La dinastía de los Kim: política exterior norcoreana

19 Enero, 2011
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Héctor Cueto Holmes

Escrutinio No. 61

Héctor Cueto Holmes*

 

La República Democrática Popular de Corea es considerada como una de las naciones más enigmáticas y polémicas que existen en la actualidad. Muchas veces denominado como el “reino ermitaño”, Corea del Norte se ha caracterizado por un fuerte hermetismo hacia el exterior y el peculiar culto a la personalidad que le rinde a sus mandatarios. A su vez, se le suele considerar como el país más militarizado del mundo. De acuerdo con oficiales de la milicia norcoreana, estos son capaces de movilizar a casi 10 millones de militares, poco menos de la mitad de la población, y una cifra que en todo el mundo sólo superan China e India. Corea del Norte presenta también el mayor contingente de Fuerzas Especiales del planeta -unos 180 mil elementos- y el tercer mayor almacén de armas químicas. De modo que es fácil especular que la dictadura de los Kim se encuentra sostenida por las Fuerzas Armadas, institución que muchos expertos suelen considerar infinitamente más poderosa que el propio partido al mando del nación, el Partido de los Trabajadores.

Sin embargo, el poderío militar de Corea del Norte contrasta con las condiciones de vida de la ciudadanía, una de las más pobres del mundo, con una renta per cápita de unos  mil 118 dólares al año, similar a la de Haití[1]. Sin importar lo poderoso de su armada o lo mucho que se venere a sus mandatarios, la mayoría de la población norcoreana vive en circunstancias sumamente difíciles que sus líderes se han visto incapaces de resolver. Actualmente, Corea del Norte no sólo continúa sufriendo de condiciones precarias al interior sino que también ha desatado la ira internacional por las polémicas acciones tomadas por el gobernante actual, Kim Jon-Il; sin embargo, es posible que la nación socialista se encuentre al borde de experimentar una fuerte serie de cambios ya que parece ser que Kim Jon–Il está preparándose para entregar el mando a uno de sus hijos, Kim Jong-un.

 

Régimen de Kim Il Sung: Nace una nueva nación

Una vez concluida la Guerra de Corea, Kim Il Sung fue el encargado de llevar a la nueva nación socialista por un camino de progreso y crecimiento económico a través del Partido Laborista. En un principio, el gobierno de Kim Il Sung se valió de su postura anticapitalista para extraer ayuda financiera e ideológica de sus gigantescos vecinos comunistas: la entonces Unión Soviética y China; sin embargo, desde 1960, en un esfuerzo por mantener su crecimiento económico y su independencia nacional, Corea del Norte empezó a alternar sus atenciones entre China y la Unión Soviética, fijándose siempre en quien le convenía más al momento.

Pese a llevar una relación armoniosa con ambas potencias, a finales de la década de los 60 se empezaría a notar una mayor preferencia hacia China. Esto porque el régimen de Kim Il Sung se había vuelto un tanto desconfiado de Moscú por los gestos afables que la nación tuvo con Estados Unidos y Japón. Específicamente, lo que desató esta desconfianza hacia los soviéticos fue el hecho de que éstos decidieron ayudar a Estados Unidos a buscar a los sobrevivientes de un avión de reconocimiento norteamericano que fue derribado sobre Corea del Norte en abril de 1969. Mientras la Unión Soviética se dedicaba a brindar su ayuda, China decidió denunciar el acto de un avión americano en territorio norcoreano como una clara “agresión”. Está de más decir que las relaciones con China se fortalecieron después de este incidente. A su vez, un común denominador que ayudó en el fortalecimiento de estas relaciones fue un “miedo mutuo sobre la posibilidad de una alianza hostil entre los Estados Unidos con Japón determinada a revivir el militarismo japonés”[2]. Kim Il Sung sabía que de desatarse un nuevo conflicto contra las “potencias imperialistas” de Estados Unidos y Japón, sería China su mayor aliado.

Entre más pasaba el tiempo más se endurecían las relaciones con la Unión Soviética. Kim Il Sung criticó amargamente a los soviéticos por haber intentado interferir con su política exterior, argumentando que éstos habían empezado a obscurecer la línea que delimita a un amigo de enemigo por comprometerse con los intereses de las naciones imperialistas al creerse el chantaje nuclear de los norteamericanos.

