La mediatización de la política

26 Julio, 2011
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Jesús Eduardo Hernández Estrada
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Escrutinio No. 71

México vive quizá uno de los momentos más oscuros de su historia: violencia, desempleo, inseguridad, bajo perfil en sus actores políticos, escasa sustancia en los debates de los candidatos, pocas o nulas propuestas de campaña cumplidas, un árbitro que no funciona (IFE), un Presidente empeñado en ganar una guerra que tiene perdida, corrupción en todos los niveles de la clase política y de la burocracia, elecciones con sospecha de fraude, una justicia que sólo sirve para proteger a los poderosos y una transición que no acaba de cuajar.

El  abuso de la palabra tanto impresa como hablada, somete al ciudadano a un escenario que no sabemos si está preparado para enfrentar, lo distrae, lo engaña, lo disuade y lo somete a una rutina que no lo deja pensar, lo satura, lo llena de información de declaraciones, de noticias, dejándolo indefenso, alejado de la cosa pública y sin criterio para un verdadero análisis de la agenda pública. Pareciera que las nuevas estrategias partidistas son la polarización y el descrédito, atendiendo a la vieja máxima del Tzun Su, divide y vencerás.

Las nuevas generaciones ya no hemos escuchado hablar del “nacionalismo revolucionario”, nos han llenado la cabeza con la idea de la democracia, de la competencia entre partidos, de las bondades de las alianzas y coaliciones. Aunado a todo esto la derecha en el poder se acerca cada día más a las prácticas estadounidenses de hacer política, una política pasada y basada en los filtros de los números, de las estadísticas, de las encuestas y de la guerra.

Situación que han sabido aprovechar los del  Partido Revolucionario Institucional (PRI) para insertar en el imaginario colectivo la idea de que son ellos la única solución de un regreso triunfal a los valores de la República, y para colmo una izquierda perdida y sumergida en su propia guerra intestina y en el más alto índice de corrupción que ha presentado desde que se conformó como partido político.

La señal más evidente de la gran crisis por la que atraviesa el país ha sido la disfunción o  fragmentación de la que ha sido víctima la célula social, la familia mexicana cada día más sumida en una realidad que toca la desesperanza y el olvido, orillando a algunos de sus miembros, normalmente los más jóvenes -en ocasiones incluso niños-, el lado más frágil y débil de la familia a unirse al narcotráfico, al crimen organizado y participar de la violencia callejera.

Desesperados por no encontrar oportunidad ni una forma de vida digna, exponen su vida y su libertad  por unos cuantos miles de pesos que no harán cambio en sus realidades, pero  si los harán comer cuando menos unos días. Suceso que sólo era visto en Colombia.

Ante esta situación, el Gobierno Federal responde con la reproducción diaria de comerciales, anunciando la detención de criminales, líderes del crimen organizado, hombres buscados por policías incluso de otros países, jefes de alta peligrosidad que han sido sometidos por los cuerpos de seguridad. La segunda parte de la estrategia para minimizar esta tragedia es presentar comerciales que anuncian y agradecen  la guerra contra el narcotráfico, personas que apoyan al Presidente Calderón y que dicen estar orgullosos de esta valiente lucha emprendida por el Ejecutivo, como si eso acabara con el problema que, cabe destacar no pasa nada, pues estos grupos ya tiene en sus niveles de jerarquía -quién sigue para liderar en caso de ser atrapado el número uno en la lista de mando. Y la tercera y última parte de esta estrategia mediática son los comerciales, enalteciendo los valores del ejército mexicano, en una clara versión anglosajona de la lucha del bien contra el mal.

Así es cómo se presenta ahora la dinámica entre gobernantes y gobernados, la televisión ha pasado a representar una especie de plaza pública donde todos los actores sociales encuentran el espacio para poder hablar, discutir, planear, pero sobretodo el espacio de justificación preferido por el gobierno mexicano.

