Lucha por la Democracia

07 Diciembre, 2009
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Jaime Julio Vega Pompa
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Escrutinio No. 39

Escrutinio No. 39 | Lunes 7 de diciembre de 2009

“Nunca será demasiado tarde para buscar un mundo mejor y más nuevo, si en el empeño ponemos coraje y esperanza”. Alfred Tennyson México nació a través de la unión de los pueblos en la lucha; esa lucha entraña la constante idea de compartir el pasado nacional, en el cual, el heroísmo en la lid es el más vivo ejemplo de la valentía y del deseo por la igualdad; es también la idea de convivir en el presente dispuestos a luchar por los derechos humanos, la libertad, la justicia, la legalidad, la tolerancia y por una verdadera República democrática; es la constante esperanza de construir un mejor futuro para todos los mexicanos. ¿Qué es la democracia? ¿Qué es la participación ciudadana en la vida política del país, y por qué es necesaria? ¿Cuál es el futuro de la democracia en México? Estas son algunas cuestiones que se pretenden analizar o al menos discutir sin que nuestra pretensión sea dar una respuesta definitiva al debate. I. DEMOCRACIA Debemos conocer el concepto doctrinal o formal con el que se comprende a la democracia para así poder inquirir más profundamente en ese concepto y tratar de que el ideal democrático –y todos los demás que éste mismo entraña– puedan consolidarse en nuestro país. La democracia puede entenderse desde un punto de vista meramente formal, como una doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno, o, el predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado [1] ; o, si se prefiere podemos también definirla como “el sistema en el cual los gobernantes son electos periódicamente por los electores; el poder se encuentra distribuido entre varios órganos con competencias propias y con equilibrios y controles entre ellos, así como responsabilidades señaladas en la Constitución con el objeto de asegurar los derechos fundamentales que la propia Constitución reconoce directa o indirectamente” [2]. Sin embargo, es menester el ahondar mucho más en el concepto, ya que no se le puede entender en toda su magnitud con un mero concepto formal, para esto debemos basarnos en un principio, en una idea básica que pueda darnos algún eje y proporcione una pista del espectro de ideas que subyacen en él. La Constitución mexicana refiere: Artículo 3. II. A).- Será democrático, considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo [3]. Como podemos observar, la Constitución resulta muy generosa, ya que no solamente considera a la democracia como un sistema para la elección de representantes o autoridades, sino que precisamente, se basa en el constante mejoramiento de una sociedad, de lo anterior obtenemos un parámetro para entender la democracia más profundamente. Jurídicamente tenemos un sistema avanzado que otorga libertad a los electores para escoger a sus gobernantes y procura la competitividad y la equidad en las contiendas electorales en las que se participa, entonces, es un sistema bastante estructurado pero depende de una cultura democrática por parte de la sociedad, con la cual, los mexicanos aun no estamos claramente familiarizados. Para saber que un régimen es democrático, hace falta encontrar en él, algo más que elecciones libres y partidos políticos; Ignacio Burgoa [4] señala que el concepto de democracia es polifacético, sus diferentes aspectos no pueden estudiarse aisladamente, es necesario apreciarlos en su conjunto para elaborar un concepto de democracia, y precisamente Pedro Pírez [5] señala una división del concepto de democracia que se pretende abordar: “a) Democracia política: es la distribución del poder, de la capacidad de decisión y participación”, que precisamente se pueden complementar con otros derechos tales como votar y ser electo, derecho a la información y la libertad de expresión; y, “b) Democracia social: distribución de la salud, educación, suelo, vivienda, infraestructura, servicios, empleos e ingresos”, que puede resumirse como el acceso de todos a los bienes y servicios que posibilitan a la persona de gozar de una nivel de vida adecuado; y aún Silvia Emanuelle [6], agrega un tercer rubro en la división de la idea democrática: “c) Democracia participativa: prevé la participación de los ciudadanos en la definición de las políticas públicas que los afectan, en las decisiones relativas a su desarrollo y en la exigibilidad de los derechos humanos”; como lo señalan Salazar y Woldenberg [7] : “los derechos humanos no encuentran mejor régimen tutelar que la democracia. Así la igualdad y la no