Los Corderos del Sexenio

07 Diciembre, 2009
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Aldo Carrillo

Escrutinio No. 39

Escrutinio No. 39 | Lunes 7 de diciembre de 2009 Cuando este gobierno inició, lo hizo de manera extraña, pues extraña fue su procedencia electoral, o sea, su elección de haya sido como haya sido. Suena raro. Muchos analistas se pusieron a estudiar de manera especial esta procedencia por demás inusual, borrosa, empañada y muy dudosa para la mayoría de la población. Algunos llegaron a la conclusión de que el dinero se impuso sobre la legalidad, la barbarie política en complicidad asestó un golpe letal a la democracia, dictándole la voluntad de que quién debería gobernar era el más conveniente y no el que la voluntad democrática había sancionado en las urnas el 6 de julio de 2006. Convencidos del engaño de que habían sido objeto, académicos, intelectuales y opositores se han dedicado a seguir paso a paso el devenir de acciones que desde el gobierno federal lleva cabo la presidencia de la República. Por cierto, cada vez más anónima, menos elocuente, más vulnerable y débil ante la población. El juicio político de esta es cada vez más severo, más certero, más agudo y más atinado. Simplemente no hay resultados, ni en cifras, acciones, políticas públicas y sí en ofensas, altanerías, gritos, regaños, desmoronas, manotazos políticos desequilibrados, improvisaciones, ocurrencias económicas con consecuencias nefastas propias de gente incapaz y torpe en el manejo del control y contento popular. Hay que olvidar hasta ahora la oposición política que es la que menos vale, la verdadera es la del pueblo y su desaliento, fracaso, falta de iniciativa, desencanto, enfado, enojo e indiferencia. Esta es la que más pesa y cuenta en el juicio de historia. Esta en política es implacable y no se vende. Su política no ha sido capaz de llevar a la carpa de la felicidad a su pueblo, al contrario, por la fuerza trata de someter a una gente molesta que no sonríe, que no aplaude, que esta triste ante todo lo que huela a burocracia de aparente altura y discursos religiosos que regañan y sólo llaman la atención para la purificación. La historia nos ha enseñado que además de ser presidente, hay que parecerlo y la verdad que un cordero, a veces hasta de apellido, es sólo presa apetitosa de voraces bestias que acechan a más de uno, pues la fauna de corderos es abundante y carente de líder y guía protector. Pretender sacar un candidato a la presidencia de un rebaño de corderos es más que imposible, es una utopia, un sueño irrealizable y es mejor prepararse para muchos años de oposición, tal vez para siempre, reconociendo que son buenos para eso, pero pésimos para gobernar, pues cuando tuvieron la oportunidad, la desperdiciaron; también son los cómplices de que vuelva el ogro al poder que a los primeros que va a aplastar es a ellos. Al tiempo, vaya que se van arrepentir. Un líder de corderos no procede para la máxima autoridad, divididos, sectarios, tramposos, autoritarios, mediocres, fanáticos, religiosos, bebedores, ignorantes, improvisados, bravucones, retadores, machos, racistas, misóginos, miopes y sobre todo discriminatorios, no son ni serán buena compañía nunca. Jamás retornarán al poder ni por las buenas ni por las malas. Ya saben de quienes hablo verdad. Ojalá les llegue le mensaje, que es de buena fe.

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