Catorcenal 76. La palabra

16 Agosto, 2011
Más articulos
user_pic
Guillermo Rivera Escamilla

Escrutinio No. 72

 

Por. Simulacro de melancolía…[1]

 A Blas Otero, por su "me queda la palabra..."

Nota: Lo escribimos en femenino para darle más fuerza y contundencia al asunto.

Puede que no sea hija de un político importante, aunque gozo de la misma capacidad de IMAGINACIÓN que aquella que lo sea.

Puede que tampoco sea moderna, hipster o rockera, porque mi gusto musical trasciende fronteras y se pierde en lo grupero, la anarcumbia y el electro ¿por? Porque además todas la fronteras son mentales.

Quizá no soy “el mejor partido”, porque no tengo un auto propio, casa enorme y cuentas o inversiones, ni suspiro por la ropa de marca.

Tengo la palabra, la uso en femenino para efectos de solidaridad con quienes más padecen la miseria, el hambre, la marginación y exclusión, el VIH, la pobreza: nosotras las mujeres, más si somos indígenas o analfabetas.

Puedo no ser la más bella, vamos, ni siquiera la más alta, pero mi estatura queda definida por la distancia que hay de las estrellas a las ideas de mi cabeza. Me visto “casual” como suelen decir por ahí, pero no tengo empacho en travestirme de “chacal” (a.k.a. drag king), para cuestionar a los hombres en “sus espacios” o robarle un suspiro al público ausente que acude a un show de Burlesque.

Me llaman calle, columna, revista (impresa y por internet), radiofónica, soy simulacro de melancolía, que recorre las calles de una ciudad saturada e indiferente. Si pudiera cambiarle algo, cambiaría esas caras de abandono y mortificación con las que coincido frecuentemente en el metro, los bares, el arrabal y mis cantinas.

Soy la palabra y quizá soy el único recurso que le queda a un pueblo/país “aparentemente” condenado a la miseria, el subdesarrollo, la violencia cotidiana, la apatía ciudadana y demás monstruos. Porque el hablar de nuestros temores -incluso con uno mismo en voz alta –permite exorcizar el dolor, la soledad y abrir la puerta al consuelo.

Soy la palabra vertida en un mar de “problemas sin solución”, al menos eso dicen algunos, afortunadamente no todos. Lo cierto es que soy lo que tiene el ciudadano o la persona que busca que esto se mueva, en el mejor de los casos, que el panorama cambie. Si efectivamente “el tirano tiembla hasta del crujir de una hoja de papel”, empecemos por la palabra, por recuperar la capacidad de asombro ante el horror cotidiano que presenciamos, reivindicar la calidad humana que nos caracteriza y pertenece.

Hay que hablar para darle identidad a 24 mil muertos, más los que se agregan mientras usted leyó esto, para evaluar y procesar lo que está sucediendo en este país, no obstante como cantó el grupo MeCago: “aquí seguimos con las mismas ganas de soñar…”

Con afecto.

La palabra.

Este texto fue la respuesta a la MeMaestra en Artes Visuales ElviAmor, divulgadora de ciencia en UNIVERSUM que se atrevió a interpelar al “negrito preguntón”, usted  también puede hacerlo  lacatorcenal@gmail.com

Conclusión:

Las mejores cosas de la vihda son grati$$$, duran poco, y la distancia las separa…

Aunque ahora andan diciendo que el precio es la distanCIA ¡zas!

p.d.  “Nunca haga nada por otro que no sea lo que más desea”.

Atte. Un marinero citadino.

Deja Un Comentario


Escribe tu nombre.
Escribe tu correo.Correo no valido.
Url no valida.
Campo vacio.

*Cualquier etiqueta HTML sera eliminada.