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Seguridad y objetividad en México
Escrutinio No. 32
[center][img]http://farm4.static.flickr.com/3165/3068975914_2967b3a6f1_o.jpg[/img] A un año de la firma del Acuerdo[/center] En días previos el, con mayúsculas, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Licenciado Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, le pidió a todos los mexicanos, en especial a los periodistas y analistas, hablar con objetividad del país. Y, por supuesto, quien escribe se une a ello. ¿Qué más objetividad que hablar con cifras y/o hechos tangibles y por demás conocidos?, ósea que, sólo las mostraré. Usted haga su propia reflexión señor Presidente. Comenzaré con una frase de moda: “México sufre la peor crisis de inseguridad desde los ya lejanos tiempos de la Revolución”; crisis reflejada en matanzas, secuestros, asesinatos, tráfico y venta de drogas y, sobre todo, en la presencia y muerte de militares por carreteras, calles y plazas públicas, ya sea al norte o al sur del país. Nadie se salva. Sigo. Casi 2000 ejecutados en lo que va del año –alarmante ante las 2 500 que en todo el 2008 se dieron-, revelan las cifras oficiales. Mismas que, se puede obviar, escapan a la realidad por ser eso, oficiales. No puedo esperar más de un secretario de seguridad pública que ha desaparecido de los medios y de la prensa por casi un año. O, ¿alguien lo ha visto? Escenario que contrasta con el primer aniversario de la firma del Acuerdo Nacional por la Seguridad, la Justicia y la Legalidad (ANSJL). Nombre que, como se podrá leer a continuación, se quedó en el simple acuerdo: ni es nacional, ni da seguridad, mucho menos defiende la justicia y, lo de legal, siempre será debatible esa palabra; sino, preguntémosle a los ciudadanos vejados por militares o los inocentes aprendidos y reprimidos en Iglesias, ¿no? Recodemos que, dicho acuerdo fue firmado por los Tres Poderes de la Unión, los Ejecutivos estatales, la Asociación de Alcaldes, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, empresariales, religiosas y sindicales. Y, como era de suponerse, al ser tantos, el acuerdo se convirtió en una piñata de promesas. Cada quién firmó lo suyo, sin importar capacidades, negociaciones, coyunturas, presupuestos, culturas locales o niveles educativos, etcétera. De los 74 objetivos y las 92 acciones a implementar, el Ejecutivo Federal concentró el 38%, el Poder Judicial el 14%, el Congreso y los Gobiernos estatales un 9% cada uno, los municipios un 11%; mientras que el resto de los firmantes le entraron con 19%. Números que reflejaban compromisos, metas a alcanzar que, por cierto, eran su obligación. Pero sólo quedó ahí, el acuerdo fue rebasado por la cruda realidad. Muestra de ello, un botón. En este año han sido más públicas las víctimas. Desde la muerte de los mormones Le Barón en el municipio de Galena en Chihuahua, el asesinato de Armando Chavarría Barrera (líder del Congreso guerrerense), el secuestro y pérdida mortal de Yolanda Cevallos Coppel o, algo más terrenal, el artero crimen cometido en contra del investigador Salvador Rodríguez Rodríguez en la colonia Copilco del Distrito Federal. Todas lamentables, todas mediáticas, todas enmarcadas en un clima donde no se distingue condición social ni, mucho menos, económica. Para ser más exigentes y para citar cifras más oficiales, por ser las que ellos sí prestan atención, México Unido Contra la Delincuencia (MUCD), el pasado 03 de agosto, advirtió, en voz de su presidenta Ana Franco de Wattnem, que, sólo de agosto de 2008 a abril de 2009, el secuestro en México aumentó en nueve por ciento, mientras que de 2004 a 2008, el secuestro se incrementó en 154%. Sí, mientras se discutía el desafuero, las elecciones del 2006 o se combate al monstruo mil cabezas del narcotráfico, en el Distrito Federal, Estado de México, Baja California, Michoacán y Chihuahua, entidades donde este delito es mayor, se vive con miedo. ¡Aplausos! Así mismo, MUCD, hizo pública la evaluación que, hasta hoy, se tiene del Acuerdo: en promedio, el trabajo hecho en un año saca la calificación de 4.8 (destaca, en lo individual, un 5.2 al Ejecutivo Federal, 7.0 al Congreso, 7.5 al Poder Judicial, 3.1 a los Estados y un vergonzante 0.9 a los municipios). Como se ha podido leer, el ANSJL, ha tenido resultados deficientes. Los gobiernos, mientras tanto, dan cifras de aprensiones o, en el peor de los casos, de sicarios muertos. ¿Mostrar eso da seguridad cuando son cada día y a todas horas? No, no lo creo. La muerte no da más que incertidumbre; ¿Es posible pensar en justicia cuando se encuentran asesinados, mutilados o secuestrados gente de bien?; ¿Es posible pensar en un acuerdo nacional cuando los tres órdenes de gobierno trabajan aislados y, lo que es peor, se les evalúa así y con las mismas exigencias, potencializando las disputas políticas? Son pues, preocupantes las formas. ¿Qué esperar de los resultados? Dar seguridad a la población es brindarle oportunidades de trabajo, admitir los errores y no ocultar información. Si los políticos proporcionaran certeza y certidumbre a sus gobernados podremos hablar de forma objetiva. Aunque, si ello sucediera, tendríamos derecho a exigir mejoras en otros temas: en educación, salud, empleo, desarrollo económico, turismo, transparencia y demás. Hacer crítica busca el mejoramiento. No, no señor Calderón, si llegamos a criticar lo que ustedes hacen es por que ustedes son lo menos objetivos posible. ¿Cómo decirlo? Digamos que los que firmaron hace un año, hasta hoy, sólo venden hule. ¡Salud! :::Jaculatoria::: Quitar la conquista y la colonia de la educación primaria sólo demuestra algo: la SEP y el SNTE hacen las cosas con la colonia… perdón, por ahí debe ir una “u”.

29 AGOSTO, 2009
JAIMEY en caso del periodismo, anteayer asesinaron fiscal que investigaba el crimen en contra de armando rodriguez, reportero de el diario. además del asesinato del profesor de derecho kristian bernal, especialista en el tema electoral.
31 AGOSTO, 2009
ABINSin mencionar la fábrica de testigos que muy bien detalló reporte índigo.
gracias por hablar con "objetividad", ojalá alguien entienda que el único camino para alcanzar el progreso es la educación formal y crítica, que para ganar la guerra contra el narcotráfico primero hay que ganarla con la gente, con su forma de actuar, con su educación, con la prevención de adicciones y que para ganar todas las otras guerras (contra la corrupción, la impunidad, la injusticia, etc.) necesitamos ciudadanos educados, analíticos, críticos y que tienen propuestas para mejorar al país; y para ganar la guerra del respeto a los derechos humanos necesitamos seres humanos educados en historia, filosofía, derecho y principalmente ética.
saludos!