Voto blanco: una nueva forma de organización

01 Julio, 2009
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Escrutinio No. 28

[b]Genaro Ahumada García[/b] Muchas son las vertientes desde las cuales se ha abordado el tema de la campaña del voto blanco. Desde la esquizofrenia partidista por ver afectadas sus cifras en cuanto a votos recibidos (quizás es lo que verdaderamente les preocupa), hasta el manejo masivo de un desprestigio inusual a un movimiento incipiente, cuyos resultados aún no son palpables. Más allá del manejo informativo del fenómeno, resulta interesante discernir que Internet brinda nuevas formas de organización social que trascienden a lo establecido. Aunque en ocasiones suena a lugar común, Internet ha servido para democratizar el acceso a la información de las sociedades, es decir, la generación de una libertad no acostumbrada en medios tradicionales como radio, televisión y prensa, para propiciar ruido respecto a la inconformidad generalizada de un hecho. La tradicional forma de organización no hubiera creado la inmediatez e impacto que ha logrado el llamado al voto blanco para las elecciones del próximo 5 de julio. En la moderna forma de organización ejemplificada por la campaña del voto blanco, no importa conocer quién es la o las personas detrás de su creación (pasa a segundo término), no importa cuestionarse si es un movimiento efímero propio de los tiempos electorales (eso sólo se sabrá en el futuro), tampoco importa conocer una jerarquía de poder o un grupo consultivo tomador de decisiones. Lo verdaderamente importante es el sentimiento de afinidad que genera, la identidad. De ahí su éxito. El llamado a votar en blanco en las próximas elecciones motivó a cierto grupo de personas, y reafirmó en otras tantas, un sentimiento de hartazgo y descontento por el sistema partidista mexicano actual. No obstante, como en cualquier organización, el éxito no lo consiguió sola. Paradójicamente, obtuvo el respaldo de los partidos políticos. Es decir, las campañas mediáticas de las instituciones políticas, vía [i]spots[/i] en los medios masivos, han tocado fondo. Burla insultante han resultado los mensajes, carentes de creatividad, de observancia al espectador, incluso, del más mínimo rigor en la calidad de producción; y llenos de ataques y descalificaciones interpartidistas, de derecha rapaz a izquierda violenta, de “los de arriba” al “yo, pobre”, de promesas incumplidas a discursos retóricos de antaño. También obtuvo la ayuda de los medios masivos de comunicación. Si la organización en sí no tuviera éxito, la inclusión en la agenda de medios le garantizaba eficacia. Durante la primera semana de aparición del movimiento, noticiarios de televisión y radio le brindaron amplio espacio al tema, con lo cual tuvo mayor penetración entre la población. Pese a lo novedoso en la constitución orgánica del movimiento, aún quedan pendientes los resultados que podrían generar en la vida pública, así como la asimilación que la sociedad mexicana haga de dichos resultados. En México, varios movimientos inicialmente sociales se convirtieron en nuevas cúpulas de poder, alejadas de la búsqueda de intereses públicos y cada vez más tendientes al posicionamiento de una imagen personal favorable, como la organización México Unido Contra la Delincuencia de María Elena Morera y México SOS de Alejandro Martí, padre del menor Fernando Martí. No se duda de la importancia de los motivos que llevaron a estos personajes a formarse como figuras públicas victimizadas, sin embargo, en la actualidad son dos personas con una opinión pública omnipotente que, sin sus posiciones dentro de la sociedad, no se hubieran convertido en relevantes opinadores cuyos puntos de vista cotidianos fomentan acciones policiacas y militares estratégicas. En días recientes, Alejandro Martí convocó a una campaña estéril y mediática llamada “mi voto por tu compromiso”, cuyo llamado es utilizado oportunamente, y de igual forma estéril y mediática, por los candidatos de todos los partidos, al firmar sus compromisos ante notario público. Lo anterior no se alcanza a comprender más que por un interés personal de Martí. Este riesgo lo corre la campaña del voto blanco, convertirse en un ente omnipotente y omnipresente en tiempos electorales, sin resultados sociales favorables y contundentes, pero con una presencia mediática e imagen positiva de sus líderes. No será hasta en días por venir que se verán los primeros y reales resultados de tal campaña para la sociedad, sus verdaderas y genuinas intenciones y los alcances que pudiera generar para el futuro democrático de México.

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