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Cuando la responsabilidad tiene una venda en los ojos: la lucha contra las drogas
Escrutinio No. 53
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Psicoanalizando al Leviatán
Federico Ling Sanz Cerrada*
En la lucha que México ha emprendido para acabar con el narcotráfico y la violencia que éste genera, mucho se habla de la responsabilidad compartida con los Estados Unidos. Sin embargo, ¿de quién es verdaderamente esta lucha?, ¿a quién corresponde la tarea de terminar con la violencia del crimen organizado?

Un ejemplo a manera de introducción: una pareja cualquiera
Supongamos que una pareja de recién casados ha decidido mudarse a un departamento. Resulta lógico porque eso es lo que hacen casi todos los matrimonios que comienzan su andar. Imaginemos, por decir algo, que él trabaja en un banco importante como analista financiero. Y que ella trabaja desde casa atendiendo asuntos de una consultoría especializada en asuntos educativos. Y cada noche él llega a las nueve o diez mientras ella lo espera para cenar. Y siempre se pelean porque ella dice que su marido nunca le ayuda a lavar los platos. Y él se queja de que está cansado y que al día siguiente lo hará. Las discusiones se elevan de tono y luego sucede también que el carro que ella utiliza se descompone; él nunca tuvo tiempo de llevarlo al taller. O por ejemplo, en la cena de navidad, como no pudieron ponerse de acuerdo si pasarla en casa de ella o de él, acabaron en un restaurante en solitario. Cuando se presentan asuntos de dinero, ambos se echan la culpa por no “contribuir lo suficiente” o se recriminan que el trabajo de cada uno de ellos no es lo que la pareja esperaba. Y así sucesivamente hasta que deciden divorciarse después de un año y ocho meses de vivir juntos. Y cada quien, al momento de la separación, argumenta que no fue su culpa. Que el otro falló, que algo no hizo, que no se esforzó lo suficiente, y que con esa actitud no se llegaría a ningún lado. Cada quien sigue su camino por separado: podría apostar que esta historia está condenada a repetirse en futuras relaciones interpersonales, o incluso más allá, también en las laborales o profesionales.
o bien...
La responsabilidad propia en la lucha contra el narcotráfico
En la terrible y complicada lucha que nuestro país ha emprendido para tratar de terminar con la violencia que genera el crimen organizado – especialmente el narcotráfico – y generar un entorno de mayor seguridad, mucho se ha hablado de la responsabilidad compartida con los Estados Unidos. En gran medida, México argumenta que la mayor demanda de drogas se localiza en el vecino país del norte y Estados Unidos dice que si la demanda es tal, solamente puede ser consecuencia de la invasión de la oferta de drogas que llega desde México. Además, valdría la pena destacar que otro gran problema que tiene México es que parte de la espiral de violencia que existe en el país se debe al tráfico ilegal de armas que cruzan la frontera de norte a sur, provenientes de los Estados Unidos igualmente. Gran cantidad de armerías se localizan en la frontera y dicho armamento de alto poder provee a los grupos del crimen organizado de la capacidad para hacer frente a la fuerza del Estado Mexicano. Nuestro país no es una nación bélica, por tanto, nuestra tecnología en armamento podría estar severamente atrasada respecto de esa que utilizan los cárteles de la droga para genera violencia en el territorio nacional.
Luego entonces uno se pregunta ¿de quién es la responsabilidad en esta lucha? México provee de droga a los Estados Unidos y las instituciones de seguridad no logran desmantelar a los grupos del crimen organizado y el sistema de justicia penal se encuentra duramente corrompido para castigar a los culpables de semejante violencia. Pero también los Estados Unidos y su gobierno se ha dejado intimidar, por ejemplo, por la poderosa Asociación Nacional del Rifle – esa que defiende el derecho a portar armas consagrado en la Segunda Enmienda de la Constitución de aquél país – y no ha logrado tampoco frenar ni la demanda creciente de droga, ni el tráfico ilegal de armas a través de la frontera. Pero ambas naciones se quejan de que la culpa es del otro por no hacer la parte que le corresponde. O peor aún, se dice que si la situación es la que conocemos, se debe en gran medida a lo que el otro hace o deja de hacer.
¿Qué dicen las encuestas?
El grupo “Angus Reid Public Opinion” con sede en Nueva York – una empresa dedicada a realizar estudios de opinión pública y encuestas – publicó el pasado 21 de julio un estudio donde afirma algunas cosas interesantes sobre la visión que tienen los ciudadanos estadunidenses sobre la droga y el narcotráfico.
