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La épica de Gómez Mont
Escrutinio No. 43
Escrutinio No. 43 | Jueves 25 de febrero de 2010
@pepe_garcia
Cronología del “montaje”
El miércoles 10 de febrero el 3er Secretario de Gobernación de este sexenio, Fernando Gómez Mont, presentó su renuncia al Partido Acción Nacional. En una lacónica carta, el titular de Bucareli le anunció a “Don César” que abandonaba el albiazul “debido a razones que me veo obligado a no revelar por discreción profesional”. Gómez Mont no tardó mucho en relajar la “discreción profesional” y a los seis días reveló que -como ya todos especulaban- había renunciado al PAN por la materialización de la alianza en Oaxaca. A pesar de la férrea oposición del Secretario de Gobernación y los embates tricolores, cuajó al fin la alianza “Unidos por la Paz y el Progreso”, abanderada por Gabino Cué.
La posición de Gómez Mont ya había quedado manifiesta cuando se vino la avalancha de declaraciones contra las alianzas. Aquellos que las vieron con malos ojos rápidamente las tacharon de “perversas”, “contra natura”, “aberrantes”, “porquerías”, “engendros políticos”, “idiotez”, y otras floridas construcciones del lenguaje. Curiosamente, entre las voces detractoras de las alianzas se encontraba la del entonces panista Secretario de Gobernación.
El jueves 21 de enero Gómez Mont declaró que las alianzas eran “antidemocráticas” y que “empobrecen una relación sólida entre políticos y la sociedad”. El titular de Bucareli añadió: “en términos de coaliciones electorales se debe garantizar que tengan un efecto de gobierno, si no, me parece que de alguna medida se acaban convirtiendo en una especie como fraudes electorales". Sin importar cómo lo dijo, el mensaje de Gómez Mont fue claro, estaba en contra de las alianzas. Empero, los motivos del Secretario eran menos cursis que la protección a la democracia y el vínculo entre políticos y la sociedad: Gómez Mont tenía que estar en contra de las alianzas para honrar –o al menos simular honrar- el pacto político con el PRI.
Ante el posicionamiento de Gómez Mont, Gustavo Madero cuestionó que estuviera dentro de las funciones del Secretario de Gobernación involucrarse en las decisiones de los partidos. César Nava se apresuró a disculparlo jalando agua para su molino: “Él distingue muy bien entre las coaliciones que son meramente una aventura electoral y las que buscan transformaciones de fondo”. El 26 de enero, durante la plenaria de los diputados panistas en Puebla, Gómez Mont suavizó su postura y dijo que “el gobierno es respetuoso de la dinámica interna de los partidos” pero llamó a su partido a una “profunda reflexión” para sopesar las “ventajas y desventajas” de las alianzas. Para esa fecha Gómez Mont ya había hablado con Gabino Cué en un intento por hacerlo desistir. Después de eso, el mismo senador Cué decía en privado que la alianza se había caído, que el PAN ya no quería ir en coalición. Sin embargo, parece que Gabino Cué y César Nava –ya sea ocultándoselo al presidente o con su bendición- le metieron tercera y lograron concretar la alianza.
El 9 de febrero Gómez Mont trató de disuadir –al menos eso pareció- a sus correligionarios durante la sesión extraordinaria del Comité Nacional del PAN para impedir la consumación de la alianza electoral en Oaxaca. Según Manuel Espino, todos sabían que el Secretario de Gobernación se iba “a tirar al piso” por las alianzas y que aún así debían votar, “alineaditos”, para respaldarlas. En conferencia de prensa realizada el 12 de febrero en las instalaciones de la ODCA, Espino afirmó que la renuncia de Gómez Mont fue “un montaje”.
Validando al soldado Gómez Mont
Tras la renuncia de Gómez Mont al PAN, los primeros en darle espaldarazo fueron los priistas. El gobernador mexiquense sostuvo que Gómez Mont seguía siendo un interlocutor confiable y que su salida del PAN era un ejemplo de su congruencia. Más aún, Peña Nieto afirmó que su renuncia le traía mayor capacidad de diálogo. Manlio Fabio Beltrones también se apresuró a declarar que Gómez Mont era un interlocutor válido, “inteligente y capaz”, al tiempo que desmentía las versiones que vinculaban su renuncia con el pacto roto con el PRI.
Francisco Labastida reiteró que la bancada tricolor en el Senado seguiría tratando con Gómez Mont “en los términos de siempre”, añadiendo que el Secretario era un hombre “respetable, congruente, confiable y consistente con sus ideas”. Diego Fernández de Cevallos felicitó a Gómez Mont por su renuncia sin desperdiciar la oportunidad para volver a despotricar contra las alianzas. Hasta el gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, quien ya le contaba los días a Gómez Mont al frente de Gobernación, dijo que el titular de Bucareli “es un hombre de palabra que ha servido bien al país”.
