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Juanito Alimaña
Escrutinio No. 39
Escrutinio No. 39 | Lunes 7 de diciembre de 2009. Debemos enorgullecernos de nuestro variopinto cuanto acrisolado país, por el hecho simple de que nuestros escenarios y personajes políticos son tan singulares, que dejan cortas a las escenas más increíbles de las producciones creativas; desde las más pintorescas canciones hasta las más inverosímiles películas. ¿O de qué otra forma podría alguien explicar el fenómeno Juanito, enquistado en la delegación Iztapalapa? El rumbero Héctor Lavoe dio letra a una extraordinaria salsa pensando en un personaje delincuencial, que entra sin miramiento alguno a cometer fechorías por doquier. Sugerente es en estos días el título de esa notable canción de 1983: “Juanito Alimaña”, que parece describir a placer a nuestra dolorida pictografía política. Y es que canta Lavoe: “La calle es una selva de cemento/ y de fieras salvajes cómo no/ Ya no hay quien salga loco de contento/ donde quiera te espera, te espera lo peor”. Hasta aquí, una descripción incólume de la particular Iztapalapa, donde se viven estragos a causa de la pobreza y carencias al por mayor. En ese contexto, 2009 parecía un escenario de cambio en esa zona oriental capitalina, puesto que tras una elección interna en el PRD, salió como abanderada Clara Brugada, militante lopezobradorista, designada no sólo para gobernar la delegación, sino para dar fin a la mafia de los Chuchos, que con René Arce, Víctor Círigo y Horacio Martínez habían sentado sus reales en el gobierno sin que éste velara por las cuantiosas necesidades de los gobernados. La candidata perdedora ante Brugada, Silvia Oliva –esposa de René Arce, para más señas-, decidió empantanar y dividir, alegando “fraude” en la elección interna con el argumento de que muchos funcionarios de casilla “no eran perredistas”, aun cuando la elección había sido abierta a la ciudadanía en general. El Tribunal Electoral, sin respetar nada más que la cercanía de los chuchos con la mafia del PAN, canceló la candidatura de Brugada. El resto de la historia ya se sabe: en un acto de ajedrez, AMLO puso en entredicho la viciada decisión del Tribunal y pidió que, para apoyar a Brugada, se votara por el candidato petista, Rafael Acosta, Juanito. El día 2 de julio la votación puso a cada quien en su lugar: si la actuación del Tribunal Electoral había sido realmente proteger la voluntad popular, entonces la candidata que ellos ungieron, Silvia Oliva, debió haber ganado copiosamente la Jefatura Delegacional. Pero no fue así. Quien ganó, y de manera contundente, fue Acosta, debido absolutamente por el empuje de López Obrador y el pacto que Juanito había prometido: de ganar, cedería su lugar a Brugada, la candidata que verdaderamente estaba apoyada por la mayoría iztapalapense. Hasta antes de la votación, los medios antiAMLO se lanzaron rabiosa y majaderamente contra éste y contra Juanito, incapaces de comprender que la jugada del tabasqueño, además de legítima, era a consecuencia de una decisión innoble y corruptérrima del Tribunal Electoral. La gente se movilizó e hizo que un completo desconocido ganara por amplia ventaja en una de las demarcaciones más pobladas y complejas, ello, para demostrar que la señora Silvia Oliva no era la designada por la voluntad popular que supuestamente el Tribunal tienen como misión defender. Dicho de otro modo, cuando el TEPJF como institución mandó al diablo al pueblo, éste le contestó de manera pacífica y magistral, donde hizo válido su derecho a decidir que Brugada gobernase. Juanito, comprometido al principio, daba muestras de que la jugada había sido magistral. Pero ante la mafia y la corrupción imperantes en la política nacional, poco es el margen de maniobra que posee la ciudadanía. El ex petista dio muestras de ello cuando sucumbió al canto de la sirenas y se vendió, por mucho más que treinta monedas, a la mafia en el poder (no en balde su principal asesora es la señora Alejandra Núñez, militante del PAN). Es por ello que ahora Juanito, como los bellacos, entró por la puerta de atrás a la delegación, para, según él, “gobernar”. O más bien para repartir el botín del presupuesto delegacional entre todos aquellos que lo han enquistado en la demencia y la insensatez de sentirse delegado elegido por el pueblo. Subido en un ladrillo, y mareado desde ahí, Acosta no capta que él fue un valioso instrumento de Resistencia Civil, y que si la gente votó por él fue para dar cachetada con guante blanco al Tribunal, en tanto que hasta antes de 2009 era un perfecto desconocido en Iztapalapa y en cualquier lado. Parte de su imprudencia se le debe a los medios, que antes le atacaban por apoyar a AMLO, y hoy, por darle la espalda, le aplauden y veneran. De nuevo, en el actuar discursivo de las mafias prianistas, todo se reduce a López Obrador y sus “culpas”, sin mirar el fondo de los problemas políticos. Es ese el caso de gente como Demetrio Sodi, quien el lunes 7 tildaba a los iztapalapenses de “irracionales” por votar por Juanito, o el monero Paco Calderón, quien, sin pelos en la lengua, el día domingo 6 adujo que en Iztapalapa sólo los estúpidos y los delincuentes habían votado por el petista. Por su parte, el señor Acosta da claras muestras de incapacidad política, en primera al dar la espalda a la gente que lo apoyó, como AMLO, y al no cumplir con su palabra, hecho que es en sí mismo lo más condenable que en la escena pública pueda existir. Perdido en su ignorancia, el señor desconoce incluso a quién está traicionando: no a un líder, no a una ex delegada… sino al pueblo de Iztapalapa y a sí mismo. ¿Cómo explicar un caso como el Juanitogate? Hartos de escenas pintorescas y rechazables en la política mexicana, vale más citar de nuevo a Héctor Lavoe, quien profiere una explicación que no por rítmica y rumbera deja de tener validez en nuestra triste realidad de Iztapalapa: [center]“Juanito Alimaña sí tiene maña, es malicia viva, y siempre se alinea con el que está arriba. Y aunque a medio mundo le robó su plata, todos lo comentan, nadie lo delata, y aunque a medio mundo le llevó la plata todos lo comentan nadie lo delata...”[/center]
22 ABRIL, 2011
NERISOBAclaración. aunque hector lavoe interpreta "juanito alimaña" no fue su autor; esta es una composición del prolífico compositor boricua catalino "tite" curet alonso.