En el ámbito económico, Kim Il Sung se dedicó a llevar un sistema centralizado que, al menos en un principio, dio resultado. De acuerdo con lo dicho en el quinto Congreso del Partido Laborista de Corea del Norte llevado a cabo en 1970, el plan económico de Sung (denominado como el Plan de los Siete años y que de hecho había empezado en 1960) había logrado transformar a Corea del Norte de una economía socialista industrial-agraria a una de índole meramente socialista-industrial; a su vez, Kim comentó en el Congreso que la Industria en el país se había incrementado en un 19.1% anual desde 1957[3] . De hecho, el crecimiento económico e industrial de Corea del Norte a los 25 años de su existencia lo ubicaban como el más próspero de los cuatro países comunistas de toda Asia[4].

En retrospectiva, el periodo de la postguerra coreana bajo Kim Il Sung se caracterizó por un fuerte incremento de la influencia China en Corea del Norte; una intensificación de la hostilidad contra la presencia norteamericana y, sobre todo, la consolidación del Partido de los Trabajadores de Corea como la institución hegemónica de autoridad; esto último es importante por el hecho de que, al tener una legitimación social sin cuestionamiento, Kim Il Sung logró consolidar su poder político y acompañar al mismo de un visible desarrollo económico y social (al menos esto último hasta cierto punto), logrando tener un grado considerable de estabilidad política hasta finales de los 80.

El Régimen Kim Jong-Il : Hambruna y Pobreza

Kim Jong Il heredó de su padre un Estado que se encontraba diplomáticamente aislado y con pocos amigos (China seguía siendo aliado, pero las relaciones entra ambas naciones ya no eran tan cordiales como antes). A su vez, era un Estado que empezaba a mostrar una condición económica muy seria. El sistema económico centralizado que había probado ser efectivo en las primeras décadas posteriores a la Guerra de Corea se vio afectado por una rigidez estructural que le impedía adaptarse a cambios que se presentaban en la economía global; a su vez, la caída de la Unión Soviética, uno de sus más importantes aliados y proveedores, aunado con las ineficiencias presentes en el sistema de agricultura norcoreano y los diversos desastres naturales, llevaron al país a la hambruna y a la necesidad de acudir a ayuda internacional. A principios de la década del 2000, se estimaba que las muertes provocadas por hambruna iban de los 200,000 a los 2 millones de personas[5]; actualmente las Naciones Unidas han estimado que al menos 5 millones de norcoreanos continuarán sufriendo de escasez de alimento[6].

Tanto Kim Il Sung como Kim Jong-Il se enfocaron en llevar a Corea del Norte a través de la teoría  juche (ser dependiente únicamente de uno mismo). Al promover en teoría la juche pero permitiendo en la práctica cierto grado de flexibilidad, ambos “han tratado de reconciliar dos objetivos que no son del todo compatibles: la modernización de la economía y sociedad coreana y el mantenimiento del sentimiento nacionalista y revolucionario”[7]. A su vez, cabe mencionar que las herramientas más utilizadas para mantener el sentimiento de la Revolución a flote son la intensa propaganda anticapitalista y el severo culto a la personalidad que hasta el día de hoy se rinde tanto al “Eterno Presidente” de la República Socialista de Corea del Norte Kim Il Sung, como a su hijo, el “Líder Supremo” Kim Jong-Il. Cuando Kim Il Sung murió en 1994 se dijo que miles de cigüeñas llegaron por él para subirlo a los cielos pero que éstas al ver la tristeza del pueblo norcoreano decidieron que lo mejor sería dejarlo en un palacio construido en la tierra; el palacio de Kumsusan, en donde hasta la fecha se encuentran sus restos momificados.

Regresando a la problemática económica y alimentaria, para enfrentar la difícil situación en la que había caído Corea del Norte y para al mismo tiempo conseguir ventajas diplomáticas, el gobierno de Kim Jong Il (desde 1999) comenzó a utilizar la nueva estrategia de la “diplomacia ofensiva”. Este tipo de diplomacia consiste básicamente en alejarse de la utilización de agencias internacionales de ayuda, que demandan intrusivamente tener acceso a las zonas más afectadas del país, y en su lugar buscar establecer ayuda económica de gobierno a gobierno. Cabe mencionar que este tipo de estrategia se ha sostenido bajo las amenazas del régimen norcoreano de poseer habilidades nucleares y que muchos de los países que le han brindado ayuda solamente lo hacen bajo la condición de que Corea del Norte renuncie o limite dichas capacidades. De hecho, el gobierno de Corea del Sur, bajo el mando de Lee Myung-bak, ha sido uno de los países que más ha limitado su ayuda a Corea del Norte por esta misma razón.