Lo cierto es que los priistas vieron en la renuncia de Gómez Mont una oportunidad para seguir externando su postura contra las alianzas mediante el espaldarazo a un personaje externo altamente simbólico que se opuso a ellas. Sin embargo, ¿qué habrán pensado los priistas que sí conocían el pacto? ¿Les habrá dejado satisfechos la renuncia de Gómez Mont al PAN? ¿Qué represalias tomará Ulises Ruiz y su carro completo en San Lázaro? ¿O se gana más al validar a un Secretario que probablemente ahora se sienta más comprometido a respetar sus pactos en el futuro? Hay que recordar que Ulises Ruiz sólo es uno de los supuestos interesados que participaron en el pacto. Se ha señalado que también estaban presentes los gobernadores Osorio Chong y Peña Nieto.
Por lo pronto, Hidalgo y Oaxaca serán el terreno de una campal electoral entre los partidos gobernantes y las coaliciones opositoras. Sin embargo, es y será interesante observar el comportamiento de Peña Nieto con Gómez Mont, pues la parte del pacto que toca al Edomex aún no se ha roto. Las elecciones de 2011 en el Estado de México son extremadamente importantes y serán definitorias en la carrera política de Enrique Peña Nieto. Probablemente el equipo del Narciso de Atlacomulco ya esté contemplando enfrentarse a una alianza PAN-PRD y librar una cruenta batalla electoral, cuando antes todo indicaba que sería un día de campo.
En lo oscurito
Manuel Espino criticó a Gómez Mont duramente. Además de calificar su renuncia como un “montaje”, Espino le lanzó el guante al decir que “renuncian los que pierden las convicciones… los que pierden los principios” y que deberían hacerlo también los que han optado por “la negociación en lo oscurito”. Para añadir color a su crítica, Espino afirmó que si bien Gómez Mont nació en pañales azules, ahora que es adulto camina en pantalones tricolores o amarillos.
Sobre aquel asunto “oscurito”, Peña Nieto fue el primero en confirmar el pacto entre PRI y PAN. Posteriormente Francisco Rojas aceptó que la bancada que él coordina negoció con el Secretario de Gobernación la aprobación del paquete fiscal –con el aumento al IVA incluido- a cambio de que no se realizaran alianzas electorales con el PRD. Luego Beatriz Paredes también aceptó –aunque con una forma discursiva poco ortodoxa- que el PRI habría pactado con Gómez Mont para impedir alianzas PAN-PRD en Oaxaca y el Estado de México.
No es casualidad que el gobernador mexiquense se encuentre en el área “oscurita” del caso Gómez Mont. Peña Nieto corroboró –probablemente por accidente- que efectivamente hubo un pacto con Gómez Mont para detener las alianzas entre PAN y PRD. Jesús Ortega declaró que Peña Nieto y Miguel Ángel Osorio Chong estuvieron presentes en las negociaciones. Posteriormente, el diputado federal, Pablo Ramírez Puga Leyva, operador de Ulises Ruiz en San Lázaro, aseguró que en la negociación estuvieron también Ulises Ruiz, Beatriz Paredes y Francisco Rojas, además de que supuestamente sí se generó un documento escrito para avalar el pacto.
Siendo así, no es coincidencia que Peña Nieto se haya apresurado a validar al interlocutor Gómez Mont, pues tiene mucho en juego. Primeramente, porque el pacto con Gómez Mont incluía también al Estado de México, donde una alianza podría poner en aprietos al Góber galán y sus aspiraciones presidenciales. Peña Nieto no se podía dar el lujo de que corrieran a su interlocutor, pues así menos podría honrar el pacto –o al menos la parte que toca al Edomex-. Es cierto que Gómez Mont no pudo mantener su promesa de evitar la alianza en Oaxaca, pero seguramente Peña Nieto le va a recordar que ya le falló a Ulises Ruiz y ahora le tendrá que cumplir a él en aras de la gobernabilidad. Hay que tomar en cuenta que le quedan 3 años de gobierno a Calderón y que Peña Nieto cuenta con el apoyo de varios gobernadores y de la poderosa “Peñabancada” –que algunos estiman de aprox. 100 diputados- para “incentivar” la cooperación del Secretario de Gobernación.
Ego te absolvo
Finalmente, Gómez Mont se sometió públicamente a la venia de Calderón afirmando que seguiría siendo el Secretario de Gobernación hasta que el presidente así lo determinara. Con el afán de acreditar a su operador número uno ante todos los actores políticos, Felipe Calderón concedió una entrevista para decir que Gómez Mont “es un hombre leal, es un Secretario de Gobernación que cumple su encomienda, como se dice entre los abogados, a su leal saber, y a entender, es decir, con plena voluntad, que goza además de toda mi confianza”. Y para despejar toda duda, el presidente añadió: "él [Gómez Mont] es un interlocutor válido para los actores políticos, para los partidos de oposición, para el propio PAN, que ha refrendado su confianza en la interlocución del Secretario de Gobernación, y desde luego lo es para mí.”
