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Reino Unido: ¿adiós a su Estado de bienestar?
Escrutinio No. 50
Escrutinio No. 50
Julio C. Amador*
Gordon Brown y el Estado de bienestar inglés: “Thank you and goodbye”.
En su controversial ensayo Ciudadanía y Clase Social (Citizenship and Social Class), el sociólogo inglés T.H. Marshall describió el proceso de formación de una verdadera ciudadanía. Marshall expuso que dicha evolución consistía, en principio, en la adquisición de los derechos civiles, referentes al reconocimiento de los derechos de protección de la integridad física del individuo, posteriormente en el reconocimiento de los derechos políticos, relacionados particularmente con la justicia y participación social, y, por último, los derechos sociales, que versan sobre el orden social.
Bajo la óptica marshalliana, Inglaterra ha sido un ejemplo en el reconocimiento de la ciudadanía al haber establecido exitosamente los derechos sociales tras la consolidación de su Estado de bienestar. Desde entonces, Inglaterra ha sido modelo a seguir en cuanto a política social y es reconocido por su implementación progresista de las mismas.
Y lo ha sido, hasta ahora…
El pasado 6 de mayo se celebraron los comicios que decidirían el futuro de la política inglesa. ¿Los competidores? Principalmente los partidos más grandes de la isla, el conservador, los Tories, y el laborista. Lo interesante del caso se encuentra en las radicales diferencias entre ambos partidos. Por un lado, el partido laborista encabezado por el ex primer ministro Gordon Brown, es uno de centro-izquierda; es un partido que apoya y agranda al Estado de bienestar, que impulsa el gasto en servicios públicos gratuitos, como el servicio de salud (NHS), seguros de desempleo y redistribución del ingreso. Todo esto, claro, con cargo a la chequera pública. Por otro lado se encuentran los Tories, dirigidos por David Cameron, individuos a favor de políticas neoliberales, creyentes del libre mercado y de la responsabilidad en las finanzas públicas. Esto aunado a distintas visiones más conservadoras sobre lo que el Reino Unido debería de ser: un Reino Unido más para sí mismos y no para Europa ni los extranjeros, independiente económicamente y defensor de los ideales del Imperio Británico.

Nick Clegg, David Cameron y Gordon Brown. Debate electoral.
El Partido Laborista ha sustentado las dos últimas administraciones. La primera con una brillante actuación de Tony Blair como primer ministro, y la segunda con un no tan brillante, y algunos dicen que hasta opaco, desempeño de Gordon Brown. Desafortunadamente para el Sr. Brown, su administración fue vapuleada por las crisis económicas mundial y europea, ésta última siendo ocasionada por irresponsabilidades en el manejo de las finanzas públicas.
El torbellino financiero, como suele suceder, ocasionó malestar no sólo entre la población, sino entre la clase política, quienes empezaron a buscar responsables. Desafortunadamente, el primer señalado fue el enorme gasto de gobierno que las administraciones laboristas habían hecho en política social.
Las elecciones resultaron con los conservadores a la cabeza, pero sin la mayoría necesaria para formar un gobierno. Las opciones eran dos, gobernar sin mayoría o formar una alianza.
El tercer partido más votado fue el Liberal Demócrata, encabezado por Nick Clegg. Como su nombre sugiere, el partido defiende políticas liberales como la apertura hacia Europa; poseen una visión amplia sobre las políticas migratorias y se jactan de ser “defensores de los más desprotegidos” en la isla.
Más aún, lo que hay que señalar es que los liberal-demócratas fueron el tercer partido más votado o, en otras palabras, material perfecto para formar un gobierno de mayoría. Naturalmente, los Tories buscaron a Clegg para entablar negociaciones. El Sr. Brown, confió en que éstas fracasarían por las posiciones diametralmente opuestas de sus políticas. Efectivamente, las primeras negociaciones no fueron exitosas. Se abría entonces la posibilidad de formar un gobierno que algunos tabloides ingleses llamaron súper progresista. Súper progresista pues la alianza entre los dos partidos de centro izquierda lograría sacar adelante reformas sociales que ayudaran a cerrar la brecha de inequidad en el Reino Unido y abriría las puertas de la isla no sólo a la comunidad europea, sino a la comunidad internacional.
