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Teletón, reality show. El uso de la inocencia
Escrutinio No. 39
Escrutinio No 39 | Lunes 7 de diciembre de 2009 Pedro Ferriz de Con, en la pasada edición de [i]Teletón[/i] hacia un llamado, esto, mientras circulaban las primeras horas del evento que dio inicio el viernes 04 de diciembre de 2009. Once, doce de la noche. Palabras más, palabras menos: “Y ustedes, los que se quejan tanto de Teletón, ¿qué han hecho por los niños con discapacidad?”; queja legítima a mi parecer. Es hora de que, quien escribe y este medio demuestren lo que hacemos por los niños con discapacidad. Esta ocasión se dejará a un lado la política. Tampoco se tocarán los espectáculos, la música o el baile, mucho menos hablaremos mal o bien de quienes, me cuentan, se van de [i]Escrutinio[/i]. Seamos honestos. Hagamos un ejercicio muy fácil. El presente, tratará de agregar una nueva visión sobre el [i]Teletón[/i]. Hablemos por los que se han convertido en piezas clave para un sistema del espectáculo. En diversas publicaciones de izquierda atacan a [i]Televisa[/i] y a muchísimas empresas de evadir impuestos [i]so pretexto[/i] la realización del [i]Teletón[/i]. Por más de trece años, se especula, "la empresa liderada por Emilio Azcárraga Jean ha usado a niños con discapacidad para sus perversos fines capitalistas y corporativos". Sí, igual es cierto. Las pruebas, en caso de que se busquen, gracias a todo un corrupto sistema hacendario, son irrecuperables. En otras palabras, prácticamente se pierde el tiempo en las quejas. Quejas que se hacen año con año, en una especie de enfermedad que sólo regresa en invierno. Admitamos que el Estado mexicano, también, ha allanado el camino para que empresas oportunistas como [i]Televisa[/i], [i]Banamex[/i], [i]Monte de Piedad[/i], [i]Telmex[/i], [i]Telcel[/i] y muchas más se hagan publicidad, saquen sus mejores sonrisas y demuestren que "el amor hace milagros", al desmantelar o, en el mejor de los casos, mantener de forma agónica , al Sistema de salud nacional. Ese es un hecho. Los mexicanos somos muy dados a eso. Cada año se alienta el amor de todo un pueblo deseoso de ayudar. Pero que también, es dado al espectáculo. Todos hacen lo mismo desde su trinchera. Por un lado, ellos, sus conductores, convierten a una historia de vida en una oportunidad más para juntar uno, dos, tres, quince, veinte, doscientos millones de pesos. Ya sea Marco Antonio Regil, [i]Lucero[/i], Carlos Loret de Mola o el ilustre [i]bufón del llanto[/i] Fernando Landeros, hacen de un niño con discapacidad –y ahora con cáncer- una jugosa alcancía; por el otro, sus retractores hacen leña del árbol caído. Parodias del [i]Teletón[/i] para ilustrar, de la manera más cómoda, al presidente Calderón y al secretario de gobierno más polémico. De alguna u otra forma, también les hacen la tarea publicitaria y alientan, por lo menos, a que la gente vea el [i]show[/i]. Lo que parece ser un evento de caridad o de derroche y evasión de impuestos se ha convertido en el [i]Reality show[/i] con mayor [i]raiting[/i] y polémica de todo México, el de mayor proyección, auge y tiempo de vida. Puede durar años, tener más y más audiencia, generar más ganancias que ningún otro programa televisivo en México. Por ejemplo, hoy en día, Fundación Teletón prácticamente se ha convertido en casa productora, un monstruo de los medios, toda vez que tiene la capacidad de producir todo lo que vemos que muestra en televisión. Prueba de ello, está en los créditos del programa: “Fue una producción de… Derechos Reservados Fundación Teletón”. [i]Televisa[/i], su ya empresa hermana, sólo les presta el local. Ellos hacen la fiesta. Y no, la queja no es contra los Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT) que, a pesar de las tardanzas en la obtención de citas, ofrecen atención de primer nivel y devuelven esperanzas y vida a quienes pueden llegar a pensar que se les acaba. Bien por ello. La queja es contra todos aquellos que viven, o viven de criticar, a quienes utilizan la vida de los niños como arma. Para aquellos que se afanan en seguir con la visión reduccionista de que el ciego, el cojo o el atrofiado generan compasión y/o pena. Aquellos “comunicadores” que sólo comunican que un niño puede hacer su trabajo, que ellos tienen más creatividad e inteligencia que los profesionales en el micrófono. En fin, “siempre habrá niños con discapacidad”, “siempre habrá niños con cáncer”, “el Estadio seguirá en su manera mediocre de gobernar”, “esos nos harán publicidad gratis y legitimarán lo que hacemos al criticarnos”, pensarán quienes hacen Teletón. Por el otro lado, “Teletón es cada año. Cada año podemos agarrarnos de ello para despotricar contra el espurio”, pensarán en la izquierda. El único que pierde es México. Ni [i]Big Brother[/i]-que ya murió-, [i]La Academia[/i] -que su tuvo que internacionalizar para sobrevivir- y toda la sarta de programas producidos por los hermanos Galindo -fracasos absolutos- han durado tanto como el [i]Teletón[/i] y han conseguido tales éxitos. Con el mismo esquema de votación-recaudación, el uso del discurso audiovisual empleado en los [i]Reality shows[/i] a nivel mundial, orientado a la emoción y cooptación de quienes lo ven, mediante la violencia del llanto y la desesperación de un niño que sólo pide una vida mejor, hacen del [i]Teletón[/i] todo un fenómeno comunicativo. Es más, por lo menos en nuestro pais, los [i]Reality shows[/i] recurren a la escuela del mensaje fundada por [i]Teletón[/i] en 1997 para llevarse a cabo. Recordemos que el primer [i]Big Brother[/i], hecho por [i]Endemol[/i] en alianza con [i]Televisa[/i], salió al aire en 2002. Ese uso indiscriminado del llanto y la emoción se complementan con la sensación de derrota-triunfo y nacionalismo que se venden cada año en [i]Teletón[/i]. Toda una bomba discursiva, que, inevitablemente, es imposible evitar. En medio de esto, los niños. Sólo quienes hemos vivido con gente discapacitada sabemos de sus verdaderas capacidades, de su entrega por la vida, de sus ansias por sobresalir por si mismos, de lo que los hace grandes día a día. Sólo viviendo con ellos a diario se puede entender que, si bien el dinero es importante, la lucha se empieza en casa; pero también, de su inocencia para darse cuenta de que son usados. Su lucha es interna y honesta, dejando a un lado el chantaje y la súplica. Es pues la meta de este Curado de Picota, advertir que cada [i]Teletón[/i] se puede vender como un [i]Reality show[/i]. Un programa en el cual se usa y dispone de los protagonistas para obtener patrocinadores. Igual y si lo vemos así, dejaran de usar a los niños como lo hacen. Igual y si el [i]Reality show[/i] llamado [i]Teletón[/i] se vende como tal fracasará en forma y obligará a la paria televisiva a ser creativos, a dejar de usar a la inocencia del discapacitado como catapulta. A hacer del discapacitado un tema y una meta y no un camino y una simple causa.