Calderón vs el narco.

12 Agosto, 2009
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Escrutinio No. 31

Edgar Baltazar

En su libro La guerra psicológica en la dictaduras (Tangram, 1994), Pastor Petit identifica cinco reglas del uso persuasivo de la propaganda en una guerra psicológica. En esta colaboración se caracterizan tales reglas en el caso de la ofensiva bélica emprendida por el calderonísmo en contra de los cárteles de la droga.

[i]1. Cuestión previa a toda persuasión psicológica por medio de la propaganda es la creación y orquestación de un coro de vehementes aplaudidores.[/i] Los intelectuales orgánicos de derecha y el duopolio televisivo han jugado el rol de fieles repetidores del discurso oficial. Por ejemplo, ideólogos destacados de la derecha mexicana como lo son Héctor Aguilar Camín (Radio Fórmula, 2 de octubre de 2008) y Enrique Krauze (New York Times, 24 marzo de 2009) se han manifestado a favor de la censura de los medios que sí se atreven a hacer público el saldo rojo de la barbarie desatada por el gobierno federal de este militarizado país.

[i]2. Los mensajes propagandísticos del adoctrinamiento político recurren a fértiles imágenes: paz, guerra, unidad, grandeza de la patria, necesidad de espacio vital, vengar ofensas del enemigo, combatir el hambre o la desvertebración nacional, resucitar el imperio, destruir los monstruos que asechan contra el país, combatir o preservar la religión, y en ocasiones se reavivan viejas inquinas y enemistades locales o fantasmas del pretérito.[/i] El presidente Calderón no cesa en sus llamados a la unidad (hasta el famoso Tuta le entró a la invitación con su disposición a un pacto), negando así el legítimo conflicto de una democracia participativa construida a través de la interlocución entre discursos antagónicos. Así, el único conflicto que reconoce Calderón no es aquél que mediante la discusión de la ideas enriquece a la política, sino aquél que confronta a amigos y enemigos aún con la fuerza de las armas (clásica perspectiva schmittiana-pronazi).

En el estrecho mundo de las ideas calderonístas quien no está del lado de sus tropas es un enemigo, es un amigo de los narcos, aquellos enemigos de México a los que, con su bravuconería característica, retó el Secretario Gómez Mont. La mente del gobierno federal es tan estrecha que se difunde la idea de que el narcotráfico es el problema más grave del país y al cuál se le debe prestar toda la atención, dejando aún lado temas apremiantes como la pobreza y el desempleo.

Bush Jr empleó al terrorismo como el discurso perfecto para justificar sus genocidios. Calderón emplea el pretexto del narcotráfico para criminalizar la lucha social, ejercer control social, sembrar terror en la población y encubrir su ineptitud (diversos estudios académicos, como el último dado a conocer por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, reprueban a la presente administración federal en todos los ámbitos).

[i]3. La repetición constituye un principio de oro.[/i] En calderolandia el problema más grave es el narcotráfico, la solución a todos los problemas es derrotar al narco, los narcos son los enemigos de México, la única delincuencia existente es la organizada.

La delincuencia común (con índices de victimización extremadamente mayores a los generados por la delincuencia organizada), la corrupción de los políticos, la pobreza que azota a más de la mitad de la población (según las propias cifras oficiales), el desempleo desbordado y la caída estrepitosa del PIB, sólo por mencionar algunos, son problemas que no merecen una atención prioritaria.

[i]4. Los mensajes propagandísticos se centran en dos objetivos: alabanzas fogosas al líder –a él y a nadie más del régimen- y cantos y aureolas a su política.[/i] Calderón, quién asaltó el poder e inició su mandato en medio de una severa crisis de legitimidad, se presenta ahora como el héroe que salvó a la humanidad de una pandemia y que ahora, según le reconoce la DEA, salvará a México del narcotráfico. El presidente que decía llamarse del empleo, hoy en día, enfundado en su uniforme verde olivo (inexistente en su talla), es el presidente de la guerra. Del mismo modo, los elementos de la fuerzas represivas del Estado que participan en esta sanguinaria lucha, independientemente de las violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos que impunemente realizan, reciben un trato de héroes de guerra en caso de caer en combate.

[i]5. La propaganda del adoctrinamiento político repelará la oposición clandestina mediante la acción –sobre todo en artículos, conferencias y libros- encaminada a desvirtuar los hechos más palmarios, y hasta enmascarando la Historia; pero también calumniando, minimizando, subestimando incluso ridiculizando al enemigo.[/i] A pesar de llevar un saldo negativo en su aventura bélica, el gobierno federal y su coro de vehementes aplaudidores subestiman el poder del narco, ilusionándose con un posible triunfo y magnificando sus esporádicos resultados: detenciones esporádicas de capos y decomisos risibles en comparación con las armas y drogas circulantes. Al seguir las cinco reglas anteriores, es evidente que hoy la guerra contra el narco es también una guerra psicológica acompañada del uso de la censura y manipulación en los medios de comunicación, que junto con el empleo masivo de la propaganda, el adoctrinamiento masivo y una legislación singular es simíl a las condiciones de cualquier dictaduras militar y de corte fascista.

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Comentarios

  1. 1

    20 AGOSTO, 2009

    YEYITO

    Ps es ovi0 querer usar medios coercitv0s pa calmar el corral pero esto ya no va solo a lo psicologico sino que ha tomado acciones directas komo en la telefonia movil y el espionaje en internet

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