El ‘Trueno Comunicacional’ de Chávez: Venezuela contra sus consorcios mediáticos

20 Abril, 2010
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Escrutinio No. 47

 

Por. Genaro Ahumada García

Esta semana se reavivó la crítica de la prensa, principalmente la española, sobre la política de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, hacia los medios masivos de comunicación y los profesionales del periodismo en ese país. Las acciones de Chávez frente a los medios se pueden criticar desde diversas vertientes, pero admitámoslo,  ¿quiénes de nosotros, lectores y colaboradores de esta revista, no desearíamos neutralizar (o eliminar) el poder que ejercen los grandes consorcios mediáticos en la sociedad?

La ministra de Comunicación e Información del gobierno chavista, Tania Díaz, anunció la creación de brigadas juveniles para combatir los contenidos “sesgados y difamatorios” que emiten los consorcios de la comunicación, al considerarlos como “el aparato de dominación de los pueblos”. Esta operación se ha nombrado “Trueno Comunicacional”, y bajo un juramento de lealtad a Dios y la República Bolivariana, su propósito es la difusión y propaganda del mensaje oficial, utilizando la forma de divulgación primigenia y básica, el ‘boca a boca’.

Los diarios españoles ocuparon su espacio para bombardear al presidente venezolano, producto de la ríspida relación bilateral entre los líderes políticos de ambos países, el Rey Juan Carlos y José Luis Rodríguez Zapatero por un lado, y Hugo Chávez por el otro. El diario ‘El Imparcial’, mostró su parcialidad al comparar la medida con las impuestas por Goebbels durante el nazismo. El diario ‘El País’ moderó la nota presentando una crónica de lo sucedido en el acto protocolario donde se dio a conocer. Otros medios ibéricos se escandalizaron de saber que los ‘kamikazes’ informativos serán jóvenes de entre 13 y 17 años de edad.

No existe posibilidad de defender a Chávez cuando, en su intento por mantener el control ideológico de las masas, ha acallado a por lo menos 30 estaciones de radio, el consorcio Globovisión, además de diversos testimonios de periodistas amenazados o puestos en prisión por diferir del Estado, el Estado-Chávez. No obstante, caer en la tentación o lugar común de descalificar la medida sin racionalizar el contexto, es una salida fácil y un golpe seguro a la ya maltrecha imagen de Chávez en Latinoamérica.

La sociedad mexicana ha visto cómo los consorcios, dueños de los medios de comunicación, influyen y permean en la cultura, la educación, los valores, así como en la manipulación del sistema político para satisfacer sus propósitos. No profundizaré sobre el análisis de la influencia de los medios en el sistema de valores o la educación, pues es un espectro muy amplio y subjetivo saber en qué medida los medios educan, y si lo hacen, cómo lo hacen y cuál es su impacto.

Lo relevante por ahora es comprender la mediocracia que priva en México, Venezuela y el resto de América Latina, es decir, el poder generado por unas cuantas personas en la toma de decisiones de millones, a través del mal uso de espacios asignados para su explotación comercial, y cuyo nivel de injerencia y “legitimidad” es tal, que el propio Estado es rebasado en autoridad y control.

Los grandes medios crean una realidad conveniente, difunden lo necesario para mantener sus intereses salvaguardados, fomentan la cultura del “mínimo esfuerzo”, y además, ya no gastan en comprar votos en el Congreso para legislar (o no legislar) favorablemente, ahora tienen empleados encargados de promover o boicotear reformas.

Eliminar o neutralizar tal poder es un anhelo buscado sin mucho éxito en México, pues el brazo de las televisoras es extenso y en ocasiones invisible, cubierto por la gran tela de la corrupción. Argentina ha dado un paso importante en la lucha por neutralizar a sus medios bajo la vía de la legalidad, demostrando a todo el sub-continente que no es imposible. Venezuela lo ha ideado de otra manera, cayendo en excesos contra medios pequeños pero vislumbrando una sociedad si no informada, al menos con 2 puntos de vista que puedan contraponer, y sacar quizás, algún criterio.

Mientras vemos qué tan buena o mala idea es neutralizar el poder de los medios en Venezuela, celebremos que en México existen refugios como Escrutinio y todos aquellos espacios comprometidos con la construcción de un debate progresista hacia la re-fundación de la República, bajo nuevos ideales de equidad y respeto.

Hago una felicitación a Jaime Hernández y todos los colaboradores que durante 2 años han mantenido el ideal vigente.

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