En los horarios estelares, es decir, donde hay más  “raiting”, el Gobierno Federal aprovecha para tratar de anunciar sus medidas y sus programas, y en ocasiones hasta han invertido fuertes cantidades de dinero para hacer programas de televisión con la intención de legitimar sus acciones, cómo fue el caso del programa televisivo de “El equipo”[1] donde el Gobierno Federal pagó la nada despreciable suma de más de 118 millones de pesos por 13 capítulos en Televisa.

La televisión se ha convertido en parte fundamental de nuestra democracia, juega incluso parte del imaginario e inconsciente colectivo (si no de todos, sí de los millones que están pegados a este aparato prácticamente todo el día). Es la tele la que nos dice que está sucediendo con nuestra clase política, qué ocurre con el país, quién dijo qué, quién se alzó en contra o a favor de que otro miembro de la clase política, en cierto sentido, se presentan como la voz de la mayoría (los conductores ahora son líderes de opinión).

La mayoría en democracia lo es todo, basta el 50% más 1 para que la decisión sea tomada. La televisión de alguna manera se ha convertido en ese 50% y el individuo es el 1 que hará falta para que se genere una “mayoría”. Los contenidos televisivos se convierten así en palabra, justificación, planeación y sobre todo en formadores de opinión pública, el ciudadano toma demasiado en cuenta lo que se dice en la tele por los “expertos” en temas políticos, y así forma su opinión sobre los tópicos que son de interés hacia la cosa pública.

A través de la pantalla de televisión, se muestran y difunden estadísticas, encuestas y situaciones favorables a los actores políticos. Roy Campos fundador y director de una de las casas encuestadoras más importantes de México  –Consulta Mitofsky-  y al parecer la que cuenta con más legitimidad entre los ciudadanos escribe a favor de las encuestas[2], su tesis es que éstas no modifican o inhiben las intenciones del voto ciudadano, pues estas sólo sirven como un referente para saber quién “tiene las preferencias”, argumentando que el “ciudadano que quiere el cambio lo querrá más allá de las encuestas”. Sin embargo, los estudios generados por Moragas[3]indican que éstas sí generan un Índice de Predisposición Política (IPP)  y si acaban modificando o inhibiendo la intención del voto.

En México existe un alto índice de abstencionismo, la pregunta que tendríamos que plantearnos  sería, ¿Cuánta de estas personas que no salen a votar lo hacen por sentir que su voto no cambiará las cosas o no valdrá el desgaste de salir, hacer fila y perder unos minutos de su tiempo? Al final los que deciden son los poderes fácticos, los dueños del dinero y las instituciones encargadas de llevar a cabo todo el proceso electoral.

Las encuestas se presentan también como oráculos, que ya tienen todas las respuestas de qué pasará en las próximas elecciones o quién será el triunfador, incluso antes de que se sepa quiénes serán los candidatos de cada partido.  La última encuesta lanzada por “Parametría”[4] en donde se indica que Enrique Peña Nieto (virtual candidato del PRI a la Presidencia de la República) ganaría en cualquier escenario de competencia. Aún sin ser el candidato oficial ya esta encuestadora predijo  los resultados ¿Qué diría ante esto Roy Campos?

Ahora bien, la constante exposición de los candidatos en los medios, o de los candidatos a ser candidatos, hace pensar que, de alguna manera se está inflando la popularidad de éstos, incluso aun cuando los tiempos no son “oficiales”.

Para la próxima elección presidencial en México el tema lleva expuesto en los medios casi dos años, es decir, los sexenios se acortan a cuatrienios por la constante especulación que generan las próximas elecciones. Los tiempos no oficiales de campaña se utilizan para medir las aspiraciones de unos, las reacciones ante las declinaciones de otros. El tema sigue siendo quién va, quién no va, no cuál es mejor, cuál tiene mejor perfil, etc. Los personajes llenan los espacios destinados a la agenda pública, convirtiendo la política en un escenario de servidores públicos peleando por un lugar en la próxima contienda electoral.

