Los maestros de Oaxaca no son los únicos culpables

26 Mayo, 2011
Más articulos
user_pic
Jaime Hernández Gómez

Escrutinio No. 68

Desde el 23 de mayo que inició el paro magisterial por tiempo indefinido en el estado de Oaxaca se han manifestado, de manera generalizada, una serie de expresiones que más que abonar a una crítica del problema de fondo, resultan imparciales y sobre todo, quedan en el plano superficial del gran problema de la educación que vive nuestro país.

En comentarios de los lectores de las notas periodísticas se pueden apreciar calificativos en contra de los profesores de la sección 22 como de: “agitadores profesionales”, “secuestradores”, “vividores” “güevones” “delincuentes” “flojos” “desvergonzados”, “traidores de la patria”, “terroristas de la educación”, “ladrones”, entre otros.

Asimismo, en programas televisivos como Tercer Grado de Televisa, los comentaristas califican a los profesores de “malos maestros”, de flojos que sólo se “rascan la panza”, de “saqueadores”, y de “criminales” porque ocasionan un grave daño a los niños al asistir menos de 120 días a clases en un periodo escolar que contempla por lo menos 200.

Es inobjetable la crítica de que los principales afectados del paro que emprendió la sección 22 son los niños de Oaxaca porque se quedan sin clases durante varios días y/o semanas.

Sin embargo, considero que habría que ocuparnos en reflexionar, y apuntar las críticas al problema de fondo que son las prácticas sindicales vigentes, y el escaso interés (por no decir inexistente) tanto de maestros, como de ciudadanos y gobierno porque se resuelva.

Me explico, hoy en día no existen incentivos para que los maestros se preocupen por  mejorar la calidad educativa, no se premia la cultura del esfuerzo, y sí la disciplina y obediencia de lo que dicten los líderes sindicales.

Como cualquier trabajador, los profesores tienen intereses legítimos como mejorar sus condiciones laborales así como su salario, pero el camino para lograrlo, hoy en día, no está en el trabajo en las aulas, sino en la obtención de los puntos que otorga el sindicato por la asistencia a las marchas, plantones, manifestaciones, obstaculizaciones a las vías de comunicación, o la participación directa en los comités sindicales.

Para verificar lo anterior, hay que consultar la opinión de los profesores ordinarios, y no de los líderes sindicales, y preguntarles si están de acuerdo con las formas como se opera desde el sindicato.

No creo que los maestros se sienten mejor cuando tienen que trasladarse hasta la ciudad de México para participar en una marcha que se realiza en las temperaturas más altas del día, no creo que para ellos sea muy cómodo tener que pernoctar en el piso del Zócalo de la Ciudad de Oaxaca para hacer guardia, no es sencillo estar sentados o parados durante más de 14 horas en un plantón; no es facil arriesgarse a tomar las vías de comunicación cuando saben que existe el riesgo de una represión por parte de las fuerzas policiacas.  

Estoy seguro que una mayoría de maestros no están de acuerdo con las prácticas sindicales, sin embargo no sea atreven a manifestarlo porque los mecanismos de represión al interior de los sindicatos son muy severos, porque no existen incentivos por parte del gobierno para ocuparse en mejorar la calidad educativa, y porque tampoco existe una opinión pública que los respalde en manifestarse en contra de las prácticas reprobables de los líderes sindicales.

Considero que todos somos corresponsables de la situación crítica en donde lo más afectado en la educación de los niños.

Es responsable el gobierno que no se atreve a realizar un verdadero programa de profesionalización de los profesores y no de lo que ahora existe, donde los cursos que se realizan son de pésima calidad. También es responsable de no evaluar de forma integral la calidad educativa, donde el programa ENLACE se aplica a todos los niños por igual, incluso en las escuelas primarias a las que asisten niños con capacidades especiales, lo cual es lo más increíble del absurdo.

Son responsables los legisladores que no se atreven a reformar las leyes para que los cientos de millones de pesos del erario que se destinan a los sindicatos se transparenten, y ya no sean utilizados de manera discrecional por los líderes sindicales para su enriquecimiento personal, o para sus fines político-electorales.

Son responsables los padres de familia que no se organizan y le exigen a los profesores para que cumplan con sus obligaciones. Los padres de familias son millones, pero no se asocian para exigir mejores condiciones en la infraestructura educativa, así como el cumplimiento de los profesores con su responsabilidad.

Como ya lo mencioné, la opinión pública también es responsable de no enfocar con mayor eficacia la crítica de lo que sucede en Oaxaca con la sección 22, y sobre todo de lo que acontece en general con la educación en el país.

Asumamos cada quien nuestra responsabilidad, y no utilicemos sólo a los maestros como el chivo expiatorio de todos los males de la educación, porque ellos son responsables, pero sólo de una parte del problema.

Deja Un Comentario


Escribe tu nombre.
Escribe tu correo.Correo no valido.
Url no valida.
Campo vacio.

*Cualquier etiqueta HTML sera eliminada.