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Retroceso histórico: educación en México
Escrutinio No. 32
Se ha esgrimido desde siempre una serie de críticas hacia la bibliografía gratuita que el Estado, como parte de su tutela educativa, proveía a los educandos en la fase básica, porque, decían los críticos, se trataba más de textos doctrinarios que de documentos académicos. Ello, por supuesto, en las vertientes más polémicas: asignaturas como Historia o Formación Cívica, donde necesariamente se asumía un discurso ideológico (inevitable en cualquier persona) a la hora de relatar los sucesos históricos. En el caso de la primera disciplina, por ejemplo, se hablaba de que consistía en una “Historia de bronce”, relatada en un tono maniqueo y polarizante, en donde los pasajes del devenir humano eran protagonizados por única, sola y exclusivamente dos bandos, a saber: Buenos y Malos, Héroes y Villanos, Justos e Injustos. En este tenor, fácil es percibir a qué bando han pertenecido los múltiples próceres de la patria: Hidalgo, Morelos, Juárez, Villa, Zapata, Carranza. Por el otro lado, por supuesto, aparecen los antagónicos militantes de la malicia nacional: desde la Malinche y Santa Anna, sin olvidar a Cortés y su séquito. No obstante, y más allá de esta forma limitada de percibir el mundo, bien vale decir que por lo menos estos textos cubrían el mínimo necesario para reseñar, aun fuese de forma somera, el pasado mexicano. Los valores exaltados en los textos eran los de la Revolución, causa que había engendrado, entre otras cosas, la institucionalización de la educación como tarea estratégica a cargo del entramado estatal. Aunque, debe decirse, aquellos mismos que exaltaban a la revolución en sus textos, y conformaban la nómina del “Viejo Régimen”, fueron los mismos que con chicanas, autoritarismo, corruptelas acaso sin parangón en la historia mundial, represión, violencia y vaivenes ideológicos, se encargaron de traicionarla. Con la llegada de los ignorantes al poder (ocurrida en el trágico y veleidoso julio de 2000), encabezados por Vicente Fox y su pandilla, se pretendió reescribir la Historia. O, mejor dicho, de desaparecerla. Fue Reyes Tamez, Secretario de Educación Pública del gabinetazo foxista, el encargado de proponer la eliminación de esta asignatura en el programa básico de educación. Obviamente tal trastada quedó en mera anécdota. No obstante, en la turbia, cuestionada y caótica sucesión presidencial de 2006, la esperanza panista de pregonar la desinformación y la minusvalía mental, siguió vigente. En una aberrante reforma educativa de bachillerato, en el año 2009 se buscó eliminar a la Filosofía como disciplina del tronco común. No merece la pena reseñar los “argumentos” pergeñados por la SEP –domeñada por la inefable Elba Esther Gordillo- para lograr tal tarea. Mejor es decir que la Filosofía, como madre de todas las ciencias, es la génesis del pensamiento reflexivo, crítico, lógico, ético y razonante en el individuo. ¿Qué buscaba Calderón y sus bandoleros al labrar esta reforma? Ni la Filosofía es la fuente única del pensamiento crítico ni eliminando a ésta del horario estudiantil iban a acabar con la reflexión razonante. Si la búsqueda de que lo enseñado en las aulas sea domesticación y no educación, los panistas han mostrado el cobre al desdeñar a una de las disciplinas más nobles. Por lo anterior, nada extraña que los libros básicos de Historia en ese ciclo escolar hayan, de tajo, cortado de su contenido a dos espacios históricos de suma importancia: la Conquista y la Colonia. Ese par de episodios explican el porqué del mestizaje actual. Revelan las claves de nuestra identidad. La herencia que ambos dejaron se refleja en la actualidad. La tarea de la Historia es aprender el pasado para comprender el futuro. Cortarle partes a esta labor la deja inconclusa y manca. Muchos señores despistados, como Enrique Krauze, piensan que lo ocurrido en México tras la llegada de los españoles fue un mestizaje a secas y un encuentro cultural. Que le digan eso a los doce millones de indígenas exterminados, y a las minorías pertenecientes a estas etnias, que han padecido ya 500 años de abuso. El actual racismo mexicano bien podría explicarse aludiendo a esos pasajes que hoy la SEP cancela. Y la comprensión de este fenómeno, el racismo, bien podría ser el primer paso para su solución. ¿Qué motivará al panismo a llevar a cabo tan tremebundas acciones lesivas de la educación? Quizá se busca hacer un robo hormiga a esa magnífica y noble disciplina que es la Historia. Y con su desaparición, se daría un paso seguro al sueño del panismo: una población ignorante. Tan ignorante como el panismo gobernante mismo.
