Miguel de la Madrid: descubrir el hilo negro

20 Mayo, 2009
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Héctor Alejandro Quintanar Pérez
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Escrutinio No. 25

Carlos Salinas de Gortari es desde hace años una especie de leyenda; un personaje mítico, un ente que parece pertenecer más a la literatura de ficción que a la vida pública de México. A él se le atribuyen toda clase de fantasías y atributos exacerbados. Se dice, en muchos ámbitos, que se trató del presidente que llevó a México a la modernidad; que fue un tipo astuto; que labró un poder inenarrable debido a su agudeza y perspicacia; se afirma incluso, con ribetes de cinismo, que se enriqueció de manera ilegítima, pero lo hizo gracias a su afilado colmillo.

Bobaliconadas puras. Si hay un sujeto a quien este país le debe buena parte de su desastre político, ese se llama Carlos Salinas de Gortari.

Acostumbrados los mexicanos a la existencia de figuras mesiánicas a las que denominamos “caudillos”, a través de los cuales se explica y comprende la historia patria, parecería que darle la vuelta a la tortilla y culpar a un solo sujeto de las desgracias de una nación implicaría un craso error. Por ello vale aclarar que la maldad de Salinas era característica compartida con una pléyade de políticos, pero el señor que gobernó de 1988 a 1994 nuestro país fungía de cabecilla de todos ellos.

El sexenio de Salinas, por hacer un ocioso resumen, dejó una lamentable herencia de destrucción nacional: las privatizaciones (como la de la banca en 1990) y el modelo neoliberal a ultranza perpetrados en nuestro país dieron al traste con los ya de por sí muy mermados cimientos del Estado benefactor, que congregaba parte de los ideales revolucionarios que sustentaban la ideología priísta, pero al mismo tiempo servían para mantener estándares mínimos de satisfacción en el entramado de la sociedad.

Las tareas de bienestar social pertenecientes a la urdimbre estatal fueron derruidas y tornadas en paliativos –como el programa “Solidaridad”-, y el gobierno recurrió a todas las prácticas propagandísticas posibles para generar la idea de que México ingresaba al mundo de la modernidad.

La oligarquía se vio beneficiada como nunca, y no en balde en 1994 la lista de los humanos más ricos del mundo contenía a una cauda de mexicanos, todos ellos beneficiarios de la venta de industria paraestatal mexicana. O sea, usufructuarios de la privatización.

La corrupción en la presidencia llegó, con el clan salinista, a niveles abominables y grotescos. El señor Raúl Salinas, hermano del presidente, hizo jugosos negocios al amparo del poder. Del dominio público son los desfalcos que hizo en la CONASUPO, y sabido por todos fue el préstamo que éste dio al señor Ricardo Salinas para que pudiera comprar la televisión estatal y tornarla en ese bodrio indigesto que es TV Azteca.

Salinas, por su parte, dejó florecer el narcotráfico en el país, y mandó a la ruina al campo mexicano al ponerlo a competir, sin igualdad de circunstancias, con los productores estadounidenses y canadienses con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio en 1994.

La figura de Salinas no sólo estaba manchada por la hedionda e indeleble peste de la corrupción, sino que, más gravemente, sus manos quedaron ensangrentadas debido a la matanza de opositores que significó su gobierno. La muerte de cerca de 600 perredistas asesinados durante el gobierno salinista describe de cuerpo entero a la megalomanía supina que en éste sobresalía.

La remoción a granel de gobernadores, llevada a cabo por el enano calvo que fungía de presidente, a la par de las colusiones turbias que éste echó a andar con la cúpula del Partido Acción Nacional garantizaron su labra de impunidad.

Salinas no hizo más que enruinecer este país y sacar provecho de ello. El gobierno, el Estado y sus recursos fueron vistos por él como una cuestión patrimonial. ¿La explicación de ello? Compleja es. Sin embargo, el primer paso para definirla es que Salinas llegó al poder mediante un escandaloso fraude que hoy sólo los ingenuos, los perversos y los imbéciles no ven.