En el terreno de la política exterior con Corea del Sur, el mes de junio de 2000 fue uno de suma importancia. Durante este mes tuvo lugar una histórica cumbre en la que se reunieron Kim Dae-jung, entonces presidente de Corea del Sur, y el líder norcoreano Kim Jong-il para empezar a hacer los acomodos necesarios para establecer la paz. Siete años después, ambos mandatarios comenzarían las pláticas que pondrían fin a la guerra entre ambas naciones de una vez por todas. Sin embargo, el optimista panorama se vino abajo en 2009, cuando Corea del Sur se adhirió formalmente a la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, auspiciada por Estados Unidos, gesto que fue visto por Corea del Norte como una “clara declaración de guerra”.

Tensiones con Corea del Sur

De todos los países, con quien más conflictos ha tenido Corea del Norte ha sido, como es de esperarse, Corea del Sur. Desde finales de la década de los 80las relaciones entre el Norte y el Sur han sufrido diversos encontrones, siendo uno de los más polémicos el que sucedió en noviembre de 1987. En esta fecha se le adjudicó a Corea del Norte un atentado terrorista contra el vuelo 858 de Korean Airlines, que viajaba de Irak a Seúl, y que causó la muerte de 115 personas. Este acontecimiento se mantiene como el ataque más sangriento realizado en contra de Corea del Sur en toda su historia. Sin embargo, a pesar de la polémica desatada hacía el régimen de Kin Jong Il desde el ataque, en 1991 las relaciones entre ambas naciones empezarían a estabilizare con la firma de un Acuerdo de reconciliación, no agresión, intercambio y cooperación entre el norte y el sur; también conocido como Tratado Básico.

Las relaciones bilaterales entre Corea del Norte y del Sur se han complicado todavía más tras la llegada del conservador Lee Myung-bak a la presidencia surcoreana en febrero de 2008. Lee ha sostenido una línea dura hacia Corea del Norte, sobre todo al respecto de su controversial programa nuclear. El gobierno de Pyongyang se empeñó desde el fin de la guerra de Corea en hacerse con armas nucleares para competir con Estados Unidos y Japón y con él aplicar la “disuasión” para garantizar acuerdos comerciales y ayuda internacional. Actualmente, Pyongyang se encuentra severamente sancionado por parte de las Naciones Unidas desde que en mayo del año pasado se le adjudicara un ejercicio nuclear, acción que la comunidad internacional le ha prohibido desde 2006.

La problemática nuclear es de suma importancia para ambos países ya que es uno de los grandes retos que se presenta para convertir el armisticio firmado en 1953 en un tratado de paz permanente. Por desgracia, las negociaciones multilaterales para la desnuclearización del régimen norcoreano están paralizadas desde diciembre de 2008 y el país socialista no tiene intenciones de dejar atrás su programa nuclear.

A esta problemática se le agrega la tragedia del hundimiento del buque surcoreano Cheonan el marzo pasado cerca de territorio norcoreano. Este incidente, que causó la muerte de 46 marineros, ha provocado nuevas tensiones entre ambas naciones.A pesar de que diversas investigaciones internacionales han asegurado que el ataque fue provocado por el lanzamiento de un torpedo de un submarino norcoreano, Corea del Norte ha negado rotundamente el haber disparado contra el navío. En respuesta a la afronta, Seúl anunció la suspensión de los vínculos comerciales con el norte y exigió disculpas al gobierno del país vecino.

Otra fricción entre ambos gobiernos sucedió apenas este 26 de julio cuando las milicias norteamericanas y surcoreanas llevaron a cabo un ejercicio aéreo y naval de cuatro días en las aguas que rodean la península de Corea. Esto provocó una fuerte denuncia por parte dePyongyang, quien también amenazó con desatar un ataque nuclear sí los ejercicios continuaban.

Por desgracia, parecer ser que día a día toda posibilidad de diálogo pacífico entre ambas naciones se queda atrás. El 23 de noviembre del 2010, ambas naciones tuvieron un encuentro armado cerca de sus fronteras marítimas. Medio centenar de proyectiles de artillería norcoreanos impactaron contra la isla de Yeonpyeong en el Mar Amarillo, dejando un saldo de 100 viviendas dañadas y al menos dos soldados surcoreanos muertos y varios civiles heridos, tres de ellos de gravedad. Corea del Sur calificó el atentado como una "clara provocación militar" y decretó el mayor nivel de alerta que se ha tenido entre ambas naciones desde el fin de la guerra de Corea. Las autoridades surcoreanas habían señalado además que, en caso de producirse otra provocación similar, habrá "una dura represalia"; argumentando que "el bombardeo indiscriminado contra civiles es intolerable en todos los casos"[8].

