Más leidas en Internacional
Artículos relacionados
Artículos más comentados
Artículos más comentados (histórico)
"El Chapazo": Ecuador durante y después del "golpe"
Escrutinio No. 57
Escrutinio no. 57
Héctor Cueto Holmes*
El pasado 30 de septiembre, Ecuador vivió una de sus mayores crisis en los últimos cinco años. El suceso, ahora denominado “Chapazo” por la población ecuatoriana (en alusión al sobrenombre con el que se conoce popularmente a los policías: “chapa”) puso en jaque la estabilidad democrática del país latinoamericano. Ese día, centenares de elementos de las fuerzas policiales de Ecuador iniciaron una revuelta provocada por la aprobación de una ley que permite el supuesto retiro de varios beneficios laborales. La protesta se elevó a tal grado que eventualmente se tendría “secuestrado” al presidente Rafael Correa, lo que dio paso a que el Gobierno denunciase al acontecimiento como un intento de golpe de Estado.

¿En qué consiste la Ley?
La Ley Orgánica del Servicio Público de Ecuador recibió diversas protestas por parte de policías y militares desde que ésta fuera planteada por el gobierno de Correa hace ya tres meses. Sin embargo, prácticamente no se ha comentado en qué consiste y como afecta a los uniformados realmente. De acuerdo con el gobierno ecuatoriano, esta ley, que cuenta con 137 artículos y 38 disposiciones, aspira a regular los recursos del Estado en relación a sus empleados. Para lograr esto se utilizarán medidas que ayudarán a fijar plazos y montos referentes a jubilaciones y programas de capacitación. Los militares y policías recibían mayores sueldos y beneficios que cualquier otro servidor público del país y, en aras de una mejor repartición, se decidió eliminar todos los reconocimientos económicos de los uniformados con 15 a 38 años en servicio, junto con la entrega de medallas, canastas navideñas y cualquier otro beneficio material.
Ahora bien, de acuerdo con esta misma ley, todos aquellos beneficios que resultaron eliminados se verán incorporados a los salarios mensuales de los uniformados. Lo que significa que un policía que antes ganaba 1,907 dólares al mes, ahora ganará 2,448. Al menos, esa es la explicación del gobierno ecuatoriano.Cabe mencionar que Ecuador se encuentra sumido en el contexto de una crisis económica. Es un país petrolero que recibe una gran cantidad de remesas de España; sin embargo, estos ingresos han empezado a presentar una baja; a su vez, de acuerdo con datos de El Banco Central, el PIB de Ecuador creció un 2.7% en el segundo trimestre de este año frente al mismo periodo de 2009, lo que lo hace uno de los más bajos de Sudamérica junto a Venezuela. La cifra está por debajo de la previsión del gobierno de 3.7% para 2010. De hecho, La proyección oficial al empezar el año fue del 6.8% y sobre este porcentaje se calculó el presupuesto. Es por esto que es lógico que existan recortes en muchos otros rubros del país aparte de la policía.
El “Golpe”
Todo empezó cuando los inconformes se reunieron alrededor de las 9:00 de la mañana en distintas ciudades ecuatorianas para iniciar sus protestas. Al enterarse de las manifestaciones, Rafael Correa, acompañado de su Ministro de Interior, Gustavo Jalkh, se desplazó hacia el cuartel policial de Quito, donde trató de apaciguar las protestas;por supuesto, la presencia de Correa no sirvió más que para alborotar aún más el asunto. De hecho, sería el mismo mandatario quien aprovecharía la oportunidad para hacer a su vez un poco de teatro. Aflojándose la corbata y retadoramente desabotonando el cuello de su camisa Correa espetó: "Señores si quieren matar al presidente, aquí está, mátenlo si les da la gana, mátenlo si tienen poder, mátenlo si tienen valor en vez de estar en la muchedumbre cobardemente escondidos”.
A medio día, Correa abandonó el cuartel policial en medio de una nube de gas lacrimógeno; sin embargo, y a pesar de que el mandatario logró salir del recinto con una máscara antigases, al poco tiempo fue trasladado hasta un hospital de la Policía para ser tratado por los efectos del gas. Dentro ya del hospital, Correa denuncia a través de la radio pública que su gobierno es víctima de un intento de golpe de Estado por parte de sectores opositores cercanos a Lucio Gutiérrez, ex presidente de Ecuador,derrocado por una revuelta popular en abril de 2005. El drama continuaría en las siguientes seis horas con Correa negándose a sostener un diálogo conl os policías sublevados mientras se encontrase retenido. "Olvídese de cualquier acuerdo mientras no pueda salir… Saldré de aquí como presidente o con los pies por delante", sentenciaba el mandatario.

