 | Segundo Aniversario | 22 de abril de 2010
Coaliciones, toda la carne al asador
El calendario electoral 2010 es complicado y hay mucho en juego; no pocos aseguran que las elecciones presidenciales de 2012 se definirán en gran medida el próximo 4 de julio. Actualmente el PRI gobierna 19 estados, controla San Lázaro, y tiene su aplanadora electoral bien aceitada. En esta coyuntura el PAN y el PRD realizaron un movimiento estratégico que, aunque pone en entredicho sus principios, parece ser el último recurso: aliarse o desvanecerse del espectro político por lo menos uno o dos sexenios. Las alianzas contra natura -como las calificó el Senador Beltrones- han florecido y ahora ya hasta nos son familiares tales “aberraciones”. Dependiendo de la trinchera, serán los adjetivos y fines últimos que se le atribuyen a las alianzas opositoras. Unos dicen que las coaliciones PAN-PRD son una maniobra electorera para no perder 2012 desde 2010, los otros dicen que son un mecanismo legítimo para traer la alternancia y terminar con los cacicazgos priistas. Lo cierto es que las polémicas alianzas opositoras cuajaron en cinco estados y probablemente en un sexto; en una de esas, hasta le arrancan varios de sus feudos más preciados al tricolor.
Hidalgo sui generis
De las 15 entidades que celebrarán comicios este año, 12 elegirán gobernador. De estos 12 estados, nueve son gobernados por el PRI. De los nueve estados priistas, cinco –y probablemente seis con Quintana Roo- ya cuentan con una coalición opositora donde figuran PAN y PRD.
En cuatro de los cinco casos, los abanderados de las coaliciones opositoras son ex priistas. Este texto se ocupa del caso restante: Hidalgo. La alianza “Hidalgo nos une” será abanderada por Xóchitl Gálvez, única mujer que encabezará una candidatura aliancista. Además, Hidalgo es la única entidad donde el candidato de la coalición PAN-PRD a la gubernatura es parcialmente panista. Y digo parcialmente panista porque la abanderada, Xóchitl Gálvez, nunca ha militado en el albiazul. De hecho, la misma Xóchitl no se cansa de aclarar que ella es una candidata ciudadana, aunque también es cierto que su principal impulsor ha sido el albiazul y que trabajó como Comisionada de los Pueblos Indígenas con Vicente Fox.
El contexto anterior hace que la coalición opositora en Hidalgo sea peculiar, pero su proceso de difícil conformación –que aún no culmina- la hace aún más especial. Al día de hoy, la alianza en Hidalgo sigue siendo inestable; posiblemente el PT abandone la coalición y nombre como su candidato a la gubernatura al senador Francisco Xavier Berganza de Convergencia, aunque hay quienes aún no dan por muerto al senador José Guadarrama, del PRD. Si así fuera, la coalición “Hidalgo nos une” estaría herida casi de muerte, salvo que sucediera uno de esos esporádicos milagros electorales.
Competir unidos o dividirse y ser aplastados
Es importante mencionar de dónde parte la alianza. Primeramente, la alianza opositora en Hidalgo debía tener una justificación, una razón de ser. El poder real, simbólico y relativo del PRI debió ser tal que proporcionara por sí mismo el incentivo para que la segunda y tercera fuerza política decidieran unirse para derrocarlo. En los estados –o feudos- donde nunca ha dejado de gobernar el PRI, el partido y la élite en el poder tienen control significativo sobre los tres poderes estatales, sus instancias, los medios, y hasta los órganos reguladores -incluido el órgano electoral. Además de que los gobernadores son pequeños reyes en sus estados, desde sus feudos el PRI envía legisladores federales, opera presupuestos, y –claro está- alimenta el mecanismo de sucesión que perpetua el poder priista en dicho estado. Es bajo esta lógica –y como parte de la estrategia rumbo al 2012- que las elecciones donde se renuevan gubernaturas son ahora el campo de batalla crucial. Hidalgo es uno de esos estados, donde el PRI podría aplastar a todas las demás fuerzas políticas con una mano en la cintura… a menos, quizá, que éstas se unieran y echaran toda la carne al asador.
Cacicazgo tricolor
Es preciso conocer en dónde estamos parados; Hidalgo es uno de esos estados priistas que no conocen la alternancia. Es un estado donde la clase gobernante es de corte caciquil –para muestra basta rastrear a la familia Rojo- y donde la pobreza abona el terreno para la mapachería. En las pasadas elecciones federales, el PRI se llevó carro completo con siete de siete diputaciones de mayoría relativa, además de una de dos plurinominales, con lo cual tiene ocho de nueve curules hidalguenses en San Lázaro. En elecciones estatales, el PRI ganó 15 de las 18 diputaciones locales de mayoría relativa y una de las 12 plurinominales, con lo que suma 16 de 30 legisladores (53% del congreso hidalguense). Asimismo, el PRI en Hidalgo tiene 50 de 84 alcaldías, el 60% de los municipios.