Es tanta la exposición en los medios que ahora ya no importan tanto las plataformas o las propuestas de dichos candidatos, los estándares televisivos nos han dejado en una política farandulera, se habla más de lo “bien parecido” y del pelo “engelado” del virtual candidato o de su esposa que es ex actriz de Televisa, y de la bonita pareja que estos personajes forman. Nunca antes había importado tanto la imagen en unas elecciones, tanto que ahora se habla de que el candidato del Partido Acción Nacional (PAN) tendría que ser el Secretario de Educación, Alonso Lujambio por ser el más parecido en juventud y popularidad entre las mujeres mexicanas a Peña Nieto. De igual forma Cordero, Creel, Ebrard se presentan cómo candidatos jóvenes y exitosos.

Instrumento electoral o electorero son también los actores del doupolio televisivo mexicano, basta recordar la campaña de las elecciones intermedias de 2009 cuando Raúl Araiza salía anunciando que él votaría por el Partido Verde Ecologista de México por su nueva propuesta de la pena de muerte a violadores y secuestradores, unido a este actor se presentaba la juvenil actriz Mayte Perroni. ¿Cuántos jóvenes habrán cambiado su orientación electoral gracias a que sus ídolos proponían el voto hacia este partido? No hay un estudio serio que demuestre estos cambios.

Ampliando así el fenómeno de la personalización de la política, basado este en el arte de la seducción o en las cualidades de los personajes, más que en las aptitudes de los mismos, pasando a un segundo plano sus capacidades cómo servidores públicos o su calidad cómo gobernantes. No hay pues una instancia gubernamental que los haga rendir cuentas, la posibilidad de ser electos o votados debería partir de su carrera como servidor público y no sólo de su imagen.

Sin embargo, lo más preocupante no es que los candidatos actúen de esta forma, lo más grave es que la institución encargada de vigilar el buen desempeño de las campañas y que estas se realicen en tiempo y forma, es decir, el Instituto Federal Electoral (IFE) no sirve como un verdadero árbitro, no hace valer su peso y no actúa cómo la institución que nos acercará a la verdadera transparencia de los comicios electorales y nos dará la tan ansiada y anunciada democracia.

Las campañas sucias han aparecido en México, a falta de la transparencia deseada. Las vimos en la contienda presidencial de 2006, cuando unos tacharon a otros de ser un peligro para el país y estos respondían con la idea de un gran fraude. Da la impresión de que la historia y los discursos se detuvieron y una vez más hacen su aparición los comunistas contra los amantes del libre mercado. Pareciera que todos los componentes del sistema político están de acuerdo con la lucha electoral y los requisitos para poder competir, pero no son contemporáneos (unos hablan del pasado, otros del presente y unos más del futuro). Así, es muy difícil que los actores políticos convivan entre ellos sin tratar de aniquilarse.

Claro está que no existe la singularidad de un tiempo único[5], pero parece haber varios siglos de diferencia en los discursos y los programas de los partidos políticos en México, en relación a los avances que tiene la sociedad. Es como si el mundo que teníamos y que sentíamos familiar de un chasquido hubiese desaparecido, ahora no tenemos los elementos para orientarnos, la sociedad exige cambios prontos, rápidos y los partidos políticos mantienen los mismos discursos vacíos, los mismos intereses de clase y los mismos mecanismos de movilidad y reclutamiento político. Hemos visto las mismas caras desde hace más de 20 años. Son exactamente los mismos políticos desde la época de Carlos Salinas de Gortari los que están compitiendo por el poder. Ahora es más fácil dejar que las Organizaciones No Gubernamentales entren a la promoción del voto en las próximas elecciones para dar un aspecto de cambio[6] y de cercanía o aceptación ciudadana.

Mientras el IFE protagoniza un escándalo en manos del Secretario Ejecutivo, Edmundo Jacobo por la compra irregular de un edificio en Acoxpa, al sur del Distrito Federal[7], obviamente con dinero público, a nadie extrañan estas cuestiones despóticas, la sociedad mexicana ya está acostumbrada a los escándalos de corruptela de sus funcionarios, pero tratándose de los que legitiman al sistema político, lastima más que de costumbre.

