Comicios departamentales y locales en Bolivia

20 Abril, 2010
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Alejandra Robles Ríos

Escrutinio No. 47

Escrutinio No. 47 | Segundo Aniversario | 21 de abril de 2010

El llamado a las urnas

Alejandra Robles

A pesar de que en el mundo electoral las elecciones locales no tienen un peso tan grande como las nacionales, los comicios celebrados el 4 de abril de 2010 en todo el territorio boliviano fueron únicos en su tipo y de suma importancia para la construcción del nuevo Estado Plurinacional de Bolivia. La reelección de Evo Morales y la construcción de un país que reuniera las diferentes secciones sociales y culturales que caracterizan a esta bella y tranquila nación, fueron la base para las elecciones departamentales y locales de 2010.

      El 4 de abril alrededor de 5 millones de bolivianos, en las nueves provincias del territorio, fueron llamados a votar para elegir al gobernador, alcalde, asambleísta por territorio y por población, y concejales locales. La respuesta de los ciudadanos fue sumamente positiva y, sin importar restricciones como la movilidad en automóvil, acudieron a las mesas de votación desde las 8 hasta las 16 horas en la mayoría de los casos.

      Los puestos de asambleísta por población y territorio y de concejales fueron elegidos por primera vez a través del sufragio universal, libre y directo. Con estos comicios se inicia una nueva etapa en la democracia boliviana, ya que materializa el sueño de la democracia desde abajo; es decir, se crea una democracia y organización social a nivel local, para poder representar y atender a los llamados de las diferentes provincias. Asimismo, la idea de la República plurinacional de Bolivia se hace fehaciente al dotar a cada región de un gobierno propio, tanto en lo ejecutivo como lo legislativo y judicial.

Ahora bien, es importante destacar que la celebración de elecciones en Bolivia se está convirtiendo en una fiesta nacional que tiene lugar casi cada año y, algunas veces, hasta dos veces al año. Lo anterior ha conllevado a dos cosas peculiares: la primera es que la gente comience a cansarse y desgastarse de votar tan seguido, y la segunda, que el día de las elecciones se dedique por completo a dicho acto, es decir, la vida cotidiana en la ciudad y en el campo se detiene para dar paso al cumplimiento de una de las obligaciones de los ciudadanos. Desde que se despiertan hasta que se duermen, los bolivianos están inmiscuidos en el proceso democrático. Caminan varios kilómetros por varias horas para llegar al recinto, después de emitir el voto se dedican a socializar en los mercados ambulantes que se ubican afuera de los recintos de votación. Comen, se divierten, platican y conviven hasta el cierre de la votación, que es cuando la mayoría de los ciudadanos ingresan al recinto para observar el proceso de escrutinio y con ello poder saber qué partido y candidato ganó en su distrito.

Lo comentado anteriormente demuestra que la participación ciudadana en las elecciones bolivianas es bastante alta – 85 % en elecciones locales – y que se hace con el gusto de poder cumplir con los derechos políticos que todo ciudadano merece y debe de llevar a cabo. A pesar de que el voto es obligatorio y que para una parte importante de la sociedad la multa por no votar es severa, la sociedad boliviana vive la jornada electoral como parte de su vida, como algo que deben de hacer y que hacen con gusto. Sin embargo, y como es el caso en la mayoría de los países latinoamericanos, la poca información con la que cuenta el votante sobre las propuestas políticas y el perfil de los candidatos caracteriza el sufragio de la mayoría.

Evo

A pesar de que la gente se mostró sumamente participativa en las elecciones del domingo 4 de abril y que los informes nacionales e internacionales apuntaban a una elección tranquila y sin mayores contratiempos, la semana pasada la Corte Nacional Electoral de Bolivia decidió repetir las elecciones en 153 mesas electorales – en La Paz, Oruro, Santa Cruz y Pando - debido a diversas irregularidades que se presentaron en dichas mesas. Los resultados de la repetición de los comicios fue una baja participación, lo cual sustenta la hipótesis del desgaste y cansancio de los bolivianos por este deporte nacional llamado elecciones. No obstante lo anterior, el próximo domingo 25 de abril en dos comunidades de la provincia de Tarija se realizarán elecciones para desempatar un curul del Concejo Municipal y un escaño en el organismo legislativo.

Los resultados electorales de los comicios del 4 de abril proyectan dos situaciones importante, la primera es que la sociedad está deseosa de continuar con el modelo que el presidente Morales y su partido ha venido desarrollando: en 6 de las 9 provincias el MAS (Movimiento Al Socialismo), el partido del presidente, ganó el puesto de gobernador o de alcalde, dependiendo del caso. El segundo asunto que se puede rescatar de los resultados es que las provincias llamadas “la media luna” (Santa Cruz, Pando, Tarija y Beni) siguen estando en contra de la permanencia del presidente Evo y sus allegados; debido a que en 3 de estas provincias el MAS no ganó ni uno de los puestos a elegir. El problema entre el Estado y esta región de la media luna deviene desde la asunción de Evo Morales a la presidencia y su proyecto de nación, el cual no concuerda con los deseos desarrollistas, y un tanto separatistas, de estas 4 provincias que resultan ser las más adineradas y comercializadas del país.

participación joven

La sociedad boliviana y sus instituciones han venido desarrollando métodos y modelos políticos-electorales de importante avance, ejemplo de ello es el padrón biométrico que por primera vez se utilizó en estas elecciones. Dicho padrón biométrico cuenta con las diez huellas digitales de las manos del ciudadano, su firma, copia de su cédula de identidad,  y escaneo del iris. Este tipo de padrón no es común en América Latina ya que implica un gasto importante, pero necesario; es por ello que esta labor de mantener actualizado y asegurado el padrón electoral resulta sumamente plausible.

 

En cuanto al proceso de escrutinio y cómputo de las actas, los métodos que se llevan a cabo son lentos y con demasiados filtros de revisión que hacen que los resultados preliminares no tengan sentido, ya que se dan varios días después de las elecciones, y que los resultados oficiales se atrasen. Sin embargo, lo anterior se puede entender un tanto cuando se conoce a la sociedad boliviana, la cual se caracteriza por una vida tranquila, quieta, sin mayores contratiempos; es decir, la prisa y la necesidad de correr no es algo que se puede sentir entre los ciudadanos bolivianos. La vida en el campo y en la sociedad está coronada por la paz, la reflexión constante de las cosas y la amabilidad.

División política

En resumen, las elecciones departamentales y locales en Bolivia son un gran paso para la consolidación del Estado unificador que el proyecto de desarrollo democrático del presidente Morales intenta crear. La creación de una democracia local en cada provincia al inicio podría parecer una duplicidad de funciones con la Asamblea Nacional y la local, pero cuando se analiza a fondo es una forma de asegurar a la población que en todo momento está representada y que cada vez tiene más elementos para poder resolver los problemas que afligen a la comunidad. Asimismo, la construcción de democracias participativas a nivel local siempre tendrá un efecto positivo en el desarrollo político de la sociedad. Por último, los resultados a favor del partido del presidente Evo vislumbran una estabilidad política en la mayoría de las provincias, pero, al mismo tiempo, preocupan por la permanencia en el poder -en los diferentes niveles del Estado- del mismo grupo político. 

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