Como acto de buena voluntad, la cabeza del partido laborista, el Sr. Brown, renunció a su puesto como primer ministro, haciendo así más atractivo el pacto para los liberal-demócratas. Los noticieros ingleses estaban plagados de las últimas palabras de Brown: “Gracias y adiós” (“Thank you, and goodbye”). Se abría entonces una posibilidad real para una Inglaterra liberal, súper progresista.
Sin embargo, las negociaciones entre los laboristas y los liberal-demócratas fallaron. En un segundo intento, los conservadores lograron el tan codiciado pacto con los liberal-demócratas.
La alianza, extraña como es, sigue dando de qué hablar.
Primera conferencia de prensa de David Cameron y Nick Clegg (12 de mayo de 2010)
La conformación del nuevo gobierno: “Libertad, equidad y responsabilidad”.
Las opiniones sobre el resultado de la elección están radicalmente divididas. Después de 13 años regresa un gobierno encabezado por el Partido Conservador, y habían pasado 65 años desde el último gobierno de coalición. Algunos piensan que se trata de un retroceso en el proceso evolutivo de Inglaterra; creen que los conservadores destruirán el Estado de bienestar justificándose en la crisis fiscal que enfrenta Gran Bretaña. Otros piensan que el desenlace de la elección no pudo haber sido mejor; con los conservadores en el poder, se retomará la disciplina fiscal y, por otra parte, los liberal-demócratas harán su parte en relación a la política social.

Cameron and Clegg. BBC.
Por el momento, la mejor (y peor) lectura de la situación se encuentra en la asignación de los cargos del gobierno británico. Por una parte, el conservador George Osborne será el encargado de la Tesorería, pero Vince Cable y David Laws, ambos liberal-demócratas, ocuparán los puestos de secretario y subsecretario de la misma dependencia.
Por otra parte, los Tories se ocuparán del Ministerio del Interior, a través de su militante Theresa May, y el del Exterior, por medio de William Hague, así como del Ministerio de Justicia y Defensa con Ken Clarke y Liam Fox respectivamente. Por último, el puesto de primer ministro lo ocupa ya el conservador David Cameron y el de vice-primer ministro el liberal-demócrata Nick Clegg.
El poco balance en la asignación de dependencias gubernamentales ha hecho dudar ya a varios votantes del Partido Liberal Demócrata sobre su representante, Nick Clegg. Algunos consideran estas acciones como una traición a la izquierda. Otros, principalmente algunas personalidades del partido laborista, dicen que “era ya justo ceder el poder a los conservadores”.
La realidad es que es aún muy temprano para hablar de la muerte del Estado de bienestar o del surgimiento de un Reino Unido seguidor de un capitalismo al estilo de Estados Unidos.
Llaman la atención los temas principales de “El Graciosísimo Discurso de su Majestad, La Reina”(“Her Majesty’s Most Gracious Speech”), en el que dio a conocer el programa legislativo del gobierno, el 25 de mayo. En dicho discurso, con el que apertura el nuevo periodo de sesiones del parlamento, los temas fueron “libertad, equidad y responsabilidad”. Habrá que tener muy en cuenta estas palabras para poder juzgar al nuevo gobierno del Reino Unido.
Her Majesty's Most Gracious Speech (25 de mayo de 2010)
* Julio C. Amador es maestro en Economía egresado de la Universidad de Essex, Reino Unido. Actualmente se desempeña como investigador y profesor adjunto en el Departamento de Economía de la misma universidad. Ha colaborado como docente en la Escuela de Negocios y el Departamento de Gobierno en Essex. Su experiencia como investigador incluye participaciones con la Universidad de Atenas, Grecia, y la Universidad de Manchester.
