Ciudad Juárez: Ver, oír y callar

22 Febrero, 2010
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Luis Josué Lugo Sánchez

Escrutinio No. 43

Escrutinio No. 43 | Lunes 22 de febrero de 2010.<br /><br />
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En Ciudad Juárez, las autoridades pretenden solucionar el problema de inseguridad mediante la militarización de las calles, la inversión en educación (a reserva de que el presupuesto asignado de 105 millones sea el suficiente) y la difusión de valores familiares. ¿Son estas las medidas necesarias para sanear la inseguridad de la ciudad más violenta del mundo (según el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública (CCSP)?<br /><br />
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Si bien las disposiciones planteadas por el gobierno federal en conjunto con el gobierno juarense son importantes, no son las únicas, mucho menos representarán la barita mágica que coadyuvará el problema de violencia e inseguridad en su conjunto. <br /><br />
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En la medida en que se genere empleo, seguridad, vivienda, salud y educación, podrá hablarse de un verdadero saneamiento social. Si, por el contrario, se mantiene la ingobernabilidad y mediante reformas graduales se intenta limpiar Juárez, el problema se mantendrá, tal vez en proporciones menores, pero se mantendrá.<br /><br />
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Según el periodista Ricardo Rocha, en Ciudad Juárez : “ hay ahora 116 mil viviendas vacías (…); más de 100 mil juarenses se han ido a vivir a El Paso; nada más en la maquila se han perdido 80 mil empleos; 10 mil pequeñas y medianas empresas han cerrado por extorsiones y amenazas; 600 mil de sus habitantes son más pobres que nunca; en Juárez el tiempo ya no se mide por meses, sino por muertos… 2 mil en lo que va del año, más 7 mil huérfanos y viudas en toda esta guerra; y el horror llega a úlceras infantiles e inflamaciones cerebrales por estrés extremo y eso nadie lo sabe mejor que los propios juarense.”<br /><br />
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Julio Hernández, en su columna dentro del diario “La Jornada”, aborda el descontento social existente hacia Calderón, ejemplo de ello, es la escena que armó la madre de uno de los 16 jóvenes asesinados. Así lo relata el periodista: “una madre de hijos masacrados le dijo que no era bienvenido a Ciudad Juárez y que no se le podía dar la mano a él, (…) al fin el hombre protegido por más de cinco mil personas, según diarios locales, tomó la palabra para dar continuidad a su discurso guerrero, a la apología del militarismo, a la defensa de una presunta recuperación de la gobernabilidad perdida aún cuando fuera a costa de sangre, violaciones a los derechos humanos y olvido del hipotético estado de derecho.” <br /><br />
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Por su parte, el presidente Felipe Calderón, advirtió que la presencia del ejército será continua, ya que: “la violencia no se terminará con el repliegue de las fuerzas federales. Por el contrario, se recrudecerá con un agravante inadmisible: el repliegue dejaría en total abandono a la ciudadanía y familias mexicanas en las manos sangrientas de los criminales.” <br /><br />
Tras ese repliegue de las fuerzas, se esconde, la eliminación de cualquier visión distinta a la oficial, sea de un narcotraficante, periodista o estudiante.<br /><br />
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En Ciudad Juárez, hablar con la verdad, representa un gran conflicto con el gobierno o narcotráfico, sea en el caso de periodistas, luchadores sociales, amas de casa o estudiantes. Ante la mínima sospecha de disidencia se afila la represión para llenar de silencio las calles, salas y espacios públicos y privados. Hablar de Juárez en términos muy concisos, implica elucidar una ciudad, en donde, como aduciría Eduardo Galeano en derecho al delirio, “ver”, “oír” y “callar” representan los únicos derechos. <br /><br />
Hemos pasado del Estado de derecho al Estado de guerra, de la democracia a la oligarquía, y de la oligarquía… ¿a la tiranía?<br /><br />
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    19 MAYO, 2010

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