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La telenovela en México: formando y deformando mexicanos II Parte
Escrutinio No. 47
En el Congreso de la Unión se discuten reformas de todo tipo (como se puede leer en otros artículos de Escrutinio) y, sin lugar a dudas, cada partido político busca conseguir la mayor tajada en sus aspiraciones a 2012; se dice, que se busca democratizar a la televisión y la radio, sin embargo, las iniciativas de ley, en este aspecto, dejan a un lado a los contenidos reales de la televisión mexicana, a esos que se consumen día a día, que son alimentados por valores, dinámicas sociales y patrones culturales de a pie, programas que dejan a un lado la democracia y globalizan el mercado, sin detenerse en discursos políticos, de asociaciones civiles o grupos académicos. Batallas que, parece ser, no se dan, pues, simplemente, no se ve la televisión. Parte de ella, las telenovelas.
Y es eso lo que compete al presente. Como se documentó en el número 45 de la Revista Escrutinio ( http://www.escrutinio.com.mx/revista/medios/45/la-telenovela-en-mxico-cincuenta-aos-formando-y-deformando-mexicanos-i-parte.html ) la telenovela es parte fundamental en la historia de la televisión mexicana, ya sea como fuente de ingresos para las televisoras o como termómetro de la dinámica del mercado mediático global, toda vez que, cada época y generación han vivido distinto el cómo, qué y para qué se ve televisión.
Desde la década pasada, las telenovelas se han orientado a la importación, no de producciones, sino de argumentos exitosos en países sudamericanos para adaptarlos a la realidad, moda y particularidades mexicanas; hechos que demuestran una marcada tendencia a la globalidad en este género televisivo, globalidad que encaja perfectamente con los demás sectores de la programación. O, en el peor de los casos, en elremake de historias que en el pasado triunfaron.
Y, ¿qué hace exitosas a estas telenovelas? Hay dos elementos fundamentales: las temáticas y el tono en que se abordan; está por demás decir que, por el simple hecho de ser telenovelas, los argumentos de basan en tópicos simples, sin embargo en la actualidad la superación personal, el triunfo, la familia, la reivindicación femenina, la belleza y una serie de problemáticas como el sobre peso, la drogadicción, el narcotráfico, la justicia y la violencia son tocados por las plumas de quienes escriben –y adaptan- las historias; todo esto en marcos de humor, comedia y doble sentido, lo cual las hace brillar por arriba de los estándares. La identificación con el espectador está cubierta en cada capítulo, no hay falla.
Se debe hablar, por supuesto, de la gran producción mexicana, encabezada por Argos, que será transmitida por Canal 28, Cadena Tres: Las Aparicio; producción que muestra, de forma cruda y sin prejuicios (lo cual es de aplaudirse en México) la realidad de tres mujeres, enmarcadas en una misma familia, pero cada una viviendo las situaciones más comunes de las mujeres de esta época, las cuales permanecian en secreto o eran, por decirlo de la mejor manera, discriminadas en ambientes machistas, subordinadas o estigmatizadas. En realidad, un gran esfuerzo que busca competir con otras historias femeninas de Televisa o Tv Azteca.
El 2010 ha traído, al Canal 2 de Televisa, tres producciones que exaltan la figura femenina en diferentes aspectos: Niña de mi corazón (remake de Mi pequeña traviesa de 1997); Soy tu dueña. Tú también le perteneces (remake de la exitosa historia La Dueña, protagonizada por Angélica Rivera y Francisco Gattorno y producida por Florinda Meza, en 1995); y Llena de amor, se une al catálogo de austro novelas adaptadas en México.
Las tres historias le darán en las próximas semanas (pues, Llena de amor apenas se estrenará el 03 de mayo, sustituyendo a Hasta que el dinero nos separe) una gran oportunidad a la empresa de Emilio Azcárraga para enfocar distintos mensajes y valores en sus públicos.
Niña de mi corazón, telenovela juvenil, producida por Pedro Damián (famoso por producir melodramas como Rebelde, El abuelo y yo o Lola, érase una vez) narra la historia de Andrea que, ante la situación económica de su familia es forzada a trabajar en lo que sea. Al no encontrar un trabajo como mujer, decide hacerse pasar por hombre para ser contratada en el único empleo decente y bien pagado. Ahí adentro, conoce a un chico del cual se enamora, amor que, en los hechos pareciera homosexual, se torna prohibido ante su necesidad de conservar en secreto su verdadera identidad. El éxito, el machismo imperante en la sociedad y el qué tiene que hacer una mujer para ascender en el ámbito laboral, luchar contra la adversidad, convertirán a la protagonista en un modelo a seguir por las jovencitas mexicanas. Y, de forma implícita, se descubrirán escenas homosexuales y bisexuales al mostrar a la protagonista en situaciones comprometedoras, a raíz de su doble personalidad.
Valentina Villalba, encarnada por Lucero, es la protagonista de Soy tu dueña. Se narrará la historia de una exitosa, generosa, justa, rica, inteligente, culta y demás virtuosa directora editorial que, ante una depresión amorosa, se convierte en una cruel y fría hacendada; el amor regresa a su vida, y es rescatada de su amargura, tras conocer a un hombre (que, para variar, es interpretado por Fernando Colunga) que le mostrará las bondades de la vida. Melodrama que, reforzando el discurso de superación femenina con base en la indispensable unión con el varón, ocupará por un buen rato el horario estelar en Televisa, proyectando, una vez más, a estos actores a ser imágenes de campañas y candidatos electorales. Y, de paso, sin pensar mal, rescatarán la historia que hiciera famosa a Angélica Rivera en aquel ya lejano 1995.
Y, en un marco donde la sociedad mexicana está luchando contra la obesidad, llega la producción de la veterana Angellina Nesma, Llena de amor (adaptación de la exitosa telenovela venezolana Mi gorda bella). Marianela Ruiz, interpretada por Ariadne Díaz, será la gordita que, haciendo uso de su inteligencia, dulzura y bondad, combatirá las burlas que todo el mundo le hace por su sobrepeso y los clichés que ello representa; el consuelo que esta muchachita tendrá será el vivir enamorada, en secreto, de un atractivo personaje que, poco a poco, se enamora de ella, gracias a su tan bondadosa forma de ser. Betty la fea, en versión obesa, dará lecciones de cómo las burlas y el odio se eliminan actuando sencillamente. Lo malo de la historia es que, parece ser, la protagonista bajará de peso para el final, regresando a los estándares clásicos de belleza y, de paso, admitir que el sobre peso es algo que, a final de cuentas, se debe combatir para ser feliz.
¿Educar, trascender o colocar valores? Las telenovelas son utilizadas para eso y muchas más cosas. A este género televisivo se le han insertado espacios publicitarios dentro y fuera de las historias, mensajes políticos e, incluso, han servido de medio para el reclamo social, hoy en día, no es en balde el discurso violento utilizado en La Loba (Tv. Azteca, 2010), donde se muestra la inseguridad y violencia imperantes en México.
En otras palabras, además de ser negocio, son pantalla fiel de los problemas sociales que prevalecen en México, de ahí que se busquen historias que han sido exitosas para solamente adaptarlas. Podrá decirse que son temas de la agenda mediática, las formas de un complejo sistema moral y de valores, pero, sí, se asientan en una sociedad con patologías –en palabras de Erich Fromm- específicas que encuentran en sus productos televisivos algo conocido. Algo de lo cual hablar.
