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Profetas criminales
Escrutinio No. 34
[center][img]http://www.escrutinio.com.mx/intranet/uploads/kjap57f.jpg[/img] Secuestro. En nombre de "Dios".[/center] En un contexto de a) crisis económica aguda que no tiene para cuando amainar; b) una prolongada e infructuosa guerra contra el crimen organizado cuyo único resultado es una espiral de violencia que tampoco tiene para cuando acabar; y c) creciente número de voces que alertan sobre la posibilidad de un estallido social provocado por el hartazgo de la población; sucedieron, en menos de dos semanas, dos episodios criminales cuyo común denominador es: la Biblia. Como si el deplorable cuadro de país que pintan las situaciones mencionadas constituyera un auténtico indicio apocalíptico, dos profetas improvisados —con todo y Biblia— se sintieron llamados a ejecutar sendos actos criminales, diferentes en naturaleza y en resultados, pero con un propósito común: dar un mensaje de alerta a la sociedad. En ambos casos se hallaron elementos de tipo espiritual-religioso. Y también hubo otro punto de coincidencia: ambos profetas-criminales intentaban hablar con el presidente Felipe Calderón. [b]Faramalla de secuestro[/b] El miércoles nueve, el pastor cristiano de 44 años de edad y origen boliviano José Mar Flores Pereyra encendió el pánico al decir a una de las azafatas del vuelo 576 de Aeroméxico procedente de Cancún que poseía una bomba, la cual estaba dispuesto a hacer estallar si no se le ponía en contacto con el presidente. Inmediatamente, la azafata se comunicó con el piloto y éste con las autoridades en tierra. Los medios de comunicación no tardaron en obtener la nota, y así, una gran parte del público estaba más al tanto de los acontecimientos que la mayoría de los pasajeros del avión, quienes no supieron nada hasta el último momento, cuando, una vez aterrizado el vehículo en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), la Policía Federal (PF) irrumpió en él para llevar a cabo el arresto de Flores Pereyra. El escándalo derivó en fiasco: la “bomba” resultó ser un cacharro construido con dos latas de jugo, arena y foquitos led. Y el “terrorista” —uno y no varios, como se había divulgado al principio— resultó ser un pintoresco individuo. Entre sus muchas facetas, se dedicaba a difundir la palabra divina a través del portal YouTube, en videos sentimentaloides, con un tono entre autobiográfico y de superación personal, al más puro estilo de los tele-evangelizadores mediáticos. Josmar —como se le conoce a Flores Pereyra en su medio cristiano—, cantante cristiano con discos grabados, conocedor de artes marciales, alcohólico, drogadicto y ex-recluso en su país de origen, fue acusado de los delitos de sabotaje, privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro y ataque a las vías de comunicación. Tras su detención en el AICM, escoltado por agentes de la PF, el pastor sonreía beatífico y declaraba a los medios que su intención era la de transmitir un “mensaje celestial”, e instaba a orar, porque “Cristo viene pronto” y “vienen cosas tremendas (…) estamos viviendo lo último de lo último”. Testimonios posteriores de los pasajeros revelaron que Josmar llevaba su Biblia en la mano durante el viaje, leía versículos a los pasajeros y les regalaba discos musicales de su autoría. Al exigir hablar con Felipe Calderón, buscaba advertirle sobre un devastador terremoto que supuestamente ocurrirá en 2012. Por otro lado, eligió cometer su inédito crimen el nueve de septiembre de 2009 porque, según él, dicha fecha reunió el requisito cabalístico de contener el número 999 (09/09/09), el número de la Bestia (666) al revés. (¿Por qué al revés?, se preguntó no sin humor el columnista Miguel Ángel Granados Chapa en la revista Proceso, cuando lo ideal hubiera sido actuar el 6 de junio de 2006, para que el mensaje místico tuviera pleno sentido). [b]El asesino del Metro[/b] No bien hubo dejado de lado la opinión pública el incidente de Josmar, cuando el pasado viernes 18 (nueve días después), otro individuo exaltado, probablemente inspirado también en un motivo religioso (se halló también una Biblia en su mochila), llevó a cabo un atentado. Pero esta vez no se trató de un incidente inocuo, ni gracioso: dos víctimas mortales y ocho lesionadas fueron el saldo del fatídico ataque. En el andén del metro Balderas, atestado como suele encontrarse, Luis Felipe Hernández Castillo, de 38 años, realizaba una pinta contra el gobierno en la pared. Víctor Manuel Miranda Martínez, policía de vigilancia en la estación, se percató y se dirigió hacia él. De pronto, comenzó un forcejeo. Finalmente, Hernández Castillo sacó un revólver 38 especial y disparó al policía, quien