Poco después de este incidente, Lee Myung-bak ordenó atacar a las bases de misiles norcoreanas en la costa si se detectan signos de una nueva provocación. El Ministerio surcoreano de Defensa denunció que el bombardeo fue "intencionado y planificado" y que el mismo supone una clara violación del armisticio entre las dos Coreas. Por su parte, el Gobierno de Pyongyang, a través de su agencia estatal de noticias KCNA, asegura que fue Seúl la que atacó primero y que de hecho Corea del Sur está reforzando una alianza militar con Estados Unidos para llevar a cabo una agresión contra Corea del Norte. La gravedad del incidente ha puesto al rojo vivo la tensión latente entre las dos Coreas a tal grado que Seúl suspendió la ayuda prometida a Corea del Norte por las inundaciones del verano.

Actualmente las tensiones han bajado una vez más y Corea del Norte ha llamado a negociaciones con Corea del Sur; sin embargo, altos mandos de este último no confían en la buena voluntad del Pyongyang y afirman que para lograr un diálogo es necesario que, antes que nada, los norcoreanos tomen “medidas responsables con respecto al hundimiento del Cheonan y al bombardeo de la Isla Yeonpyeong".

Kim Jong-un: ¿El surgimiento de un nuevo líder?

Hoy en día el régimen hermético de Kim Jong-Il, quien en 2008 sufrió una apoplejía, parece estar muy pronto a experimentar un relevo en el poder. El partido comunista norcoreano celebró en septiembre una reunión extraordinaria de su cúpula para dar paso a la posibilidad de un nuevo gobernante.El líder norcoreano había presidido ya el pasado junio una sesión extraordinaria de la Asamblea Popular Suprema (lo que equivale a su Parlamento) en la que el cuñado de Kim, Jang Song-thaek, fue nombrado vicepresidente de la Comisión Nacional de Defensa. En la misma sesión fue expulsado de su cargo el primer ministro KimYong-il y sustituido por Choe Yong-rim, secretario general del comité del Partido de los Trabajadores en Pyongyang. De acuerdo con diversos analistas, este tipo de movimientos políticos fueron hechos para que Jang tome las riendas de Corea del Norte en caso de que Kim Jong-Il muera; al menos así sería hasta que llegue el momento de que Kim Jong-un (quien en el marco de estas celebraciones, Kim Jong-un recibió el rango de General de cuatro estrellas), tercer hijo de Kim Jong-Il de 27 años educado en Suiza,asuma el poder.

Sin embargo, la sucesión de poder de Kim Jong-un no será nada sencilla. De acuerdo con reportes de inteligencias surcoreanos y las declaraciones de ciudadanos norcoreanos que han logrado escapar del país, muchos altos oficiales y miembros del partido consideran que Kim Jon Un es demasiado inexperto y desconocido para tomar las riendas del país. Podría decirse que a Kim Il-sung fue respetado y temido por la población;  Kim Jong-il, es simplemente temido, pero Kim Jong-un no es ni respetado ni temido por lo que se piensa que los recientes movimientos buscan posicionarlo para que comience a ganar simpatías entre la dirigencia Norcoreana.

Es visible que a través de los años Corea del Norte ha presenciado si no cambios radicales en su estructura política sí factores que le han hecho ir en declive. A su vez, es visible que actualmente la nación se encuentra sumergida en un fuerte descontento internacional que, aunado a sus problemas internos y la creciente dependencia del exterior, dejan muy poco que esperar del futuro de la nación. A lo largo de los años, se decía que Corea del Norte nunca se atrevería a probar armas nucleares ya que rebasaría la “línea roja” trazada por los Estados Unidos; sin embargo, en los últimos años la sociedad internacional ha sido testigo de cómo poco a poco Corea del norte ha ido haciendo lo que le place sin tener mayores consecuencias o represalias; al menos hasta 2010. De continuar con esta actitud, Corea del Norte solamente conseguirá hundir más a sus connacionales en la hambruna y la ignorancia.

