Calderón, el futbol y el Pachuca: Rey Midas al revés

07 Junio, 2009
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Héctor Alejandro Quintanar Pérez
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Escrutinio No. 26

La tradición griega contaba de Midas, el rey que poseía el don de tornar en oro todo lo que tocaba. Ahora, los anales de la tragicómica Historia política mexicana pueden contar del señor Calderón, quien, como dijera alguna vez el doctor Alfredo Jalife-Rahme, deja estelas de azufre y destrucción en los lugares con los que entra en contacto.

Bien se señaló, como dato para el anecdotario, que el jueves pasado, durante la final del Torneo Clausura 2009 del futbol mexicano, disputada entre el Pachuca y los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que en el palco donde se solazaba la directiva hidalguense estaba también el señor Felipe Calderón, presidente “legal” de México, en un acto de apoyo a los tuzos.

Se filtró en algunos diarios que, en semanas previas, cuando la Federación Mexicana de Futbol decidió nombrar como técnico de la selección nacional a Javier Aguirre, el mandatario, desde Los Pinos, había intervenido en esa operación.

¿Mentira, chisme, dato intrascendente? Quién sabe, pero lo cierto es que a un presidente débil y carente de legitimidad le conviene que durante su gestión las actuaciones de la escuadra nacional –en el deporte-espectáculo que más gusta a los mexicanos y al que más tiempo libre para observar dedican- sean decorosas.

Y huelga decir que en las épocas de Hugo Sánchez y Sven-Göran Ericsson (que han dirigido durante el gobierno de Calderón) la oncena tricolor ha sido una fuente interminable de vergüenzas, formada por individuos carentes de técnica balompedestre, que no suplen sus limitaciones ni siquiera con el mínimo rubor de la garra o el esfuerzo.

El fracaso de no ir a los Olímpicos de Pekín en 2008 y el inenarrable tercer lugar que posee México en el hexagonal final de la CONCACAF para ir al Mundial son estampas lamentables de nuestra espantosa mediocridad. Lo anterior viene a cuento porque Aguirre está muy vinculado al Club Pachuca, al que hizo campeón en 1999. Quizá por ello es que Calderón se muestre como un aficionado tuzo, sin olvidar, claro está, que Jesús Martínez, presidente del equipo hidalguense, se halla muy cercano a las cúpulas del poder.

El partido enfrentó al primer lugar contra el tercero –Pachuca y Pumas, respectivamente-, pero, desde el juego de ida en el estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, se supo de qué lado estaba la garra. Pumas ganó por 1 a 0, marcador que debió ser más abultado ante la ineficiencia del aparato defensivo pachuqueño y las constantes llegadas de los artilleros felinos.

En el de vuelta, con un poco de emoción, Pumas sacó el empate a 2, para así coronarse y obtener su sexta estrella en el escudo; galardón que, curiosamente, también buscaba Pachuca. Algunos diarios informaron, no obstante, acerca de la estolidez de las autoridades hidalguenses, que para el juego de vuelta, en domingo, planearon un operativo consistente en poner retenes en la capital del estado, para así impedir el libre tránsito de los defeños que osasen llegar a tierras de la Bella Airosa.

Si un automóvil tenía placas del DF, corría el riesgo de ser detenido, sin importar siquiera que los pasajeros del mismo fueran ajenos al futbol. Bien se notó ahí la mano dura de Calderón: al establecerse el vínculo entre él y el equipo de futbol de la ciudad, logró que las autoridades de ésta adoptaran sus métodos represivos.

Se dijo, además, que a la hinchada puma no se le permitiría celebrar en Pachuca en caso de ganar. ¿Preveían su debacle los tuzos y gestaban así una venganza a priori? El contacto de Calderón con Pachuca fue simbólico, pero suficiente para que se viera lo que el toque del presidente “legal” implica: una fascistización primero, y ser derrotado, después. ¿Es ése el triste destino que le espera a México con Felipe al mando?

Empero, en este alegórico pasaje futbolero, no es casualidad que el equipo que haya puesto el alto al Pachuca haya sido el de la UNAM, por ser ésta la institución que enarbola los valores ajenos al calderonismo: intelectualidad, educación superior, pluralidad y crítica.

Se augura entonces que es con base en esas virtudes que se puede lograr derrotar a la mala vibra que excretan Calderón y su runfla. Simbólico fue que en días previos diversas voces de la educación superior hayan reclamado al ejecutivo federal la carencia de apoyos e impulso a las universidades públicas.

Desafortunadamente, es bien sabido el desdén que Calderón y su partido tienen por esas instituciones (como dato curioso se expone que Felipe y Vicente Fox, presidentes emanados del PAN, fueron rechazados de la máxima casa de estudios cuando presentaron sus respectivos exámenes de admisión, ¿qué pensaría el fundador de Acción Nacional, Gómez Morín, quien fuera rector de la UNAM, sobre este par de borricos?).

Bien hizo José Narro, actual rector de la institución azul y oro, en portar con orgullo la camiseta y mostrarse en el lado contrario de Calderón, al menos en las trincheras futboleras. Perdió el Pachuca, tocado por el presidente de facto.

Y con eso se evidencia, de nuevo, que si no es con fraudes, engañifas y trampas, el fracasado de Calderón y sus huestes no ganan ni un triste volado.

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Comentarios

  1. 1

    11 JUNIO, 2009

    PUMA

    Bien por lo pumas, mal por el pachuca y calderón, el partido que si sufrimos fue contra el puebla, eso condenados si nos pusieron en aprietos, pero como debe de ser, el que es bueno es bueno. arriba los pumas

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