discriminación, el derecho a la vida, la libertad y la seguridad personal, la ausencia de servidumbres, torturas y privaciones ilegales de la libertad, la igualdad ante la ley, las garantías hacia los infractores, la protección de la vida privada, el libre tránsito, la libertad de conciencia y religiosa, la de opinión y de expresión, etc., encuentran en el sistema democrático mayores probabilidades de volverse realidad”. Convivir, pueblo y Estado, en un régimen democrático debe ser una continua forma de conducirse, ya que la democracia es un concepto que debemos aprender a realizar, se basa en el respeto y la tolerancia, valores que conviene recordar: tolerar no significa aceptar siempre lo que otros opinen o hagan, sino reconocer que nadie posee la verdad absoluta y aprender a respetar los puntos de vista ajenos; es un valor moral y social que se debe enseñar para mantener una vida armónica, sobre todo, la tolerancia al que es distinto, el respeto a la propiedad y a la persona; entonces, esos principios deben establecerse como una forma natural de ser en la sociedad. Mauricio Merino [8] refiere muy puntualmente: “Con la democracia los pueblos se quedan solos ante sí mismos: ya no hay reyes, ni dictadores, ni partidos políticos totalitarios, ni ideologías cerradas que ayuden a resolver las demandas o a responder las preguntas que nos hacemos. Hay leyes, instituciones y procedimientos que regulan la convivencia, pero que a fin de cuentas llevan a cada individuo a hacerse responsable de sí mismo y de los demás. Tarea difícil y novedosa, cuando la mayor parte de la historia del mundo se ha construido a través de los grandes líderes, de los dirigentes que lo decidían todo y por todos”. Con todo lo anterior se desea dejar en claro que el concepto de democracia instaurado en México, con base en el artículo tercero de la Ley Suprema es precisamente, un régimen en beneficio del pueblo mexicano, en donde él mismo sea partícipe, y no solamente espectador; que el concepto democrático no sólo deba entenderse en un sentido formal de la palabra, sino que sea considerado como una serie concatenada de valores sociales que deben reinar de una manera pacífica, que debe ser una democracia que respete los derechos políticos y civiles de los ciudadanos, que lleve implícita una verdadera justicia social; una democracia incluyente, que vele por la participación de todos los ciudadanos sin importar su condición social, género, preferencias políticas, sexuales o religiosas, para que todos juntos diseñen la forma de gobierno por vías institucionales. Bibliografía: [1] Diccionario de la lengua española, voz “Democracia”, Tomo 4, Ed. Espasa, 22ª ed., 2001, p. 503 [2] CARPIZO, Jorge. Concepto de democracia y sistema de gobierno en América Latina. Instituto de Investigaciones Jurídicas - UNAM, 1ª ed., México, 2007, p. 100. [3] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos –comentada–, Instituto de Investigaciones Jurídicas – UNAM - Procuraduría General de la República, 6ª ed., México, 1994, p. 9. [4] BURGOA O., Ignacio, voz “Democracia”, Diccionario de Derecho Constitucional; garantías y amparo. Ed. Porrúa, 3ª ed., México, 1992, p. 110. [5] PÍREZ, Pedro. Ciudad democrática. Una mirada desde la gestión urbana. México y democracia / Caminos encontrados en la Ciudad de México, Álvarez, Lucía, (coord.), et al., Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades – UNAM – UAM – UACM – INAH – Plaza y Valdés, 1ª ed., México, 2006, p. 187. [6] EMANUELLE, Silvia. Derechos humanos: factor determinante en la construcción democrática de la ciudadanía. México y democracia / Caminos encontrados en la Ciudad de México, Álvarez, Lucía, (coord.), et al., Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades – UNAM – UAM – UACM – INAH – Plaza y Valdés, 1ª ed., México, 2006, p. 392. [7] SALAZAR, L., WOLDENBERG, J. Principios y valores de la democracia. Instituto Federal Electoral. 5ª ed. México, 2001. p. 50 [8] MERINO, Mauricio. La participación ciudadana en la democracia. Instituto Federal Electoral, 4ª ed., México, 2001, p. 53.

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Comentarios

  1. 1

    08 DICIEMBRE, 2009

    ARMANDO

    Me parece muy bueno el artículo, muchas felicidades al autor. pienso que la democracia debería ser tomada en cuenta más profundamente en nuestro país y en américa latina, estoy totalmente de acuerdo con la opinión del autor, espero que siga escribiendo de este tema tan interesante en estos tiempos y que nunca pasará de moda.

  2. 2

    07 DICIEMBRE, 2010

    LITZA Dijo:

    Que lucador a luchado por mla democracia

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