Intriga sesentera. Una crítica a John Ackerman

16 Septiembre, 2011
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Escrutinio No. 74

Joel Gallegos Legarreta

¿Que se necesita para llevar a cabo una revolución? Primeramente una  tiranía, una oligarquía o una demagogia. Que una forma pura de gobierno se haya degenerado, convirtiéndose en una manera impura de gobernar. Que ese gobierno goce de impopularidad. Un pueblo carente de libertades esenciales. Luego un liderazgo y finalmente un plan de acción.

Así han empezado las revoluciones contemporáneas. En el México del siglo veinte Madero tuvo los elementos suficientes para meterse a la historia nacional. Un liderazgo que no vino de la clase oprimida sino de la clase burguesa. Su revolución fue una sedición que se comprimía en la alternancia. De ahí la diferencia posterior con el pueblo que esperaba otra cosa. Por eso el desencanto, no solo en  la clase media, sino en la auténtica población subyugada de finales del siglo XIX y principios del siglo pasado. Para Madero la lucha fue la antirreelección.

Las luchas revolucionarias se han enfocado principalmente en una dualidad ustedes y… nosotros. Una división profunda en la sociedad. Una lucha entre causas nobles y otras autócratas, déspotas, insensibles y opresoras. Ya se sabe lo blanco y lo percudido. Así se enarboló el cambio y  se logró. Se sacó al PRI del gobierno federal, más no del sistema. Fue una “insurrección” democrática, pacifica y liberal.

Pero ¿que pasa si queremos revolucionar y nos faltan algunos elementos? es decir no hay tiranía o carencia de libertades, “Pos las hacemos” como decimos en el rancho. Si no tenemos un enemigo común lo inventamos, para justificar nuestra historia. Algo muy parecido debe estarse gestando. O cuando menos es lo que se le ocurrió a un reconocido articulista, del semanario Proceso.

John Mill Ackerman, El fin del prian” se titula su desliz, gazapo como pocos. Escrito que encamina toda su alegoría en señalar que desde 1988  PRI y PAN llevan una alianza  que los ha llevado a alternarse el poder. Que si la Iglesia Católica. Que si Salinas. Que los triunfos panistas, a los que reduce simples concertacesiones, una verdadera pifia.

El también investigador de tiempo completo en el instituto de investigaciones jurídicas de la UNAM comenta una serie de desaguisados históricos que irremediablemente riñen con el intelecto. No se necesita un doctorado en historia para aborrecer tal aseveración. Un artículo tendencioso, falaz  y embustero, que solo busca justificar un nuevo cambio. Hablando de condiciones inexistentes, para hacer creer que dos partidos representan el mal y… ¿el bien? Ya sabe usted, alguien se dirá poseedor de la verdad, de la paz y la justicia. Tendrá por sobre todas las cosas el monopolio de la misericordia, la bondad y lo cuasi-celestial.

Así han empezado –no desde hoy- a dividir a la sociedad, ese sector tan radical de cierta corriente política. Fracción que me recuerda tanto a los conservadores del siglo XIX por su cerrazón, intolerancia y sectarismo. Señalan representar el  bien y no toleran a quien e atreve a disentir, a discrepar ni siquiera en parte. Fanatismo que asoma la religiosidad más oscura de tiempos remotos. Nuevos inquisidores, capaces de quemar en leña verde al hereje de su  exigua y trasnochada visión.

Me parece que se han equivocado en la latitud y de tiempo. No es en la era de la información en donde van a instalar ese intriga sesentera ataviada de mainstream siniestro. Estoy de acuerdo en que México necesita un gobierno mas encaminado a la izquierda que los enfoques que ha tenido desde los tiempos de Miguel de la Madrid. Pero de eso a querer inventar historia, eso de maquillar el paisaje para justificar sus fobias y aversiones, -muchas de la cuales pertenecen a otras épocas- me parece que no proliferaran en  estos tiempos, los tiempos de la información instantánea. Los de la sociedad que se manifiesta tal cual es en los nuevos foros del mundo.

Donde no se sostiene la censura y menos la burda invención. Los jurados del Facebook y el Twitter. 


Joel Gallegos Legarreta es Licenciado en Derecho y se desempeñó como asesor en la Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados. Su correo es gallegos_joel71@hotmail.com

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Comentarios

  1. 1

    20 SEPTIEMBRE, 2011

    OMAR GRANADOS Dijo:

    Tu "opinión" es una defensa a ultranza del régimen. me sorprende ver este artículo en una revista universitaria. francamente tus ataques sin explicación a un tipo listo y moderado, como es el dr. ackerman hacen que tu argumento se caiga solo.
    no has podido defender ninguno de tus argumentos contra él, pero no te culpo, si lo intentaras no podrías.

  2. 2

    29 NOVIEMBRE, 2011

    JUAN MARTIN

    Me parece indicativo del marisma en el que nos encontramos que la unam tenga a este doctor (?) como investigador de tiempo completo, es un verdadero comentócrata, los "argumentos" de john ackerman no tiene una pizca de objetividad.

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