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Casino Royale, o las Viñas de la ira.
Escrutinio No. 73
Marco Velázquez
Todo lo que se siembra se cosecha. Hay que observar, atinadamente, la frase que viene de la profundidad de la cultura campesina; oración casi bíblica por la irrefutabilidad moral de sus alcances. Hace menos de una semana, el 23 de agosto para ser exactos, se cumplió un año de la masacre ocurrida en el ejido tamaulipeco de El Huizachal, municipio de San Fernando, donde fueron asesinadas 72 personas, entre ellas 21 hondureños, 14 salvadoreños, 10 guatemaltecos, 4 brasileños y un ecuatoriano. En esa ocasión, de las 72 víctimas, la mayoría eran hombres (58, por 14 mujeres).
Antes de poder reponernos de la masacre de San Fernando, la cosecha de ira se cobró la muerte de 53 nuevos víctima, ahora en la ciudad de Monterrey, en el norteño estado de Nuevo León. El 25 de agosto pasado, murieron asesinad@s en un casino de la ciudad de Monterrey, cerca de 40 mujeres que se encontraban dentro de un lugar con las salidas de emergencia clausuradas y al cual, sicarios le prendieron fuego en la única entrada-salida con la que contaba.
Según las autoridades cinco de los supuestos 12 involucrados en el atentado ya están presos, y en sus declaraciones aseguran que la orden era desalojar el lugar y prenderle fuego. Cierto o falso, la realidad es que se creó un clima de zozobra, que las voces reaccionaria inmediatamente aprovecharon para pedir represión. Venganza, mano dura, toque de queda; sin dirigir el dedo acusador los responsables principales: Felipe Calderón, “El equipo de la seguridad naciona”l, el ejército, las policías federales, estatales y municipales, el gobernador de Nuevo León y el alcalde de Monterrey.

Felipe Calderón, no tardo ni perezoso, reforzó su estrategia de choque y envío inmediatamente a 1,200 efectivos de la Policía Federal, y a 600 militares; pero, sobre todo, ensayó una nueva estrategia discursiva, para pulir los métodos de su estrategia. Al afirmar que lo que había sucedido en Monterrey era “terrorismo”, no estaba más que ratificando la estrategia del miedo con la que llego a la presidencia: “AMLO es un peligro para México”, “Guerra contra la Delincuencia”, “Guerra contra el Narcotráfico” y “Guerra contra el Terrorismo”.
No se nos olvide, que Felipe Calderón tomó posesión frente al Estado Mayor del Ejército antes de ir a la Cámara de Diputados, por lo que sobra decir que desde un principio el ejército ha jugado un papel central en su estrategia de control y legitimación. Por otro lado, no es de extrañas que el gobierno de Barak Obama se manifieste al más alto nivel contra estos “actos terroristas”, pues, en cierta medida, ellos tienen responsabilidades que compartir en la estrategia del terror: venden las armas, compran la droga, desestabilizan al país y lo infiltran para ganar los espacios políticos que desde siempre han soñado allende el Río Bravo.
Gracias al gobierno estadounidense, lo que es un problema de salud pública se ha convertido en un problema de seguridad nacional; lo que es una decisión particular se ha convertido en una prohibición de Estado. Tampoco se nos olvide que fueron los gringos quienes prohibieron la mariguana y después las drogas sintéticas, y después presionaron a los demás países a acatar tal prohibición; y tampoco se nos pase por alto que fueron ellos los que ampliaron el mercado de las drogas, sobre todo la cocaína, al incrustarla en la industria bélica con el caso Irán-Contras en la década de los sesenta y principios de los ochenta.

