Poema Político

13 Julio, 2009
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Aldo Carrillo
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Un presidente es un gobernador, es un gobernante, una autoridad que debe gobernar, reinar, ser un príncipe nada pesado para el pueblo que sirve. En pocas palabras, el gobierno debe ser mínimo representante de su pueblo, a quien se debe. A cambio, el pueblo le debe respeto, obediencia y cumplimiento.

En México nos gobierna y somos gobernados por gente que aborrece la justicia y condena a los justos. Se trata de gobiernos indignos que someten al pueblo al que llaman perverso.

 Desconocen la justicia y sus principios y apelan a su justicia sin importar a quien se perjudique. Son perversos en la aplicación de justicia. En México se calla la verdad ante los oídos del gobernante y con dinero se compra el silencio de los cercanos.

La gente teme a la gente de dinero pues sabe que se compra y se gana con el en todo. El silencio no es temor, la mayoría de las veces es saber que no se lograra nada por el camino correcto. El político no es eterno y lo sabe, por eso aprovecha todo el tiempo posible que gobierna para su beneficio.

Los gobernantes mexicanos se enseñorean de su pueblo al que como grandes autoridades someten a su justicia. Los someten a sus dictados, los envilecen, los marginan y los tratan como seres de segunda clase y a veces como animales. No hay compasión y para los políticos sus privilegios son primero que la necesidad vital de la mayoría.

Su jactancia es extrema y la exhiben como triunfo personal ignorando que fue el pueblo quien lo eligió y les confío sus bienes. Para poder ser un buen gobernante, juez o libertador se necesita un ángel, en cambio cuando se tiene un demonio la multitud se divide y el conflicto aflora. El político se confía y muchas veces se equivoca.

Deja la necesidad colectiva soslayada y esta se va acumulando hasta explotar. Nunca sabe el político por donde le va a brotar el conflicto social que el mismo fue cultivando. El cansancio social tiene un límite y el gobernante la mayoría de casos lo ignora.

 Cómodamente se siente dueño de un tiempo que a toda costa quiere extender, corrompiendo a quien le sigue, imponiéndolo, comprando su voluntad con el mismo dinero que el pueblo le confío. Su inmoralidad es brutal y su capacidad de abuso no tiene espejo.

 Es un ejemplo de fuerza bruta descomunal que atropella los derechos de los demás sin ver la necesidad que tiene de convivir con aquellos a quienes ultraja sin remordimiento. Aplasta la razón de ser de otros, no sólo porque puede quitarles la vida misma, sino porque día a día abusa con excesos, extendiendo la gran desigualdad que hay en una sociedad adoradora del dinero, que por cierto hasta ahora no ha habido nadie que se haya llevado de este mundo.

“El que gobierna su casa teniendo a sus hijos sujetos con dignidad, buena reputación y evitando el descrédito, lo hace bien”. Piénselo. El poeta económico. 

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Comentarios

  1. 1

    17 JULIO, 2009

    MR. BOJANGLES

    Luego de las votaciones, jamás los políticos palurdos regresan a las calles de las que muchos de ellos provienen.

    caminan directo al limbo donde se sienten los grandes señores y píensan en robar, pero ayudar a la gente. pensamiento bajo y característico de un político mexicano.

    por eso uno siente coraje porque esta democracia que nos convoca a votar está llena de puro político como el autor de esta magnífica composición nos detalla, felicidades;)

    y ciudadanos, no nos dejemos de los políticos abusones.

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