Recuento de cuentos II. Felipe, el Cuarto Rey Mago

18 Enero, 2010
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Miguel Ángel López Flores
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Escrutinio No. 41

Escrutinio No. 41. | Lunes 18 de enero de 2010. En la Edición No. 40 de la Revista Escrutinio hacíamos memoria y recordábamos los hechos que marcaron el 2009. La presente columna pretendía ser la continuación de aquel ejercicio, seguir contando lo que el 2009 nos dejó; pero, en un esfuerzo descomunal, el Presidente Felipe Calderón Hinojosa, el pasado 6 de enero, esforzándose por ser Rey Mago, en sendo mensaje a la nación, se aventó tremendo cuento que, inevitablemente, es digno de analizar. Cuento que resume el 2009, proyecta el 2010 y pone en vilo el resto del sexenio calderonista. El mensaje giró, como siempre, en tres grandes líneas: economía, seguridad y el aspecto social de autoestima que le caracteriza; cabe señalar que, para enfatizar, rescatando viejos discursos priistas, Calderón recurrió en todo el mensaje a un marcado nacionalismo. Nacionalismo que reduce, por supuesto, a los festejos del Bicentenario independentista y el Centenario revolucionario, festejos que, si salen bien, lo dejan en la oposición y el mundo voltea a verlos, serán la única joya en la corona de Calderón. Una en seis años. En punto de las 21:00 hrs. de aquel Día de Reyes, el país observaba como su presidente se disponía a hablar. Tras un saludo y una felicitación, Calderón apuntó: “este es un año muy importante para México. Celebramos 200 años de ser orgullosamente mexicanos –de entrada, la época prehispánica, la conquista y la colonia ya no juegan. Conmemoramos el Bicentenario de nuestra Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana”. Luchas que le significaron libertad, justicia y democracia al país y que, en sus mismas palabras, “a los mexicanos de hoy, nos toca preservar […], defenderla frente quienes la amenazan desde la ilegalidad”. Tras dichas frases, el ánimo de la audiencia esperaba seriedad en el discurso, proyectos concretos. Y no. Tras admitir que el 2010 será el Año de la Patria, Calderón se piró a su mundo de sueños y fantasías, pues dudo que haya alguien que le crea, toda vez que se atrevió a decir: “2010 será el año de la recuperación económica”. Sí, osó titular el cuento que en ese momento comenzó a contar. Para que el mensaje no sonara como chiste o burla ante el alza decembrina de impuestos, el presidente coqueteó con el pueblo al mencionar: “ante los desafíos, hemos demostrado energía, coraje, creatividad y, sobre todo, la capacidad de asumir retos y tomar decisiones en momentos que requieren de valor. Por ello, ha sido necesario tomar decisiones muy difíciles, decisiones que, soy plenamente consciente, implican grandes sacrificios para todos”. Simplemente, usó la retórica, de lo cual es experto. En un esfuerzo mental para comprender el mensaje, parece ser que Calderón utilizó la palabra “recuperación” como sinónimo, o por lo menos así lo quiso manejar, de “salud”; la recuperación es sólo el proceso para llegar a estar sano. Y esto se entiende al analizar lo que después dijera en materia económica. Dijo: “[los] sacrificios son, precisamente, los que nos permitirán este año alejarnos de muy serios peligros financieros para el país”; alejarnos, más no arreglarlos, solucionarlos, abatirlos, desaparecerlos… evitarlos. Pues, sí, es un problema a nivel mundial. ¿Ya lo entendemos mejor?, es más fácil leer lo que no dijo a lo que sí mencionó. Se planteó tres prioridades, que para él siempre han sido las mismas: 1. Generación de empleos”, más no de conservarlos; 2. Combate a la pobreza extrema, lo cual no significa su eliminación, es más, queda la posibilidad de que se pierda dicha batalla; y 3. fortalecer la seguridad pública de los mexicanos. Habló de inversiones en la infraestructura nacional, creación de empleos con base en ello, o, la implementación de programas que fomenten empleos temporales; de igual forma, dio muestras de ingenio al anunciar el crecimiento del Programa Oportunidades -¿en función del aumento en la pobreza?