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Escrutinio No. 38
Escrutinio No. 38 | Martes 24 de noviembre de 2009 Primera tesis: el fascismo detesta la inteligencia puesto que, como ideología, se sustenta en dos pilares que nada tienen que ver con el raciocinio y la actividad cerebral, a saber: el fanatismo y la intolerancia. Ávido de súbditos, que no de partidarios, el modelo fascista necesita gente que no cuestiona, no critica y no piensa por sí misma. Ejemplo uno: los nazis alemanes quemaban literatura que no se moldeara en sus estrechísimos criterios, y entre otras cosas, obligaron al exilio a importantes pensadores de origen judío: Horkheimer, Adorno, Erich Fromm. Ejemplo dos: cuando don Miguel de Unamuno era rector de la Universidad de Salamanca, cometió el pecado de hacer críticas a las huestes fascistas de Francisco Franco en uno de los auditorios universitarios. Ahí presente estaba el general franquista Millán Astray, quien, tras la alocución del filósofo, lo increpó con el siguiente exabrupto, que bien podría ser el grito de guerra de la ultraderecha actual: “¡Muera la inteligencia, viva la muerte!”. Ejemplo tres: en una reunión sostenida entre legisladores y representantes de la educación superior, ya en el México contemporáneo, el director general del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Villa Rivera, resaltó la necesidad de no disminuir recursos a la ciencia y la tecnología. La senadora, panista desde luego, señora Teresa Ortuño, respondió que Villa Rivera era un demagogo y le espetó: “Dondequiera hay grasita que cortar”, para justificar la reducción calderonista a los recursos para educación superior. El Secretario de Educación Pública, panista desde luego, señor Alonso Lujambio, aplaudía ensoberbecido las barbaridades de su correligionaria Ortuño. Contraparte: mientras a la UNAM también se le disminuyen recursos, el rector José Narro va a Oviedo a recibir el premio Príncipe de Asturias, en reconocimiento a la incansable labor de la UNAM como difusora de cultura y generadora de conocimientos. Segunda tesis: El fascismo exalta valores imaginarios de corte ultraconservador e ignorante, como la xenofobia, homofobia, racismo y desdén a las minorías. Ejemplo uno: cuando el poeta Federico García Lorca fue asesinado por el régimen cuasi- nazi español de Francisco Franco. Uno de los ejecutores del crimen, señor José Luis Trescastro, epígono rastrero del Generalísimo, alardeó haberle dado al escritor dos balazos en el ano, “por maricón”. Ejemplo dos: los propagandistas del fascista francés Jean Marie Le Pen pegaban por toda la Ciudad Luz, París, carteles donde decían: “Tres millones de inmigrantes= Tres millones de desempleados”, para desatar la ira xenofóbica, puesto que, aducían los fascistas, el desempleo era causa directa de los “parásitos” extranjeros (sin importar que éstos hicieran los trabajos más pesados y que pagaran puntualmente sus impuestos como todo francés de bien). No extrañó que, en el mismo tono, el mismo Le Pen dijera que la selección francesa de futbol no pudiera hacer gran cosa en el Mundial de Alemania en 2006, “porque estaba llena de muchos negros”. Ejemplo tres: cuando en la Asamblea Legislativa del Distrito federal, ya en el México contemporáneo, se dio pie a una iniciativa que pretendía legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, un diputado, panista desde luego, señor Sergio Eguren Cornejo, se opuso a la medida por considerar que eso convertiría al Distrito Federal en “La jaula de las locas”, y, derrochando neuronas, comentó que “Si ya con matrimonios heterosexuales hay familias disfuncionales, imagínense con familias con parejas homosexuales”. Contraparte: países avanzados, como Suecia o Canadá, que han borrado la referencia de sexo en sus actas matrimoniales, para así permitir matrimonios entre personas del mismo sexo, no se han quejado de que ello haya derivado en una destrucción de la familia como base de la sociedad. Tercera tesis: ávido de los despliegues violentos de poder, el estado policíaco y la paramilitarización son señas de identidad del fascismo. Ejemplo uno: el régimen fascista y torturador de Augusto Pinochet en Chile se estableció gracias a un Golpe de Estado militar, el 11 de septiembre de 1973, que a la larga devino en una reprivatización de las riquezas públicas (en especial la industria del cobre en la región andina), pauperización de las mayorías, persecución de la disidencia y la muerte de miles de chilenos, entre ellos el ex presidente Salvador Allende y el poeta Víctor Jara. Ejemplo dos: el ultraderechista Gaetano Saya, un guiñapo italiano heredero de las ideas fascistas de Benito Mussolini, ha promovido en Roma la “Guardia Nacional Italiana”, cuya misión es “patrullar” las calles en la noche para complementar la “vigilancia callejera”. Se lanzan contra la gente con argumentos de “superioridad racial” y el odio xenófobo. Ejemplo tres: el presidente “legal” del ya contemporáneo México, panista desde luego, señor Felipe Calderón, implementó desde 2006 una presunta “Guerra contra el narco”, que implicó la militarización de las calles, y al a fecha a resultado en un baño de sangre y la violación sistemática del ejército a los derechos y libertades civiles. Los narcos, por su parte, continúan en el auge de su poder, intocados en realidad por las políticas calderonistas. Ejemplo cuatro: ya en el México contemporáneo, el presidente municipal de San Pedro Garza García Nuevo León, panista desde luego, señor Mauricio Fernández Garza, ha irrumpido en la escena nacional mediante la vociferación de crear “Escuadrones de la muerte” que ataquen “a la delincuencia” y patrullen, vejen y maten al margen de la ley. Contraparte: el antropólogo Clyde Kluckhohn, uno de los grandes de las Ciencias Humanas en Estados Unidos, argumentó alguna vez: “para acabar con un problema social hay que eliminar de raíz las condiciones que lo promueven, no tratar de atacarlo de manera frontal”. Los rescoldos del fascismo gestan su crecimiento en países como México, germinados por la ignorancia y mala fe de diversos políticos. Exhibirlos, denunciarlos y castigarlos es tarea de la ciudadanía ávida de libertades plenas.
27 NOVIEMBRE, 2009
ADáN CASTRO Dijo:Excelente artículo, como en general los de tu autoría. me gusta el estilo directo, sin concesiones a la hipocresía de lo "políticamente correcto" ni la farsa del "debido respeto" a quienes no lo merecen.
06 DICIEMBRE, 2009
JAIMECuando uno es asaltado, engañado, secuestrado, golpeado, lo primero que uno piensa hacer es regresar el mal de la misma manera, o peor. sin embargo, parece que esa no es la mejor manera de resolver las cosas, la violencia no se combate con violencia.
excelente artículo héctor. felicidades.