Inolvidable resulta también la legitimación que a este delincuente dio el partido blanquiazul, guiado éste por perdularios de la peor calaña, como Diego Fernández de Cevallos (quien tras la sucia elección del 88 fue el encargado de pugnar por la destrucción de las boletas que comprobaban el fraude). No en balde el dirigente nacional del PAN, Luis H. Álvarez, dijo que Salinas podía legitimarse “desde la presidencia”. Asimismo, el señor Francisco Barrio, mandamás panista de Chihuahua, se declaraba a sí mismo, en 1992, como el “más salinista de los gobernadores panistas”.

La prostitución del blanquiazul, para obtener provecho del salinismo en una simbiosis repugnante, fue denunciada por prominentes militantes, agrupados en un espacio denominado Foro democrático: Bernardo Bátiz, José González Torres y Jesús González Schmall.





¿Cuál es, entonces, la clave del poder que ostento, y aún ostenta, Salinas de Gortari? No es su maquiavelismo, ni su astucia, ni su colmillo, ni su agudeza, ni su inteligencia. Un individuo carente de ética pública no puede presumir virtudes políticas. Lo que agrandó la figura salinista fue la serie de componendas que al amparo del poder forjó y, además, el privilegio del secreto político.





Son muchos los empresarios, políticos, funcionarios, ideólogos y seudoperiodistas que actúan aún en la vida política de México y tienen vínculo con el señor Salinas, a quien le deben diversos favores y quien les solapó y permitió diversos actos de corrupción.

¿Quién conforma la nómina? Sabandijas de diversa ralea: Claudio X González, ex dirigente del Consejo Coordinador Empresarial, asesor económico de Salinas y, en 2003, uno de los pocos mexicanos estúpidos y sanguinarios que pedían a gritos que México apoyara la invasión de Estados Unidos a Irak.

¿Quién más? Los rastreros de siempre: políticos corruptos cuya libertad le deben a Salinas: Manlio Fabio Beltrones (ex narcogobernador de Sonora), Emilio Gamboa Patrón (ligado al pederasta y corrupto empresario Kamel Nacif), Enrique Peña Nieto (el asesino que gobierna el Estado de México) y un triste cuanto largo etcétera (si el lector gusta saber qué otras cucarachas de la política mexicana se hallan en las garras de Salinas basta con que escuche quiénes son los que lo defienden o ningunean sus escándalos para encontrar la respuesta).

Miguel de la Madrid, en su serie de confesiones a Carmen Aristegui la semana pasada, no dijo nada nuevo. Nada en absoluto. Toda la decadencia y miseria humana a la que hace alusión el decrépito ex presidente, atribuida a Salinas, era sabida, y sobre todo padecida, por la mayoría de los mexicanos.

De tal suerte que no hay nada qué hacer sino esperar lo predecible: Salinas, pese a la serie de tropelías de las que es culpable, no pisará la cárcel. Porque actualmente las coaliciones turbias que forjó siguen vigentes en el gobierno mexicano (Calderón no es más que un triste guiñapo del poder tecnocrático del PRIAN que Salinas lidera).

 la moneda de cambio que impera en esos pináculos cenagosos del poder es lacerante y perniciosa, pero duradera en nuestra cultura política: I-M-P-U-N-I-D-A-D.

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Comentarios

  1. 1

    09 JUNIO, 2009

    ANGEL ANGUIANO

    La observación del sujeto denominado "yo" fracasa al no exponer más que un ejemplo de lo que intento criticar. es decir, un golpe típico de alguien que se siente aludido y agredido por la libertad de expresión ejercida en este espacio. el que no puede tener la razón entonces recurre a la agresión.

  2. 2

    08 JUNIO, 2009

    A. QUINTANAR

    Señor -o señora- "yo": le recuerdo -o más bien le informo- que en los géneros de opinión existen los planos de contenido y los de expresión. es decir, el qué se dice y el cómo se dice. usted puede diferir en lo que digo, pero no tiene derecho a interferir en cómo lo digo.
    si desea debatir el contenido de mi texto me pongo a sus órdenes. sólo le rogaré que exprese sus ideas de manera legible y en un plano dialógico, no monológico.
    gracias a mi entrañable amigo miguél ángel.

