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CURADO DE PICOTA: El silencio genera desprecio
Escrutinio No. 62
La acción constante del periodista es una forma de buscar la verdad; cuando la encontramos, la fuerza de la verdad se sobrepone a todo: leyes, poder, dinero.
Manuel Buendía
Con un saludo a todos los teóricos y maestros en el periodismo, me permito hablar en tercera y primera persona en éste, el regreso del Curado de Picota en mi querida Revista Escrutinio. Es así, sólo porque la vida me ha llevado a tomar postura y escribir con la mente fría, pero sobre todo, respetando todo por lo que creo y he luchado, bien o mal, todos los días desde que me di cuenta que vivir y luchar por ello vale la pena.
Porque soy comunicólogo, universitario y periodista, igual que Carmen Aristegui. Es mi deber.
Hablo de la sociedad mexicana, de gente que, a pesar de la creencia popular, demuestra vida y despierta cada vez que le llega una piedra; individuos que están consientes que, si se dejan, mucha más sangre podría correr en el futuro. Ese es el miedo: la sangre en el rostro de sus hijos, dilapidando sus sueños y metas.
Igualmente, reflexiono entorno a mexicanos que,a la par de la violencia y del vivir al día, no se rinden y ponen al país en la palestra mundial, negativa o positivamente, pero que lo anuncian: ¡Aquí estamos, esperen… aquí estamos, ya llegamos… aquí estamos, estoy a tu nivel!
De un pueblo que, con señales de incompetencia gubernamental, pasividad y falta de valor para manejar el más mínimo conflicto, se aferra a caminar por la calle, pedir una bendición y cumplir con su deber. De mexicanos al grito de guerra; de una, la propia y de la ajena: la nuestra.
Me sumo a los mexicanos que, tal vez,no entendamos de concesiones, de anchos de banda, de Giga Hertz, del Tripe Play o de todo eso que los especialistas dicen saber; pero que sí tenemos conciencia de quiénes son los que, sin afán de protagonismos o de enriquecimiento corrupto y vil, nos emiten información verás (no sólo verosímil), objetiva (no sólo plana y sin chiste), idónea y útil (no sólo noticiosa y morbosa). Sin duda, el mexicano, por lo general es agradecido, no sólo con quién le da de comer, sino también con quienes piden y explican qué es lo que se va a comer.
De una nación que, sin duda, se ofende cuando, de un día a otro , e quitan el alimento. Por lo menos, lo que se sabe le está nutriendo. Y es eso precisamente por lo que se lucha en la causa Carmen Aristegui: “regrésenos aquel dulce, aquel efímero gusto que, todas las mañanas,se nos daba”; ni por dinero, ni por el gusto de verla en la televisión o escucharla en la radio; no, sólo por que se sabe que es necesario tenerla en el menú, que su presencia frenará -y está frenando- un baño de sangre absurdo. Porque preguntas siempre habrá, pero las formas para conseguir respuestas son las que nadie se atreve, tan siquiera, imaginar.
Se dice que Carmen Aristegui ofendió la figura presidencial, y me pregunto: ¿a cuál? ¿A aquella que, un panista, Vicente Fox, denigró, pisoteó, escupió y maltrató durante su campaña en 2000?, o, ¿esa que, el mismo Fox, rebajó al grado de burla, comiendo tamales el día de su toma de protesta, calzando botas de charol ante el Rey de España o demostrando el talante de su ignorancia con frases a modo, barbarismos y anglicismos mal traducidos? Capítulos que, con el tiempo, se olvidaron en el silencio.
Ya sé. ¿Se habrán ofendido, tal vez, por agredir la “figura presidencial” que, Felipe Calderón, ha ensuciado con el silencio ante, por ejemplo: la muerte de su amigo Juan Camilo Mouriño,tras estrellarse el avión en el que viajaba en plena Ciudad de México en 2008, o con el ocultamiento de la corrupción, fallas y espectáculos montados de su mal fiel e intocable secretario: el de Seguridad Pública, Genaro García Luna y sus nexos, especulados, con el narcotráfico, durante casi seis años? Si se habla de esas “figuras presidenciales”, permítame expresar la siguiente onomatopeya: ¡Ja!
Entonces, hablamos de una sociedad que percibe, que huele un tufo en el ambiente. El caso Aristegui, 2011 (MVS-Radio) daña un término indispensable, de los más sagrados y defendidos en las últimas décadas: la Libertad de expresión. Y, saca a la luz, el pestilente nivel en que se encuentran su política, sus gobiernos, sus medios, sus instituciones y, lo que es peor, en el lodo en que nada el dinero de toda una nación, la educación de cada niño, el esfuerzo de cada joven, el desvelo de cada madre, el “lomo partido” de cada padre. El tufo: injusticia.
Como bien apuntó Aristegui en su conferencia de prensa: es ominoso pensar que se vive la metáfora de la zanahoria y el garrote: “me das, te doy (subjetivo); me niegas, te doy (literal)”. El mexicano, es un pueblo que sabe, ya confirmado por la misma periodista, sobre la presión que se ejerció, desde la presidencia, para que saliera del aire; además, es un pueblo que le consta la incompetencia de un par de poderes: el legislativo y el judicial que complementan, mas no equilibran, la cloaca en la cual está inmersa el interés común. Del silencio de los tres, dizque poderes… más bien, de la gente que, hoy en día, los ocupa. De forma insultante, por cierto.
La documentación saldrá. El periodismo hará su trabajo. Sólo quiero concluir con lo siguiente: la comunicación genera confianza y, ésta, a la postre, construye fidelidad y credibilidad; el silencio sólo dudas, violencia o desprecio. Con Aristegui y su pueblo sabemos qué silogismo se sigue. Con Calderón y sus gobernados, también, se conoce el resultado, su vicio: el silencio.

21 FEBRERO, 2011
ABRAHAMLamentablemente el problema se "resolvió" sin pruebas de ninguna de las partes