Calderón reiteró su confianza al Secretario de Gobernación durante una entrevista transmitida en televisión nacional el 24 de febrero. El Presidente declaró: “El secretario me informó, independientemente, tiempo después de que se realizaron estos acuerdos, y mi encomienda al propio secretario fue procurar materializarlos y hablar con el propio Partido Acción Nacional para que se cumpliera con lo acordado”. Esto indica –o trata de indicar- cierta independencia entre el CEN del PAN y los Pinos, contrario a lo que se ha observado y a lo que señaló Manuel Espino. Si creemos estas declaraciones, entonces también podemos pensar que hubo entropía en la comunicación y quizá no hubo intencionalidad en negociar a dos bandas contradictorias. En todo caso, estas aclaraciones de Calderón son un intento por legitimar a su secretario, dotarlo de credibilidad y tratar de resarcir el daño que las alianzas han dejado en la relación con el PRI.
Sin embargo, el caso Gómez Mont si mermó la confianza en el Secretario de Gobernación y en el Ejecutivo. Si a esto le sumamos el complicado clima político de México, se prevé que las negociaciones no sean nada sencillas, al menos en el corto plazo. Sobre el episodio protagonizado por el titular de Bucareli, el senador panista Ricardo García Cervantes añadió: “ha traído la desconfianza en todo tipo de negociación el hecho de que cupularmente se haga sin informar a quienes luego tenemos que ser idiotas útiles acompañando el proceso de negociaciones que se salen de los cánones de la ética política y de la práctica política como tal” (Proceso 1738).
Déficit de credibilidad en Bucareli/Pinos
Ahora, el problema del Secretario de Gobernación –y de su jefe por consiguiente- es el terrible déficit de credibilidad que este proceso ocasionó. Durante todo este vía crucis –o “montaje”- Gómez Mont fue dilapidando uno de los bienes más preciados en política: la confiabilidad. Primero, pocos le creyeron que su rechazo a las alianzas estuviera determinado por sus principios. Muchos sabían que había pactado con el PRI para conseguir el apoyo de la gran bancada tricolor y aprobar así el presupuesto, en particular el aumento al IVA, a cambio de impedir que se concretaran las alianzas opositoras, en particular en Oaxaca. Cuando salió a la luz su confesión se confirmó que su discurso previo contra las alianzas era sólo un conjunto de palabras huecas. Segundo, una vez que confesó que renunció por las alianzas, nadie le creyó que su jefe no estuviera enterado de dicho pacto. A pesar de que Gómez Mont “tragó sapos” públicamente y sostuvo que le ocultó la negociación a Calderón hasta enero, pocos le creyeron. Si Gómez Mont efectivamente le hubiera ocultado algo al presidente y hubiera actuado sin su anuencia, lo más probable es que hoy tendríamos un cuarto Secretario de Gobernación.
Lo anterior requiere un momento para la reflexión. Gómez Mont dijo en entrevista que él había negociado con el PRI que no hubiera alianzas, que César Nava estaba enterado de lo anterior, y que su jefe, Felipe Calderón, desconocía el pacto hasta un mes después de realizado. Lo más lógico es pensar que las “confesiones” de Gómez Mont fueron una estrategia –y un sacrificio- para proteger a Calderón y para tratar de cubrirlo mientras jugaba en dos frentes distintos y contradictorios desde Los Pinos. Sin embargo, al cubrirle la espalda al titular del Ejecutivo también descobijó a César Nava, sugiriendo que él había dinamitado el pacto, pues conociendo su existencia, se aferró a impulsar las alianzas –en particular la de Oaxaca con Cué-. Si alguien se cree que Calderón no estaba enterado del pacto “secreto” y cree en lo que el Presidente dijo en entrevista, entonces debería también creer que quien echó a perder la negociación con el PRI, quien verdaderamente “desobedeció” al presidente, quien puso en juego la gobernabilidad de los próximos tres años, fue el pequeño Cesarín.
Las recientes declaraciones de Felipe Calderón ratifican lo dicho por Gómez Mont. Por ello, sugieren también que César Nava y el PAN actuaron de manera independiente -e incluso contraria- a la negociación efectuada entre Gobernación y el PRI y a la voluntad del ejecutivo de cumplir los acuerdos. Si creemos esta versión, Gómez Mont habría cumplido la “encomienda” presidencial de procurar materializar los pactos con el PRI al “hablar con el propio Partido Acción Nacional para que se cumpliera lo acordado” y habría sido “Don César” (Gómez Mont dixit) el que apuntaló la alianza en Oaxaca. Con esta transferencia de culpas/responsabilidades, Calderón sigue activo en la contención de daños para tratar de devolver la credibilidad –y con ello la capacidad de interlocución- a su Secretario de Gobernación, así como para tratar de recuperar la falta de credibilidad ante el tricolor. Si esto no se logra, habrá sido en vano que Gómez Mont se haya cortado la mano albiazul para operar con su mano de Estado la Reforma Política del Presidente.