Para este momento, decenas de policías ya habían tomado regimientos en las tres principales ciudades del país (Quito, Guayaquil y Cuenca); mientras que unos 150 miembros de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) habían tomado la pista del aeropuerto internacional de Quito, suspendiéndose así todos los vuelos.
Por su parte, Lucio Gutiérrez, quien durante el levantamiento se encontraba en Brasilia, negó que él o su partido político, Sociedad Patriótica, estuvieran conspirando contra Correa; sin embargo, sí propuso que se disolviera el Parlamento y se convocara a elecciones presidenciales anticipadas para solucionar la situación. “Podría ser la salida constitucional para evitar la posibilidad de derramamiento de sangre en el país", comentaba Gutiérrez mientras denunciaba que el único responsable del caos que ahora enfrentaba la nación ecuatoriana era “el gobierno abusivo, corrupto y prepotente de Rafael Correa, que viola permanentemente los derechos de los ciudadanos". Gutiérrez, quien ha sido el principal representante de la oposición al actual gobierno ecuatoriano, citó también pasados incidentes que causaron alteración al orden público ocurridos durante la gestión de Correa, donde distintos sectores de la sociedad como los de indígenas y maestros han sido tildados (según Gutiérrez) de terroristas.
Derrocamientos presidenciales: nada nuevo
Por desgracia, esta no es la primera vez que se lleva a cabo un intento de derrocamiento en Ecuador. Desde 1996, la ciudadanía ecuatoriana ha presentado un constante descontento hacia sus figuras presidenciales. Abdala Bucaram, conocido como “el Loco” por su excéntrico comportamiento,tomo posesión como presidente de Ecuador el 10 de agosto de 1996 y el 5 de febrero de 1997 fue quitado por un estallido social; dos días después sería destituido por el Congreso Nacional debido a una supuesta incapacidad mental.
Jamil Mahuad fue presidente de 1998 hasta su derrocamiento provocado por un levantamiento cívico-militar en enero del 2000. A este individuo se le acusa de haber causado una crisis económica en donde quebraron una docena de bancos y diversas instituciones del sistema financiero, lo que provocó, entre otras cosas, una fuerte emigración de ecuatorianos. El mandatario decretó un feriado bancario y un congelamiento de depósitos. La inflación creció y la crisis de la economía elevó la cotización del dólar a niveles nunca antes vistos, por lo que dolarizó el país.
Lucio Gutiérrez participó en el golpe de Estado que derrocó a Mahuad. Fue apresado por seis meses y al salir de prisión inició su campaña electoral y con el apoyo de partidos de izquierda e indígenas obtuvo la Presidencia; sin embargo, nunca fue capaz de tener un fuerte apoyo en el Congreso. El 20 de abril del 2005, como consecuencia de la llamada “Rebelión de los forajidos”, que desató una dura represión, el Congreso declaró la vacancia presidencial por abandono del cargo y procedió a nombrar al entonces vicepresidente, Alfredo Palacio como nuevo Presidente.
Represión mediática
Periodistas de la prensa nacional e internacional también resultaron víctimas del motín policiaco. El organismo de defensa de la libertad de Ecuador, Fundamedios, registró 22 agresiones a periodistas y medios en los que, en la mayoría de los casos, los policías sublevados intentaron impedir la cobertura de los eventos destruyendo el material de fotógrafos y camarógrafos o simplemente agrediendo a los mismos comunicadores. Entre algunos de estos casos están los de Hernán Higuera, periodista de la cadena televisiva Ecuavisa, que fue agredido físicamente por uno de los guardias del presidente Rafael Correa. Mientras Hernán cubría las protestas desde el techo de un automóvil, un policía intentaba empujarlo para que dejara de grabar; cuando éste logró descender del automóvil un guardia presidencial lo agredió con golpes y patadas. Miguel Castillo, coordinador regional de Diario El Comercio de Ambato fue golpeado junto con su camarógrafo (a quien despojaron de su cámara) por policías, y también atacados con gas pimienta.
A su vez, medios estatales como Ecuador TV y la Radio Pública denunciaron que los policías sublevados habrían querido cortar sus transmisiones. Un grupo de los inconformes subió a la loma Pichincha, donde están localizadas las antenas de televisión, para sabotear las instalaciones y así intentar interrumpir la señal. La prensa internacional también se vio afectada cuando los amotinados retuvieron varias horas a representantes del canal informativo latinoamericano Telesur. A su vez, la Agence France-Presse (AFP) confirmó la agresión física de dos de sus fotógrafos y la destrucción parcial de su material en los accesos del hospital en donde se tenía secuestrado a Correa.
