La televisión de la nueva década: refritos, mezclas y nuevos formatos

13 Junio, 2010
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Miguel Ángel López Flores
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Escrutinio No. 50

 

Desde que en 1997 se estrenara Wag the dog, dirigida por Barry Levinson (y que en México se le conoce como Escándalo en la Casa Blanca), la pragmática en el estudio y análisis de los medios de comunicación cambió sobremanera: por todo y, por cualquier pretexto, se pregonan cortinas de humo y, lo que es peor, cada vez más se inventan o crean “cortinas” mucho más grandes e inverosímiles.

En contextos políticos de trascendencia nunca puede faltar un monstruo mata cabras, un grupo de náufragos, un incendio faltal, la muerte de una niñita en su cama o, cuando mejor va, inicia un campeonato mundial de futbol. Todo, para tapar las realidades políticas: acuerdos, negociaciones, reformas, elecciones fraudulentas, etcétera, por parte de los medios de comunicación.

Pero, ¿qué sucede cuando los mismos medios de comunicación se crean cortinas de humo para tapar sus propias realidades? Cuando caen en la misma dinámica para “borrar” los contenidos que ellos mismo producen para, uno, desaparecerlos, o, dos, ubicarlos en el imaginario colectivo como algo necesario en su barra de programación. Programas que, además, estriban en modelos y contenidos caducos, fórmulas y conductores fracasados en otros países, aburridos y vulgares, pensando que el público es igual o peor.

Ya se ha escrito en Escrutinio que en la programación de los canales abiertos, concesionados a Televisa y TV. Azteca, se reproducen productos globales, carentes de identidad nacional, caricaturas y comedias enfocadas a niños y adolescentes por igual; también se realizan telenovelas con argumentos estribados en realidad sociales particulares: obesidad, violencia, inseguridad, problemas de género, sexualidad. Un sistema de medios enfocado a reproducir lo que le es más común a sus públicos, con temas de Perogrullo, resaltando lo impactante y morboso.

Lo escrito en el párrafo anterior, inevitablemente, debe ser novedoso para mantenerse en la presencia de las audiencias. Sin embargo, en Televisa y TV Azteca también recurren a lo que otrora fue exitoso, pero que fracasó con el tiempo; a la par de esto, lo hacen para llenar horarios estelares, para que sean los programas de lo que se hable, tapando, cual cortina de humo, la gama inmensa de programas faltos de responsabilidad social, nacional y moral que a diario pasan en sus pantallas.

La primer fórmula que se comentará, televisada por la empresa de Ricardo Salinas Pliego, se llama Laura de todos. Talk show conducido por la controvertida Laura Bozzo (que, según  sus palabras, es Doctora en derecho de Ciencias Políticas, posgraduada en criminología, catedrática universitaria y directora del Instituto de Cultura de Perú, con grado de ministra); después de salir de su país por problemas legales, Laura viene a México a darle vida, de nuevo a su programa Laura en América, caracterizado por confrontar personas enfrascadas en las más difíciles situaciones privadas.

Desde el 11 de mayo, las pantallas de las ama de casa, pueden ver cómo chicas embarazadas, madres golpeadas, mujeres engañadas, niños maltratados, con la ayuda de Laura, enfrentan al origen de sus males, reciben asesoría jurídica y psicológica y comienzan una nueva vida. Todo esto, matizado con el carisma propio de la conductora que hiciera famosa la frase: “Que pase el desgraciado”.

En letras, el programa se lee responsable. Sin embargo, en países como Perú o México, en Latinoamérica, el fin del programa contrasta con la realidad. Son países donde muy poca gente se atreve, porque en cierta forma es cultural y es, igual, su derecho, a no ventilar su vida privada. Como prueba, el bajo índice de denuncias contra el número de delitos cometidos o documentados, los sistemas de justicia, etcétera.

Esto, deriva a que, como pasó en el país inca, se inventen casos, compren voluntades, contraten actores para simular, caigan en la morbosidad y el chacoteo de la vida privada. En otras palabras, al ser un talk show con tintes, por que así lo necesita el formato, de reality show, de lo que vive es de vidas reales, y, al no encontrarlas, pues la cultura no lo permite, se inventan, se miente y una buena intención se corrompe.  Esto sumado a la necesidad de patrocinadores, lo cual, puede encaminar a desvirtuar intenciones y formas.

 

 

El segundo programa analizado será Décadas, conducido por Adal Ramones y que, después del Mundial de Futbol, ocupará el horario dominical estelar en Televisa. Dicha producción es ambiciosa, toda vez que hará uso de las dos fórmulas más exitosas en la historia de ese horario: el programa de variedad musical – de la esuela Siempre en domingo- y el reality dream show Bailando, cantando por un sueño-.

 

La combinación estribará en la presentación de grupos musicales que, a modo de concurso y bajo la lupa de en equipo de jurados, interpretarán sonidos y ritmos propios de la década de los seenta, setenta, ochenta, noventa y de la primera del Siglo XXI; a la par de esto, el auditorio podrá mandar historias de vida, sueños por los cuales los participantes podrán competir, además de que, Décadas pretende revivir lo que, en los noventa, Talina Fernández y su ¿Qué crees? hacían: reencontraban familias, viejas amistades o, simplemente, convertían en realidad sueños menores: regalaban estufas, sillas de ruedas, conseguían empleo, reconciliaban madres con hijos, esposas con maridos. Siempre, jugando con la nostalgia, con los recuerdos, con el pasado.

La mezcla de formatos abre la posibilidad de que sea una propuesta interesante. Falta mencionar que se espera mucho de esta producción pues engloba públicos de todas las edades y gustos, regresando a los domingos por la noche esa épica frase de “domingo familiar frente al televisor”. Que la publicidad no sea un motivo para reducir la calidad.

Y es así como, con grandes producciones y refritos de antaño, parte de la televisión mexicana se encarrila a una nueva década. La combinación de estilos parece ser una nueva realidad que, poco a poco, moldeará nuevos formatos y gustos en las audiencias. Pero, sí, que no sólo se agoten en las mega producciones, ¿es posible que la creatividad también toque otros horarios, otros públicos y temáticas, ¿es de su interés? Sólo el tiempo responderá. Mientras, hay que ver y analizar.

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