29 AGOSTO, 2009
JAIMEEs lamentable que la educación vaya cada vez más a pique. el gobierno se ha encargado de desmantelarla y el sindicato ha sido omiso por la prevendas que han intercambiado. sin embargo, qué podemos esperar de un pueblo no educado, y de maestros (la mayorìa) ya sin vocación, y de padres de familia (con tantas necesidades económicas que ya no tienen tiempo para sus hijos). ya no esperemos, los resultados están de muestra, miles de jóvenes que su única opción es la migración o la delincuencia para sobrevivir.
31 AGOSTO, 2009
ABINEs tristísimo enterarse de estos recortes a la educación básica: primero se hablo de quitar la historia prehispánica, ahora se corta la conquista y la colonia, la filosofía no quieren que se siga estudiando, recorte al presupuesto destinado para la educación.
yo no sé qué clase de generaciones están educando ni alcanzo a comprender lo que pretenden hacer.
esto simplemente ya es demasiado y debemos ponerle un alto.
si no somos los jóvenes, entonces no tengo idea de quién será.
saludos!
05 SEPTIEMBRE, 2009
Muy de acuerdo con las expresiones anteriores, principalmente con la urgencia que nosotros como jóvenes actuemos.
la historia es nuestra, y nosotros formamos parte de ella, por lo que este es un asunto que nos atañe a todos. no hay que ser estudioso en el tema para indignarse ante tales medidas, aunque sí me preocupa (quizá más que la medida misma)que ni siquiera los normalistas, encargados de "educarnos" en nuestra educación básica, hubieran hecho algo para evitarlo.
quizá soy idelista, pues sé que nuestros profesores son en su mayoría "borreguitos". ahí está el principal problema de la educación en nuestro país: la mala preparación de profesores, que sin criterio propio ni vocación, no incitan al educando a descubrir lo maravilloso que es el conocimiento. inyectar mayor presupuesto a la educación es importante, pero creo que aún cuando el presupuesto fuera menor pero con un método pedagógico distinto en donde impere el libre albedrío, los resultados serían excepcionales.
05 SEPTIEMBRE, 2009
MONSERRATMuy de acuerdo con las expresiones anteriores, principalmente con la urgencia que nosotros como jóvenes actuemos.
la historia es nuestra, y nosotros formamos parte de ella, por lo que este es un asunto que nos atañe a todos. no hay que ser estudioso en el tema para indignarse ante tales medidas, aunque sí me preocupa (quizá más que la medida misma)que ni siquiera los normalistas, encargados de "educarnos" en nuestra educación básica, hubieran hecho algo para evitarlo.
quizá soy idelista, pues sé que nuestros profesores son en su mayoría "borreguitos". ahí está el principal problema de la educación en nuestro país: la mala preparación de profesores, que sin criterio propio ni vocación, no incitan al educando a descubrir lo maravilloso que es el conocimiento. inyectar mayor presupuesto a la educación es importante, pero creo que aún cuando el presupuesto fuera menor pero con un método pedagógico distinto en donde impere el libre albedrío, los resultados serían excepcionales.