¿Si el PRI regresa…?

13 Julio, 2009
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Eduardo Julián López Espinosa
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Escrutinio No. 29

 

“Si el PRI regresa al gobierno Federal, los débiles avances democráticos tanto en el seno de la sociedad organizada como en relación gobierno-sociedad, serán frenados. Y esto no será positivo para quienes pensamos que la sociedad debe ser más participativa, más enterada de sus derechos, y que debe ejercerlos de manera más organizada.” Octavio Rodríguez Araujo.

En política, los resultados son los que cuentan.

Entrevista realizada por Guillermo Zamora.

Pese a quien le pese, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) es el incuestionable ganador de las elecciones intermedias y perfila su nuevo ascenso hacia la recuperación del poder. Esta situación no es sólo un golpe de suerte dado por un mágico alineamiento de los planetas que le permitiera a PRI triunfar con el 35.53% de los sufragios; sino el resultado de una labor de planeación y estrategia llevada a cabo dentro del mismo partido desde que abandonó la silla presidencial en el 2000, que contempla a su vez la búsqueda de una nueva imagen e identidad acordes con las nuevas circunstancias del contexto político.

 Ahora se perfila como la primera fuerza en la Cámara de Diputados y apunta a obtener la mayoría absoluta gracias a una alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), con la que alcanzaría un total de 209 curules que suben a 237, al definirse las diputaciones plurinominales, más del doble de las que tiene actualmente.

Es inevitable, entonces, realizarse el siguiente cuestionamiento: ¿qué pasará si regresa el PRI al poder? ¿Gobernará de manera diferente a como lo hizo durante 72 años? ¿Existe un “nuevo PRI”, como su estrategia de campaña aseguraba, o se trata, en el fondo, de la misma estructura que disfraza a un partido autoritario?

Este es un cuestionamiento que fue realizado por el periodista Guillermo Zamora a varios analistas y críticos desde las vísperas de las elecciones del 2006 cuando se pensaba que la hoy aminorada izquierda tenía una oportunidad de victoria para ofrecer un proyecto de nación distinto para México, y cuyas respuestas fueron documentadas en su libro “2006. El año de la izquierda en México”.

En él, Lorenzo Meyer señala, bajo la frase de Maurice Duverger: “todos los partidos políticos adquieren un sello en su nacimiento y nunca lo abandonan”, que en su esencia el PRI es un partido antidemocrático, un partido que no es partido sino, más bien, una “maquinaria administrativa en materia electoral y de movilizaciones del gobierno en el poder”.

El “nuevo PRI” no puede ser, en realidad, algo distinto de sus orígenes. Por su parte, Roger Bartra califica el posible regreso del PRI a la Presidencia como “un fuerte golpe a la transición democrática y un afianzamiento de las tradiciones autoritarias”.

 Si bien el partido no podría volver a instaurar de manera inmediata el mismo modelo autoritario que le caracterizó, sí enfrentaría graves dificultades para adaptarse al nuevo contexto político y respetar los logros democráticos alcanzados, sobre todo cuando la cultura política de alianzas y corrupción, emana de su propia obra como partido fundador de las instituciones tras la revolución.

Juan Villoro comenta que el PRI representó, durante su gobierno, una enorme figura paternal que trató de conciliar lo inconciliable, visto por todos como una gran “bolsa de trabajo” de la que se esperaba obtener aunque sea unas migajas con sólo acercársele.

“El PRI fue el extraño fenómeno mexicano que impidió la dictadura al elevado precio de no ser una democracia auténtica y el descalabro económico al costo, aún más elevado, de la desigualdad social. De ese enredado empeño no hay nada rescatable como modelo político.”

 Asimismo Enrique Maza apunta que de regresar el PRI, éste demostraría habilidades para manejar el problema de la pobreza como siempre lo hizo, mas no la enfrentaría ni remediaría de fondo. Inclusive, continuaría en un proyecto neoliberal y privatizador, y manejaría los medios de comunicación de acuerdo con sus intereses, pues fue su régimen el que les proporcionó la fuerza que tienen actualmente.

Aunque han pasado ya tres años desde que estas entrevistas fueron realizadas, tal pareciera que una vuelta al PRI es una regresión inevitable al pasado, a las formas de manipulación, corrupción, cooptación e incluso aniquilamiento que le caracterizaron y que aún se albergan potencialmente en su ideología.

Quizá, la mayor diferencia que pudiese tener con el PAN sería, en todo caso, el ejercicio de un poder más firme, más centrado en la figura del Ejecutivo y mucho más autoritario, que pudiera abandonar los matices populistas que le caracterizaron en décadas anteriores para adentrarse de lleno en el modelo neoliberal.

Entonces ¿Cuál es la causa del avistado regreso del PRI al poder? Entre las muchas que puede haber, a juicio personal, despunta sólo una: la decepción del régimen del PAN que ha hecho decir al pueblo mexicano “más vale malo por conocido que peor por conocer”, un “de Guatemala a Guatepeor, prefiero Guatemala”.