-, pues admitió que no sólo en las zonas rurales hay miseria, ya que también la hay en zonas urbanas, ¡Aplausos al presidente!, ¡Bravo, descubrió el hilo negro y fue sincero en algo! Agregó que la construcción de escuelas, hospitales, carreteras, puertos y aeropuertos traerán inversión a México. Y así, creará empleos y disminuirá la pobreza. Esa es su estrategia, la misma desde el 2006. En algo que también llamó la atención, Calderón apuntó: “sé que en muchos lugares de México los criminales siguen hostigando, amenazando y extorsionando a muchas familias mexicanas que necesitan el apoyo decidido de los tres órdenes de Gobierno. Por eso, seguiremos combatiendo a todos los grupos criminales del país, sin distingos.”; lo cual aderezó al aceptar que los sacrificios continuarán, pues los mexicanos tenemos el coraje suficiente para soportar decisiones que requieren valor so pretexto la paz. ¿Pues, quién le dijo que la muerte diaria, de policías, militares e incluso de criminales es el camino correcto? Continuó: “Estoy seguro de que los mexicanos daremos una lección de orgullo, de coraje y de dignidad para encarar los retos que nos ha tocado vivir y tomar las riendas de nuestro propio destino. Si queremos escribir nuevas páginas de gloria, […], hagamos a un lado las dudas y los temores” y no, no habla de la Selección mexicana en Sudáfrica. ¿Tomar las riendas de nuestro propio destino…? ¿Puede crecer aún más el Estado Neoliberal? ¿Lo hará? Esto también lo dijo, luchará por “las reformas económicas que el país necesita”. ¿De qué habla el presidente? ¿Qué sabe que va a pasar o a qué tenemos que seguir enfrentándonos? ¿Será que el año de la recuperación y de los festejos será un placebo y tendremos años venideros iguales o peores? No podía faltar. Se lanzó contra quienes, como un servidor, espero, cuestionan sus modos: “no permitamos que visiones pesimistas nos paralicen e impidan alcanzar nuestros ideales”; bueno, sí, fue un dardo para acabar de matar a López Obrador, que aún lo molesta, y contra algunos priístas sonorenses que le ponen el pie. Usted perdone que Felipe Calderón haya hablado tanto y en Día de Reyes, pero para él fue necesario. Rescato algo que gustó: “Trabajando juntos, en este Año de la Patria, seguiremos construyendo el gran país que México está llamado a ser… “. 200 años después, ¿aún no llegamos? Y el pesimista es uno. Pues sí, que el 2010 sea exitoso para todos, sólo trabajando juntos lo haremos, pero que no nos lancen cuentos. Ya no. Felipe, muchos ya no creemos en los Reyes Magos, ¿Si sabias? ¡Salud! Fuente: http://www.presidencia.gob.mx/prensa/?contenido=51853 (También se vio en vivo.)
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Comentarios

  1. 1

    19 ENERO, 2010

    JAIME

    Yo nunca creí en los reyes magos, y no se si fue bueno o malo, pero el asunto es que mis padres siempre me dijeron que navidad y los reyes magos eran una farsa de la religión católica. bueno, ahora que tengo una opinión más libre creo que navidad y año nuevo, y aquellas fechas son bonitas por la convivencia, por el brindis, por la comida, pero no por los reyes magos.

  2. 2

    19 ENERO, 2010

    MIGUEL ÁNGEL

    Jaime, tu comentario me sorprende. ¿y calderón?

  3. 3

    19 ENERO, 2010

    JAIME

    Calderón... creo que mejor esperamos 2012, no hay mucho que decir del presidente por el que voté, y que ahora me arrepiento. pero bueno, creo que de los errores se aprende, qué no?

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