Los números son fríos, argumentan los que necesitan de estadística para pronosticar un futuro, el regreso del PRI les parece ya casi un hecho, no hay más posibilidad de un mejor futuro que los que “sabían como hacerlo” de los que “roban, pero le dan al pueblo”. Sin embargo no sería el “triunfal regreso”, sino la prolongación de una cultura política enferma y atrasada que se niega a nuevas alternativas, a nuevas posibilidades que sólo se encuentran en manos de los ciudadanos si es que queremos que México gire 360 grados en beneficio de la sociedad.

 



[1]
Link donde se puede revisar esta información: .http://crixsus.com/gobierno-mexicano-pago-a-televisa-por-serie-de-tv

[3]Moragas, M “Sociología de la comunicación de masas III Propaganda política y opinión pública”, Edit., Gustavo Gili, 1985. España.

[4]http://www.parametria.com.mx/DetalleParMedios.php?PM=115Link de Parametría donde hacen la afirmación que Peña Nieto ganará bajo cualquier escenario.

[5]Reinhart Koselleck en su libro “Para una semántica de los tiempos históricos” nos habla de diversos ritmos temporales propios de las unidades políticas y sociales, del accionar de los hombres, de las instituciones y de las organizaciones.

[6]http://www.eluniversal.com.mx/notas/781530.htmlLas ONG´S promoverán el voto en el 2012.

[7]http://www.proceso.com.mx/?p=276608Link donde se puede leer la noticia sobre el IFE y sus escándalos de corrupción.

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Comentarios

  1. 1

    01 AGOSTO, 2011

    GABY IXTAB

    Maravillosa reflexion y aportacion a las mentes mexicanas y extrangeras! ya que muchos viven pensando cosas totalmente erradas, gracias a la mala informacion que dan en television y algunos periodicos que han aceptado venderse. maravilloso! felicidades!

  2. 2

    01 AGOSTO, 2011

    FLAKO

    Excelente análisis eduardo a punto de empezar la encarnizada lucha entre los partidos políticos por el poder de un pueblo sometido por ideologías de 1 solo, un instituto de transparencia que solo engorda los bolsillos de sus dirigentes de manera indignante y complaciente por el estúpido gobierno.
    cegados por los mediocres medios masivos y noticieros que solo exponen un solo lado de la moneda, muerte, inseguridad, violencia es lo único que ha dejado este gobierno....

  3. 3

    02 AGOSTO, 2011

    FOFFICH

    Http://youtu.be/huxiad4x6i?4 .
    pues no mucho que opinar mi lalox creo que tienes mucha razon y pues solo hace falta despertar esa conciencia social que mucha falta hace dentro de nuestro pueblo, creo que este link te dira mi opinion personal.saludos , un abrazo y felicidades.

  4. 4

    03 AGOSTO, 2011

    ALEX

    Muy buen análisis, cierto en muchos aspectos que no solo deberíamos de reflexionar, sino también tomar medidas para cambiarlos. hoy en día puedo decir que yo estoy haciendo algo para mejorar esta situación. en lo que no coincido para nada, es en el punto de criticar el combate al narcotráfico, ¿es una lucha perdida? no lo creo, y si es así,lo es por culpa de los sucios acuerdos del pri que genero durante su "gobierno" y creo que es sumamente mediocre el pensar que es una lucha perdida, ya que eso implicaría el dejarnos pisotear por este tipo de delincuencia organizada sin siquiera meter las manos. aplicando el dicho ?es mejor morir de pie, que vivir de rodillas."

  5. 5

    04 AGOSTO, 2011

    ISRAEL

    Muy bien, tambien comparto la idea fundamental del texto, pero hago mas analisis en el fb ya que es mas facil que ahi vean, tal vez a mas les interese... saludos y hay que darle para que esto no siga asi, aunque bueno, el escenario es oscuro pero creo´puede cambiar.

  6. 6

    16 AGOSTO, 2011

    JUAN SANTANA

    Nuestro país se encuentra al borde del precipicio, es cierto que son los mismo políticos los que controlan el país y los mismos los que contienden, ademas las televisoras siempre serán factor por los intereses económicos, hoy día, la prensa escrita es la que tiene mayor veracidad, pero como sociedad, no leemos mucho... buena reflexión amigo..

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