El atleta y el delincuente.

18 Junio, 2010
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Pedro Jaimes Villarreal
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Cuando preparaba mi proyecto de investigación para competir por un lugar en la maestría de Estudios Políticos y Sociales de la UNAM, una de las tres propuestas para desplegar versaba sobre los procesos de ascenso y descenso en social, y económico en la estructura societal en México. Eso ocurrió en 2008.

El protocolo se dibujaba en mi mente de la siguiente manera: el estudio de caso se basaría en comparar el ascenso social vertiginoso en dos tipos de actores, un atleta de alto rendimiento con todo el apoyo del mainstream, como un Alejandro Cárdenas, o un boxeador como el caso  documentado por La Jornada del Cuauhtémoc El famosito Gómez (http://bit.ly/aZEtXC); el otro, un lego, un narcotraficante joven, caído por desgracia en algún penal del Distrito Federal.

Hoy a dos años de distancia y tras haber dejado en Stand By ese proyecto, veo con desgracia que el tema sigue mucho más vigente que antes. El objetivo de esa investigación me serviría para comparar, mediante entrevistas a profundidad  y la técnica de historias de vida, al vertiginoso ascenso social y económico de dos estilos de existencia, uno legal y el otro ilegal. Porque a mi parecer eran un par de casos paradigmáticos de ascenso en la estructura social del México contemporáneo. Vislumbraba también un rápido descenso en sus estilos de vida, por no decir de caída. Lo que los convertía en estereotipos.

Algo pasa

En México si se quiere ser atleta, o poeta por ejemplo, todas o la gran mayoría de las puertas son difíciles de abrir. Se empieza por descollar en la escuela. De ahí “alguien” te descubre y cuando empiezas a aparecer en público principian los obstáculos en el camino: que si la familia, que las burlas de amigos, que el entrenador codicioso, que los jueces del concurso, que si los editores, que no hay quien te promueva, etcétera. Por eso la gente, en nuestro caso los jóvenes, difícilmente toman esos estilos de vida como opción para salir adelante. El caso de los poetas es paradigmático. Casi con seguridad podría decirles que las burlas aparecen más pronto frente a los poetas que las regalías de sus próximas compilaciones literarias.

El único sector de la sociedad en el que ser artista (en toda la extensión de la palabra como poeta, músico y escultor) augura un éxito seguro, o por lo menos bien remunerado, es el de los más altos ingresos en el país, porque sugiere una actividad cool. En ese espacio se crean beneficios para los artistas, como en ningún otro: galerías, presentaciones, cocteles, editores, fotógrafos, prensa, en fin, hay un interés legítimo en incentivarlos.

Por otro lado,  un dealer o narco, parece tener ese estilo de vida más ambicioso, y con más oportunidades que los otros. Los obstáculos no aparecen en el horizonte a menos que cometan serios errores. Es más peligroso, pero los beneficios son más grandes que los sacrificios, y la prueba son la cantidad narcomenudistas y sicarios que a diario atiborran las cárceles del país.

Una sociedad difícil.

Según innumerables investigaciones del campo social, la actual generación de jóvenes mexicanos es la más preparada escolarmente. Más que ninguna otra en 200 años. Son tantos los hombres y las mujeres preparadas, que se podrían sostener más de dos tercios de la pirámide poblacional del país. Claro, si tuvieran un empleo bien remunerado. Dejémoslo en que tengan un empleo. No quiero decir con esto que ser delincuente sea la “otra” gran alternativa, pero tiene un auge desmedido.

Es una desgracia que las opciones para salir adelante se reduzcan tanto. Es mezquino y aberrante que la respuesta a muchos de los problemas de nuestra nación, se diluya como fuga de agua por una coladera. Y no estamos haciendo nada… y el gobierno no es el autor solitario.

Muchas personas en la sociedad se han dado cuenta de esto, no sólo los intelectuales. Un niño debería poder escoger que quiere ser de grande sin tantas restricciones. Desde la familia, la comunidad escolar o los amigos, se debería incentivar y crear condiciones estables y duraderas para llevar un estilo de vida social y económicamente exitoso, ya sea como poeta, atleta o empresario. Un modo de vivir honesto y legal. Esa es tarea de la sociedad y no sólo del gobierno.

Por ejemplo, apoyar el consumo habitual de poesía desde las escuelas o desde el seno familiar. Comprar libros de autores jóvenes. Promoverlos e ir a sus presentaciones, serían pasos que se pueden promover sin la necesidad del gobierno.

Si fueran más grandes los beneficios de llevar una vida con un trabajo honesto, fuera del cliché de ser empresario solamente, se podrían crear alternativas. Y eso es lo que el país necesita.

Buzón de entrada

Felicidades a ESCRUTINIO por su edición No. 50. Enhorabuena. Este es un esfuerzo digno de celebrarse. Felicidades también a la generación 2009 de la maestría en Estudios Políticos y Sociales de la UNAM, con sede en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, por haber concluido sus estudios de grado.

Comentarios:  phicco@hotmail.com

 Twitter: @peterpunk

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Comentarios

  1. 1

    18 JUNIO, 2010

    ZADIG

    Concuerdo. algo anda mal. ser poeta, escritor o deportista ya no es un oficio. son varias las razones; sin embargo, logras desmenuzar la primordial. se ha reducido el campo de trabajo a la técnica. ¿será que la sociedad ya no necesite de estas labores?
    felicidades, escrutinio.

  2. 2

    18 JUNIO, 2010

    HERNAN MADARIAG

    Muy interesante y paradógico peter. ahora la pregunta es: ¿que paso con el proyecto? ¿seguiras?
    saludos mi estimado!

  3. 3

    18 JUNIO, 2010

    MIRI FP

    Realmente vivimos dentro de una sociedad que juzga demasiado a las profesiones y oficios que requieren de la imaginación, no solo el mundo de las artes esta límitado también en otros campos como el de la creación de videojuegos en méxico es sumamente críticado y con muchas puertas cerradas. ¿cuándo será el día en que el mexicano apoye la diversidad de opciones, sin sus bobas burlas?

  4. 4

    30 JUNIO, 2010

    MEMOIS985 Dijo:

    Y así nadie le ve futuro a quien quiere ser escritor, filosófo, bailarín, humanista, comunicólogo, ¿esos qué? ¿a cuanto pueden aspirar? en una sociedad donde se relega a quien aprende, desde una perspectiva prágmatica en que hay que e$$$tudiar para hacer billete #dicen hay quienes se aferran a sus sueños y consiguen triunfar a pesar de la corriente, yo sinceramente espero que muchos de los que publican aquí sean de esos.

    memois 2010.

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