Posterior a esa prohibición, el encargado en México de hacer rentable el negocio del narcotráfico, fue Carlos Salinas de Gortari. No se tiene noticia anterior de una bonanza tan significativa en el negocio de la droga, como lo fue en el sexenio del “innombrable”: Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca, Félix Gallardo, son sólo muestra de proliferación de los narcos mexicanos y la diversificación de sus negocios al amparo del poder. “Los pinos me dan las sombras, mis ranchos pacas de a kilo”. Después Ernesto Zedillo y Vicente Fox se hicieron de la vista gorda, hasta que Felipe Calderón vino a agitar el avispero, al permitir que sus subordinados duplicaran la venta de plazas a grupos antagónicos.
Volviendo al tema que motiva este artículo, no debemos olvidarnos de la tragedia de Monterrey, pues esta marca un antes y un después en el accionar del crimen organizado y el discurso amedrentador del gobierno. Si la balacera en el estadio Corona el pasado 20 de agosto sorprendió a propios y extraños, la masacre de Monterrey implica un momento de inflexión para la demanda ciudadana de fin a la estrategia fallida de combate al narcotráfico, el fin de la impunidad, reasignación de presupuestos de policías y fuerzas armadas a educación, salud y cultura y juicio político al presidente y a los responsables del desorden actual.
Surge una pregunta obligada: ¿Que hemos hecho mal? ¿En que nos hemos equivocado? Creo que la responsabilidad es de todos, que no hemos sido lo suficientemente activos para demandar el cese demencial de la estrategia de Calderón; hemos fallado en quedarnos mirando, indignados, pero estáticos, mientras ellos acomodan las piezas y avanzan; hemos fallado, porque en nuestro egoísmo nos hemos comido la idea de que la transformación llegara vía facebook o twitter y nos hemos pronunciado, pero no actuado, hemos fallado, porque sin mover un solo dedo hemos criticado arteramente los fidedignos esfuerzos que se han levantado para intentar trazar un camino diferente. Por último, creo que hemos fallado, porque nos hemos comido el miedo, y, sin pensarlo, hemos contribuido a la desazón y el olvido.

Hoy más que nunca urge un Movimiento Nacional que articule el sufrimiento y promueva la esperanza, que sea capaz de recoger las exigencias y sensibilidades de las personas dolidas y las transforme en demandas de acción política. Tenemos que ir al fondo del problema, cuestionar el sistema de explotación que arroja millones al desempleo, el sistema político lleno de bazofia, el sistema judicial corrompido hasta el tuétano. No basta con pedir la paz, hay que exigir juicio a los responsables, empezando por el presidente de la República. Hay que regresarle la dignidad a los muertos.
Es urgente aglutinar el dolor para transformar este solar de ira en un viñedo de esperanza.
Y hoy, más que nunca, sigo pensando que la respuesta están es los pueblos.


02 SEPTIEMBRE, 2011
MEMOIS985 Dijo:"hemos fallado en quedarnos mirando, indignados, pero estáticos, mientras ellos acomodan las piezas y avanzan; hemos fallado, porque en nuestro egoísmo nos hemos comido la idea de que la transformación llegará vía facebook o twitter y nos hemos pronunciado, pero no actuado, hemos fallado, porque sin mover un solo dedo hemos criticado arteramente los fidedignos esfuerzos que se han levantado para intentar trazar un camino diferente. por último, hemos fallado, porque nos hemos comido el miedo, y, sin pensarlo, hemos contribuido a la desazón y el olvido." +1000 #yosuscribo
03 SEPTIEMBRE, 2011
ROSALINDA"hemos aprendiso a callar en la sosobra, hemos aprendido ha ser conformistas, y... más y más hemos... pero? ¿cuál es el camino? ¿por dónde empezar?
diría que si bien la respuesta está en los pueblos, hace mucho tiempo que la mayoría de ellos vive sumida en la represión y en el abandono y sino es el caso, vivimos sumidos en en comfort y valem... sí, claro que hace falta un cambio, cambio que a todos corresponde... pero, culturalmente, físicamente, moralmente, etc. ¿estamos preparados para éste?
05 SEPTIEMBRE, 2011
EDGAR GUTIéRREZEs un buen articulo pero he visto bastantes como este en el que nos dicen que ya basta que hagamos algo, que actuemos pero sinceramente yo opino que por la paz ya no se puede arreglar nada. hemos visto marchas por la paz como la de hace años en reforma que no funciono, hemos visto a personas como marti,sra. wallace, sicilia que exigen y piden justicia pero no ha existido porque la justicia en este pais solo existe para los que hacen la justicia o para la oligarquia. yo pienso en que esto va a cambiar solamente usando las armas y revelarnos contra el gobierno y si se que suena grotesco pero ya basta de que hagan de este pais lo que se les da la gana una revolucion para mi es la solucion. conozco gente que si esta dispuesta a entrarle a un movimiento contra el gobierno porque ya estan hartos y estan dispuestos a lo que sea con tal de poner un alto a esta tirania. y en las elecciones del 2012 solo recuerden que "es mas vil darse un amo que aguantarlo".
05 SEPTIEMBRE, 2011
LECTORYo digo que comencemos con nosotros mismos. por ningún motivo hay que consumir drogas, por ningún motivo hay que dejar que nuestros hijos dejen la escuela, si hacemos la parte que nos corresponde por supuesto que mejorará situación.