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Escrutinio No. 36
Escrutinio No. 36 | Lunes 26 de octubre de 2009. [b]Edgar Baltazar[/b] El pasado 22 de octubre se celebró el décimo primer seminario internacional Prevención de Lavado de Dinero y de Financiamiento al Terrorismo, organizado por la Asociación de Bancos de México (ABM). En tal encuentro, Marisela Morales, subprocuradora de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada de la Procuraduría General de la República (PGR), reconoció el incremento del lavado de dinero durante la actual administración federal. Ante esta problemática, Guillermo Babatz, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), anunció la reciente creación de una vicepresidencia encargada de identificar el lavado de dinero. Por su parte, Miguel Ruiz Mata, director de análisis estratégico de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), señaló que en el merado cambiario del país se ha identificado un sobrante de casi 12 mil millones de dólares que no son captados por el sistema financiero. Al respecto vale recordar que, según la SIEDO, a lo largo del sexenio se han decomisado apenas 73 millones de pesos y 132 millones de dólares. Recientemente David Robillard, presidente de la empresa global de inteligencia Kroll, señaló que cada año el narcotráfico en México moviliza entre 25 mil y 40 mil millones de dólares. Se trata de una cifra mayor a la estimación de 21 mil millones de dólares que se estima se recibirán este año por materia de remesas. El mismo Robillard señaló que en los últimos dos años alrededor de dos mil empresarios residentes en el Distrito Federal han huído hacia otros puntos más seguros en el país o en el extranjero. Se estima que un 20% de los depósitos e inversiones en México provienen del dinero de procedencia ilícita; sin embargo, son apenas 25 las personas que han sido condenadas por lavado de dinero en los últimos 20 años. Según informó el pasado agosto Nancy Flores en la revista Contralínea, entre 2003 y 2008 el narco habría lavado entre 1.4 billones y 3.1 billones de pesos (el equivalente al doble del rescate banacario Fobaproa-IPAB) según una proyección basada en datos del Centro de Inteligencia Nacional sobre Drogas de Estados Unidos. En el mismo periodo, según un informe de la SHCP recuperado por la misma investigadora, el trasiego de dólares en efectivo a través del territorio nacional ascendió a 22 mil millones. De acuerdo con la National drug threat assessment 2009, el narco mexicano lava entre 18 mil millones y 39 mil millones de dólares al año. Como dato de comparación, el mulimillonario programa Oportunidades, tiene para 2009 un presupuesto de 4 mil 869 millones de pesos. El pasado mes de septiembre la SHCP informó que las operaciones sospechosas consideradas por su Unidad de Inteligencia Financiera en el presente año (hasta el 31 de agosto) son 3,6 veces más que el total de las registradas durante todo 2008. Tal es la vitalidad del negocio del narcotráfico que hasta Joaquín “el chapo” Guzmán, con una fortuna estimada en mil millones de dólares, apareció en la lista de los hombres más ricos del mundo publicada por la revista Forbes. Mientras se recrudece la violencia desatada por el belicismo calderonista, el negocio de las drogas avanza y se fortalece. El narco lava dinero aprovechando la nula intervención del Estado; por ejemplo, utiliza tarjetas de débito y de prepago que no forman parte de la definición de instrumentos monetarios que para las autoridades constituyen vías para el lavado de dinero. Tal incapacidad estatal podría explicarse desde la vitalidad del narcotráfico para la economía mexicana (como lo reconoció en su momento el perredista Camilo Valenzuela o hasta el comentarista de noticias Loret de Mola Jr.). Si es verdad que el narco, como señaló el Secretario de Economía Gerardo Ruíz Mateos, hizo su propio Estado, tampoco sería extraño suponer que existe dinero “sucio” en el financiamiento de la esfera política (tal como advirtió Cabeza de Vaca en sus tiempos de titular de la PGR). Aunque Valdés Zurita, Consejero presidente del IFE, insista en la inexistencia de tales vínculos. Es tal el infranqueable poder económico del narco que hasta equipos del fútbol mexicano han sido acusados de blanquear el “dinero sucio”. Fernando Rodríguez Mondragón, hijo de Gilberto Rodríguez Orejuela y sobrino de Miguel Rodríguez Orejuela, líderes del cártel de Calí, acusó al Club América y al Cruz Azul de operar con recursos provenientes del narcotráfico (estos obviamente lo niegan). Aunque sin dar nombres de los equipos involucrados, un informe que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dado a conocer en julio pasado señala que propietarios de equipos de fútbol en México utilizan a sus escuadras para corromper a funcionarios y lavar dinero proveniente del narco. Asunto que ya es investigado por la DEA. Mientras tanto, se contabilizan en casi 15 mil el número de ejecuciones relacionadas con la guerra contra el narcotráfico desde diciembre de 2006 hasta la actualidad. El número de efectivos militares (fuerzas afganas, Alianza del Norte y efectivos de la coalición comandada por Estados Unidos) muertos en la guerra en Afganistán, actualmente en curso e iniciada en 2001, se estima en menos de la mitad de las víctimas de la guerra calderónica: 6 782.
