Homosexualidad e Iglesia: reformarse o morir

01 Febrero, 2010
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Miguel Ángel López Flores
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Escrutinio No. 42 | Lunes 1 de febrero de 2010. En este mismo espacio, se ha mencionado la necesidad de diferenciar entre La Iglesia Católica, como comunidad de bautizados entorno a una sola fe, y sus jerarquías. La primera, siempre debe ser así, le da vida a la segunda; la segunda sólo define las formas en que la primera rinde culto, crea vida pastoral y ordena el cuerpo eclesial. La jerarquía, además, se encarga de tomar postura en nombre de los creyentes, entorno a problemas sociales de toda índole (tragedias naturales, guerras, regimenes políticos, revoluciones culturales o filosóficas). Posturas que no, necesariamente, representan el pensar de su grey, toda vez que la Iglesia Católica Romana conserva estructuras monárquicas. El Papa y su séquito de obispos piensan en, lo que para ellos, es “mejor” para la Iglesia y su interacción con el resto del cuerpo social. ¿La Iglesia está haciendo mal al condenar los matrimonios entre homosexuales? Diría que sólo actúa protegiendo lo que por dos mil años ha defendido: la interpretación Bíblica que desde el Concilio de Hipona (en el año 393) esgrime y que, a pesar de las reformas en el Concilio Vaticano II de 1964 a 1965 –que la acercó, de una u otra forma, a las necesidades de las comunidades marginadas-, aún ve al pecado como el origen de la condenación, pecado que sólo se evita siguiendo la palabra de Dios en Iglesia; Dios que creo a hombre y mujer, según el Génesis, complementariamente. Cualidad que da vida a la familia: iglesia doméstica donde se debe vivir lo enseñado por Jesús, familia que per se se origina de la unión entre hombre y mujer. Como todo ente social defiende su razón de ser, lo que la explica y da sentido. Lo cual no está mal. Y ahora, la reflexión que continúa sería: ¿la Iglesia Católica lucha por no desaparecer? No, el miedo está en sus jerarquías, más no en sus fieles; miedo en admitir su error al negar el homosexualismo como una realidad social y tacharla, incluso, como “enfermedad” y “anormalidad” y no haber sido ellos los primeros en cobijar este extracto social (como si lo han hecho, por ejemplo, con los enfermos de VIH desde la década de los noventa o con los indígenas de América o África). Tienen miedo a que su credibilidad y autoridad moral caiga tras admitir que parte de su feligresía puede llegar a ser homosexual y que necesitan de ellos para seguir actuando. Miedo de carecer de planes pastorales gay que garanticen la formación espiritual y humana de estas personas, pues no han hecho nada por entenderlos a lo largo de dos milenios, siempre ha sido más fácil negarlos. Miedo de abrirles, de forma explícita, las puertas a líderes homosexuales dentro del mismo clero. Seria toda una revolución. Mientras las jerarquías no luchen por adaptarse a la sociedad y no forzar a la sociedad a que se adapte a sus cánones, seguirán muriendo poco a poco. Esto, admitiendo que los fieles siempre saldrán de la misma sociedad, de los mismos seres humanos con necesidades y cambios constantes. Negar esta realidad es condenarse al infierno social. Es cuestión de dejar la terquedad y de envenenar la mente de sus creyentes con homilías racistas, so pena fascista de excomunión. Dejar de polarizar sociedades machistas como la mexicana. En todo caso, lo único que logran es potencializar la salida de creyentes de los templos o, por lo menos, de creyentes comprometidos con el trabajo que la Iglesia católica dice hacer. A lo largo de la historia, los discursos intolerantes e incendiarios siempre han causado rechazo. ¿Los obispos y las personas que condenan el homosexualismo acaso no han pensado que dentro de las familias mexicanas existe un integrante o una amistad gay? Me parece que no. No les importa lastimar sensibilidades y sí, uno se podrá persignar e ir a misa pero, a la hora de la hora, nunca se podrá negar al familiar o al amigo. O acaso, ¿su objetivo es dividir familias? Espero que no. ¿Por qué hacer este llamado? por que la Iglesia Católica tiene el potencial de reformarse y adaptase a las necesidades sociales; tiene la capacidad económica de llegar a todo el mundo y trabajar por las minorías, como la ha demostrado muchas veces. El mismo Jesús lo hizo. Aunado a eso, su gente siempre esta dispuesta a trabajar y orientarse a lo que le dicten, pues por lo único que se va a los templos es por paz espiritual. ¿Por qué no dársela a los homosexuales? Y no sólo por eso, sino por que en México lo más sano es que ya no se polarice la sociedad. El Episcopado mexicano exige respeto a sus posturas y condena su disidencia. Y ojo, la comunidad gay jamás ha pensado realizar matrimonios apócrifos o fuera de la ley, al contrario, exige inclusión o, en todo caso, que los dejen vivir en paz, con un trato fraterno que se supone se cultiva dentro de los templos. La iglesia como institución social tienen el derecho de participar activamente por el bien de sus creyentes, en el mismo camino democrático que tanta sangre ha costado y que garantiza libertades. Pero que su participación estribe en trabajo pastoral real apegado a las necesidades espirituales de los mexicanos, que sea acogiendo a las minorías, perdonando pecados y no inventando condenaciones que a muchos nos les importan. Que sea adaptándose a la sociedad donde les tocó vivir, enseñando a su Dios y no a lo peor de la mente humana, incluyendo. Si lo piensa así un católico heterosexual, ¿Por qué no tomarlo en cuenta un obispo? ::: Jaculatorias ::: *Hablando de adopciones, un servidor prefiere que una pareja homosexual adopte un niño y que jamás caiga en las garras de una madre desconsiderada como “La Chiva” de [i]Big Brother[/i] que con el pretexto de ayudar a la justicia, busca salir en televisión, pisoteando la imagen de su pequeña hija que, sin deberla ni temerla ha quedado marcada como el retoño de un criminal ligado al narcotráfico. Cuestión de madurez y valor, mismo que se necesita para declarar ser gay en una sociedad como la mexicana, luego casarse y no es suficiente, adoptar un bebé, con todo lo que puede implicar. *El 2010 inicia caliente y electorero. Lo bueno, por fin se va Fidel Herrera ¡Salud!
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Comentarios

  1. 1

    03 FEBRERO, 2010

    MIGUEL.

    El obispo de cancún dijo que las bodas gay "no tienen madre"; http://www.jornada.unam.mx/2010/02/02/index.php?section=sociedad&article=037n3soc

    samuel ruiz los calificó como "una estupidez"; http://www.eluniversal.com.mx/notas/647402.html

    digo, hay de declaraciones a declaraciones. si esto no es intolerancia, no se como llamarlo.

  2. 2

    05 FEBRERO, 2010

    JAIME

    Excelente artículo doctor miguel, la verdad es que es muy claro y contundente en su exposición sobre lo que implica la inglesia católica y la decisión que deben adoptar las jerarquias si es que no quieren que más fieles renuncien a la misma.

    también me pareció sumamente interesante cuado mencionó que vamos a la iglesia porque buscamos paz epiritual.

    saludos y nuevamente felicidades por su artículo, muy bueno.

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