Balanza costo-beneficio
La realidad es que quizá Calderón “chamaqueó” al PRI. Movió con precisión a sus dos alfiles para conseguir lo que quería. Usó al Secretario de Gobernación para operar el aumento al IVA y al dirigente del albiazul para concretar las alianzas que pueden mantener en el juego al PAN de cara al 2012. Si ese era el plan inicial, estuvo muy bien ejecutado. Los únicos inconvenientes son: que la ciudadanía se dio cuenta de que el PAN pactó en “lo oscurito” con el PRI para aumentar el IVA; que el PAN redemostró que puede negociar incluso si eso implica proteger un cacicazgo priista sin importar cuán nefasto sea; que muy pocos se creyeron “el montaje” de Gómez Mont; que los partidos políticos sospechan que Felipe Calderón es capaz de romper sus pactos y negociar engañosamente, lo cual pone en riesgo toda negociación futura con el PAN; que la Reforma Política de Calderón terminará con pies y cabeza tricolores; y que el PRI será una oposición muy dura durante lo que resta del sexenio. Fuera de eso, todo salió bien.
Sin embargo, también habrá quienes digan que Calderón realmente no ganó mucho en este proceso y que incluso salió perdiendo. El hecho de que se haya aprobado el presupuesto y el aumento al IVA, y que además se hayan concretado las alianzas no significa que Calderón se haya llevado la enchilada completa. Pudo pasar la Ley de Ingresos, pero dado que recientemente se dice que el gobierno federal exageró el boquete fiscal que existía para poder aumentar los impuestos, la percepción negativa de aumentar la carga tributaria será achacada al gobierno de Calderón y no a los diputados del PRI. Mientras tanto, los gobernadores se regodean en sus feudos con los cuantiosos recursos federales que les fueron aprobados.
En todo caso, ésta habría sido una victoria pírrica, pues de ahora en adelante será mucho más difícil negociar en San Lázaro y en los estados con el tricolor. Dada la fuerza actual de la oposición priista, el gobierno calderonista estará altamente limitado durante el resto de su periodo. Finalmente, aún falta ver los resultados electorales -en cada estado aliancista- del próximo 5 de julio para saber si las carísimas alianzas rindieron los frutos esperados.
Ahí se los dejo…
Existen tres consideraciones que no han sido muy socorridas en estos días. Primero, el PRI no se puede sentir tan ofendido porque el Secretario de Gobernación no haya cumplido su promesa. La parte que le correspondía al tricolor, es decir, el apoyo para aprobar el presupuesto no fue realmente un ejercicio donde se haya cedido mucho. De hecho, difícilmente se hubiera logrado un acuerdo más beneficioso para el PRI. Ese punto porcentual al IVA no fue significativo ni tan costoso comparado con lo que el tricolor obtuvo: un presupuesto electorero altamente favorable para sus estados, y la supuesta protección de algunos de los feudos tricolores más notables.
Segundo, independientemente del pacto con el PRI, está claro que el asunto de las alianzas iba a entorpecer la escena política. Las coaliciones generarían, con o sin pacto, una turbulencia política donde muchos se rasgarían las vestiduras, pues el tricolor no estaría contento con la idea de enfrentar una competencia real en algunos de los feudos que tenía más amarrados. En este sentido, tampoco se le pueden achacar a Gómez Mont todos los problemas en materia de gobernabilidad y construcción de acuerdos que seguirán tras la ruptura del pacto. Las coaliciones venían con un alto costo político que Nava y el presidente Calderón estuvieron dispuestos a asumir.
Tercero, la alianza en Oaxaca, en caso de culminar en una victoria electoral, no sólo implicaría el fin –o al menos la interrupción- de la dinastía de señores feudales priistas. La derrota de Ulises Ruiz y su delfín demostraría que las alianzas electorales son una herramienta efectiva para terminar con los cacicazgos e incentivaría su uso en donde existieran las condiciones idóneas… como en el Estado de México. De ahí el altísimo interés del Narciso de Atlacomulco en impedir la alianza opositora en Oaxaca.
Un zape para la reflexión…
Y encima de todo, zapearon a Gómez Mont en Ciudad Juárez. Darle un zape al soldado principal del rey es casi como darle un zape al rey mismo; quizá por eso se lo dieron. Tiempos violentos los que vivimos.
@pepe_garcia


03 MARZO, 2010
LECTORBuena cronica continua