  3. 3

    06 JUNIO, 2009

    MIGUEL ÁNGEL

    El buen héctor quintanar es, entre otras cosas, columnista del grupo milenio en veracruz, con un libro editado en donde compila sus artículos; además, "yo" no da argumentos sobre su comentario, su simple pregunta -la cual esgrime como "argumento"- me da pie a pensar que a él le faltan clases de metodología, redacción (bueno, eso de usar un sólo signo de interrogación es insultante al lenguaje), ética (al usar un pseudónimo para denostar es algo que tampoco lo hace grande ni, mucho menos, una autoridad moral para aconsejar tomat clases) y demás materias en valor civil.

    en fin, nunca hay opiniones absurdas, simplemente hay absurdos que tratan opinar... tratan.

  4. 4

    04 JUNIO, 2009

    YO

    Enano calvo? pésimo "artículo", ve a la escuela a ver si te enseñan los géneros de opinión

  5. 5

    09 JUNIO, 2009

    ANGEL ANGUIANO

    La observación del sujeto denominado "yo" fracasa al no exponer más que un ejemplo de lo que intento criticar. es decir, un golpe típico de alguien que se siente aludido y agredido por la libertad de expresión ejercida en este espacio. el que no puede tener la razón entonces recurre a la agresión.

  6. 6

    08 JUNIO, 2009

    A. QUINTANAR

    Señor -o señora- "yo": le recuerdo -o más bien le informo- que en los géneros de opinión existen los planos de contenido y los de expresión. es decir, el qué se dice y el cómo se dice. usted puede diferir en lo que digo, pero no tiene derecho a interferir en cómo lo digo.
    si desea debatir el contenido de mi texto me pongo a sus órdenes. sólo le rogaré que exprese sus ideas de manera legible y en un plano dialógico, no monológico.
    gracias a mi entrañable amigo miguél ángel.

  7. 7

    06 JUNIO, 2009

    MIGUEL ÁNGEL

    El buen héctor quintanar es, entre otras cosas, columnista del grupo milenio en veracruz, con un libro editado en donde compila sus artículos; además, "yo" no da argumentos sobre su comentario, su simple pregunta -la cual esgrime como "argumento"- me da pie a pensar que a él le faltan clases de metodología, redacción (bueno, eso de usar un sólo signo de interrogación es insultante al lenguaje), ética (al usar un pseudónimo para denostar es algo que tampoco lo hace grande ni, mucho menos, una autoridad moral para aconsejar tomat clases) y demás materias en valor civil.

    en fin, nunca hay opiniones absurdas, simplemente hay absurdos que tratan opinar... tratan.

  8. 8

    04 JUNIO, 2009

    YO

    Enano calvo? pésimo "artículo", ve a la escuela a ver si te enseñan los géneros de opinión

  9. 9

    09 JUNIO, 2009

    ANGEL ANGUIANO

    La observación del sujeto denominado "yo" fracasa al no exponer más que un ejemplo de lo que intento criticar. es decir, un golpe típico de alguien que se siente aludido y agredido por la libertad de expresión ejercida en este espacio. el que no puede tener la razón entonces recurre a la agresión.

  10. 10

    08 JUNIO, 2009

    A. QUINTANAR

    Señor -o señora- "yo": le recuerdo -o más bien le informo- que en los géneros de opinión existen los planos de contenido y los de expresión. es decir, el qué se dice y el cómo se dice. usted puede diferir en lo que digo, pero no tiene derecho a interferir en cómo lo digo.
    si desea debatir el contenido de mi texto me pongo a sus órdenes. sólo le rogaré que exprese sus ideas de manera legible y en un plano dialógico, no monológico.
    gracias a mi entrañable amigo miguél ángel.

  11. 11

    06 JUNIO, 2009

    MIGUEL ÁNGEL

    El buen héctor quintanar es, entre otras cosas, columnista del grupo milenio en veracruz, con un libro editado en donde compila sus artículos; además, "yo" no da argumentos sobre su comentario, su simple pregunta -la cual esgrime como "argumento"- me da pie a pensar que a él le faltan clases de metodología, redacción (bueno, eso de usar un sólo signo de interrogación es insultante al lenguaje), ética (al usar un pseudónimo para denostar es algo que tampoco lo hace grande ni, mucho menos, una autoridad moral para aconsejar tomat clases) y demás materias en valor civil.

    en fin, nunca hay opiniones absurdas, simplemente hay absurdos que tratan opinar... tratan.

  12. 12

    04 JUNIO, 2009

    YO

    Enano calvo? pésimo "artículo", ve a la escuela a ver si te enseñan los géneros de opinión

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