Además de que el PRI tiene control de toda la estructura del gobierno estatal, los resultados electorales anteriores son una muestra de cómo le favorece la distribución del voto en Hidalgo. Por si solo, el PRI obtuvo el 43.9% del voto. Si a eso se le suma el porcentaje que obtuvieron el PVEM (7.52%) y el Panal (11.64%), la alianza “Unidos contigo” podría contar aproximadamente con el 63% de la votación total. En cambio, muy por debajo se encuentran los partidos considerados para la alianza “Hidalgo nos une”, que sumaron un total de 35.28% de los votos en las pasadas elecciones, considerando aún al PT, que hoy por hoy amaga con abandonar. El PAN obtuvo 16.05%, el PRD 14.12%, el PT 2.69%, y Convergencia 2.40%.
¿Cómo enfrentar al PRI por separado cuando incluso agregando el voto de los partidos de la coalición opositora la diferencia es superior a los 25 puntos porcentuales? Actualmente la encuesta de Consulta Mitofsky le da una ventaja de casi 20 puntos a Paco Olvera sobre Xóchitl Gálvez –asumiendo que ella abanderaría la coalición opositora con los cuatro partidos. Siendo así, ¿de verdad alguien todavía piensa que hay muchas opciones para vencer al tricolor en Hidalgo?

Además, no todo es debilidad en las estructuras de la alianza opositora o el poder monolítico heredado del PRI; también está la fortaleza coyuntural del tricolor en Hidalgo. Paco Olvera viene con todo después de haber tenido gran exposición como alcalde de Pachuca y después de haber sido ungido como candidato de unidad a pesar de la intentona de José Antonio Rojo. Prevaleció el acuerdo y la “institucionalidad” dentro del partido más institucional. Así, un PRI unido, con una arrolladora maquinaria estatal detrás, con un candidato fuerte, y con alta aprobación ciudadana, difícilmente saldrá del cuarto piso -donde despacha el gobernador.
Finalmente, los intereses priistas en Hidalgo no terminan en el estado; Peña Nieto estará muy al pendiente de este proceso electoral. Es sabido que el gobernador Osorio Chong es cercano a Peña Nieto, por lo que el gobernador mexiquense buscará impulsar a toda costa a su aliado hidalguense de cara al 2012.
Por todas las razones anteriores, es irracional que los partidos hagan su luchita por separado y crean que tienen posibilidad de ganar la gubernatura -si es que ese es el objetivo último real; no le verían ni el polvo a la alianza PRI-PVEM-Panal. Es ridículo que Berganza, Guadarrama o Gálvez crean que tienen oportunidad si no unen fuerzas. Tan sólo por el voto duro de la coalición oficialista, los números no dan; si a eso le sumamos su expertise en el fino arte de la mapachería y su dominio de la ciencia dura de la alquimia electoral, cualquier fuerza opositora estaría limitada a buscar incrementar sutilmente el voto aquí y allá, quizá una curul extra aquí, quizá otra allá.
Quemar las naves: ¿egoísmo o falta de visión?

Durante la disputa de la candidatura de la coalición opositora, los tres precandidatos, Berganza, Gálvez y Guadarrama, admitieron que la unión hacía la fuerza y que vencer al PRI en aras de la alternancia “por el bien de Hidalgo” era la meta principal. Sin embargo, existía un pequeñísimo inconveniente: todos querían ser el candidato, y como se puede observar ahora, al menos dos de ellos pensaban: “si no soy yo, entonces que no sea nadie”. Los tres precandidatos sabían que el único prerrequisito era mantener la unidad dentro de la estructura de la coalición, pues sin las cuatro estructuras partidistas, la gubernatura se antojaba aún más lejana. Sin embargo, cuando Berganza y Guadarrama supieron que iban a ser derrotados por Gálvez en las encuestas, ambos decidieron quemar las naves y alegar que se retiraban porque había “dados cargados” a favor de Xóchitl. Quizá pensaron que así podrían conservar la honrilla y a la vez torpedear a la candidata que estaba mejor posicionada en las encuestas. Berganza y Guadarrama quizá no encontraron otra manera mejor de expresar su malestar ante el hecho de que el PAN tuviera tanto interés en planchar esa candidatura para Gálvez -recordemos que es la única candidata "panista" en las coaliciones opositoras. Además, muy probablemente el albiazul no hubiera apoyado a Berganza, y mucho menos a Guadarrama, si alguno de ellos hubiera salido más alto en las encuestas que Xóchitl.
