Nacionalización de la banca, ¿cosa del pasado? II de III

20 Abril, 2009
Más articulos
user_pic
Pedro Jaimes Villarreal

Escrutinio No. 23

La reprivatización de la banca significó un gran proceso de reingiería financiera basada en los criterios de la nueva política económica de ajuste (neoliberal) y en estrategias políticas encaminadas a beneficiar al capital privado extranjero. Se pensaba entonces que, con esto, la capitalización tendría pasos agigantados.

Ya en el contexto del salinato, la inversión extranjera era una palanca para que México se uniera financieramente a los flujos de capital mundial con los cuales aseguraría su viabilidad financiera, aceleraría la competitividad y daría mayor dinamismo a la economía mexicana, enfocada ahora al sector bienes y servicios (financieros en gran medida) y a la economía en escala. Todo ello en detrimento de la industria nacional y del campo mexicano, ya que estos sectores dependían enormemente de los créditos de instituciones financieras en aras del desarrollo económico nacional.

Era entonces la declinación del interés nacional a causa de la negación de los créditos como factor básico de la producción.

La política privatizadora continúo con más auge. Y el apoyo del Estado se volcó a la iniciativa privada creando pactos y alianzas entre empresarios, industriales y sindicatos obreros.

Las exportaciones tuvieron un incremento y se fomentó la inversión privada internacional. Para 1994, se firma el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, lo que significó la entrada del país al libre comercio mundial a través del bloque económico más poderoso del continente, así como su vinculación más estrecha con Estados Unidos.

El fomento a las actividades comerciales y financieras con orientación a la exportación tuvo su declinación a finales del sexenio. En el caso de Bancomer, Manuel Espinoza Yglesias vio pulverizada su intención de recuperar Bancomer, pues el gobierno dividió a sus accionistas en el interior del país y mediante la creación de un fideicomiso alejó de él a otros accionistas afines sus intenciones. La maquinaria estaba puesta en marcha y no había paso atrás, el capital financiero obedecería al flujo financiero internacional.

Para ejemplificar lo anterior James Cockcroft (2001) menciona que para 1996 la inversión directa extranjera total en México alcanzó los 67 708.3 millones de dólares, de los cuales más de un tercio fue a parar directamente al sector financiero (banca, seguros...). Un ejemplo de la venta de bancos se puede ver en lo que Cockcroft define como parte del proceso neoliberal de privatización, cuando Salinas vende Banamex (el banco más rico de México) a uno de sus amigos, Roberto Hernández y al socio de éste, Alfredo Harp Helú, “haciéndolos de un plumazo ricos” (2001:338).

En 1994 Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) asume la Presidencia con crisis política y económica. En diciembre de 1994 se devalúa el peso frente al dólar y se decide dejar su libre flotación sin que el Banco de México intervenga. Las inversiones financieras salen del país generando un déficit de más de 30 000 millones de dólares en la cuenta corriente.

En 1995 México enfrenta un crecimiento económico negativo, pierde entre 250 mil y un millón de empleos al finalizar el año y la inflación supera el 50%, según Ai Camp (2000). [b]DEPENDENCIA FINANCIERA DEL EXTERIOR[/b] Zedillo introduce un programa de austeridad durante dos años logrando un PIB de 7.5% anual y bajar la tasa de inflación al 15.7%. Así mismo, EE.UU., da al gobierno mexicano un préstamo de 20 mil millones de dólares y el FMI otorga otro por 17, 800 millones de dólares.

Se implementa el PRONAFIDE como programa a mediano plazo para atraer el ahorro y la inversión pública y privada. También se implementan programas sociales como Progresa y Salud 2000, con recursos destinados en este mismo rubro.

En 1997 se anuncia el pago de la deuda contraída con el gobierno de Bill Clinton quién jugó un papel muy importante en la salida a la crisis mediante un préstamo en el cual la garantía se enfocaba en el sector petrolero.

Para 1999, como consecuencia de la crisis del 95, fue necesario un rescate bancario debido a que se incrementó exageradamente el número de deudores de la banca debido a tasas de interés que se dispararon como consecuencia de la fuga de capitales y de una política económica errónea.

Exagerados porque los principales deudores no era gente moralmente solvente ya que la opinión pública bautizó a los grandes deudores corporativos como “delincuentes de cuello blanco” debido a que fueron grandes empresarios, “hombres de negocio” y banqueros los que se vieron beneficiados y abusaron del rescate bancario denominado FOBAPROA. Ese rescate financiero hipotecó el desarrollo financiero del país en futuros pagos hipotecarios de los que tal vez nuestros hijos no verán la salida.

El FOBAPROA fue uno de esos procesos de “reingeniería financiera” que implica el gasto de 102 mil millones de dólares, es decir se trasladó la deuda privada a deuda pública en aras de rescatar financieramente los bancos… por cierto de capital privado.

Seis años después, Vicente Fox Quesada (2000-2006) del Partido Acción Nacional (PAN), se convirtió en el primer candidato de oposición en derrotar al PRI desde 1929. El 2 de julio del 2000 es una fecha que quedará grabada en la historia de México, la alternancia política fue real por primera vez en 71 años de gobiernos emanados de la revolución institucionalizada (léase PRI ).

El entonces gobierno electo de Vicente Fox divulgaba por todos los medios posibles, que todo era posible a partir de “HOY”, y así fue... por lo menos en el discurso. La elección presidencial no fue impugnada.

La política emprendida por este nuevo gobierno empezó por difundir planes y proyectos de reestructuración eminentemente de corte económico liberal y político conservador dejando de lado lo social, la planeación fue en principio, el eje rector de la propuesta foxista, y las numerosas propuestas de reorientación económica se encaminaron a reforzar la política neoliberal.

Durante los primeros tres años de su gobierno se impulsó la inversión privada y extranjera sobre la pública. En 2003 se desarrolla la siguiente etapa del TLC reduciéndose las restricciones a la importación de productos agrícolas y se favoreció sólo a los cultivos destinados a la exportación, ocasionando la expulsión de trabajadores agrícolas hacia Estados Unidos.

La llamada “economía informal” o el comercio ambulante en las principales ciudades del país crece ante el desempleo generalizado aunado al bajo impacto de las políticas sociales para reducir los índices de pobreza.

Deja Un Comentario


Escribe tu nombre.
Escribe tu correo.Correo no valido.
Url no valida.
Campo vacio.

*Cualquier etiqueta HTML sera eliminada.