¿Qué sigue para Oaxaca? Cinco medidas

05 Julio, 2010
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Jaime Hernández Gómez

Escrutinio No. 51

Tierra Colorada, agencia de San Miguel Chicahua.       Foto: Jaime Hernández 

Lucía complicado que la oposición lograra derrotar al PRI en Oaxaca, y sin embargo se pudo. Este cuatro de julio triunfó la Coalición de la Paz y el Progreso y con ello se terminó 81 años de priismo en la entidad.

Gran parte de la sociedad oaxaqueña votó en contra del PRI porque desea un cambio, y esa es la tarea que el nuevo gobierno debe afrontar. Enumeraré cinco medidas que pueden ser insuficientes, pero que son básicas si se piensa en el inicio de un progreso verdadero.

Primero el gobierno debe mirar a largo plazo. Basta de los gobiernos electorales que solo piensan en el triunfo de las próximas elecciones y para ello utilizan todos los medios a su alcance, sin enfrentar las necesidades reales de la sociedad. Se van por el camino sencillo (le dan pan y circo), en vez de trabajar por lo que se necesita para progresar.

Es urgente que el gobierno del cambio siente las bases de una transformación de largo alcance para Oaxaca, que lo lleve de ser una de las entidades con más pobreza del país, a una de las de mayor dinamismo y transformación.

Para mirar a largo plazo el gobierno debe apoyarse de los mejores, de gente preparada y especializada en cada sector, y no de compadrazgos y cuotas que lo único que generan es  estancamiento. Gabino Cué lo ha dicho y esperemos que lo cumpla, que se apoye de la gente capaz, y no de los amiguismos.

Segundo, el nuevo gobierno debe apostar por la educación. Oaxaca es rico en recursos naturales, tiene una gran diversidad de climas, biodiversidad, y paisajes maravillosos. Es necesario contar con personas preparadas en eso que tenemos: agrónomos para las tierras,  ingenieros forestales para los bosques, ingenieros civiles para las carreteras, publicistas para el turismo, una gran diversidad de profesiones acorde a lo que se puede aprovechar en el estado.

Apostarle a la educación en serio significa no sólo crear más bachilleratos y universidades, sino darles el acompañamiento requerido a los estudiantes, porque no sólo se necesita cantidad, sino calidad. Es fundamental que se destinen recursos para que la educación sea de primer nivel para todos los oaxaqueños.

El tercer elemento consiste en aprovechar con lo que se cuenta. Debemos reconocer que en el gobierno del PRI se crearon varias universidades y ahora se tiene varias generaciones de  jóvenes oaxaqueños que son profesionistas, sin embargo el gran problema es que se le ha otorgado educación, pero no oportunidades laborales.

Oaxaca en este momento no es un estado que se destaque por su producción. Lo que mantiene a su población son las remesas de los familiares que viven en Estados Unidos, los programas sociales del gobierno federal, el turismo, el comercio, y tal vez en quinto lugar, la producción de maíz, frijol, café, que se desarrolla en algunas regiones.

Lo anterior demuestra que para los jóvenes profesionistas no existen oportunidades de empleo en Oaxaca. Hay mucho por hacer, pero nula inversión por parte del gobierno. Es entonces que la nueva administración debe aprovechar los cientos, incluso miles de jóvenes oaxaqueños dispuestos a trabajar en la transformación de su estado.

Un cuarto elemento es la pavimentación de las carreteras. Oaxaca tiene cientos de comunidades, y si se quiere realmente que el estado sea productivo, que no sólo se caracterice por ser tierra de migrantes, sino también de exportaciones de productos, el gobierno debe invertir en la mejora  de los caminos. Es una realidad que ahora la gran mayoría de las vías son de terracería, mismas que constituye un gran obstáculo para la producción y comercialización de lo que se genera.

Finalizo con lo que me parece el punto nodal de la transformación de la entidad: la inversión en proyectos productivos. La gente emigra porque no hay trabajo, los estudiantes se marchan porque no hay trabajo, la población que habita en las comunidades rurales subsisten, en gran medida, con lo que les envían sus familiares que viven fuera, el comercio funciona porque capta los gastos que realizan los destinatarios de remesas, sin embargo no hay producción  propia.  

No digo que no haya ningún proyecto productivo, pero son contados los casos. Es por eso que el gobierno del cambio debe fomentar la inversión, pero sobre todo acompañar a la población que emprenda los nuevos proyectos, y se debe apoyar de la gente preparada con que se cuenta. Insisto, estoy convencido que hay millones de oaxaqueños dispuestos al nuevo cambio que la entidad reclama, y que la población merece.

Se debe ser consciente que el cambio es largo plazo. El Oaxaca deseado seguramente llegue en 20 o 30 años, sin embargo el nuevo gobierno debe sentar las bases de esa transformación, de lo contrario, cuando lleguemos a viejos seguiremos en la misma situación, o tal vez peor, y eso no lo deseamos.

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Comentarios

  1. 1

    17 JULIO, 2010

    JESúS AVELAR

    Jaime, excelente punto de vista, es objetivo, imparcial y propositivo, poco usual en estos momentos. ojalá haga eco en la clase política que toma el poder y se percaten que es tiempo de cambiar porque la gallina de los huevos de oro está agonizando . . . si la reviven harán historia y oaxaca prosperará y será ejemplo para otros estados en condiciones similares.
    felicidades por tu trabajo, sinceramente. jesús avelar

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