falleció. El otro deceso fue el de Esteban Cervantes Barrera, un albañil que se lanzó contra el agresor cuando el disparo se oyó y puso en pánico a los transeúntes. En repetidos intentos, embistió y atacó a Hernández Castillo, pero al final, éste le disparó e la cabeza y corrió a refugiarse en un vagón del metro, donde se mantuvo por espacio de nueve minutos. Según testigos, el asesino profería consignas religiosas en las que aludía a Dios y otras dirigidas contra el gobierno. Al final, la policía logró someterlo, pero el hecho conmocionó al público. A partir de la noticia, el gobierno de la Ciudad de México puso en marcha un megaoperativo que consiste en la revisión aleatoria de los pasajeros mediante detectores de metales en la entrada de todas las estaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Además de la Biblia, se encontraron entre las pertenencias de Hernández Castillo varios folletos propagandísticos en contra del gobierno y algunos de contenido ambientalista. Más tarde, declaró que buscaba transmitir “un mensaje”, igual que en el caso de Josmar. Y no sólo eso: según él, también buscaba a Felipe Calderón: había que advertirle acerca de los graves peligros del calentamiento global… Otros elementos religiosos se hallan en las declaraciones del “asesino del Metro”: cuenta que Dios constituyó una de las razones para trasladarse a la Ciudad de México desde su población cercana a Lagos de Moreno, Jalisco, donde supuestamente es agricultor y criador de animales. (No está de más mencionar también el profundo espíritu devocional que caracteriza a la región de Lagos de Moreno, importante bastión católico). [b]La fiebre del augurio[/b] Otro factor que llama la atención respecto a estos hechos tan singulares —que sus perpetradores presentan como una especie de “advertencias”— es la circunstancia de la cercanía con el año 2010, que también tiene un profundo significado para los amantes de la especulación cabalística-histórica. Independientemente de los llamados serios que han efectuado personalidades muy cabales respecto a las posibilidades de un estallido social de gran envergadura el próximo año, hay quienes ven en esta fecha un designio de naturaleza sobrenatural, mágica. La idea de una supuesta “maldición del 10”, según la cual cada cien años tendría que producirse un conflicto armado en México (1810-1910-2010), cobra cada vez más fuerza entre sectores proclives a las teorías de la conspiración y otras lucubraciones enfebrecidas. Hay quien opina (Katia D´Artigues en su blog de El Universal, por ejemplo) que este tipo de augurios pueden convertirse en “profecías auto-cumplidas”. No falta razón a este argumento. Quién sabe si grupos que hoy propicien la difusión de tales predicciones mañana no sean los instigadores del “estallido”. En cualquier caso, las coincidencias que presentan los casos de Josmar y el asesino del Metro, con toda su carga simbólica-religiosa, sólo vienen a caldear los ánimos. La gente ya comienza a preguntarse: ¿tenemos que esperar más “profetas” terroristas o asesinos?, ¿estamos ante una oleada de fanáticos trastornados?

25 SEPTIEMBRE, 2009
ABBEYSP Dijo:Créanme que estos sujetos tienen que ver más con los asuntos terrestres y humanos que con los "divinos". por eso, lo de "profecía autocumplida" me gustó, pues su nerviosismo los hará medio y fin de ese "estallido".
¿quedarán como fanáticos locos? ¿o habrá gente que se les una en pos de demostrar que tenían razón, a pesar del evidente hecho de que las predicciones se cumplen fruto de sus propias acciones inducidas?
27 SEPTIEMBRE, 2009
ILSE PAOLAProfecía autoincumplida, absolutamente de acuerdo. porque más allá de profecías apocalípticas, ciertas o falsas, con base bíblica, estoa actos deberían ser tomados como el preámbulo de un verdadero "hartazgo social" el caso del avión siembra más dudas que pánico, a diferencia del metro con consecuncias lamentables...
una nueva llamada de atención se suma a los métodos gubernamentales en esta guerra por mantener seguro al país, llamada que seguramente no será necesario acallar a propósito de la próxima llegada de "influenza". la ciudad de méxico y parte de provincia puede ser víctima más de una autosugestión en masa, propiciada por el pánico televisivo que por un virus dudosamente flotando en el aire.
04 OCTUBRE, 2009
JAIMEEl primer caso es lamentable, el segundo trágico. el primero porque todo apunta a que se trató de una simulación por parte de gobierno en su intento por mostrar su eficiencia en la lucha contra la inseguridad, el segundo porque dicho caso mina aún más la confianza de viajar en el metro, en el cuál uno no viaja porque sea cómodo y fresco, sino por la economía, es el único medio dirigido para la clase trabajadora.