El problema con el proceso de designación en la coalición opositora era que requería cierto grado de madurez y abnegación para cooperar con el candidato con mejores posibilidades de competir contra el PRI y sus aliados. Sin embargo, parece que esas dos palabras ni siquiera figuran en el vocabulario político. Era un hecho que cualquier candidato necesitaba la estructura de los cuatro partidos operando al 100% para –al menos- dar una batalla decente. Sin embargo, eso no era suficiente; se necesitaba determinar qué candidato podía despertar más simpatía dentro del electorado para captar el voto indeciso y llevar a las urnas –sin acarrear- a los ciudadanos. Así y sólo así la coalición podía producir el milagro electoral para derrotar a la alianza PRI-PVEM-Panal. La única manera para conocer quién era el candidato que podía sacar la espada de la piedra, el que podía sumar voluntades y ganar corazones, era la encuesta; todos lo sabían. Ahí fue cuando pudo más el orgullo y el egoísmo, y tanto el cantante Francisco Xavier como Guadarrama, el profe de Jacala, decidieron darle la espalda al proyecto opositor.
El fenómeno X-G UNE

Al día de hoy, la virtual candidata de la coalición “Hidalgo nos une” es Xóchitl Gálvez (XG), una self-made woman que nació pobre en un pueblillo hidalguense, una mujer que de niña jugaba sacando chinicuiles en el monte y nadaba en un río sin saber que era de aguas negras. Hoy, esa mujer es una exitosa empresaria y filántropa que gusta de expresarse con autenticidad, gran parte de las veces usando palabrotas. Ella resume sus principios políticos en tres pilares: “no ser ratero, no ser huevón, y no ser pendejo”.
No es casual que esa mujer haya sido la mejor posicionada en las encuestas para abanderar la coalición opositora – ¿acaso alguien duda que si Berganza o Guadarrama hubieran sabido que podían ganar la encuesta, se hubieran retirado?-. Xóchitl tiene “algo” que le genera simpatía entre los ciudadanos. Quién sabe si es su origen humilde, o su destacada trayectoria profesional, o su distancia de la política profesional, o su cercanía con sus raíces indígenas, o su desempacho para decir groserías a la menor provocación, o esa extraña forma en la que pronuncia la letra R a la Cortazar, quién sabe, pero esa mujer tiene algo que mueve, algo que une. Claro está que Xóchitl es sumamente astuta y ha sabido venderse desde hace tiempo sin necesidad de ser “política profesional”; incluso es buena en la plaza pública y en el templete. Xóchitl es su mejor operadora, ella coge el teléfono y hace que las cosas pasen, es lanzada, es irreverente, quizá ese es su secreto.
@XochitlGalvez, la #twittstar
Twitter, una red social con alto grado de politización y participación ciudadana, es buen termómetro para saber quién es quién en el mundo de las simpatías libres y en el círculo rojo. En twitter, las personas no siguen a otras porque las acarreen –al menos todavía no es común- ni porque les paguen –al menos todavía no he sabido de nadie que haya recibido un quinto por eso. Xóchitl Gálvez -@XochitlGalvez- es lo que se considera una “twittstar”, es decir, una persona con alto grado de popularidad en dicha red social, claro está, aún muy lejos de ser tan popular como Adela Micha o Anahí. Este indicador es muy revelador: XG en twitter tiene 6,695 seguidores, mientras Guadarrama -@Jose_Guadarrama- tiene sólo 314. Xóchitl sí tuitea desde su BlackBerry; a veces tuitea trivialidades, tuitea desde el Estadio Azul, con errores de dedo, faltas de ortografía y –no podían faltar- sus ya clásicas groserías. Guadarrama tuitea cosas institucionales todo el tiempo, es aburrido, anquilosado, y es obvio que él no opera su cuenta. La gente no es tonta y se da cuenta que detrás de la foto del senador Guadarrama está algún asesor tuiteando por él; detrás de la foto de Xóchitl, está Xóchitl. En cuanto al senador Berganza, él ni siquiera tiene cuenta de twitter, no comprendió su importancia. En estos tiempos, eso cuenta mucho. Ha cambiado la forma de hacer política, y Xóchitl sí lo entendió, el profe no. Quizá por eso Xóchitl cuenta con un grupo amplio de fieles seguidores en esta red social, que son identificables porque en su foto ostentan la leyenda “X-G UNE”.
La importancia de tener presencia en esta red social es enorme, y algunos, como Xóchitl, ya lo saben. Una de las grandes lecciones del caso Obama es que twitter y otras redes sociales fueron fundamentales para generar movilización política desde las bases, grassroots. Xóchitl sabe que si quiere ganar, tiene que hacer más que acarrear gente, tiene que hacerla creer. En este caso, twitter es una herramienta que le permitirá estar en contacto con los jóvenes, quienes serán actores de suma importancia. Los jóvenes son los que fácilmente se enamoran de las causas, se sacuden la apatía, y salen a las calles a luchar por lo que creen, y todo lo anterior con dominio de las nuevas tecnologías de información y dinamismo. Un ejército de jóvenes twitteros que busque respaldar con todo la candidatura de Xóchitl valdrá igual o más que un ejército de mapaches.
