La televisión mexicana en peligro de extinción

21 Marzo, 2011
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Miguel Ángel López Flores
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Escrutinio No. 64

Fuente: Flickr

CURADO DE PICOTA

La televisión mexicana en peligro de extinción ¿por unos cuántos pesos?

Es posible que resulte arriesgado afirmar que la televisión mexicana está en “peligro de extinción” cuando parece que desde hace mucho está muerta. La realidad es que por más que producciones innovadoras, productores valientes y uno que otro actor o académico con ideas frescas lleguen, las pantallas de la televisión mexicana adolecen de interés nacional.

Históricamente, se reconoce, la televisión mexicana tampoco ha sido la joya de la corona en la televisión mundial. Definitivamente no. A pesar de que, gran parte de la televisión mexicana, en sus formatos y discursos, en sus programas y estilos, ha sido copiada de modelos norteamericanos y, una que otra vez, europeos o sudamericanos, no ha brillado por luz propia, con excepción de una que otra telenovela, programa o serie de forma esporádica.

Es por ello que, cuando se habla de “televisión mexicana”, se reduce el imaginario a históricas producciones de la década de los cincuenta, ochenta, o noventa. Con Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego no hay mucho rescatable.

Entonces, hoy en día, ¿el público, es digno o, en el peor de los casos, culpable de la calidad en su televisión vernácula?  O, ¿de plano el punto medular está en la televisión de paga y los intereses económicos de las televisoras que no se detienen con tal de satisfacer los deseos comerciales y políticos de una élite en el poder? Es decir, ¿la televisión mexicana es, en el más estricto sentido, de los mexicanos?

Y es que, como lo afirman teóricos y columnistas, los medios de comunicación se han democratizado: blogs, perfiles en Facebook, cuentas de Twitter, etcétera. Lo cual, tendría que significar que las audiencias cuentan ya con herramientas para exigir o sugerir contenidos propios y/o cercanos a su realidad, respetando la ética, valores, intelecto y demás cuestiones básicas para la conformación de un intercambio cultural, por decir lo menos, decente y democrático; el problema es que en la televisión mexicana, por lo menos en la modalidad abierta, esa que se concesiona para el “bien de la nación”, va en contra de dicha tesis.

Recordemos que de acuerdo al artículo 4 de la, aunque desfasada, vigente Ley Federal de Radio y Televisión, la televisión para el complimiento de su función social, en sus trasmisiones debe “contribuir a elevar el nivel cultural del pueblo, respetar los principios de la dignidad humana, conservar la propiedad del idioma, y fortalecer las convicciones democráticas”. Burla a lo que, hoy en día, se presenta en la televisión mexicana.

Y no, no sólo se habla del remeake falaz que fue la telenovela Teresa (Jorge Alberto Castro, 2010-2011) que, a pesar de tener un horario semi-estelar, fue todo un fenómeno de la televisión mexicana y en redes sociales: más de cuatro perfiles en Twitter, grupos, aplicaciones, páginas y demás en Facebook; ni tampoco de la nueva tendencia a bautizar telenovelas con el nombre de sencillos poperos que ya no encuentran manera más creativa para promocionarse que irse por la fácil, como últimamente pasó con Cuando me enamoro (Carlos Moreno Laguillo, 2010-2011) o, del más bien gracioso, hecho de haber matado y revivido, por arte de magia, a Cuauhtémoc Blanco en el refrito de El Privilegio de amar (Carla Estrada, 1998-1999): el estelar Triunfo del amor (Salvador Mejía, 2011).

Más bien, el origen de la presente reflexión obedece a dos fenómenos, más por extraños y despreciables, que por ser dignos de estudiar: la resurrección de los talk shows en las personas de Laura Bozzo, por Televisa y Niurka Marcos por TvAzteca; y la cada vez más cínica utilización de cualquier guión de telenovela para alargar la publicidad comercial hasta el más íntimo diálogo de las telenovelas vistas en la televisión mexicana, gracias a la aparición de un refrito más -¡qué novedad- en las pantallas de Chapultepec 18: Una familia con suerte (Juan Osorio, 2011).

Sin duda, las ideas ya no existen en la televisión mexicana. Y quien afirme lo contrario, por favor explique por qué una delincuente peruana y una vedette que, con la cola entre las patas, desean vengarse de las televisoras que, a cada quien, las corrieron por irresponsables son el foco de atención con la utilización de lo peor, de lo más bajo que se ha visto en la televisión mundial: la explotación del morbo, sentimentalismo y de las vísceras con la presentación de historias por demás increíbles e irresponsablemente sin sentido en programas sin interés público. Llenan de bajeza las pantallas de la televisión mexicana nacional.