Destaca que el 49% de los entrevistados opina que México debe ser culpado en mayor parte por permitir que los cárteles de la droga crezcan y se vuelvan más fuertes. Solo 34% de los encuestados opina que Estados Unidos conlleva la responsabilidad en lo anterior por tener una población que demanda el uso ilegal de las drogas.
Es importante señalar también que el 65% opina que la guerra contra las drogas ha fracasado y 52% apoya la legalización de la marihuana.
Podría señalarse de forma relevante que mientras el 78% de los encuestados tiene una opinión favorable de la comida mexicana, dicho nivel de apoyo se reduce a 60% cuando se habla de los mexicanos y de forma alarmante cae a 7% cuando se pregunta del gobierno de nuestro país.
Podría interpretarse, haciendo suposiciones y conjeturas, que gran parte de esos ciudadanos estadunidenses que tienen una opinión desfavorable de nuestro gobierno, son en parte los que no quieren asumir que los Estados Unidos también tiene un grave problema de adicción a las drogas y yendo más allá, podríamos suponer que nos consideran corruptos “por dejar que los cárteles de la droga hayan crecido tanto”.
Avances y prospectivas
Resulta evidente que ambos países tenemos un problema: ninguno de los dos quiere asumir a plenitud aquella parte de la que sí es responsable. En el caso de México, efectivamente, por permitir que la corrupción se adueñara de las instituciones públicas de seguridad y procuración de justicia y su inoperancia al respecto durante muchísimos años. Y en el caso de Estados Unidos, por permitir una creciente demanda de drogas ilegales entre su población y por quedarse cruzado de brazos ante el tráfico de armas ilegales que dispara la espiral de violencia en México. ¿Cómo hacer entonces para que cada quien se haga responsable de su parte? Los mecanismos que se han implementado hasta el momento me parece que son buenos, como las reuniones bilaterales, las reuniones interparlamentarias para tratar de incidir en quienes hacen las leyes en ambos lados, los planes conjuntos como la Iniciativa Mérida. Pero requerimos que México presione más esos mecanismos para que vayan a profundidad y además que presione en la esfera internacional para lograr esa meta. Por otro lado, en nuestra nación tenemos que hacer avances significativos en las reformas que tanta falta hacen: la política, la laboral, aquellos cambios que inciden en las condiciones económicas y de empleo para los mexicanos, la de justicia, etc. Y se requiere un enorme compromiso de no despilfarrar el presupuesto en privilegios para unos cuantos y de perseguir, atrapar y castigar a los culpables sin que la corrupción nos gane.
Conclusiones
Hacerse cargo de uno mismo nunca es fácil. Conlleva la enorme responsabilidad de asumir los efectos de nuestras acciones y de actuar en consecuencia. Casi siempre resulta más fácil dejar de hacer la parte que nos toca porque creemos que no es asunto nuestro. Y nos las ingeniamos para no quitar esa venda de los ojos y mirarnos en el espejo de la realidad. En el caso de la lucha contra el narcotráfico es un asunto que compete a dos, pero que requiere que ambos se quiten esa venda y actúen en consecuencia, porque tener la brújula no exime a nadie de ponerse en marcha. Como en el caso de la pareja de recién casados, en esta lucha culpar al otro no servirá de nada mientras no accedamos a darnos de cuenta del peso y la importancia de tomar las riendas de aquello que sí nos corresponde a hacer a nosotros, en lugar de mirar hacia otro lado, como quien no quiere ver. El otro tendrá que hacer exactamente lo mismo.
*Federico Ling Sanz Cerrada es Maestro en Análisis Político y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey y politólogo de carrera por la Universidad Iberoamericana. Ha trabajado como asesor en la Secretaría de Gobernación y como Secretario Técnico de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados. También ha sido coordinador de campañas electorales al Congreso. Actualmente trabaja en el Gobierno Federal como Director de Análisis. Ha escrito algunos artículos para la revista “Palabra” de Acción Nacional y “El Cotidiano” que edita la Universidad Autónoma Metropolitana – Iztapalapa. Es columnista nacional del periódico “El Sol de México” donde publica todos los sábados un artículo de opinión política y personal. Aficionado al jazz y al vino tinto, es un fiel creyente del psicoanálisis.
http://federicoling.wordpress.com
Twitter: @fedeling