Además está la notoria ausencia de figuras por parte del PAN y del PRD viables a postular a la presidencia en 2012, frente a la línea de antiguos y nuevos militantes de los que puede echar mano el PRI: Beatriz Paredes, Enrique Peña Nieto o Manlio Fabio Beltrones.

Sin líderes carismáticos que se acerquen al pueblo, los demás partidos se encuentran en profunda desventaja. La nueva conformación del Congreso coloca al viejo gigante “renovado” en franca situación de ganador, con cinco gubernaturas –Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro, Colima y Campeche–, 94 alcaldías y municipios –entre las que figuran San Luis Potosí, Colima, Guadalajara, Zapopan, Toluca, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Cuatitlán Izcalli y Cuernavaca– y casi dos de cada tres diputaciones.

Así, se anticipa la pugna entre el gobierno Federal con Diputados y Gobernadores cuyo resultado será la inmovilización del Ejecutivo y la intrascendencia de iniciativas hasta las próximas elecciones presidenciales, afectando aún más al ya devaluado gobierno panista. Entre algunos de los hombres que ha colocado en el Congreso se encuentran Elpidio Concha Arellano por Oaxaca, dirigente estatal de la CNC y miembro del equipo de Ulises Ruiz, quien fuese acusado de la autoría intelectual del asesinato del maestro Serafín García; José Óscar Aguilar González por Puebla, inculpado de manejo fraudulento de fondos mientras fungió como director del Instituto Poblano de la Vivienda; y Judith Fabiola Vásquez Saut por Veracruz, ex panista quien heredó la Alcaldía de Ayucan al morir su padre, el cacique Cirilo Vásquez. Hoy, para conseguir su anhelado retorno a Los Pinos, el PRI necesita mantenerse unido y evitar fracturas como las que han afectado al PRD.

También, debe lanzar un candidato cuyas controversias no frustren la oportunidad del voto, como sucedió con Roberto Madrazo en el 2006. ¿Llegará el PRI a la silla presidencial en el 2012? Parece demasiado aventurado hacer proyecciones con tres años de anticipación, pero hasta ahora todo indica que sí... El tiempo tiene la última respuesta.

Lo cierto es que, si lo hace, podría ser la primera vez, y tal vez la única, en la que lo logre por la vía democrática, haciendo a su triunfo tan incuestionablemente legítimo como el de estas elecciones. Para un partido como el PRI, eso ya es mucho decir. Ya que fue el voto popular quien lo eligió, la pregunta debiera ser hoy: ¿queremos que el PRI llegue a la silla presidencial en el 2012? Y aún más: ¿merecemos que llegue?

Fuentes:

 Martínez, Nuria y Alberto Morales, “Instantáneas de una elección atípica”, en El Universal, año 92, núm. 33493, México, lunes 06 de julio de 2009, México, A6-A7.

Muñoz Patraca, Víctor Manuel, “El Progresivo rompimiento del monopolio del poder”, en Víctor Manuel Muñoz Patraca, Partido Revolucionario Institucional. 1946-2000, México, siglo XXI-FCPyS, 2006.

Sarmiento, Sergio, “Triunfo del PRI”, en Reforma, año 16, núm. 5677, México, martes 07 de julio de 2009, Opinión, p. 18. Sirvent, Carlos (coord.), Partidos políticos y procesos electorales en México, México, FCPyS-UNAM, 2002.

Zamora, Guillermo, 2006. El año de la izquierda en México, México, Colibrí, 2006. s/autor, “Preparan sus curules”, mapa de actores de las diputaciones 2009 en Reforma, año 16, núm. 5680, México, viernes 10 de julio de 2009, Nacional, p. 8.

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Comentarios

  1. 1

    17 JULIO, 2009

    ABIN

    Recuerdo los tiempos paternalistas del pri cuando vargas llosa nos llegó a definir como "la dictadura perfecta". varias cosas han cambiado en esta última década, pero la apuesta del siglo xx se mantuvo: que el gobierno mexicano tenga un pueblo ignorante, sin educación, crítica o análisis y sin pedir cuentas a sus gobernantes. me parece que en eso principalmente se resume la vuelta del pri, que lo único nuevo que trae es la imagen y su eslogan.
    mientras en méxico no existan verdaderos ciudadanos pensantes, participativos y que exigen rendición de cuentas, méxico volverá a ser la misma porquería que era en los tiempos del prinosaurio, aunque por allí dirían que nos seguiría dando migajas para mantenernos calladitos e idiotizados.
    será cierta esa frase que dice que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, ¿será éste el gobierno que nos merecemos?
    lo cierto es que el voto nulo, blanco, independiente o como lo quieras llamar es el último bastión que está luchando por la verdadera democracia representativa y participativa, el día que ese bastión se muera es el día que regresaremos a nuestra "democracia perfecta".
    felicidades por el artículo julián, me late que tenga citas y fuentes.
    saludos!

  2. 2

    05 AGOSTO, 2009

    PAULINA

    Me encantas! este reportaje es muy bueno...
    pero dejemos los elogios y rememoremos "todo pueblo tiene el gobirno q se merece"... entonces yocreo q si llegase, y llegará, a la silla presidencial todos seremos complices de sus futuros crmenes no?

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