La esperanza muere al último
Si las cifras publicadas por Consulta Mitofsky son certeras, podría decirse que la brecha a superar para la coalición opositora es enorme, pero no imposible de cerrar. Podemos apreciar en la gráfica de intención de voto que existe un amplio porcentaje de electores indecisos, un 18.8% -casi la diferencia entre Olvera y Gálvez- que aún no ha decidido por quién votará. Ese es un indicador alentador para el equipo de campaña de la coalición “Hidalgo nos une”, pues significa que tienen tela de donde cortar, una cantera de votos virgen que explotar. Por otra parte, la identidad partidista también aporta algunos datos reveladores. El porcentaje de identificación priista (42.5%) es casi igual al porcentaje de voto que obtuvo el PRI en las últimas elecciones (43.9%), por lo que, salvo que el porcentaje de identificación priista haya cambiado mucho en un año, se puede especular que son aquellos que se identifican con el PRI los que salen a votar por el tricolor. La diferencia entre una y otra cifra casi es mínima, por lo que no es de esperarse un incremento sorpresivo en el porcentaje de voto para el PRI en estas elecciones con dicho porcentaje de identificación partidista. Además, el porcentaje de personas que no se identifican con un partido sumados a los que no saben o no contestaron (39.5%), también es una ventana de oportunidad para conquistar votos. Si se considera que la identificación partidista agregada de PAN y PRD es aproximadamente de 17%, en teoría la coalición podría tratar de capturar hasta un máximo de 56% del electorado que no se identifica con el PRI.

Ahí se los dejo
Es cierto que si renuncia el PT a la coalición, no sólo se restaría el apoyo de un pequeño partido, sino que se abrirá un nuevo frente apoyado por López Obrador. Lo anterior, a pesar de que no pondría al PT -ni con Berganza ni con Guadarrama- en posibilidad de derrotar a Olvera, quitaría votos a ambas alianzas, pero principalmente a la que abanderaría Xóchitl Gálvez. Si el PT rompe, prácticamente le entregaría en bandeja de plata la cabeza de Gálvez al PRI. Por lo anterior, es crucial la decisión que tomará el CEN del PT en los próximos días. Todavía hay tiempo para el jaloneo político y la negociación. No les extrañe que Xóchitl coja el teléfono y le hable a AMLO para tratar de disuadirlo y conseguir su apoyo.
El episodio de Fox gritando a los cuatro vientos su apoyo a Gálvez fue como darle el beso del diablo a la candidata. Sin embargo, la injerencia de Fox pudo haber sido sólo el pretexto para liberar las voces detractoras de la coalición, como Monreal, Guadarrama, y el mismo AMLO. De nuevo, no les extrañe que Xóchitl coja el teléfono y le hable a Fox para tratar de decirle amablemente que por favor ya no le ayude, “que mejor se quede en su rancho”, como sugirió Chucho Ortega.
Finalmente, sea cual sea el resultado de la contienda electoral, es una realidad que la difusión que han recibido los precandidatos ha calentado los ánimos electorales en Hidalgo. Es de esperarse un alto porcentaje de participación en estos comicios estatales. Además, quizá ésta sea la primera vez en la historia de Hidalgo donde puede haber elecciones verdaderamente competidas, lo cual puede elevar el nivel de las propuestas y las campañas políticas. Sin duda las campañas en Hidalgo, sobre todo con un personaje como Xóchitl Gálvez, serán un festín para los analistas y expertos en marketing político.
@pepe_garcia
Imágenes y video
1. Preferencias Electorales en Hidalgo, abril 2010. Obtenida de Consulta Mitofsky. Disponible en: http://consulta.mx/Estudio.aspx?Estudio=asivan-hidalgo
2. Página principal del twitter del senador José Guadarrama. Disponible en: www.twitter.com/Jose_Guadarrama
3. Xóchitl Gálvez tuiteando. Fotografía de Adrián Elizondo @aelizondo.
4. Video. Cierre de campaña de Xóchitl Gálvez. Obtenido del canal de YouTube PTHIDALGO. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=MN7N1--wqWQ
5. Página principal del twitter de Xóchitl Gálvez. Disponible en: www.twitter.com/XochitlGalvez
6. Identidad partidista en Hidalgo, abril 2010. Obtenida de Consulta Mitofsky. Disponible en: http://consulta.mx/Estudio.aspx?Estudio=asivan-hidalgo