Dicho de otra forma, el actual régimen norcoreano continúa presentando dificultades en todos los frentes y parece no estar haciendo un buen trabajo para salir adelante. Cabe mencionar que este es el país con el que se encontrará el inexperto Kim Jong-un, de quien hasta hace unos meses ni siquiera se sabía cuál era su aspecto actual. El futuro de Corea del Norte al día de hoy es algo incierto, pero puede ser que lo que necesite sea un cambio de régimen que le permita abrir un poco más sus opciones y dejar a un lado la conflictiva manera con la que lleva haciendo política los pasados 65 años.

Bibliografía:

Bridges, Brian (2001); Korea after the Crash

Cotton, James; Harris Stuart (1991); The end of the Cold War in Northeast Asia

Jordan, Amos A. (1993); Korean Unification: Implications for Nortrheast Asia

Mochizuki, Mike; O’Hanlon Michael (2003); Crisis on the Korean Peninsula: How to deal with a nuclear North Korea

North Korea: Silver Anniversary;  Robert Simmons: Asian Survey, Vol. 11, No. 1, A Survey of Asia in 1970: Part I (Jan., 1971), pp. 104-110 Published by: University of California PressStable URL: http://www.jstor.org/stable/2642911Accessed: 19/11/2010 14:35

North Korea in 1982: Continuing Revolution under Kim Jong IlAuthor(s): Rinn-Sup ShinnSource: Asian Survey, Vol. 23, No. 1, A Survey of Asia in 1982: Part I (Jan., 1983), pp. 102-109Published by: University of California PressStable URL: http://www.jstor.org/stable/2644331Accessed: 19/11/2010 14:27

Rethinking North Korea: David C. KangSource: Asian Survey, Vol. 35, No. 3 (Mar., 1995), pp. 253-267Published by: University of California PressStable URL: http://www.jstor.org/stable/2645543Accessed: 19/11/2010 14:30

The Post-War Politics of Communist Korea: Glenn D. Paige and Dong Jun LeeSource: The China Quarterly, No. 14 (Apr. - Jun., 1963), pp. 17-29 Published by: Cambridge University Press on behalf of the School of Oriental and African StudiesStable URL: http://www.jstor.org/stable/651340Recuperado el: 19/11/2010 14:35

North Korea's International PositionAuthor(s): M. T. HaggardSource: Asian Survey, Vol. 5, No. 8 (Aug., 1965), pp. 375-388Published by: University of California PressStable URL: http://www.jstor.org/stable/2642410Accessed: 19/11/2010 14:36

Divided Korea: Demographic and Socioeconomic Issues for ReunificationAuthor(s): Nicholas Eberstadt and Judith BanisterSource: Population and Development Review, Vol. 18, No. 3 (Sep., 1992), pp. 505-531Published by: Population CouncilStable URL: http://www.jstor.org/stable/1973656Accessed: 19/11/2010 14:35

International Relations Theory and the Second Korean WarAuthor(s): David C. KangSource: International Studies Quarterly, Vol. 47, No. 3 (Sep., 2003), pp. 301-324Published by: Blackwell Publishing on behalf of The International Studies AssociationStable URL: http://www.jstor.org/stable/3693588Accessed: 19/11/2010 14:29

Evolution of the Korean Workers' Party and the Rise of Kim Chŏng-ilAuthor(s): Chong-Sik LeeSource: Asian Survey, Vol. 22, No. 5 (May, 1982), pp. 434-448Published by: University of California PressStable URL: http://www.jstor.org/stable/2643871Accessed: 19/11/2010 14:35

 



[1]
CIA World Factbook

[2] Robert Simmons, North Korea: Silver Anniversary; pp. 105 

[3] Robert Simmons, North Korea: Silver Anniversary; pp. 107 

[4] Japan Times, November 16, 1970. The Far Eastern Economic Yearbook

[5] Brian Briges, Korea After the Crash pp. 97

[6]  Datos de la página oficial de las Naciones Unidas http://www.un.org/en/

[7]  Brian Briges, Korea After the Crash pp. 91

[8] Declaración del secretario de Estado para Asuntos Públicos de la Presidencia de Corea del Sur, Hong Sang Pyo

 


*Héctor Cueto Holmes es licenciado en Periodismo y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey. Actualmente labora con la Fundación Mexicana de Periodismo de Investigación y es miembro del consejo editorial del Reforma en la sección Internacional. Fue miembro activo del portal de noticias Animal Político/Pájaro Político.

Twitter: @hector_cueto

 

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