Después del “golpe”
No sería sino hastalas 9:30 p.m., después de varias horas de balacera entre militares y policías, que Correa lograría salir del hospital de Quito escoltado por el ejército en una camioneta. Media hora después, Correa ya se encontraba pronunciando desde un balcón del Palacio de Carondelet un discurso en el que confesaba que éste había sido "uno de los días más tristes" de su vida y "sin duda el más triste" de sus casi cuatro años de gobierno. 
La rebelión, de acuerdo con el Ministerio de Salud, dejó un saldo de ocho muertos (dos policías y seis civiles) y 274 heridos, de los cuales 50 se encontraron lesionados por asfixia, impactos de perdigones y bombas de gas lacrimógeno. Tres de las muertes se produjeron en Quito y fueron las de dos policías y un civil; todas producidas por herida de bala. Las cinco muertes restantes se produjeron en Guayaquil y fueron de civiles; víctimas de la violencia suscitada por saqueos y daños originados por la ausencia de la Policía.
Las bajas de índole institucional serían las del comandante de la Policía, el general Freddy Martínez, quien renunció, y tres coroneles de la Policía de Ecuador (Manuel Rivadeneira, Julio César Cueva y Marcelo Echeverría), quienes fueron detenidos bajo sospecha de participar en la rebelión contra Correa. A su vez, la advertencia presidencial de que "aquí no habrá perdón ni olvido" deja muy en claro el futuro de la policía ecuatoriana. La Contraloría General del Estado dispuso un examen especial para determinar la utilización de los bienes del Estado; en el mismo, los uniformados debieron rendir cuentas sobre la dotación de municiones y gases antimotines. Como resultado de las investigaciones, se detuvieron a 46 policías que ahora se encuentran en juicio. A su vez, Correa ya ha anunciado que su gobierno se está preparando para realizar una reestructuración completa del mando de la Policía.
Las actividades se retomaron con tranquilidad pero ahora la sociedad ecuatoriana se encuentra sumamente polarizada por este nuevo capítulo de inestabilidad democrática y quiebre institucional. Del lado del Gobierno se considera que Correa logró añadir un triunfo político a su historial, mientras la oposición argumenta que, de hecho, fue gracias a la actitud altanera de Correa y su mala forma de gobernar por lo que se originó la crisis. Al final del día, con sociedad polarizada o no, es visible que Correa ha salido algo fortalecido.
Seguramente este hecho suscitó una remembranza de lo acontecido en junio de 2009 con Honduras; sin embargo, contrario a lo que sucedió con el golpe de Estado hondureño, el apoyo internacional al presidente Rafael Correa fue unánime. Prácticamente todos los mandatarios de América Latina, así como varios de países europeos, y organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), expresaron su respaldo a la democracia en Ecuador.Como lo menciona la internacionalista Valeria Marina Valle, el gran héroe del día no fue el Ejército que rescató a Correa, sino el mismo presidente que ha logrado salir triunfante de una situación que líderes anteriores no fueron capaces de contener. La Dra. Valle confirma que la figura de Correa es "la del líder fuerte, carismático, que triunfa sobre las instituciones” y que, a final de cuentas, en Latinoamérica “no tenemos instituciones fuertes, tenemos líderes fuertes".

*Héctor Cueto Holmes es licenciado en Periodismo y Medios de Información por el Tecnológico de Monterrey. Actualmente labora con la Fundación Mexicana de Periodismo de Investigación y es miembro del consejo editorial del Reforma en la sección Internacional. Fue miembro activo del portal de noticias Animal Político/Pájaro Político.
Twitter: @hector_cueto

21 OCTUBRE, 2010
DOGORMe pacere una noticia sesgada hacia la derecha, tipico periodisca mexicano servil y pro imperialista.
28 OCTUBRE, 2010
@PEPE_GARCIA Dijo:A mí me parece un artículo -no una noticia- bastante centrado, escrito por un joven y talentoso periodista, educado e informado. el comentario previo sólo exhibió que el "sesgado" hacia la cerrazón -y no digo sesgado hacia la izquierda, porque la izquierda es lo mejor- es el sr. dogor.
ojalá tuviéramos más periodistas mexicanos como el autor de este texto.