Y es que el talk show, a mediados de la década pasada, ya había fracasado en la televisión mexicana por irreverente, insultante,  antitético y asquerosamente conducido. ¿Qué se busca con resucitar este tipo de programas para que caminen como zombis en busca de carne fresca?, ¿La distracción de asuntos trascendentales y políticamente importantes? Parece ser que sí, por unos cuantos votos con capaces de ocultar lo que sea, como sea. Y qué mejor que con circo en la maltrecha televisión mexicana.

Igualmente, Una familia con suerte demuestra que, si bien es legítimo que cualquier empresa privada invierta en publicidad con el fin de aumentar  sus ventas y utilizar la televisión mexicana para dicho fin, se ha caído en el absurdo de que toda una producción de una hora al día del espectro público nacional, obedezca a los intereses de una sola empresa trasnacional: Avón (norteamericana, por cierto). Nada más cuesta ver la telenovela unos minutos y, dicha marca de cosméticos se queda en la memoria del televidente.  

No hay dudas. Es ambiciosa la estrategia, mamarracha y cómoda, pero efectiva, lo cual se podría aplaudir como un fenómeno mercadológico. Pero el problema, como ya se mencionó, es que en la televisión mexicana, además de carecer de ingenio y fondo, de forma desvergonzada, han desaparecido toda forma y objetivo encaminados al bien público.

De ahí que se diga que la televisión mexicana está en vías de extinción, ¿por unos cuantos pesos? Parece ser que sí, por lo menos, en horario estelar… cuando más gente la ve, cuando más mexicanos se enajenan de ella. Lástima. 

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Comentarios

  1. 1

    22 MARZO, 2011

    ABRAHAM

    Ahora sí no sé si estoy tan de acuerdo; si bien entiendo el punto, creo que sí es posible hablar de una televisión mexicana con una influencia importantísima en sudamérica y actualmente con la mayor penetración extranjera en estados unidos.

    en cuanto a lo que presentan, pues sí, en general son "refritos" aunque, prefiero llamárles, "garantías", antes que nada las tvs son negocio y llegaron a un punto fantástico, ganan sin arriesgar.

  2. 2

    22 MARZO, 2011

    MIGUEL ÁNGEL

    Pues, mexicana, hecha en méxico, pues sí. mexicana, representando a los mexicanos... mmmmmm... ¿? un abrazo, abraham, agradecemos tu preferencia.

  3. 3

    22 MARZO, 2011

    MARLEN

    Totalmente de acuerdo. creo que a la televisión le falta reinventarse; me parece que dichos empresarios deben tener la capacidad de apostarle a nuevas ideas y nuevo talento.

  4. 4

    26 MARZO, 2011

    ISRAEL

    La televisiòn como la polìtica no son cosa de buenas intenciones, los medios son un instrumento de penetraciòn cultural y manipulaciòn social, lo han sido siempre y si no, revisemos la historia. la tv, es cierto, se ha vuelto màs virulenta pero los que debemos cambiar somos los receptores en dicho proceso comunicativo, no le pidamos peras al olmo. comentario a parte, me parece demasiado espacio para un artìculo tan poco serio, con todo respeto ahora entiendo porque a la fcpys se la esta llevando la tristeza.

  5. 5

    02 ABRIL, 2011

    JIMENA

    En primera, por si no lo han notado, éste es un espacio para que los próximos comunicólogos vayan obteniendo experiencia. es un blog para estudiantes, para futuros profesionales. me parecen buenas las críticas, así se ven los errores. pero para las personas que lleguen a realizar alguna especie de crítica, háganla. no sólo se queden en el intento.

  6. 6

    02 ABRIL, 2011

    JIMENA

    Miguel ángel: la esencia de lo que pretendes decir está bien; es más, estoy de acuerdo. aunque sólo hiciste el recuento de las telenovelas mexicanas de televisa, siendo que tv azteca y ahora cadena 3, también tienen sus historias que contar. además -me enfocaré a la estructura-, repites muchas palabras, hay comas donde no van y ausencia de ellas donde deberían de estar. y lo peor, faltas garrafales de ortografía. de acuerdo, esto es para los futuros profesionales, pero demuestra el por qué quieres estar haciendo de esto tu vida. esto, perdón, pero la estructura y la presentación dejan mucho que desear. esto es una grosería hacia tus lectores. espero que tu manera de escribir la mejores, tienes buenas ideas. explótalas.

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